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viernes, 27 de enero de 2012

De copas y recuerdos

Por snedecor
Suerte tenemos de que el icono de esta Copa del Rey trabaje para Caja Círculo y no para, es un decir, el Banco Santander, el BBVA o similar: a estas alturas tendríamos la publicidad del Súper Depósito Pablo Infante (habría que darle alguna vuelta más al nombre, lo sé) hasta en la sopa. En cualquier caso, los 15 minutos (largos) de fama que está acumulando el capitán del Mirandés servirán para que la gesta de su equipo no caiga en el olvido. Porque ya es seguro que dentro de unos años, cuando las cámaras hayan dejado de acudir a su oficina de Quincoces de Yuso (hasta ese pueblo se está haciendo famoso), seguiremos acordándonos de aquel modesto equipo de Segunda B que se plantó en unas semifinales de Copa. No recordaremos el año, puede que confundamos alguno de los rivales que dejaron en el camino, pero tendremos fresca en la retina la imagen y la historia de ese calvo genial capaz de colocarte una hipoteca y liquidar a un Primera en menos de doce horas.

Pablo Infante, su reluciente calva y su anodino trabajo en un banco son el pasaporte del Mirandés a la eternidad. Pase lo que pase en semifinales (y sobre todo si pasa el que por lógica no tendría que pasar) el equipo burgalés ya ha hecho historia, pero convendremos todos en que hay historias de la Historia que se nos graban en la memoria y otras que sólo quedan anotadas en los libros, esperando que alguien las encuentre. Y sólo hay que bucear un poco en nuestras mentes para encontrar los ejemplos. Porque si hablamos de carrerones coperos de equipos de Segunda B, el primer nombre que nos viene a todos a la cabeza es del Numancia. ¿Por qué? ¿Porque llegó a cuartos eliminando a tres primeras a ida y vuelta, y llegó a poner en apuros a todo un Barça? ¿Sólo por eso?

Pues no. Su gesta se nos grabó a fuego simplemente por el nombre del equipo, Numancia, por todo el significado histórico que atesora. Dos mil años después, la heroica resistencia de un pueblo diminuto frente a un gigante invasor, esa historia que todos aprendemos en el colegio y que contribuye a formar nuestro espíritu hispano más patriótico (?), se trasladó al escenario donde se disputan ahora esas batallas: un campo de fútbol. Imposible no emocionarse. A eso sumémosle que aún no he conocido a nadie que tenga algo en contra de Soria (factor importante para que la simpatía por el equipo se contagie a todos los rincones del país) y que en pleno estallido de la liga de las estrellas un veterano trotamundos del fútbol modesto accedió a grabar la experiencia con su cámara casera para un programa de televisión, y nos encontraremos con todo un fenómeno mediático imposible de olvidar. Puro marketing directo al corazón.

Matagigantes en el olvido

El ejemplo más reciente de que la memoria es selectiva y caprichosa (y tremendamente influenciable por los medios) lo encontramos en Alcorcón. ¿Qué diferencia al equipo de Anquela del histórico (este sí y con todas las letras) Real Unión que consiguió la misma hazaña un año antes? Pues que el 4-0 de la ida se logró ante el primer proyecto del segundo advenimiento de Florentino, que el Marca (vaya usted a saber por qué) estaba como loco por meterle mano al ingeniero Pellegrini y que alguien tuvo la feliz ocurrencia de bautizar el revolcón como “alcorconazo”. De ahí en adelante, cualquier eliminación vergonzante nos remitirá a aquella mágica noche en Santo Domingo. Ni Real Unión ni Toledo (matagigantes original) tuvieron tanta suerte, aunque al menos el nombre de este último sonará cada vez que alguien abogue por volver a las eliminatorias a partido único.

Todo esto viene a cuento de que la hazaña del Mirandés tiene un precedente que (casi) nadie recordaba y que a todos nos ha hecho levantar la ceja con una mezcla de desconocimiento e incredulidad. Porque al revisar los libros en los que queda grabada toda la Historia nos hemos encontrado con el ejemplo contrario, el de una de esas grandes historias que no llegan a calar en el imaginario popular: la historia del Figueres, primer equipo de Segunda B en plantarse en unas semifinales coperas (lo del Deportivo Logroño en el 31 me permitiréis que no lo cite). Sólo han pasado 10 años, pero apuesto a que nadie sería capaz de dar un solo detalle de aquella gesta sin tirar de hemeroteca, y eso que por el camino derrotó al Barcelona.

Que el de Rexach fuera uno de los Barças más olvidables de la historia, que esa eliminación fuese en la primera ronda, en casa y a partido único, que luego apeara “sólo” a Osasuna, Novelda y Córdoba antes de caer dignamente ante el Deportivo… todo contribuye a la falta de un referente mediático que ayude al gran público a recordar su historia. Porque esa copa no es la del Figueres, sino la del Centenariazo. ¿A que esa nos suena más?

Porca miseria llegar hasta donde nadie había llegado jamás para que sólo te recuerden cuando alguien te iguala, pero ya se sabe: unos nacen con estrella y otros estrellados. Y si tras la aventura copera Numancia y Alcorcón llegaron al fútbol profesional (y el Mirandés parece estar en buen camino), al Figueres la vida tampoco le ha sonreído desde entonces. Adquirido en 2006 por el dueño de una casa de apuestas online, el club acabó trasladado a Castelldefels y fue refundado en 2007. Hoy está en Regional Preferente y nadie parece apesadumbrarse demasiado porque, seamos sinceros, al Figueres nadie lo recuerda. No le hubiera venido mal tener en su plantilla a un empleado de banca. O a un corredor de seguros. Algo.

lunes, 10 de agosto de 2009

(Yo soy) Espanyol, Espanyol, Espanyol

Jarque, "oh, capitán mi capitán"
Por Sebastián Dulbeca
Con las rayas del descodificador en la vertical de su uniforme, fuera de foco en la Liga más bicefálica (por decir algo) de los últimos tiempos, el Espanyol ejerce de perfecto tapado, de canciller de la clase media, de equipo-valle por mucho que al Atlético le facilitara hoy la campaña de captación de socios del próximo curso.

Sucede que también existen al menos 10 + 1 razones para animar, creer e identificarse con el Espanyol. No es tan Bartleby el periquito como lo pintan.

1) Conexión con Obama. Mauricio Pochettino firmó como entrenador el 20 de enero. Ese mismo día tomaba posesión del cargo el nuevo presidente norteamericano. ¿Vidas paralelas? Tal vez: el argentino celebró sus primeros 100 días en el banquillo dos puntos por encima del descenso ¡después de 17 jornadas! La distancia después fue el doble. De los últimos 41 puntos en liza sumó 23.

2) Nuevo estadio. Sería excesivamente cruel (un centenariazo sin final de por medio) que el recinto de 40.000 butacas y cuatro estrellas UEFA levantado entre Cornellá y El Prat no disfrutase del estreno que se merece: en Primera División. Ningún club del mundo ha ejercido en 12 años de local en tres campos diferentes: Sarriá, Lluís Companys y éste que inauguró el Spanish Liverpool el 2 de agosto con una goleada en contra. Entonces el éxodo ha merecido la pena. Fue el único partido en el que Jarque ha llevado el brazalete de capitán.

3) Maldita estadística. Con menos remates y asistencias que nadie en la calculadora de La Sexta, toca enfrentar el peso de los datos con lo intangible: Tamudo, De la Peña, Luis García y la fama de equipo pelotero acreditada en el pasado próximo por los blanquiazules (para otro día quedan pendiente de discusión los cambios de camiseta: del ajedrez al lavado a la piedra).


4) Catarsis de Dinamarca
. El rondo interminable al que España redujo la Eurocopa ganó su primer partido en Aarhus (13/10/2007). Aquel encuentro lo encaminó el Raúl de Santa Coloma, lo cerró el debutante Riera y lo acabó junto a ellos Luis García. Ni el Madrid (Casillas y Sergio Ramos) ni el Barça (Xavi e Iniesta). Sólo el Valencia (Albiol, Marchena, Joaquín y Albelda) aportó más nombres a la gesta.

5) Dos UEFAS perdidas. La aspirina mecánica de Leverkusen (1988). Palop y sus brazos Boomer en Hampden Park (2007). Y en medio un río de lágrimas que brota a 11 metros de la línea de gol. Solidaridad obliga.

6) Éxitos en la Copa. No hubo penaltis en las finales frente al Atlético (1999/2000) y el Zaragoza (2005/06). Doble victoria contra pronóstico. Y algún momento para el zapping de fin de año.



7) Espíritu emprendedor
. Barcelona se quedó pequeña desde el principio. Debut en el extranjero en 1914-15: 1-2 contra el Benfica y 1-4 frente a una selección de Lisboa. Giras por América y Europa Central en los años 20 para financiar obras en la tribuna. Participación activa en la puesta en marcha y profesionalización de los torneos de verano (locales y foráneos) en los 80. Con reconocimiento: Sarriá es la sede de Italia, Brasil y Argentina en el Mundial’82.

8) Galacticidio. El florentinato comenzó a pudrirse en lo deportivo y en lo simbólico cuando Camacho hizo sitio a Beckham y Raúl en el banquillo del Olímpico de Montjuic. Fue justo antes de presentar su dimisión. Frente a aquellos mismos fondos con cartelones se consumó la debacle blanca (ya con Queiroz). Final de Copa: 2-3 frente al Zaragoza (12/03/04).

9) Rivalidad. El Barça necesita un contrapeso local más allá de la insustancial Copa Catalunya. En el último derbi volvieron a aparecer bengalas. En la vuelta, el Espanyol silenció el Nou Camp. Era colista. Nadie más ha ganado allí en la presente liga.

10) Historia. El Espanyol figura entre los 10 clubes fundadores del primer Campeonato Nacional de Liga (1929) . Ostenta, además, el honor de haber anotado el primer gol oficial de la competición: José Pitus Prats, minuto 5, frente al Real Unión de Irún (10/02/1929).

11) Jarque. En FNF somos poco amigos de los homenajes, ya que poco puede decirse después de que todos los grandes medios se pongan con el asunto. Si acaso, se nos ha ocurrido rescatar esta pieza del baúl de los recuerdos y añadir al jóven capitán como otra de las razones para creer en el equipo en tiempos de oscuridad, la luz que brille cuanto todas las demás se apaguen, la razón número 11. Descanse en paz.

martes, 12 de mayo de 2009

Bojan y Pinto sí que pintan (ahora)

Por Sole Leyva
Muchos medios catalanes especularon las últimas semanas con la mala cara que arrastraba Bojan Krkic, el nuevo genio de esa caja de esencias que es la Masía, arrinconado en el banquillo. Dicen que, tras deslumbrar la pasada campaña, este año no está brillando a la altura de lo impuesto por él mismo. ¿El motivo? Está claro. La falta de minutos.

Henry, Messi y Eto´o apenas han sufrido lesiones este año y sólo le ha quedado para consumo propio el rinconcito de la Copa. En total ha jugado cuatro partidos menos de Liga que la campaña anterior. Peor es lo de Pinto, que en esta Liga no le han chutado no porque la defensa fuera buena, sino porque ha estado gastando banquillo siempre. El guardameta, premio Zamora del 2006, cuando militaba en el Celta de Vigo, también halló consuelo en la Copa, donde además paró un penalti vital en la eliminatoria frente al Mallorca.

Sería injusto dejarlos ahora en el banco y Pep Guardiola conoce a la perfección eso llamado justicia poética. Bojan y Pinto han jugado como titulares todas las eliminatorias en el torneo del K.O. y el ‘mister’ no les va a fallar. Pinto ha disputado todos los minutos (720), mientras Bojan ha sido cambiado en un puñado de encuentros (642 minutos jugados). De hecho, sólo Messi le roba el privilegio de ser el máximo anotador del equipo culé en el torneo (cuatro goles por los cinco del argentino).

Por si a Guardiola se le fuera la cabeza, el delantero ilerdense ya ha deslizado que sería una decepción no jugar la final. Ya se perdió una -la del Mundial sub’17- después de haber sido el jugador clave y marcar el gol en semifinales que metió a España en la lucha por la Copa. Tiene ganas. Con su club todavía no ha ganado un título –en la última Copa ganada por el Barça tenía nueve años- y su consagración definitiva, su particular bofetada Guardiola, depende en cierto modo de meter un gol en la final, de brillar en una cita de exigencia máxima.

Algún foro culé ha abierto debates sobre si es acertado sacar a ambos jugadores en la final. El sí gana por mayoría. Igual que era justo que el Barça jugara la final de la Champions pese al horrendo partido de Stamford Bridge, lo es que Bojan y Pinto salgan mañana en el once de Mestalla. Para el andaluz puede ser la última oportunidad de ganar un torneo nacional -tiene ya 33 años-. Para el catalán, de sólo 18, será la primera de una larga serie. El primer y el último tren, en el mismo partido.