Por Sebastián Dulbeca Del fútbol como caleidoscopio alucinógeno hace apenas día y medio. Antes de la tedeté y el peiperviú (sal de mí, Antonio Burgos), antes incluso del Estudio Estadio de Pedro Ruiz (¡socorro!), tocaba conformarse con el chisporroteo del Carrusel, el periódico con esquinas de saliva... y los cromos de la Liga.
Aquellos partidos todavía se juegan. Basta darse un garbeo cualquier domingo por la mañana por la Plaza del Campillo del Mundo Nuevo (El Rastro).
José García nació en el Bocho y desde Madrid siguió al Athletic con la exactitud de la nostalgia. Fue socio de la peña madridista La Santanderina cuando no tenía otra posibilidad de ver en vivo a su equipo que en el Bernabéu. La prueba definitiva de su fe rojiblanca es, sin embargo, el álbum de láminas, recortables y otras piezas de memorabilia que reunió con disciplina de tesorero a lo largo de dos décadas y media (del 45 al 70). ¿Bilbainada? No. Auténtico corazón de león. Tonalidades de cómic y ángulos de prefotomatón pusieron narración alternativa a tantos años color siderurgia. Alguna concesión publicitaria y la presencia del Régimen (ese Atlético (sic) de Bilbao) se cuelan también en esta historia del club -de Zarra a Clemente- en cartón.
Como de un incunable pasamos sus páginas. Vaya una pequeña muestra en homenaje a quienes siguen viendo en una tarjeta la belleza tridimensional del balón.
Tweet
Por Nick Panzeri Aunque España no es (todavía) la Rusia bolchevique, el tiránico dominio del Barça durante todo el año tiene algo que ver con el régimen zarista. Y para derrocarlo, las bases rojiblancas se han volcado en una campaña de agitación propagandística que abarcada todos los soportes: prensa, televisión y, sobre todo, internet.
Cuando hace 10 semanas el Athletic se ganó una plaza en la final de la Copa, en Bilbao dejaron de tener sentido el resto de cosas. El cambio histórico de lehendakari estaba bien, pero no había partido. Los foros sobre la cita copera triplicaron a los del relevo en Ajuria Enea. Y la comunión Athletic-copa acumula un millón y medio más de entradas (4.720.000) en internet que la que forman Patxi López-lehendakari (3.280.000) según Google.
Pero para derrocar una tiranía hacía falta algo más que opinar. Había que actuar. Había que conseguir que la población, los aficionados vizcaínos creyeran. Que se lo creyeran. Y en Bilbao tiraron de imaginación como arma para su revolución.
Los vídeos inundaron la red con propuestas geniales. Unas anónimas y otras oficiales. Entre las primeras no podía faltar una referencia a William Wallace, el independentista escocés que inspiró Breveheart y es todo un ídolo en Euskadi.
En este caso (ver vídeo de arriba), los internautas responsables del montaje (en realidad hay varios, incluído un tráiler) convirtieron a través de sus subtítulos a Fernando Llorente en el Mel Gibson de la película.
Entre los oficiales (ver segundo vídeo), destaca uno de los spots de promoción que durante la última semana ha emitido la ETB. Los jugadores del Barça como los marcianos protagonistas de Mars Attacks que pretendían invadir la tierra.
Setenta días después, el objetivo se ha cumplido. No queda nadie en Vizcaya que no crea que el Athletic pueda ganar la Copa. Las 20.000 personas que asistieron a su último entrenamiento en Bilbao dan fe.
Tweet
Por Lola Dirceu Ya nadie recuerda que no hubo boicot al himno español en la final del 84 por una luctuosa razón: siete aficionados del Barça perdieron la vida en Ledanca, Guadalajara, al volcar su autocar camino del Bernabéu. El bus en cuestión chocó con un camión militar que provenía del cuartel de El Goloso, y que al reventar una rueda, colisionó y tumbó el bus azulgrana. De producirse hoy tan desgraciado accidente, a saber qué tribunas de opinión nos desayunábamos... "Ataque kamikaze a los nacionalismos periféricos", "la beligerancia del Estado Español llega hasta por carretera"...
Aquella tragedia quedó aún más diluida con el epílogo Mortal Kombat que liaron entre los Clos, Migueli, Urtubi, Argote, De Andrés y demás karatecas rodeados de maderos (sí, de marrón, y con un bigote más amazónico que el Mauricio, el de Aída). Lo mejor vino desde la grada. Se arengaba, textualmente, lo que sigue: "¡Goico ataca, Maradona se hace caca!".
Entre la tragedia anterior a la final y el tatami postrero que se montó, Endica Guarrochena (así se escribía, con "c" y "ch") acertó a meter el único gol del partido. Con la victoria, engrosó el santoral rojiblanco junto a San Mamés, aunque en los cromos de Panini fue gudarizando su grafía en años sucesivos: "Endika Guarrotxena Arzubiaga, delantero, nacido en Bilbao en 1961", ponía con proliferación de "k" y "tx". En su haber león, sólo metió 23 tantos en 165 partidos de Liga, discreto guarismo. Tras el Bocho, recaló en el Valladolid, Mallorca, Hércules, Benidorm, Ceuta... En 1998 volvimos a saber de él porque asomó su jeta como concejal en Sopelana (bella playa) de HB y miembro de su Mesa Nacional. Ese mismo año condenaba un ataque ¿pepero? a la sede de HB en el barrio getxotarra de Romo. Ahora, además de afilar los músculos de tiernos gudaris como profesor de gimnasia en Vizcaya, lidera la plataforma ESAIT en pro de la oficialidad de las selección nacional de Euskadi. Desde su puesto, ha dado unas consignas para mañana joder la marrana, antes de la final, a ese Estado español que aprieta las costuras del mapa de la gran patria vasca. Si no tiene muchas ideas para el boicot, aquí van algunas.
Briconsejos: cuando Su Majestad asome su mentón borbónico por el palco de Mestalla y suene la Marcha Granadera que los maulets del Barça y los viejos Herri Norte y Abertzale Sur del mismísimo Bilbao entonen estos lyrics para inspirar ese himno huérfano de palabras. Puta España, alzad los brazos carceleros del Estado Español, que nos vuelve a reprimir...
Los cánticos irán acompañados de un mosaico gigante doble: de un lado, la estelada catalana con la cara en 3-D de Pepe Rubianes (que en paz descanse) y su famoso aforismo; del otro, un mapa gigante del País Vasco con esas flechas (sin yugo) que reclaman el retorno al terruño de todos y cada uno de los mihijoesunpresopolítico que andan encarcelados por esos guantánamos ibéricos.
Yo que Endica hubiera propuesto que la final se jugara en Gibraltar, por escenario neutral y porque los monos con barretina e ikurriña podrían hacer un tifo de la hostia que cubriría la Roca (como esas perfomances que hace el artista Cristo) y que al día siguiente veríamos desde el Meteosat. Si gana el Athletic, o sea, si se aparezca San Sabino Arana tres millones de veces, que tomen gabarra Atlántico abajo para celebrar el fiestón en los sótanos de Marruecos con la gente del Frente Polisario, amigos en el dolor. O si se van un poco más allá que lo festejen en Palestina. Ah no, en Palestina no, que nos dice Johan Einstein, corresponsal de FNF en Oriente Medio, que por allí son del Barça y arrean unas patadas de kárate que ni Tarzán Migueli.
Tweet