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miércoles, 2 de febrero de 2011

La cara B del mercado de invierno

Por Halftown
Que nadie se deje llevar por los Adebayores, Affelays, Cassanos y Andy Carrolls. El mercado de invierno siempre ha sido el refugio de los inútiles del mundo del fútbol: de los presidentes que buscan parchear sus plantillas a cualquier precio y de los jugadores que pretenden redecorar su vida donde les quieran. Repasamos algunos de los nombres del Lado Oscuro del mercado de fichajes.

Kezman
Otra víctima del Síndrome Julen Guerrero: sólo tiene 31 años, pero le ha sobrado media carrera. Hace diez años Mateja Kezman se hinchaba a goles con el PSV mientras esperaba la jubilación de los Mijatovic, Kovacevic y Milosevic (Savo, no Slobodan) para ser el nuevo nueve de la selección yugoslava. Tras fracasar en Inglaterra, España, Francia y Rusia, Kezman ha aceptado una oferta para jugar con Nicky Butt -el lado oscuro de los Spice Boys- en el South China de la liga de Hong Kong. Las cifras son mareantes: cobrará 37.000 dólares hongkoneses a la semana, al cambio 3.500 euros. Hay algunos que no saben dejarlo a tiempo.

Mejía
En su momento fondo de armario del Real Madrid de los galácticos (frente al actual Real Madrid de los gominolos), Álvaro Mejía descendió a Segunda B el año pasado con el Murcia, y decidió hacer las maletas. No se fue muy lejos: el Arlès-Avignon recién ascendido a la Ligue 1 francesa se daba con el canto en los dientes al juntar a Mejía con otro ilustre canterano merengue como Paco Pavón. Después de una victoria y cinco empates en media temporada, Mejía no ha dudado en aceptar la primera oferta que le han puesto sobre la mesa: desde ahora jugará en el Konyaspor turco, otro recién ascendido que huele a descenso. Mientras esperamos que Real Madrid TV retransmita el reencuentro con Guti, no cuesta imaginarse al pobre Pavón refrescando cada poco su email a la espera de una oferta de la liga chipriota.

Feghouli / Feghonli
Mención especial para el franco-argelino propiedad del Valencia Sofiane Feghouli. Después de salir de los suburbios de París y ganarse el puesto siendo adolescente en el Grenoble, el enésimo aborto de Zidane llegó gratis a Mestalla después del descenso de su antiguo equipo. Demasiado verde para el Valencia de transición de esta temporada, el francés salió cedido al colista Almería en busca de oportunidades. Y ahí va otra razón por la que nunca será Zidane: a Zizou nunca le habrían presentado con el nombre mal serigrafiado.

Luque
El catalán sigue se ha quedado en paro a punto de cumplir los 33 años, lo que en un trabajo normal es como irse a la calle a los cincuenta: una putada. Triunfó en Coruña, perdió sus mejores años tragando bilis en Newcastle, se pegó –literalmente- con Luis Suárez en el Ajax, y cuando después de un buen primer año todo apuntaba a un final de carrera como le gusta a los ingleses, al calor andaluz, al final se va a pasar al sol todos los lunes de los próximos seis meses. Aunque odía haber sido mucho peor. Podía haber hecho la carrera de Diego Tristán.

Xisco
La noticia saltó casi a la vez que el traspaso de Andy Carroll al Liverpool por 30 millones de libras. “Newcastle loan Xisco back to Deportivo La Coruna. Fee of £35. And a plate of nachos” anunciaban los foros dedicados a las urracas. Y es que el canterano deportivista -que Lendoiro colocó al Newcastle por 5,7 millones de libras en 2008- sólo metió un gol en nueve partidos con los de St James’ Park, y sólo fue noticia por lo que metió fuera del terreno de juego. Sin Carroll ni Xisco, lo delanteros del Newcastle hasta final de temporada son Lovenkrands y Ameobi. Siempre les quedará el 4-6-0.

Ahsan Ali Syed
No podemos cerrar este repaso sin hablar del nuevo dueño del Racing de Santander. Sonaron Zigic, Renato, Thiago e incluso Miroslav Klose, y la realidad al final se llamó Giobrandy Dos Antros. Cedido.
A falta de jugadores, Ali ha tomado su primera decisión de trascendencia como presidente verdiblanco: el jamón y el alcohol han quedado prohibidos en el palco de El Sardinero. Es posible que lo próximo sea sustituir la tienda del club por un badulaque.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Mike Ashley: una urraca multimillonaria e incompetente

Por Halftown
15 de Agosto de 2009. Se respiraba incertidumbre en St James’s Park. Después de muchas tardes de gloria, los aficionados de Newcastle –las urracas- volvían al estadio para ver fútbol de segunda división. El mismo césped que había sido pisado por Alan Shearer, David Ginola o Pete Beardsley estaba a punto de recibir a los jugadores del Reading. El añito en el infierno de las Urracas había empezado mal, con un empate a nada en casa del WBA una semana antes. Ya no estaban Viduka, Owen ni Martins, que escaparon de la quema tras el descenso, ni Alan Shearer, que abandonó la nave poco después. Ni siquiera estaba ya Bobby Robson, víctima de un cáncer un par de semanas antes de empezar la liga.

El que sí estaba era Mike Ashley, un hooligan con 700 millones de libras en el banco que había comprado el club en 2007. Primero se dejó un pastizal en comprar el club. Después nombró a Dennis Wise (sí, ese Dennis Wise) director deportivo, que pagó locuras por medianías –Wise fue una muesca más en el revólver de Lendoiro, que le colocó a Xisco por más de 5 kilos- e incluso admitió haber pedido la cesión del valencianista Ignacio González después de verle en YouTube. Por último Ashley contrató al legendario Kevin Keegan sólo para darle la patada poco después. Con semejante estilo dirigente, a caballo entre Jesús Gil y Ochaíta, Ashley se encontraba con Coloccini como estrella y sin ingresos de televisión de la Premier League. Desmoralizado tras el descenso, Ashley publicó un anuncio en el que pedía sólo 100 millones de libras para quitarse el club de encima. Como era de esperar, la mayoría de las respuestas que recibió venían de sus vecinos de Sunderland, que se descojonaban de la risa.

Ante la falta de ofertas, Ashley tiró de los restos de la temporada anterior y encargó a un miembro del cuerpo técnico, Chris Hughton, que devolviera al club a la Premier. Hughton, irlandés, hizo casi toda su carrera de jugador en el Tottenham de los 80, y desde su retirada fue asistente de todos los managers que pasaron por White Hart Lane hasta que fue despedido tras perder en casa con el Getafe. Desde 2008 estaba en Newcastle, donde había ayudado a Kevin Keegan y Alan Shearer, además de hacer de apagafuegos ocasional. Conocido por su perfil dialogante y sus simpatías socialistas -una especie de Del Bosque de las Islas-, Hughton también resultaba la opción más barata para el banquillo de St James’ Park.

Aquel partido ante el Reading acabó con un 3-0 para el Newcastle. Después, el equipo siguió ganando y acabó volviendo a la Premier como campeón de liga.

¿Apostar a caballo ganador?

Convertido en un ídolo local, Ashley premió a Chris Hughton con el banquillo para la temporada 2010-2011. Regalo envenenado, pues el fichaje estrella del verano fue Sol Campbell, un jugador tan de vuelta que es uno de los únicos cuatro tíos que ha participado en más de 500 partidos de Premiership. Es increíble que un tipo como Mike Ashley, dueño de marcas como Dunlop, Lonsdale y Slazenger, y capaz de perder 129 millones de libras en acciones de HSBC en 2008 sin inmutarse, sea tan reacio a rascarse el bolsillo.

Aún así, el primer partido de liga se saldó con un set al Aston Villa con tres goles de Andy Carroll, el heredero del número 9 de Alan Shearer. Carroll, una bestia parda de 1,90 que parece más un sparring de Hulk Hogan que un jugador de fútbol, sacó petróleo de la temporada en el pozo. Apenas un año después de empezar a jugar con regularidad, Carroll ya es una estrella en su país, e incluso Capello le ha llevado a la selección. Lo cual, dicho sea de paso, no es mucho decir en un país que llevó a Emile Heskey al último Mundial.

El Newcastle de Hughton y Carroll siguió coleccionando sorpresas, como el 0-1 que rascó en el Emirates, e incluso se llevó el derbi ante el Sunderland con un demoledor 5-1. Sin embargo, después de una derrota en casa del WBA -justo el estadio donde Hughton había empezado su andadura la temporada anterior-, Mike Ashley decidió prescindir del manager irlandés. No le importó que el equipo navegase tranquilamente por mitad de la tabla. Tampoco que aficionados, prensa y jugadores –esa santísima trinidad- se le echaran al cuello todos a una. Ni siquiera que Hughton llevase un 56% de victorias desde que llegó a St James’s Park, por encima de los promedios de Rafa Benítez o del mítico entrenador de la Urracas, Kevin Keegan (los dos con un 55%).

Ashley, en lo que parece la locura definitiva, ha cerrado un contrato para las próximas cinco temporadas y media con Alan Pardew, un tipo que jamás ha pasado más de tres años en el mismo banquillo y que es más conocido en Inglaterra por sus peleas con Arsène Wenger que por los éxitos de sus equipos. De momento, en Bet365 las apuestas sobre Pardew en el banquillo del Newcastle en la 2015/2016 se pagan 16/1. Y su despido antes de acabar la temporada ya se cotiza a 11/4. Sin duda una gran oportunidad de negocio para un tipo como Mike Ashley.