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jueves, 1 de abril de 2010

Hazard, no te vayas al Madrid

Por Halftown
Eden Hazard –como Sergio Canales, cosecha del 91 - nació al otro lado de la frontera, en La Louvière. Del mismo pueblo salió, un cuarto de siglo antes, Enzo Scifo, el mejor jugador belga de las tres últimas décadas, que en su momento lideró a aquel Torino que sacó a patadas al Madrid de la Copa de la UEFA 91-92.

Pese a que en Francia se hacen bromas de belgas como en España se cuentan chistes de lepe, nadie se ríe de del 26 del Lille. Todavía hoy adolescente y del tamaño de Xavi o Butragueño, Hazard se ha convertido en la estrella de un Losc (como le dicen en Francia al Lille) que es un habitual del top 5 de la Ligue 1. Aunque en francés su apellido es casi homófono de azar (hasard), lo cierto es que hay muy poco de aleatorio en su fútbol: con apenas 19 años es de ya un trequartista de los que consiguen hacer orbitar todo un equipo en torno a él.

Y es que en la todavía corta del jugador belga, nada parece producto de la suerte. Para empezar, su destino de futbolista parecía sellado desde la cuna: no sólo sus hermanos pequeños juegan todos en categorías inferiores (incluido su hermano Thorgan, que defiende los colores de los enemigos íntimos del Losc, el Lens), sino que Thierry Hazard, su padre, llegó hasta la segunda belga e incluso Carine Hazard, su madre, llegó a la máxima categoría del fútbol femenino en Bélgica. Quién sabe si el propio Eden fue concebido en un calentón en pleno vestuario.



Mucho tomate

Hazard ha ido quemando etapas rápido. Así, a pocos días de la mayoría de edad, debutó con Bélgica, un equipo en depresión casi perpetua, una selección necesitada de jugadores de talento que la consigan volver a meter en torneos internacionales. En sus once partidos como internacional hasta la fecha, Hazard ha tenido el privilegio de presenciar desde el césped la exhibición de España en Riazor (5-0) y de participar en algún que otro ridículo histórico de los Diablos Rojos, como la derrota 2-1 en Yerevan frente a Armenia. El tipo de experiencias que, si no acaban con tu carrera, le hacen a uno mejor futbolista.

Sin ánimo de herir los sentimientos de algún director de periódico con videoblog propio, el Real Madrid no parece el mejor lugar para Eden Hazard. Más allá de los destellos esporádicos convertidos en hazañas de YouTube, el salto de los 18.000 del Stadium Nord de Lille a la ansiedad del Bernabéu y del tran-tran de la Ligue 1 al ataque del Madrid parece mucho tomate para el chaval. Y si no me creen, que le pregunten a la antigua gran estrella de la liga francesa, hoy suplente habitual en el Real Madrid.

En la presentación de Zidane, Florentino dijo que el marsellés había nacido para jugar en el Madrid. Que Eden Hazard nació para jugar al fútbol es indiscutible, aunque su tipo de fútbol le pide irse a disfrutar a Barcelona.