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viernes, 27 de enero de 2012

De copas y recuerdos

Por snedecor
Suerte tenemos de que el icono de esta Copa del Rey trabaje para Caja Círculo y no para, es un decir, el Banco Santander, el BBVA o similar: a estas alturas tendríamos la publicidad del Súper Depósito Pablo Infante (habría que darle alguna vuelta más al nombre, lo sé) hasta en la sopa. En cualquier caso, los 15 minutos (largos) de fama que está acumulando el capitán del Mirandés servirán para que la gesta de su equipo no caiga en el olvido. Porque ya es seguro que dentro de unos años, cuando las cámaras hayan dejado de acudir a su oficina de Quincoces de Yuso (hasta ese pueblo se está haciendo famoso), seguiremos acordándonos de aquel modesto equipo de Segunda B que se plantó en unas semifinales de Copa. No recordaremos el año, puede que confundamos alguno de los rivales que dejaron en el camino, pero tendremos fresca en la retina la imagen y la historia de ese calvo genial capaz de colocarte una hipoteca y liquidar a un Primera en menos de doce horas.

Pablo Infante, su reluciente calva y su anodino trabajo en un banco son el pasaporte del Mirandés a la eternidad. Pase lo que pase en semifinales (y sobre todo si pasa el que por lógica no tendría que pasar) el equipo burgalés ya ha hecho historia, pero convendremos todos en que hay historias de la Historia que se nos graban en la memoria y otras que sólo quedan anotadas en los libros, esperando que alguien las encuentre. Y sólo hay que bucear un poco en nuestras mentes para encontrar los ejemplos. Porque si hablamos de carrerones coperos de equipos de Segunda B, el primer nombre que nos viene a todos a la cabeza es del Numancia. ¿Por qué? ¿Porque llegó a cuartos eliminando a tres primeras a ida y vuelta, y llegó a poner en apuros a todo un Barça? ¿Sólo por eso?

Pues no. Su gesta se nos grabó a fuego simplemente por el nombre del equipo, Numancia, por todo el significado histórico que atesora. Dos mil años después, la heroica resistencia de un pueblo diminuto frente a un gigante invasor, esa historia que todos aprendemos en el colegio y que contribuye a formar nuestro espíritu hispano más patriótico (?), se trasladó al escenario donde se disputan ahora esas batallas: un campo de fútbol. Imposible no emocionarse. A eso sumémosle que aún no he conocido a nadie que tenga algo en contra de Soria (factor importante para que la simpatía por el equipo se contagie a todos los rincones del país) y que en pleno estallido de la liga de las estrellas un veterano trotamundos del fútbol modesto accedió a grabar la experiencia con su cámara casera para un programa de televisión, y nos encontraremos con todo un fenómeno mediático imposible de olvidar. Puro marketing directo al corazón.

Matagigantes en el olvido

El ejemplo más reciente de que la memoria es selectiva y caprichosa (y tremendamente influenciable por los medios) lo encontramos en Alcorcón. ¿Qué diferencia al equipo de Anquela del histórico (este sí y con todas las letras) Real Unión que consiguió la misma hazaña un año antes? Pues que el 4-0 de la ida se logró ante el primer proyecto del segundo advenimiento de Florentino, que el Marca (vaya usted a saber por qué) estaba como loco por meterle mano al ingeniero Pellegrini y que alguien tuvo la feliz ocurrencia de bautizar el revolcón como “alcorconazo”. De ahí en adelante, cualquier eliminación vergonzante nos remitirá a aquella mágica noche en Santo Domingo. Ni Real Unión ni Toledo (matagigantes original) tuvieron tanta suerte, aunque al menos el nombre de este último sonará cada vez que alguien abogue por volver a las eliminatorias a partido único.

Todo esto viene a cuento de que la hazaña del Mirandés tiene un precedente que (casi) nadie recordaba y que a todos nos ha hecho levantar la ceja con una mezcla de desconocimiento e incredulidad. Porque al revisar los libros en los que queda grabada toda la Historia nos hemos encontrado con el ejemplo contrario, el de una de esas grandes historias que no llegan a calar en el imaginario popular: la historia del Figueres, primer equipo de Segunda B en plantarse en unas semifinales coperas (lo del Deportivo Logroño en el 31 me permitiréis que no lo cite). Sólo han pasado 10 años, pero apuesto a que nadie sería capaz de dar un solo detalle de aquella gesta sin tirar de hemeroteca, y eso que por el camino derrotó al Barcelona.

Que el de Rexach fuera uno de los Barças más olvidables de la historia, que esa eliminación fuese en la primera ronda, en casa y a partido único, que luego apeara “sólo” a Osasuna, Novelda y Córdoba antes de caer dignamente ante el Deportivo… todo contribuye a la falta de un referente mediático que ayude al gran público a recordar su historia. Porque esa copa no es la del Figueres, sino la del Centenariazo. ¿A que esa nos suena más?

Porca miseria llegar hasta donde nadie había llegado jamás para que sólo te recuerden cuando alguien te iguala, pero ya se sabe: unos nacen con estrella y otros estrellados. Y si tras la aventura copera Numancia y Alcorcón llegaron al fútbol profesional (y el Mirandés parece estar en buen camino), al Figueres la vida tampoco le ha sonreído desde entonces. Adquirido en 2006 por el dueño de una casa de apuestas online, el club acabó trasladado a Castelldefels y fue refundado en 2007. Hoy está en Regional Preferente y nadie parece apesadumbrarse demasiado porque, seamos sinceros, al Figueres nadie lo recuerda. No le hubiera venido mal tener en su plantilla a un empleado de banca. O a un corredor de seguros. Algo.

miércoles, 18 de mayo de 2011

El final del carnaval chicharrero

Por Sopenilla
Corría el 20 de junio de 1986 cuando Javier Pérez accedió a la presidencia del C. D. Tenerife. Por aquel tiempo, el cuadro chicharrero vagaba en el destierro de la 2ªB arrastrando consigo una deuda superior a los 300 millones de las antiguas pesetas. En medio de tanta penuria, la llegada de Pérez significó un antes y un después. Con él al mando, el club empezaría a asomar la cabeza por encima del pozo. A la conclusión de la siguiente campaña, se produjo el ascenso a 2ª; y, sólo dos años más tarde, el salto a la máxima categoría.

A partir de ese momento, los blanquiazules inauguraron una etapa dorada que, con los altibajos propios de un equipo ‘ascensor’, se prolongaría por espacio de casi un cuarto de siglo. En el resumen de esos 25 años destacan, sin duda, las dos ligas que los de Santa Cruz le birlaron a última hora a un Madrid que languidecía en las manos de Ramón Mendoza. Sin solución de continuidad, y en apenas doce meses, el Heliodoro Rodríguez López fue escenario hasta en dos ocasiones de cómo los blancos se quedaban sin título, para regocijo culé, y los locales lograban la clasificación europea.

Ya no sabéis cómo jodernos

Asomaban por entonces los noventa. Del recuerdo de aquellas dos tardes aún perdura el contraste entre una Quinta del Buitre completamente de vuelta, tras alcanzar su cénit con J. B. Toshack y verse incapaz de alzar la Copa de Europa, y un Tenerife que pujaba por figurar entre los grandes de la liga a base de sobar la pelota. Quizá por ello todavía rechina el despeje suicida de Ricardo Rocha hacia la escuadra de su propia portería o el particular lloriqueo ‘mourinhista’ de Fernando Hierro ante Celino Gracia Redondo, con un lacónico “ya no sabéis cómo jodernos” digno del mejor ‘villarato’.

Los más susceptibles, sin embargo, redujeron la hazaña tinerfeñista al envío de unos cuantos maletines desde la Ciudad Condal. Otros, por su parte, prefirieron asimilar la identificación con el Barça de Cruyff como el fruto de haber copiado su estilo de juego. El caso es que, después de dejarse dos títulos en las islas, en Chamartín optaron por incorporar a los culpables de que el Tete tratara de hablar en el campo según el dictado del Dream Team.

Aparte de traer a un imberbe Fernando Redondo –que saldría escaldado de un bis a bis con el Maradona sevillista–, el tándem Valdano-Cappa había marcado con su sello a un equipo que pronto se hizo reconocible no sólo a lo largo de la península, sino por toda Europa. En sus primeras andaduras continentales, sucumbieron a su paso Auxerre, Olimpiakos o Juventus. Los cimientos estaban tan bien asentados que un atípico alemán como Jupp Heynckes llevaría al conjunto insular a bordear una final de UEFA. El idilio lo deshizo el Schalke 04, pero por el camino quedaron noches mágicas como la de la remontada en casa ante la Lazio (5-3).

Seis millones por seis goles

Visto en perspectiva, da la impresión de que el proyecto de Javier Pérez murió de éxito en aquella eliminatoria. A tenor de los resultados cosechados, al menos, no cabe duda de que el club tocó techo a mitad de década. Lo cual induce a creer que, detrás de una plantilla competitiva –cuerpo técnico incluido– y un patrón de juego claro, no había una estructura sólida.

Aplicada a las categorías inferiores, la hipótesis cobra fuerza. En este punto, la mirada respecto a su rival del archipiélago vecino no resiste la comparativa. Al lado de los canteranos ‘amarillos’, que han convertido a Arguineguín en lugar de peregrinaje de ojeadores y secretarios técnicos, los ‘chicharreros’ no han pasado de ser promesas inacabadas. A día de hoy, Iriome ocupa el último puesto de una lista en la que, al ritmo que va, está a punto de ingresar Ricardo León.

Así que, mientras el disfraz de los fichajes (véase Roy Makaay) sirvió para ir revistiendo año a año las debilidades del equipo, los días de carnaval pudieron prolongarse. Si bien, un movimiento en falso en este sentido podía acabar enterrando la sardina a la mínima que surgiese un revés deportivo. Tras diez años en la elite, éste llegó en 1999. Unos meses antes se habían incorporado renaldinhos tales como Domingos Paciencia y Ferdi Vierklau. El traspaso del portugués, que aspira hoy a arrebatar la Europa League a Villas Boas, exigió seis millones a cambio de seis goles en 50 partidos.

La vuelta a 2ª fue el presagio de un cambio de tendencia. De coquetear con los puestos europeos a familiarizarse con el vaivén del ascenso y la permanencia. Por momentos, la elección de entrenador –caso de Rafa Benítez e, incluso, José Luis Oltra– pareció servir para desandar lo andado. Nada más lejos de la realidad, ya que los retornos esporádicos a 1ª en 2001 –empatado a puntos con el Atlético– y 2009 no tuvieron la continuidad deseada.

Sálvese quien pueda

Metido en esta dinámica, el punto de inflexión definitivo vino marcado por la creación en 2006 de la entidad mercantil ‘Tenerife Inversiones y Proyectos Deportivos’, más conocida como la “Promotora del Tenerife”. Sumido en una deuda de más de 42 millones de euros, el gobierno canario pensó que la vía de reflotamiento pasaba por la especulación inmobiliaria. Dicho y hecho. Paulino Rivero reclutó a un grupo de empresarios, comandados por Amid Achi –un inmigrante sirio que vino a estudiar Medicina en los ’70 y acabó de presidente del grupo de almacenes ‘Número1’–, y les convenció de la oportunidad de donar el 50% de los beneficios a las arcas del club.

Sin entrar en pormenores de la operación de rescate financiero, bastará señalar que la simbiosis ha cristalizado el pasado mes de abril en una fusión de la que no sabe a ciencia cierta cuál de las dos sociedades ha absorbido a la otra. Lo que sí parece más evidente es que, durante todo este tiempo, la Promotora ha orientado su actuación hacia una parcela aledaña a la Ciudad Deportiva de 30.000 metros cuadrados. Según fuentes oficiales, la venta de una parte de esos terrenos habría ayudado a amortizar la deuda evitando, de este modo, la desaparición del club.

Fuese o no cierto este riesgo, algunos no han dudado en interpretar la austeridad de Miguel Concepción –el hombre que Achi puso al frente del club– como una garantía de buena praxis por parte de la Promotora. En teoría, frente a la tentación de volver a endeudarse, esa política es la que habría prevalecido tras el último ascenso a 1ª. Una creencia ampliamente extendida entre los aficionados, que justifican el consiguiente retorno a 2ª por la falta de inversión.

No obstante, y dejando a un lado las cuentas de la Promotora, las fichas de algunos jugadores franquicia como Marc Bertrán –quien, pese a las ofertas, no quiso abandonar la isla– permiten sospechar más bien lo contrario. Casualmente, el catalán finaliza contrato en junio y nadie es tan iluso como para creer que no abandonará el barco renovando a la baja.

A medida que ha ido avanzando la presente temporada, esta disyuntiva fue agrietando el vestuario. La división interna entre los que apalabraron su salida con antelación y los que decidieron seguir tirando del carro se llevó por delante cuatro entrenadores y un director deportivo. A estas horas, cuando el regreso a la 2ªB es un hecho consumado, el recién llegado director deportivo Juanjo Lorenzo trata de despejar las incógnitas sobre el futuro de todos los jugadores en nómina. Por lo demostrado el sábado ante sus paisanos, parece que no se quedará solo.

martes, 26 de abril de 2011

El Barça gana siempre tocando...

Por Rocheteau
El Barça nunca ha ganado por pelotas. Ya se sabe que en la Ciudad Condal siempre ha tirado lo de tocarla y tocarla… Y el miércoles será algo así como la batalla final, el gran encontronazo, entre el Barça imperio del bien, enlazado de forma tan invisible como inevitable, con Obama, Gandhi y la belleza pura del Renacimiento, con las huestes de la Santa Intuición portuguesa y blanca.

Un choque antagónico al que ambos equipos vivieron en 1960. El Real Madrid había ganado cinco Copas de Europa… de cinco. Era el equipo del mundo. La cumbre del fútbol. Y se enfrentó al Barça, al que el año anterior había triturado en Copa de Europa, un eterno Poulidor vestido de blaugrana que parecía una víctima propicia, a pesar de contar con Ramallets, Kubala y Evaristo.

Fíjense en la foto superior y no les costará adivinar quién ganó. Ahí les tienen, felices como bebés. Desnudos como ídem ¿Imaginan si pasa lo mismo este año en el Camp Nou? ¿Si Cristiano Ronaldo y Pepe, borrachos de euforia, calificados para la final tras el partido de vuelta, decidieran dar a Telecinco (y Cuatro, al ritmo que va) algo más de carnaza para rellenar las improductivas siestas del vagueo nacional? ¿O si Piqué decidiese medirse a la insolencia de cierta revista de manoseo mental y dirimir la hamletiana duda entre paquetón y piquetín?

Igual a muchos jugadores se les bajaban los humos. Igual en algunos campos empezaban a oírse cánticos algo más originales que los manidos insultos. Podríamos incluso instaurarlo, en beneficio de la audiencia: en algunos países, los medios ya pueden entrar en los vestuarios. ¿Por qué no desnudarlos? Mercedes Milá o Boris Izaguirre podrían así presentar el fútbol y unir, de una puta vez por todas, los dos pasatiempos más españoles: el fútbol y el chismorreo.

El caso es que así podían entrar los fotógrafos a los vestuarios en 1960. Coñas aparte, cuánto ha cambiado todo en medio siglo. Ahora, para entrevistar a un jugador, hay que patrocinarle primero. Otras cosas siguen igual: en aquella eliminatoria hubo cinco goles anulados, cuatro al Madrid, penaltis muy protestados, otros escamoteados, y los árbitros, los ingleses Mr. Ellis y Mr. Leafe, casi necesitan escolta.

L’Équipe publicó entonces un artículo titulado “El crimen de Mr. Ellis”, en referencia a un posible arbitraje favorable a los blaugrana. Ese mismo diario ha sacado del cajón esta foto en su revista semanal. En el pie de foto puede leerse: “El éxito fue vivido por Cataluña como una revancha del poder centralista madrileño”. Tan lejos, tan cerca… pero ni una mención al desnudo de los amigos. Politesse obliga…

viernes, 15 de abril de 2011

La previa de las consecuencias

Por snedecor
Ya están aquí. Los peores presagios se han cumplido (?) y nos enfrentamos a 4 duelos por todo lo alto entre los dos colosos de nuestro fútbol. En estos días nos cansaremos de ver, leer y escuchar a sesudos opinadores hablando sobre momentos de forma, planteamientos tácticos y guerras psicológicas, planteando sus puntos de vista sobre cómo se desarrollarán estos 4 grandes partidos. Pero como afortunadamente vemos a diario, para hablar de fútbol (o de lo que le rodea) no hace falta saber de fútbol, así que aquí van mis pronósticos sobre lo que puede pasar cuando termine el último de los 4 duelos entre Real Madrid y F.C. Barcelona. Podéis apostar a que se cumplirán, si es que antes el cielo no se cae sobre nuestras cabezas.

Escenario A: el Barça arrasa en los cuatro enfrentamientos, y por arrasar entiéndase vencer y convencer (más o menos lo que viene haciendo los dos últimos años ante el Madrid: 2-0, 2-6; 1-0, 0-2; 5-0). Sentencia la Liga, gana la Copa, se mete en la final de la Champions y, de rebote, decreta el estado de alarma en Concha Espina. Mou, experto en estas batallas, intentará salvar su culo apuntando al primero que se le ponga a tiro, ya sea jugador, directivo o (quién sabe) presidente. Nada podrá (bueno, nada debería) tapar las vergüenzas del segundo advenimiento del Ser Superior: tropecientos millones de inversión, malas formas y cero títulos, otra vez. El barcelonismo, por su parte, entrará en éxtasis y se pedirá la beatificación de Guardiola o, en su defecto, la concesión del título de Marqués.

Escenario B: el Barça se lleva lo importante (a saber: deja la Liga a tiro, gana la Copa del Rey y se clasifica para la final de la Champions), pero sin abusar. Esto es, gana de manera ajustada, preferiblemente con acciones polémicas a su favor que permitan tapar mediáticamente las posibles carencias del equipo blanco en esos partidos. En función del resultado del choque liguero, se dará inicio a la enésima procesión de la Cofradía del Clavo Ardiendo, con Tomás Roncero y Toñín el Torero a la cabeza. Si, como es de suponer, ni eso sirve para levantar un trofeo, tocará encomendarse a un viejo amigo (Ferguson o Raúl) para que actúen como celosos guardianes de la honra madridista y derroten al infiel blaugrana en Wembley. Incógnita absoluta sobre la posible reacción de Mourinho y Florentino Pérez: puede repetirse lo previsto para el Escenario A o sorprendernos con una respuesta tranquila y sosegada. En todo caso, semanas mediáticamente divertidas para el espectador, incapaz de imaginar hasta dónde llegará el ingenio y la desvergüenza de los periodistas de mesón para justificar los resultados obtenidos por el Madrid.

Escenario C: se produce un empate técnico en Copa del Rey y Champions League: uno gana la Copa, el otro pasa a la final europea. Obviamente, la competición perdida dejará inmediatamente de tener importancia a ambos lados del puente aéreo: según convenga, lo importante es estar en Wembley o levantar un trofeo (que en el caso de los madridistas llevan veinte años sin conquistar). Desde la óptica blanca, se demostrará que se puede ganar al Barça, que los culés, de no sentenciar la Liga en el Bernabéu, están entrando en su particular fin de ciclo, y que este es el camino adecuado para recuperar la gloria perdida: Florentino es Dios y Mourinho su profeta (bueno, esto no cambiaría demasiado con respecto a lo que tenemos hoy). Para el Barça y sus medios, sólo será un pequeño traspiés que no debería empañar esta gran etapa (se admiten discursos victimistas en función de las actuaciones arbitrales en el torneo perdido), y Guardiola nos dará su enésima lección de humildad y saber estar, en clara contraposición a la inaceptable soberbia y arrogancia que su rival mostrará en la victoria.

Escenario D: el Barça deja la Liga a tiro, pero el Madrid gana la Copa y elimina al Barça de la Champions (nuevamente, la Liga pasará a un segundo plano o no, según convenga). Importante matiz: digo “el Madrid elimina al Barça de la Champions”, y no “pasa a la final de la Champions”. Esa interpretación vendrá más adelante, cuando enfrente de la Décima toque ver a un viejo amigo (Raúl) o a un perverso enemigo (Ferguson); pero de entrada, la primera conclusión de la propaganda merengue será que el exitoso Barça de Guardiola ha muerto, porque Pep (ya es oficial, se dirá) no seguirá más allá de 2012, que el club azulgrana debe empezar a pensar en su recambio, etc. Por contra, el gran Real Madrid ha vuelto: bufandas, DVD’s y todo tipo de coleccionables conmemorativos de tamaña gesta blanca inundarán los quioscos y luego los hogares de todos los españoles de bien. Históricamente acostumbrado como está el Barcelona a las combustiones espontáneas, el ruido mediático que se producirá alrededor de estas derrotas eleva el peligro de incendio en Can Barça, con imprevisibles consecuencias. En Concha Espina, Mourinho es Dios y Florentino… Florentino es la madre que lo parió.

Escenario E: el que falta. El Madrid se lo lleva todo de calle. Altamente improbable, pero por poder, puede ocurrir. Básicamente, las consecuencias serían las mismas descritas para el Escenario D pero elevadas a la máxima potencia. Mediáticamente, la tierra se abrirá en dos, un dragón con siete cabezas y cola de serpiente descenderá de los cielos escupiendo fuego por sus siete bocas y separará a los justos de los pecadores: los primeros disfrutaran de la gloria eterna de los cielos de la Décima y los derrotados serán condenados al fuego eterno por su falta de fe.

O algo así.

bolobolo

martes, 8 de marzo de 2011

Visite el País de las Maravillas

Por Halftown
Los hechos: el pasado día 27 de febrero el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo firmó un acuerdo con el Real Madrid para promocionar internacionalmente España como destino turístico: “Visit Spain”. El ayuntamiento y la comunidad de Madrid pusieron su millón de euros por cabeza para añadir el estribillo “Visit Madrid” al eslogan.

No vamos a caer en la demagogia de que el pastizal que se deja el Estado en publicidad podría repartirse a los que hacen cola en el INEM y que así todos puedan comprarse el iPad 2 para meterse en Infojobs. Porque también se podría contra-argumentar que se han ahorrado un pico en contratar una agencia de publicidad… o al menos esperamos que no pagasen a nadie por currarse el “Visit Spain, visit Madrid” de la campaña.

En un país como España, donde el turismo representa el 10% del PIB (en Francia, líder mundial de la industria turística, apenas llega al 7%), el que vengan a no vengan guiris es fundamental para la economía del país. Por eso que si el Estado consigue atraer con su publicidad a nuevos clientes, bienvenido sea.

Dando por supuesto que ningún ente estatal se preocupa de medir la eficacia de la publicidad –total, tiran con la pólvora del Rey-, en FNF nos planteamos hasta qué punto tiene sentido pagar a Real Madrid por promocionar España.

Redundancias a gogó y valores que no son

Antes de meternos en honduras, hablemos del evento de lanzamiento de tan estupenda iniciativa. Además de al ministro Sebastián y al alcalde de Madrid, Florentino se llevó de atrezzo a la presentación de la campaña a Casillas, Ramos, Kaká, Benzema, Özil y Di María. Casillas y Ramos tiene sentido por su condición de españoles, Kaká por aquello de amortizar el fichaje quizá también. ¿Y los otros qué pintaban? Özil, además de dar mal en cámara, ni siquiera habla castellano.

Los que brillan en semejantes saraos son siempre los políticos. El ministro –que es colchonero como se ve en la foto, bufanda incluida- celebró que España comparta con el Madrid los valores de “esfuerzo, calidad, liderazgo, competitividad, etcétera”. Gallardón ni meneó sus frondosas cejas al decir que el Real Madrid es el activo más importante de la capital. Con un par.

Florentino, a lo suyo, habló de los valores del madridismo -humildad, esfuerzo, talento y entrega- de los que Cristiano Ronaldo, Mourinho y compañía hacen gala a la menor oportunidad.
El presidente madridista y el gobierno español, se siguen agarrando a supuestos valores que en los mundos de Yupi siguen siendo asociados a sus respectivas entidades. El Madrid en el siglo XXI no es más que un club del pelotón de la Champions -por mucho que siga vendiendo más camisetas que los demás- y España hace tiempo que perdió sus plumas de economía emergente, y su imagen sigue sepultada bajo kilos de paella, sangría, flamenco y éxitos deportivos.

¿Qué sentido tiene pagar al Real Madrid por promocionar a Madrid y España? Poco. El objetivo típico de este tipo de patrocinios es aumentar la notoriedad de la marca, pero resulta que la marca “Real Madrid” ya aglutina la marca “Madrid” (la marca “Atlético de Madrid” también). Es decir, que el hecho de que Madrid patrocine al Madrid es redundante, luego innecesario.

Que el Real Madrid patrocine a España es un tema aparte, quizá más absurdo incluso. El Estado español ya patrocina a la selección –otra redundancia ineficiente-, pero al menos el equipo de Del Bosque transmite unos valores de frescura, buen rollo y éxito que el Madrid, por mucho que se empeñe Florentino, está a años-luz de inspirar.

Apenas unos días después del acto en el Bernabéu, y en un ejemplo del café para todos característico del zapaterismo, el propio Miguel Sebastián anunció con las orejas gachas que se intentó un acuerdo similar con el FC Barcelona, pero la junta directiva entonces presidida por Laporta se negó.

Será por nacionalismo racalcitrante, o quizá porque el museo del Barça es ya el tercero más visitado de España detrás del Prado y el Reina Sofía. En cualquier caso, ya se le podía haber ocurrido preguntar a alguno de los periodistas si a nadie del ministerio de Industria, Comercio y Turismo le ha dado tiempo de ir a hablar con la junta directiva de Sandro Rosell en los seis meses que lleva en el cargo. Será que los periodistas españoles también viven en su propio mundo paralelo.

lunes, 7 de febrero de 2011

Torres, Iniesta y un palentino errante

Por snedecor
Doy fe, porque me tocó sufrirle en mis propias carnes, de que hasta los 17 años Diego León no tenía nada que envidiarles a la inmensa mayoría de sus compañeros de generación. De hecho, él era el envidiado: técnicamente superdotado, era una de las perlas de la prolífica cantera madridista, había sido campeón de Europa sub’16 y mundialista sub’17, tenía a su ciudad natal entregada a sus mágicos pies y hasta triunfaba (o eso se rumoreaba) con las chicas, con su look a lo Julio José Iglesias (?) y su esplendoroso futuro en el mundo del balompié. Pero en algún momento todo se torció. Mientras uno de sus más afamados quintos acaba de batir récords en el proceloso océano de los traspasos, en este mismo mercado invernal Diego se ha tenido que buscar las habichuelas en la tercera división alemana. Que mejor que estar en paro, como estaba desde el verano, pues ya es.

Tampoco es que la historia del palentino sea extraordinariamente anormal; en realidad, es bastante más habitual que la de aquellos que sí llegan al estrellato. Pero sí que llama bastante la atención si la comparamos con la carrera de los dos chavales que, allá por 2001, formaban junto al rechoncho Diego León el tridente mágico que nos hizo ganar ese Europeo sub’16: el paliducho Andrés Iniesta y el pecoso Fernando Torres. Podríamos ser clásicos y decir que una grave lesión truncó su brillante porvenir, pero lo cierto es que ninguno de los tres se ha caracterizado precisamente por ser inmune a las dolencias físicas. Sí, en 2003 se partió la tibia jugando con el Real Madrid C, pero la verdadera diferencia estribó en los comportamientos de los clubes y los propios jugadores. Porque mientras el Atlético tenía claro que Torres estaba llamado a convertirse en un símbolo colchonero y el Barça aplicaba con Iniesta su exitosa receta masiánica, el Madrid se embarcaba en el esperpento galáctico y comenzaba su triunfal carrera hacia ninguna parte.

De protegido de Del Bosque al Wacker Burghausen

Diego León, un protegido de Del Bosque que con 16 años ya era habitual en los entrenamientos del primer equipo (al menos cuando éste se quedaba en cuadro por las convocatorias internacionales), a los 20 se vio enclaustrado en el equipo de Tercera. Y puede que eso fuera algo razonable tras su lesión, pero era inaceptable para él y para su entorno. Así que discutió con el club, se puso el mundo por montera y se buscó una cesión al modesto Arminia Bielefeld de la Bundesliga con el objetivo de demostrar su valía. Puede que sobreestimara sus capacidades o que nadie le dijera que su escaso metro setenta y su gusto por el sobeteo de balón no tenían cabida en el físico fútbol teutón, pero el caso es que en año y medio apenas jugó un puñado de partidos, saliendo casi siempre como suplente. Dentro de lo malo, puede decir que en Alemania encontró al amor de su vida. Que ya es algo.

Tras desligarse definitivamente del club madridista, Diego comenzó un periplo en el que, si bien no ha hecho más que ir bajando de escalón en escalón, al menos ha visto mundo. Año y medio en el Grasshopper suizo, otro tanto en el Barnsley inglés (donde vivió su momento de gloria cuando su equipo tomó Anfield en un partido de FA Cup) y un añito en el banquillo de Las Palmas, sin destacar demasiado en ningún sitio, le llevaron de cabeza a la cola del paro a comienzos de esta temporada. Sin la habitual oferta del Palencia que le solía llegar todos los veranos, probó sin suerte en varios equipos alemanes, supongo que para contentar a la parienta. Finalmente, el Wacker Burghausen que entrena el mítico Mario Basler (y que va 15º en la Bundesliga 3) apostó por él en enero, y de momento Diego ha sido titular en los tres partidos que se llevan disputados desde el parón invernal.

Que a lo mejor no es lo que esperábamos en Palencia cuando fichó por el Madrid con 11 años (y después de romperme la cintura en innumerables ocasiones), pues seguramente. Pero las cosas como son: a los 27, él al menos sigue cobrando por jugar al fútbol (no mucho, imagino), mientras que yo pago mis frustraciones deportivas con el teclado. Y por la cara.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Cristiano no es imbécil, aunque todos se empeñen en que lo parezca

Por Nunn
Todos tenemos ese amigo. Es un gran tipo, un buenazo, el típico tío al que casarías con tu hermana. Ese muchacho que, eso sí, pierde los papeles un poco cuando juega al fútbol. Se pica, siempre se medio pega con los otros o se pasa la puta vida protestando al árbitro. El que te avergüenza cuando conoces a la gente del equipo de enfrente, y al que tienes que
excusar ante ellos cada vez que jugáis.

Tú sabes que tu amigo es un buenazo. Incluso tontea con tu hermana pequeña y hasta te agrada la idea. Pero explícale tú a la gente que sólo lo conoce jugando al fútbol que no es como parece.

Y este párrafo absurdo nos lleva a Cristiano Ronaldo.

Bwin invitó a FNF a una mini rueda de prensa con unos escogidos bloggers. Los protas, los dos mejores jugadores del Real Madrid: Xabi Alonso y Cristiano Ronaldo. Un lujazo. Una oportunidad para dejar de criticar a los periodistas deportivos que cada día se pelan de frío en Valdebebas y sacar pecho: "Verás las 'peazo' preguntas que les voy a hacer. Un Ondas no ganaré porque no trabajo en PRISA, pero un Pulitzer...", me decía.
Elaboré mi cuestionario para los jugadores. De ahí, el departamento de prensa del Real Madrid escogería tres cuestiones. En total. Para los dos. "Vale, el Pulitzer no, pero el TP de Oro...", pensaba.

Una de seres mononeuronales

Mandé un montón de preguntas, algunas buenas, otras menos inspiradas y unas cuantas algo tópicas y de relleno. El Real Madrid, claro, escogió estas últimas. Las que se dejaron fuera le daban una vuelta a la entrevista normal tipo "cómo-has-visto-el-partido" / "mejor-en-la-segunda-parte". Ayudaban a conocer a los personajes sin meterse en su vida privada. Preguntas que, quizá, hicieran pensar a los entrevistados y, quizá, les harían parecer algo más que seres mononeuronales que sólo piensan que hay que seguir trabajando para que el míster confíe en ti y que lo importante son los tres puntos y que...
Aun así, la lié un poco. A Xabi Alonso le pedí que dijera qué jugador del Barça ficharía, "pero teniendo en cuenta que tendrías que quitar a uno del Madrid". "A esa no te respondo porque luego se saca un titular y...", respondió, el muy cuco. No esperaba menos. Xabi es inteligente, irónico e inquieto. Un grande en todos los aspectos. Lo demostró. "¡A mí un Albiol!", pensé.

Y a Cristiano le hice una reflexión bastante boba. "Muchos te identifican con Mourinho en lo futbolístico. Con él juegas mucho mejor, estás más a gusto, metes más goles. Pero da la sensación de que tu identificación con él también es personal, que te sientes a gusto porque personalmente sois parecidos, tenéis caracteres similares. ¿Es así?", pregunté, más o menos. El comienzo de su respuesta aterró, según me dijeron, a quienes controlaban la comunicación del Madrid en ese momento. Paró durante dos segundos y comenzó: "Nunca lo había pensado", dijo, y después añadió que quizá tuviera que ver con que los dos son portugueses y no sé qué más. Si hubiera podido repreguntar, habríamos llegado a una buena conclusión.

Cristiano no es imbécil. Ni mucho menos.
Es padre y se ha querido hacer cargo de su hijo, y tengo la sensación de que con media hora de charla podría, más o menos, mostrar todo eso que se ve fuera del fútbol. Esa parte de su personalidad por la que, quizá, querría que Cristiano saliera de vez en cuando con mi hermana pequeña. Pero nadie de quienes lo rodean quieren que se le hagan preguntas de ésas que descartó el Real Madrid. Preguntas que no le eran incómodas, que no se metían en su vida privada. Preguntas que él, seguro, querría contestar porque así se podría ver que Cristiano no es el imbécil que, a veces, parece en un campo de fútbol.

Pero los que controlan sus apariciones públicas, todos, quieren que parezca un tipo fuerte, seguro, que habla de lo que sabe, que no duda. Que se mete en lo suyo y ya. Eso sí, si el resto del mundo sólo ve la parte de su carácter que se desarrolla en un campo de fútbol, la que hace que te avergüences hasta de un buen amigo, parecerá un imbécil toda la vida. Y explícales tú que están equivocados.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Auxerre: del Mariscal de Hierro al Capitán Bujarrón

Por Halftown
Un sitio sin mayor historia, donde el mercurio pocas veces sube más allá de la marca de veinte grados, los inviernos se pasan entre botellas de Chablis y los jugadores de fútbol pocas veces se atreven a abandonar la manga larga. Quizá es por eso que en la ciudad se estilan los caracteres fuertes, como el de la estatua que domina el centro de la ciudad: Louis Nicolas Davout. Un personaje conocido como “El Mariscal de Hierro” o el más entrañable “La Bestia”. Un mariscal invicto después de ir a la guerra con Napoleón contra Prusia, de conquistar Egipto, de hacer de coche escoba mientras volvían cabizbajos de Rusia y de evitar la conquista de París después de Waterloo. Un tipo al lado del cual el caballo de Espartero es Mi Pequeño Pony.

Hace falta mucho carácter para sobrevivir en Auxerre. Quizá es por eso que, a la hora de contratar extranjeros, el AJA Auxerre casi siempre se haya decantado por jugadores polacos. De hecho, sólo dos jugadores sudamericanos han jugado en el club, y uno de ellos, el brasileño Marcos António Elias Santos sólo aguantó diez partidos antes de marcharse al sol de Grecia.

En Auxerre casi nunca pasa nada. Sólo así se explica que el club mantuviese a su entrenador durante 44 años en el cargo. Guy Roux, uno de esos entrenadores a la antigua, mitad míster, mitad pater familias, llevó a un club de pueblo hasta lo más alto del fútbol francés. A partir del ascenso a la primera división en 1980, Roux tejió una red de ojeadores desde Marsella hasta Lille que le permitió importar a jugadores como Martini, Dutuel, los hermanos Boli o Éric Cantona. El que años después sería King Éric al otro lado del paso de Calais aterrizó en el estadio Abbé Deschamps como una promesa marsellesa de 17 años. Roux, que le describía como un jugador caractériel –de carácter cambiante y/o violento-, fue junto a Ferguson el único entrenador que supo gestionar a Cantona. Cinco años después, Éric fue contratado a golpe de talonario por el Olympique de Marsella de Bernard Tapie, ya convertido en estrella mediática e internacional con los bleus.

Las mejores páginas de la historia del Auxerre están escritas por Guy Roux. Aunque sobre el papel la gran hazaña auxerroise es la conquista del doblete la temporada 95-96, para los aficionados más veteranos no hay nada que se pueda equiparar al 3-1 que le endosaron al Milan pre-Sacchi en primera ronda de la UEFA 85-86. Aquella noche, un Milan con Baresi, Maldini y Tassotti en el campo vio cómo los delanteros franceses les remontaban un gol tempranero. La victoria se celebró en Auxerre como si del título se tratase. La huella emocional es tan profunda, que pocos recuerdan que, en San Siro, el Milan les acabó echando de la competición.

Estrellas y bujarrones

Hasta 2010, el Auxerre ha participado en dos ediciones de la Champions League. En la primera, en el 96, un equipo con Saïb,
Lamouchi, Diomède y el nigeriano Taribo West tumbó al Ajax de Van Gaal en su propia casa, y acabó eliminado en cuartos por el Borussia Dortmund, futuro campeón. En su segunda participación, en 2002, el Auxerre no pasó de la primera fase, pero antes tuvo tiempo de ganarle a la mejor versión de los gunners de Arsène Wenger, con gol incluido del senegalés cleptómano, Khalilou Fadiga.

Hoy ya no está Guy Roux, y el Auxerre ha dejó de ser hace tiempo la mejor cantera de Francia. Ahora, su capitán es Benoît Pedretti, un antiguo aspirante a Zidane que se ha quedado en Deschamps de serie B. No hace muchos años fue futurible del Madrid –siempre según la infalible prensa deportiva madrileña- y tras fracasar en Marsella y Lyon, en Francia se hizo célebre al ser tratado de petite tarlouze (pequeño bujarrón) por el presidente del Montpellier en directo por Canal Plus. En Auxerre, donde si le faltara una pierna seguiría siendo titular, Pedretti es por fin feliz.

La otra estrella local es el recién llegado Anthony Le Tallec, otro underachiever rebotado de Anfield que no hace mucho gimoteaba en la revista francesa So Foot: “Fernando Torres me ha robado mi vida”.

Será para que sus blanditas estrellas se sientan a gusto que Airness, la marca que viste al AJA, ha creado una camiseta a medio camino entre el tartan escocés y el vestuario de Tron. Nadie embutido en semejante maillot puede aspirar a digno heredero de
los Davout, Roux o Cantona. Aunque a tipos como Pedretti y Le Tallec palabras como ambición, orgullo o gloria no les suenen de nada.

jueves, 19 de agosto de 2010

Un león por cordero

Por Sopenilla
Cualquier pensador de la actualidad estaría de acuerdo conmigo. El grado de exposición pública en nuestra sociedad es más elevado que nunca. Lo curioso es que un alto porcentaje de la población de riesgo, lejos de canalizarlo en inspirar confianza, se empeña en convertirlo en un foco de sombras hacia su persona. Son los efectos no deseados de construir una figura a partir de grandes relatos. No hay receta más efectiva para la credibilidad que la transparencia. En el mundo en el que nos ha tocado vivir, esto es igual de válido para los políticos corruptos que para los futbolistas que van de tapados.

En los últimos tiempos, nos hemos acostumbrado a escuchar toda clase de historias a propósito de los León Sánchez. Primero fue el supuesto atentado sufrido a manos de ETA por el padre de familia. Después de que esto quedara suficientemente desmitificado en estas mismas páginas, no será necesario volver a insistir en ello. Sin embargo, ahora que el fichaje del tercero de sus vástagos por el Real Madrid ha servido como recurso argumentativo para justificar el supuesto cambio de modelo florentiniano, FNF se ve obligado otra vez a aclarar algunos puntos del guión.

El autoengaño es de suyo complaciente, para qué negarlo. Analizado en frío, suena hasta
romántico lo de tratar de poner cura a la fiebre galáctica a base de remedios tan caseros como la humildad y la superación. No se sabe si por lo exótico, pero la medicina tradicional también vende, aunque no sean camisetas. Da igual que eso implique tirar de chequera si a uno no le convence lo que guarda en el propio botiquín. Tampoco importa que el encargado de aplicar el tratamiento sea el galeno más mediático del momento. En su mano, seguro que hasta los genéricos más comunes se transforman en agua milagrosa.

Lástima que el star-system futbolero no siga estos patrones. De ser así, probablemente habría una mayor ratio de obreros del balón por equipo, ese colectivo de jugadores tan eficientes como limitados. Pero los dandis están a la vuelta de la esquina, con independencia de la calidad que atesoren o de la categoría y el club en que militen. Conste en acta que quien esto escribe no oposita al puesto de Jorge Valdano, ni tampoco pretende hacer un roto en el guante que Pedro León tiene en su pie derecho. Alguno dirá que somos suspicaces porque en FNF somos así, pero parece sospechoso como mínimo el que el muleño haya pasado por cuatro equipos distintos las últimas cuatro campañas.

Es verdad que esa trayectoria es la que permite explicar que, justamente, lo de Pedro León ha sido un ascenso meteórico a la par, incluso, que merecido. Pero no es menos cierto que esa
circunstancia ofrece igualmente una doble lectura. La que se esconde tras el descontento unánime y generalizado que ha ido dejando a su paso. La impresión del extremo entre las aficiones de Murcia, Levante y Valladolid así lo atestigua. Una imagen que será difícil que el tiempo borre y que es debida, en parte, al propio carácter del murciano.

De cabeza de ratón a borrarse el día D

Como sucede a menudo, armonizar talento y constancia no está al alcance de cualquiera. La intermitencia suele ser lo común cuando se cuenta con una disposición demasiado voluble. En este caso, las piernas no pesan cuando se trata de hacer una media bicicleta o poner un centro medido, pero empiezan a ser una losa cuando el míster de turno se empeña en que uno cambie el esmoquin por el pañuelo de albañil. Algo así como respetar el horario nocturno impuesto por tu padre cuando estás a punto de cumplir 18 años. Puede que vivir en la Castellana bajo la tutela de Mou entierre esos vicios ya que, hasta la fecha, no se ha visto a nadie que se haya resistido ante el de Setúbal. De este modo, quizá su aureola logre suavizar la tirantez juvenil en otro tiempo mostrada hacia Lucas Alcaraz y José Luis Mendilíbar.

Los roces con el granadino le hicieron exiliarse a orillas del Turia y recalar posteriormente en la ribera del Pisuerga. Para lo primero no hizo falta más que rechazar al mismo club que hoy le acoge. Lo segundo, la única incorporación acertada de Roberto Olabe tras su estancia en Zorrilla, sólo requirió mantener el 20% de sus derechos que él mismo posee. Una cláusula que Alfonso Serrano no estaba dispuesto a respetar y que acabó condenando a Carlos Suárez a rendir pleitesía ante ese advenedizo llamado Ángel Torres.

Tan pronto como los tres meses que bastaron para que Pedro pusiera a los blanquivioleta rondando los puestos europeos. En ese tiempo, Del Bosque ya había anotado su matrícula después de comparar en directo su rendimiento con el de Lafita. Casualmente por entonces, coincidiendo con una oferta del Getafe que duplicaba su sueldo, el muleño decidió meter en conserva el tarro de sus esencias. Un descenso no podía tirar por la borda el sustancioso pellizco a percibir en un hipotético traspaso. Así que simular una lesión, abandonando el campo al cuarto de hora de partido, cuando tu equipo se juega el descenso en la última jornada o negarse a comenzar la pretemporada eran algo más que bazas con las que marcarse un buen farol.

La realidad es terca y lo mostrado la temporada pasada en el conjunto azulón del sur de Madrid no ha distado de ser muy distinto de lo vivido un año antes en Pucela. Ni siquiera la empatía con Míchel, de quien ha heredado el gusto por ser un clásico jugador de banda, pudo aplacar los cantos de sirena emitidos desde el centro de la capital. Es posible que el tiempo de prueba para Pedro León haya acabado, aunque la exigencia implícita de títulos en Chamartín parezca indicar más bien lo contrario. En esto, como en todo, sólo el transcurrir de los días tiene la última palabra.

martes, 20 de julio de 2010

Una lanza por Raúl

Por Halftown
Vaya por delante que jamás he sido raulista. Es más, le odié abiertamente cuando su obsesión por meter un penalti por la escuadra nos costó la eliminación contra Francia en la Euro 2000. Siempre me pareció que su aire pretencioso no se correspondía con su fútbol oportunista. La definición aquella de Valdano, que decía que Raúl no era un 10 en nada pero sí un 7 en todo siempre me pareció más elogio de lo gris que exhaltación de lo extraordinario. Justo lo que me parece Raúl: el mejor de los futbolistas ordinarios.

Que Raúl ya no está para competir a primer nivel es un hecho desde hace varios años. A diferencia de otros delanteros como Ian Rush, Pippo Inzaghi o el mismo Morientes, Raúl no ha sabido ir haciendo una retirada progresiva. Será porque le escuece en su orgullo madrileño lo de convertirse en revulsivo de última hora. Será por su evidente falta de inteligencia emocional. El caso es que lleva algunas temporadas siendo un bulto sospechoso en el vestuario de Chamartín.

Independientemente de las filias y las fobias de cada cual, está claro que la hoja de servicios de Raúl González es irrebatible. Ser delantero en el Madrid durante quince años es algo sensacional, posiblemente irrepetible. No es cuestión de copipegar aquí el palmarés del 7 blanco, pero ha ganado títulos de todos los colores, muchos más de los que ganaron sus legendarios predecesores Juanito o Butragueño.

Por eso no estoy entendiendo a qué juega el Real Madrid en el tema de Raúl. Recién empezada la pretemporada, el jugador no aparece a entrenar. Los medios llevan semanas especulando con un posible destierro, a lo Cid Campeador, en la cuenca del Ruhr. Lo último que se lee en internet es que puede irse al Besiktas en un cómodo pack con Guti H.

Y mientras tanto, club y jugador callan.

El honor de los juguetes viejos

Uno de los valores que el madridismo lleva por montera es el honor que cacarea su himno. Eso se ha demostrado tradicionalmente al decir adiós a sus mitos: mientras que el Barça se desprendió de los Stoichkov, Rivaldo o Cruyff mirando hacia otro lado, en el Bernabéu todos recuerdan el beso de Míchel al césped, el último vuelo del Buitre, o el “illa-illa-illa Juanito maravilla” que entonan los ultras en el minuto siete de cada partido que se juega en casa.

También es cierto que, desde que el emperador de ACS accedió al sillón de Concha Espina, mitos del Madrid –y amigos de Raúl- como Redondo, Hierro o Del Bosque han salido por la puerta de servicio. Se ve que a Florentino sólo le interesan los juguetes nuevos que salen brillantes en las fotos.

El club no está sabiendo manejar la situación, y el jugador tampoco está sabiendo echarse a un lado. Se mantiene en silencio, intentando apurar sus opciones de colocarse en un grande. En un momento dado, Ferguson parece que pensó en él para protagonizar un “revival in red” al estilo de Michael Owen, pero el único interés real hasta la fecha lo han mostrado el Blackburn Rovers (un equipo en el que Míchel Salgado ha jugado de medio casi todo el año) y el propio Schalke 04. Si Raúl fuese un tipo más práctico, lo suyo sería irse a montar una dupla de clásicos con Titi Henry a Nueva York.
Así las cosas, la salida de capitán madridista va camino de enquistarse.

Salvo sorpresa mayúscula, uno de estos días nos desayunaremos con una escueta nota en la que el club agradece a Raúl los servicios prestados, y el jugador –convenientemente rebozado en logos de Adidas- dará una rueda de prensa en la que Marca y As hablarán de un Raúl “visiblemente emocionado”, y con suerte anunciarán el mismo día la cartilla para conseguir el deuvedé con los mejores goles del 7 blanco. Una manera bastante patética de enterrar a una leyenda.

jueves, 1 de abril de 2010

Hazard, no te vayas al Madrid

Por Halftown
Eden Hazard –como Sergio Canales, cosecha del 91 - nació al otro lado de la frontera, en La Louvière. Del mismo pueblo salió, un cuarto de siglo antes, Enzo Scifo, el mejor jugador belga de las tres últimas décadas, que en su momento lideró a aquel Torino que sacó a patadas al Madrid de la Copa de la UEFA 91-92.

Pese a que en Francia se hacen bromas de belgas como en España se cuentan chistes de lepe, nadie se ríe de del 26 del Lille. Todavía hoy adolescente y del tamaño de Xavi o Butragueño, Hazard se ha convertido en la estrella de un Losc (como le dicen en Francia al Lille) que es un habitual del top 5 de la Ligue 1. Aunque en francés su apellido es casi homófono de azar (hasard), lo cierto es que hay muy poco de aleatorio en su fútbol: con apenas 19 años es de ya un trequartista de los que consiguen hacer orbitar todo un equipo en torno a él.

Y es que en la todavía corta del jugador belga, nada parece producto de la suerte. Para empezar, su destino de futbolista parecía sellado desde la cuna: no sólo sus hermanos pequeños juegan todos en categorías inferiores (incluido su hermano Thorgan, que defiende los colores de los enemigos íntimos del Losc, el Lens), sino que Thierry Hazard, su padre, llegó hasta la segunda belga e incluso Carine Hazard, su madre, llegó a la máxima categoría del fútbol femenino en Bélgica. Quién sabe si el propio Eden fue concebido en un calentón en pleno vestuario.



Mucho tomate

Hazard ha ido quemando etapas rápido. Así, a pocos días de la mayoría de edad, debutó con Bélgica, un equipo en depresión casi perpetua, una selección necesitada de jugadores de talento que la consigan volver a meter en torneos internacionales. En sus once partidos como internacional hasta la fecha, Hazard ha tenido el privilegio de presenciar desde el césped la exhibición de España en Riazor (5-0) y de participar en algún que otro ridículo histórico de los Diablos Rojos, como la derrota 2-1 en Yerevan frente a Armenia. El tipo de experiencias que, si no acaban con tu carrera, le hacen a uno mejor futbolista.

Sin ánimo de herir los sentimientos de algún director de periódico con videoblog propio, el Real Madrid no parece el mejor lugar para Eden Hazard. Más allá de los destellos esporádicos convertidos en hazañas de YouTube, el salto de los 18.000 del Stadium Nord de Lille a la ansiedad del Bernabéu y del tran-tran de la Ligue 1 al ataque del Madrid parece mucho tomate para el chaval. Y si no me creen, que le pregunten a la antigua gran estrella de la liga francesa, hoy suplente habitual en el Real Madrid.

En la presentación de Zidane, Florentino dijo que el marsellés había nacido para jugar en el Madrid. Que Eden Hazard nació para jugar al fútbol es indiscutible, aunque su tipo de fútbol le pide irse a disfrutar a Barcelona.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Madrid y Milán, las peores apuestas de bwin en Champions

Por Sebastián Dulbeca
Prueba de agudeza visual: si el escudo está en su sitio -a la altura del corazón, dispuesto para ser besuqueado- compitiendo en tamaño con la pirámide de Adidas, flanqueados por la bandera-pin de España que tanto gusta en Europa a Del Nido y por el muy de la Iniciativa Dharma sello de homenaje del Bernabéu, ¿que falta en la camiseta grisoscurocasinegro con la que Cristiano, Kaka & Cía. se acaban de desvirgar en Champions? Cierto: la publicidad, pequeño detalle.

Resulta que en Zurich, en el partido más esperado de la recién iniciada campaña europea, la puesta de largo del futbolín deluxe de Floren en su camino hacia la Finalísima en su propio estadio, el patrocinador oficial del club ha sido sorprendentemente eliminado de la pechera con la misma pericia que hubiera demostrado Stalin con el Photoshop. Un asunto que desde el propio club se despachaba con cierta resignación antes del encuentro: "Las autoridades suizas sólo permiten exhibir publicidad de apuestas cuando las realizan determinadas empresas públicas. En consecuencia y dado que Suiza no está sujeto al marco jurídico de la Unión Europea, el Real Madrid y bwin, han optado por no mostrar la marca bwin.com en las camisetas de juego durante el partido de esta noche".

Suiza, el país que ha hecho fortuna con la evasión de capitales y el paraíso en el que tiene su sede la propia UEFA, en contra de las timbas y el ruleteo on line. Curiosa lección de ética.

No queda ahí el drama para bwin: el Milan (Grupo C, como el Real), al que también esponsoriza, pasará por el zuriqués Letzigrund el 12 de diciembre... con sus magliette rojinegras convenientemente retocadas. O lo que es lo mismo: bwin será invisible -no aparecerá, pero se supone que pagará- en dos de los seis partidos de la fase de grupos de la Liga de Campeones. Un negocio tan redondo como un balón pinchado.

En semejantes circunstancias, cabría preguntarse qué sería de la secular neutralidad suiza en caso de recibir como local al vecino Casino Salzburgo, clásico de la máxima competición continental de fútbol por equipos.



Incluso se podría especular acerca de lo que supone para un jugador musulmán lucir la herética publicidad de una casa de juego. Ya el sevillista Kanouté dio alguna pista al respecto al disputar 45 minutos de la Supercopa de Europa de 2006 con un cinta adhesiva en mitad de su zamarra.

Pero en ciertas ocasiones, mejor no apostar.

jueves, 27 de agosto de 2009

El anti Guardiola ya espera

Por Sebastián Dulbeca
Tres veces, tres, negó la pasada temporada San Pep su imagen de maniquí inarrugable. Y con las mismas palabras que regaló fuera de la sala de prensa (las celebraciones en el Camp Nou no cuentan): cero.

1) Al inicio de Liga respondió con mirada láser a un Eto'o en trance de gol. Hubo (re)indulto y abrazo on the rocks cuando en el Nou Camp amenazaba infarto. Luego pasó lo que pasó y arrivederci, Samu.

3) Casi al final del campeonato puso mueca de interruptus tras el tanto del único Llorente delantero centro -vasco por dentro y amarillo por fuera- con el que aún no ha quinieleado -y debería- Del Bosque.

2) Justo entre un momento y otro, el 1 de octubre de 2008, comenzaba sin saberlo él siquiera la carrera a lo Cacho con la que luego explotaría en semifinales de Champions con el gol de Iniesta. Aquel pistoletazo de salida responde por Mircea Lucescu (Bucarest, 1945) y aguarda a Guardiola para disputarle mañana la Supercopa de Europa.

A falta de saloon, nada mejor que Mónaco, donde ya celebró el acierto de Jardel frente al Real Madrid (2000), para dirimir un pique timbrado en los vestuarios del Olympiyskiy Stadium. Escaseaba el glamour allí aquella noche, pese a la visita ilustre. Barcelona y Shakthar Donetsk (Samba Donetsk, en feliz subrayado del jogo bonito por parte de La Sexta) colisionaban por entonces en el grupo C de la máxima competición continental. Con fuerza pareja: 1-0 en el minuto 87; ¡1-2 en el 95!, previa epifanía en manga corta de Messi.

Al técnico rumano del equipo local (es un decir: hay croatas, checos, polacos, brasileños... y ucranianos como Chygrynskiy El Deseado), un hombre que como jugador alcanzó la misma gloria que un callista, se le descompuso el cuerpo tan rápido como se le multiplicó el verbo: italiano, español y hasta el dialecto de Ozores ("......... fair play ........ darla para atrás") para vocear que la remontada era ilegal. Que el resultado se explicaba por la falta de deportividad (en referencia a una acción en la que había un jugador suyo supuestamente lesionado). Que vencer así no era "digno" de un conjunto como el blaugrana.

Pep micrófono delante. Pep centro de la diana. Pep caída de párpados. Y adiós.

La cara de Pepe mete el micro ahí Gutiérrez y el nombre de Lucescu no volvieron a resultar familiares hasta el partido de vuelta. Entonces el ex del banquillo de Pisa, Brescia (casualidades de la vida: la squadra en la que se jubiló Guardiola), Reggiana, Inter y Galatasaray decidió cobrarse lo que creía suyo: 2-3.

Fue la única derrota del Barça en la presente edición de la Copa de Europa (¡jugó hasta Cáceres!) y el pasaporte para una Copa de la UEFA que, en Estambul, en el tiempo extra y en su última convocatoria con tal nombre, levantó delante del Werder Bremen con toda justicia.

Lucescu y Guardiola. Una buena oportunidad para sacar el dichoso seny...

martes, 14 de julio de 2009

Las mil caras de Ribéry


Por TFM
A Ribéry le hace gracia echarle cubos de agua en la cara a Oliver Kahn o conducir el autobús del Bayern mientras se ha ido a comer el chófer. Con sus celebraciones y sus bromitas de niño de los del final del autobús, se ha ganado una imagen de chico tontito y chistoso. Sin embargo, en los despachos de todos los clubes donde jugó, siempre se acuerdan de él. No por su particular sentido del humor, sino por sus jugarretas de mercenario. No tiene sólo que ver con sus cicatrices, secuelas de un accidente de coche sufrido a los 2 años: Ribéry tiene mucha(s) cara(s).

El 3 de junio 2004, la prensa anunció un fichaje del FC Metz. Un mediocampista de 21 años salido de la segunda B francesa. Esta promesa del futbol tenia un recogido atípico en comparación con el de sus compañeros. Conoció muchos clubes pero nunca llegó a adaptarse o quedarse en uno fijo. Franck Ribéry ficho entonces su primer contrato profesional : “Estoy preparado para darlo todo” decía. En unas pocas semanas se convertió en la revelación de la Ligue 1. Fue elegido jugador del mes de agosto y ya lo comparaban con Robert Pires, ídolo del club. “Es incluso mejor que Pires” profetizó entoncés su presidente Carlo Molinari. Metz llegó a ser primero de la clasificación con una diferencia de hasta 10 puntos... "pero los sueños, sueños son".

Nadie se lo esperaba, pero en enero, Ribéry anunciaba su fichaje relámpago por el Galatasaray. Había pasado solo seis meses en la Lorena (vale, no es el sitio más divertido del mundo). El tiempo necesario para que el club terminase la liga en el puesto 16 y los seguidores le declarasen un odio de por vida. Aquello fue el acto fundador de su fama de mercenario.

Galatasaray no es el mejor club del mundo, ni mucho menos. Pero pagan bien (cuando pagan) y Estambul es un ciudad preciosa (sobre todo, comparada con Metz). Ribéry firma un contrato de tres años. El club amarillo le adora y todo le va bien. Gana hasta una Copa de Turquía. Pero a los seis meses de contrato y después de una pelea con sus dirigentes, Ribéry hace de nuevo las maletas y se marcha para Marsella.

Ahí firma contrato para 4 temporadas. Pero a Francky los contratos le dan alergia. Lo de siempre. Después de un año y sobre todo después del Mundial del 2006, donde fue elegido revelación del torneo, se cansó del Marsella y exprimió públicamente sus ganas de “jugar en el Lyon”. Pape Diouf, presidente del Marsella, y enemigo intimo de Jean-Michel Aulas, presidente de Lyon, le mandó callar. Ribéry renegó de sus declaraciones y se quedó en el Marsella…de momento.

"El Madrid o nada"

A pesar de una lesión al principio de la temporada 2006-2007, Ribéry hizó una gran temporada en el OM. Ya era famoso y el nuevo mejor amigo de Zidane. Pero estaba aburrido porque quería “jugar la Champions”. El Lyon o incluso el Real Madrid ya estaban detrás de él. La temporada terminó con el Olympique en Champions y por fin podría cumplir su sueño. ¿Qué hizó Scarface?

Fichar por el Bayern. Un gran club, por fin. Sí, pero el único que no jugaba la Champions… Ahora Ribery es el único interés de la Bundesliga y la única verdadera joya de los bávaros. Pero el Bayern no es el Metz. Aquí las puertas cierran bien y cuando uno se quiere marchar, le hacen la vida imposible. Beckenbauer, con mentalidad de Kaiser (y a los emperadores no les suelen gustar los mercenarios) mandó a Francky a desmentir sus declaraciones apasionadas a favor del Real Madrid. Mucho Zidane, mucho Florentino, pero los contratos en Alemania se cumplen. Preguntad a Michaël Ballack.

jueves, 11 de junio de 2009

"Ibra ni es delantero, ni es muy bueno"

Por Rocheteau
Todo comienza en un urinario de Barajas. Terminal 4. Zona de embarque H. Según entras al baño, exactamente los dos meaderos que quedan a la derecha. Mientras me lavo las manos (lo juro. Todo lo que se cuenta en esta crónica ocurrió el domingo 31 de mayo entre las 11.30 y las 12.00). Entra un chico negro, pantalón corto de marca y hortera, botas de deporte caras y horteras, sudadera Gucci aceptable, gorra calada y hortera. Me hubiese gustado cambiar la lista de prendas por un adjetivo que pudiera describirlo. Pero no existe.

Samuel Etoo viajaba a París para enlazar con Bélgica. Allí se entrenaba la selección de Camerún para la Copa África, que valdrá, por primera vez, también como clasificatoria para el Mundial 2010 [los leones indomables lo son más que nunca. No leones, sino indomables. Otto Pfister, el entrenador, se piró harto a dos semanas del campeonato y pusieron a Tommy N'Kono. Resultado, una derrota frente a Togo, un empate ante Marruecos y un posible adiós humillante en el que les queda frente a Gabón, la revelación. Mentes malévolas dirán que es el resultado de meter 22 Etoo's en un vestuario]

[Obviamos el preludio de la conversación y los quétal, los estudiasotrabajas, los quégorramáschula... Sólo precisamos que la conversación tuvo lugar a la salida del urinario]

Rocheteau: Samuel, ¿te vas o te quedas?
Etoo: Samuel Etoo se queda. En ningún sitio del mundo voy a jugar mejor que aquí. Lo tengo todo.
FNF - ¿Qué habéis tenido este año que no tuvieseis el pasado?
Etoo - Un entrenador. Guardiola piensa todavía como un jugador. Ésa es la diferencia. Y luego también se puede plantear la pregunta al revés.
FNF - A Ronaldinho le va a encantar si le damos la vuelta.
Etoo - Bueno, mira su año en Milán. Y el nuestro aquí.

[Tras limpiar y envainar su espada, volvemos al futuro de Samuel. Y la cosa tiene mérito. Hace dos semanas todavía no había saltado la posibilidad de que Ibrahimovic recalase en Barna]

FNF - O sea, que no te vas
Etoo - Mira, yo soy negro, pero no necesito dinero.
FNF - Eso seguro. Lo uno y lo otro.
Etoo- [Mira hacia el horizonte]
FNF - ¿Y a Ibrahimovic cómo lo ves? A mí me parece un jugador impresionante.
Etoo - Ibrahimovic no es impresionante. Ese chico no es un delantero.
FNF - ¿?
Etoo - Que no, que mete 20 al año y 14 de penalti. Es bueno, no muy bueno. Y no es un delantero. [Este año Ibra ha marcado en el Inter 25 goles en Liga. Dos de ellos de penalti].
FNF - ¿?
Etoo - [Siempre mirando al horizonte] Para jugar en un grande hay que tener cojones.

[Aparece un chico temblando. Ha reconocido a Etoo. Le palpa. Mira a su padre antes de llorar. Tiene 20 años y se comporta como uno de tres en un ataque de histeria. Además le está jodiendo la entrevista a FNF. Llama a su hermana y se la pasa a Etoo.

Etoo - Hola
Hermana: ----
Etoo - Que sí, que soy yo, un negro de ojos verdes que quiere conocerte...
Hermana: ---- [a la hermana no se le oye. El hermano sigue llorando y palpando a Etoo. FNF toma cartas en el asunto, le saca cinco fotos al chaval junto a su pantocrator y lo envía con su padre]

FNF - ¿Y qué pasó con el Madrid?
Etoo - Yo era merengue. De verdad. Fui a ver a Florentino. Si me hubiese dicho que me querían, habría aceptado irme al Depor un año. Pero me dijo que allí mandaba él. Que era el patrón. Y que yo tenía que irme a La Coruña. Yo le dije: Tú mandarás en el Real Madrid. Pero Etoo no tiene patrones [La mirada seguía clavada en la fila de airbuses. Parece Obama].
FNF - ¿Cómo ves su vuelta al Madrid?
Etoo - Yo creo que va a ser un fracaso. Misma gente, misma actitud, mismos errores.
FNF- Oye, y volviendo a los fichajes, ¿a quién te traerías tú al Barca?
Etoo - A Forlán. Mañana mismo. Es mucho mejor que Agüero.
FNF- Es bueno. Nadie le pega igual con las dos piernas. ¿Pero tú crees que es lo que os hace falta?
Etoo - Mil veces más que Ibrahimovic. Ese chico no es un delantero. Forlán sí.

Resumen, según Etoo: El Barca dejará ir a su número nueve, que le costó sólo 12 millones, ha marcado 30 goles en Liga, el primero en la final de la Champions y es el delantero que más y mejor defiende del mundo, por un posturitas. Lo bueno es que el posturitas, otro gran humilde, piensa lo mismo de Etoo. Y que el único que no cambiará será el Barca: con uno o con otro, tendrá una bomba lapa adosada al vestuario.

sábado, 6 de junio de 2009

Pellegrini: pijo y aburrido, pero listo

Por Paul Tanner
Desde Santiago de Chile

Ninguneado por los hinchas, mal recibido por la prensa, a Manuel Pellegrini-Ripamonti no se le perdonó el descenso con la Universidad de Chile recién iniciada su carrera de entrenador. Y eso que antes había sido central del célebre Ballet Azul (ver fotografía) Dio igual: fue la primera (y hasta el momento única) salida del club de la serie de honor.

También se le recordaron con inquina los dos campeonatos perdidos en la foto finish con Universidad Católica frente al Matador Salas. Se le reprochó en ambos casos su falta de barrio, ser alto, rubio, de ojos azules y clase acomodada en el Chile de principios de los 70.

Algo de eso aún perdura. En la tierra que le vio nacer, el rutilante nuevo míster madridista carga con el estigma de pijo y fome (aburrido). Habla poco en su trabajo, pero no le tiembla la mano para golpear la mesa (que pregunten a Abreu, Sorín o Riquelme). Por suerte para él, ha demostrado ser inteligente dentro y fuera del campo.

El destino da en otro blanco

Como jugador, se instruyó al lado de Alberto Quintano y Elías Figueroa, la mejor pareja de centrales del fútbol chileno. Se le apodó, no precisamente por derrochar virtud, El gomero, jugador-ficus que se reconoció jubilado el día que un imberbe Iván Zamorano le brincó encima para marcar para Cobreandino ("si hubiera sabido dónde iba a llegar no me hubiera retirado, hubiera seguido dos años más", dice Wikipedia que dijo de su predecesor madridista).

Ya de técnico, este ingeniero civil de 56 años, casado y padre de tres hijos, fue lo suficientemente clarividente como para renunciar a la banca de Universidad Católica en 1995. Poco amigo de la improvisación aquí, donde se aplaude la picaresca, se sintió incomprendido y se cansó de insultos. Había intentado armar en dos años un equipo para ganarlo todo. Contaba en su plantilla con los dos extranjeros más caros y exquisitos que jamás tuvo el club: los argentinos Beto Acosta y Pipo Gorosito. Un lujo que no se tradujo en títulos. ¿Serán más pacientes en el Bernabéu?

Tras aquella experiencia, el novato pasó a los potreros. Con aprovechamiento. Perfeccionó su dibujo en Europa y regresó para dirigir al O’Higgins de Rancagua y a Palestino. Curioso: tras dejar al equipo de la colonia arrancan sus 10 años de glorioso autoexilio. Campeón con la Liga Deportiva de Quito (Ecuador). Campeón con San Lorenzo (Argentina) en el torneo local y Mercosur. Campeón con River y semifinalista de la Libertadores.

Y por fin el Villarreal, una historia conocida.