Por Lola DirceuKanouté, Luis Fabiano, Adriano, Konko, Palop… Todos grandes aciertos de secretaría técnica, sin contar al carísimo Negredo, que este domingo intentará continuar con esa maldición de los jugadores que se la lían a sus ex equipos. No muchos años antes de que este grandioso Sevilla (gobernado por ese menda que le facturaba los maletines a Julián Muñoz) consiguiera dos Uefas, una Supercopa de Europa, otra de España y una Copa del Rey, y que ahora trata de romper esta Liga bipolar y bipartidista, los de Nervión eran el hazmerreír en cuanto a política de fichajes se refiere, por mucho que a Monchi ahora se le venere como a la Macarena.
Para más inri, el Sevilla regurgitaba y se zampaba algunos mayúsculos paquetes venidos del Manzanares en plan Holocausto Caníbal (recuerden a Moacir). Así que, después de las contrataciones estelares y carísimas (así ficha hasta mi vieja) de Kaká y Cristiano Ronaldo, hagamos un once digamos, más gore, con más vísceras por el césped, con unos secundarios que ni siquiera saldrían en Ja me maten, la peli del rubio de Cruz y Raya. Tendrían que estar todos en el mosaico que adorna el Pizjuán por las risas que han provocado.
Ahí van los zombis de Híspalis que un día vistieron la camiseta del Sevilla (muchas gracias a mi colega Manuel Hernández Molina, nervionense de pro, por su inestimable memoria en esta alineación del horror);
En la porteria Dassaev, que llegó después del obús que le coló Van Basten en la Eurocopa del 88. Debió de venir su primo, porque tenía hasta chepa y cantó por soleares. Como reservas, Rabdaja y Frode Olsen (no el de la naviera canaria, no). Para el lateral derecho me quedo con Josimar, otro menda que marcó un golazo con Brasil en el mundial del gol fantasma de Michel. Llegó a la ciudad, se bebió el Guadalquivir y santas pascuas. Para el núcleo duro de la defensa Zigor Aranalde, tan rocoso y con menos cintura que una columna maestra del Pizjuán; en la banda izquierda Pedrito, reciclado del Atleti después de meter algún de falta en el Logronés y con la cabeza más gacha que Capel; también podría estar en la zaga Cortijo, horneado en la generación carnavalera kikoquevedesca del Cádiz, pero con mucha menos gracias que sus paisanos.
Llevando la manija en la zona de creación, Marinakis. Aún no sabemos si vino a hacer el puente a un Ford Taurus aparcado en la calle Torneo o le contrataron de palmero de la Farruca. Flanqueando a este kinki del Pireo situamos a Oulida, otro de los muchos tangues que endosan los agentes con la cantinela de “la nueva joya de la cantera del Ajax”. No hay mayor excentricidad que un escocés por sevillanas; pues hay tenemos a McMinn, que allá por los 80 desembarcó con Nervión con sus cajas de whisky y su apodo en contracción inevitable: Manolín. Para la banda derecha, de estilete, Zoran Njegus, un pibe que dijo que tenía ofertas de la Juventus y el Milan, pero que prefirió el Atleti: ¡¡¡Enga ya!!! Para fallar goles imposibles –o ni siquiera tener ocasión, porque los paquetes que tenían que crear, ya me contarás- el griego Machlas, el bosnio Molnar, Rokki y para abrir burdeles a cabezazos, el bueno de Rambo Petkovic. Da la casualidad de que luego en la Liga brasileña se hinchó a mojar. Creo que por allí anda, de portero de discoteca y de monitor de tiempo libre del hijo de Tita Cervera. El mismito cuerpo tienen….La semana que viene, la del Betis. Chirola Romero, Fantaguzzi, Roberto Ríos, Rubén Bilbao… Tweet