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martes, 27 de abril de 2010

Con el rabinato hemos topado

Jugadores israelíes, esforzándose en la pose mística para una publicidad

Por Johan Einstein
Una vez anunciada la contratación del amigo Luís Fernández -como adelantamos en FNF- como seleccionador israelí, el fútbol de estas tierras se enfrenta a un enemigo todopoderoso: el Gran Rabino de Israel, Yona Metzger.

El Rabinato y los aficionados de fútbol más creyentes no han aceptado de buen grado que la UEFA obligue a Israel a jugar los viernes por la noche. Los contratos televisivos son más importantes y suculentos que la espiritualidad del Shabat, el descanso sabático judio, por lo que la Federación no puede hacer mucho al respecto.

"Jugar en Shabat es romper el statu quo del pais. La selección es una institución nacional, pública y, por tanto, debe respetar a todos los sectores de la población", afirma Metzger, una figura tan respetada como el mismísimo Yosi Benayoun.

Su lógica es evidente. Si los diputados no trabajan en Shabat, si los ministros no vuelan en Shabat y si las empresas públicas están cerradas en Shabat, los futbolistas no pueden corretear en Shabat. Una cosa es la Liga que se juega los viernes y sábados y otra la Nivjeret (la Elegida, sobrenombre con el que se conoce a la selección en Israel. Un mote de indudable raíz mística, a tenor de sus resultados).

Los jerarcas del fútbol israelí lo tienen crudo. Varios diputados religiosos y muy amantes del deporte de Messi amenazan con una intensa campaña. "Si no se encuentra una solución que permita a los aficionados creyentes ver los partidos de su selección, no tendré más remedio que promover una ley en el Parlamento que evite que la nacional juegue en Shabat", afirma Uri Orbaj, ex periodista y actual diputado de la facción Casa Judía.

Luis Fernández y Dios

"No todo es dinero e intereses. La Federación debe preocuparse por un amplio sector de la afición que observa el Shabat y no puede ver la televisión o ir al campo en coche", añade Orbaj, empeñado en hacer de su lucha personal una cruzada en toda la regla.

Lo que le faltaba a Monsieur Fernández, criticado por el elevado sueldo y por elegir como aasitente a un inexperto ex jugador local, Tal Banin.

Aunque Fernández deberá rezar (el Dios concernido ya queda a su elección) para que ninguno de sus jugadores se convierta de repente en un creyente misericordioso que prefiera el respeto al Shabat que a la pelota.

Eso sí, los religiosos y laicos israelíes están unidos en una opinión: da igual el dia, la hora y el rival del partido. Israel volverá a fracasar en la fase de clasificación a la Euro.

martes, 9 de marzo de 2010

"¡Bienvenue, Pisha!"

Por Johann Einstein (Desde Tel-Aviv)
Hace cuatro años fue la estrella del equipo más popular de Israel, el Beitar de Jerusalén. Aunque su trayectoria no fue muy exitosa, muchos le llamaban el "Napoleón de Jerusalén". Ahora Luis Fernández está a un paso de volver. Por la puerta grande, como corresponde. Si hay acuerdo económico, será el nuevo y flamante seleccionador de Israel.

La prensa especula que el hispano francés es la gran apuesta del presidente de la Federación de fútbol israelí, Avi Luzon, tras los primeros y desechados platos: Ronald Koeman, Frank Rikjaard, Roberto Donadoni y Juande Ramos.

"Show me the money". Como en la célebre película Jerry Maguire, al final todo se reduce a la pasta. Fernandez aceptaría entrenar a Israel por 500.000 euros. Una cifra nada despreciable teniendo en cuenta que ser seleccionador no es precisamente un trabajo muy estresante. No sé cuántas grappas se habría bebido Donadoni cuando pidió más de dos millones de euros a la Federación israelí.

En el paquete ofrecido a Fernández se incluye una casa de lujo, coche y un traductor que entienda su francés o español. Misión complicada. Este servidor se ofrece a cambio de otra casa (no tiene que ser de lujo) y un coche (en el peor de los casos, una bicicleta).


Los comentaristas deportivos locales echan de menos el temperamento de Fernández y su visión ofensiva del fútbol. Su experiencia en Israel, donde aparentemente se adaptó bien juega a su favor.

Luzon buscaba un entrenador extranjero de prestigio que en su época de jugador fuera toda una estrella. Fernández es el hombre. Y un pequeño detalle que evidentemente no perjudica en Israel: su mujer es judía.

Así pues, será la cara del fútbol israelí. Los apasionados aficionados de Israel no se atreven a soñar con una clasificación al Mundial o Eurocopa pero al menos se lo pasarán bien con el de Tarifa.

¡Bienvenue, pisha!