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martes, 22 de junio de 2010

La última carambola del flipper azul

Por Sebastián Dulbeca

Repentinamente el balón apenas se intuye y al ‘tatatata’ le sobran letras.

"Pero viste lo que fue eso? ¿Pero vos te das cuenta? ¡Está vivo! ¡Gardel está vivo!".

21 de junio de 1994. Foxboro Stadium (Boston). Min. 60: 3-0. De nuevo el 10. Como en los Mundiales anteriores. En aceleración total por última vez. Y con polera color overol –comparecían Ruggeri, Chamot, Sensini, Simeone…– en lugar de albiceleste.

"No se sabía donde estaba la pelota" -y sigue-. Parecía en un ‘flipper’, pero toda la maquinita parecía azul".

Invisibilizando a Balbo, Caniggia y Redondo, el hombre que puso verbo épico donde sólo había jerga de potrero reserva toda la gloria para Diego. Para ‘su’ Diego.

"La puso en un ángulo y Maradona, acordándose de un griego que solía hablar con humildad, esta vez dijo: 'De fútbol lo sé todo".


Y en cambio nada de lo que sucedió después podían imaginárselo. El escándalo. La negación. La evidencia. La despedida. Un Viernes Santo que por supuesto no figura
en el calendario eclesiástico de Amez y Verón.

"Se prendió Maradona, se apagó para toda la tarde Grecia", remata su narración Víctor Hugo Morales. Y el camino de uno y otro desde entonces dejó de ser el mismo.

Maradona pasó de escupir su rabia en formato ‘reality gol’, delirando ante las cámaras, a tragarse la jubilación anticipada tras ser hallado culpable de dopaje (cinco sustancias estimulantes distintas fueron halladas en su sangre). Morales siguió proyectando en su garganta las hazañas de otros. Dicen que dijo el relator que aquella narración del verano yanqui fue la mejor de toda su carrera. Díficil creerlo después de su inmortal relato del 2-0 a Inglaterra.

Tres décadas y media más tarde Grecia vuelve a emparejar a ambas leyendas. El genio del fútbol mundial ahora habita el área técnica del banquillo después de malgastar varias vidas como el maldito predilecto del país y, valga la redundancia, de casi todo el orbe balompédico. Al periodista, señalado cual Judas en pleno conflicto mediático-político en Argentina a cuenta de los derechos del fútbol, se le invita a volver a su Uruguay de cuna por su apoyo a Kirchner y declaraciones como ésta: "Entre ganar el Mundial y la nueva Ley de Medios, elijo la Ley".

Para aprender sobre dioses esquivos, ídolos caídos y coincidencias cataclísmicas no siempre hay que atender al orden clásico.