Mostrando entradas con la etiqueta Valladolid. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Valladolid. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Claire, Rona y Tan y otras chicas de Taiwán

Por Sopenilla
A simple vista, podría tratarse de un asunto turbio: tres chicas de Taiwán en mitad de la meseta castellana. Uno echa una ojeada a cualquier guía turística y, aparte del lechazo y el vino de Ribera, rápidamente empieza a sospechar que puedan darse otros motivos fundados para aterrizar en la ciudad del conde Ansúrez. Por suerte, el fútbol nos evita de tener que ser malpensados ofreciéndonos una justificación mucho más elevada: ¿nuestro idioma? No, la Superliga femenina.

Siendo exactos, todo comenzó con el enésimo acto de claudicación de Carlos Suárez ante Roberto Olabe. El otrora director deportivo, el mismo cerebro sobre el que gravitó la idea de importar la liga de filiales inglesa, decidió aceptar la invitación de la RFEF a participar en la máxima categoría de nuestro fútbol femenino. El prurito de sumarse a la causa conllevaba un único pero: la creación obligada de una cantera de jugadoras, algo que por entonces no pasaba de ser un solar en Zorrilla.

Sobre Ricardo Coque, uno de los empleados fieles y solícitos de la entidad pucela
na, recayó el marrón de sacar un equipo de la nada. Lógicamente el hombre hizo lo que pudo. Configuró una plantilla con arreglo a lo que sobresalía en el circuito amateur castellanoleonés y la puso a competir. El resultado fue una primera temporada tan digna como discreta, en la que las chicas entrenadas por Paco de la Fuente sumaron 11 puntos pero ninguna victoria.

De todo eso hace ahora más de un año. Acongojados por la idea de revivir el miedo escénico sufrido a lo largo de los últimos doce meses, los responsables del Real Valladolid Femenino tuvieron la feliz iniciativa de recurrir al mercado extranjero. En medio del scouting apareció Pepe Chou, taiwanés residente en Madrid ligado a las oficinas de los Anexos desde que su hijo Víctor militara en las categorías inferiores del conjunto blanquivioleta.

Su vástago no pasó del juvenil, pero lo cierto es que, por una u otra razón –quizá la natural simpatía que despiertan los orientales–. la relación de los Chou con el Valladolid salió fortalecida. Muchos todavía piensan que quien tiene un amigo tiene un tesoro. Porque sólo así se explica que, en este caso, el interés mutuo en el bien ajeno aconsejase al progenitor, fotógrafo de profesión, asumir como propia la tarea de reforzar el equipo femenino.

Un representante filantrópico

Casualidades de la vida, el nivel del fútbol asiático femenino es superior al del masculino, hasta el punto de que, incluso el pequeño Víctor, recibió la llamada de la selección absoluta con tan solo 17 años. En el momento que en Zorrilla fueron conscientes de que su padre tenía entrada en la federación taiwanesa, la búsqueda se dio por finalizada. La isla de Formosa sería el vivero y Pepe Chou el intermediario. Eso sí, un agente –según fuentes del club– “muy curioso, porque no tiene ningún interés económico”.

De momento, la buena predisposición de Chou ha propiciado que tres jugadoras del lejano oriente hayan decidido apostar por el mercado europeo. Teóricamente el club no las ofrece contrato en vigor, dado que por estos lares el fútbol femenino todavía no ha alcanzado la profesionalidad. Sin embargo, según apuntan –en la intimidad y off the record– algunas de sus compañeras, el escaso presupuesto que se dedica a la sección femenina –incapaz de incluir una partida para una segunda equipación– se lo llevan las galácticas asiáticas bajo el concepto genérico de manutención.

La primera en hacer una prueba en España fue Claire (Lin Man-Ting). Al técnico le sobró un par de entrenamientos para comprobar que su nivel estaba por encima del resto. Tras resolver los flecos burocráticos con su país de procedencia, la mediapunta internacional se incorporó al RVF. Con independencia del progresivo margen de mejora que el equipo experimentó desde su debut liguero, la llegada de Claire a la vuelta de navidades hizo que los primeros puntos en el casillero no tardaran en aparecer.
La experiencia de su compatriota animó a Rona (Hsiao Chuan-Chen) y a Tan (Tan Wen-Lin) a seguir sus pasos. De este modo, bastó una llamada de su federación para que ambas recalaran a orillas de Pisuerga el pasado mes de abril, conocieran la ciudad, se dejaran seducir por sus encantos –gastronómicos y culturales– y fueran fichadas con la misma inmediatez que su predecesora.

Como cabría presuponer, la aventura de las chicas de Hualien no ha pasado inadvertida en su patria. La cadena Sanlih News reparó en su historia y las convirtió, hace un par de semanas, en protagonistas de uno de los capítulos de su programa "The Borderless World”, su particular versión de “taiwaneses por el mundo”. Al fin y al cabo, y exotismos al margen, habrá que convenir que también en el fútbol femenino las fronteras –cuando menos, las físicas– han desaparecido.

jueves, 19 de agosto de 2010

Un león por cordero

Por Sopenilla
Cualquier pensador de la actualidad estaría de acuerdo conmigo. El grado de exposición pública en nuestra sociedad es más elevado que nunca. Lo curioso es que un alto porcentaje de la población de riesgo, lejos de canalizarlo en inspirar confianza, se empeña en convertirlo en un foco de sombras hacia su persona. Son los efectos no deseados de construir una figura a partir de grandes relatos. No hay receta más efectiva para la credibilidad que la transparencia. En el mundo en el que nos ha tocado vivir, esto es igual de válido para los políticos corruptos que para los futbolistas que van de tapados.

En los últimos tiempos, nos hemos acostumbrado a escuchar toda clase de historias a propósito de los León Sánchez. Primero fue el supuesto atentado sufrido a manos de ETA por el padre de familia. Después de que esto quedara suficientemente desmitificado en estas mismas páginas, no será necesario volver a insistir en ello. Sin embargo, ahora que el fichaje del tercero de sus vástagos por el Real Madrid ha servido como recurso argumentativo para justificar el supuesto cambio de modelo florentiniano, FNF se ve obligado otra vez a aclarar algunos puntos del guión.

El autoengaño es de suyo complaciente, para qué negarlo. Analizado en frío, suena hasta
romántico lo de tratar de poner cura a la fiebre galáctica a base de remedios tan caseros como la humildad y la superación. No se sabe si por lo exótico, pero la medicina tradicional también vende, aunque no sean camisetas. Da igual que eso implique tirar de chequera si a uno no le convence lo que guarda en el propio botiquín. Tampoco importa que el encargado de aplicar el tratamiento sea el galeno más mediático del momento. En su mano, seguro que hasta los genéricos más comunes se transforman en agua milagrosa.

Lástima que el star-system futbolero no siga estos patrones. De ser así, probablemente habría una mayor ratio de obreros del balón por equipo, ese colectivo de jugadores tan eficientes como limitados. Pero los dandis están a la vuelta de la esquina, con independencia de la calidad que atesoren o de la categoría y el club en que militen. Conste en acta que quien esto escribe no oposita al puesto de Jorge Valdano, ni tampoco pretende hacer un roto en el guante que Pedro León tiene en su pie derecho. Alguno dirá que somos suspicaces porque en FNF somos así, pero parece sospechoso como mínimo el que el muleño haya pasado por cuatro equipos distintos las últimas cuatro campañas.

Es verdad que esa trayectoria es la que permite explicar que, justamente, lo de Pedro León ha sido un ascenso meteórico a la par, incluso, que merecido. Pero no es menos cierto que esa
circunstancia ofrece igualmente una doble lectura. La que se esconde tras el descontento unánime y generalizado que ha ido dejando a su paso. La impresión del extremo entre las aficiones de Murcia, Levante y Valladolid así lo atestigua. Una imagen que será difícil que el tiempo borre y que es debida, en parte, al propio carácter del murciano.

De cabeza de ratón a borrarse el día D

Como sucede a menudo, armonizar talento y constancia no está al alcance de cualquiera. La intermitencia suele ser lo común cuando se cuenta con una disposición demasiado voluble. En este caso, las piernas no pesan cuando se trata de hacer una media bicicleta o poner un centro medido, pero empiezan a ser una losa cuando el míster de turno se empeña en que uno cambie el esmoquin por el pañuelo de albañil. Algo así como respetar el horario nocturno impuesto por tu padre cuando estás a punto de cumplir 18 años. Puede que vivir en la Castellana bajo la tutela de Mou entierre esos vicios ya que, hasta la fecha, no se ha visto a nadie que se haya resistido ante el de Setúbal. De este modo, quizá su aureola logre suavizar la tirantez juvenil en otro tiempo mostrada hacia Lucas Alcaraz y José Luis Mendilíbar.

Los roces con el granadino le hicieron exiliarse a orillas del Turia y recalar posteriormente en la ribera del Pisuerga. Para lo primero no hizo falta más que rechazar al mismo club que hoy le acoge. Lo segundo, la única incorporación acertada de Roberto Olabe tras su estancia en Zorrilla, sólo requirió mantener el 20% de sus derechos que él mismo posee. Una cláusula que Alfonso Serrano no estaba dispuesto a respetar y que acabó condenando a Carlos Suárez a rendir pleitesía ante ese advenedizo llamado Ángel Torres.

Tan pronto como los tres meses que bastaron para que Pedro pusiera a los blanquivioleta rondando los puestos europeos. En ese tiempo, Del Bosque ya había anotado su matrícula después de comparar en directo su rendimiento con el de Lafita. Casualmente por entonces, coincidiendo con una oferta del Getafe que duplicaba su sueldo, el muleño decidió meter en conserva el tarro de sus esencias. Un descenso no podía tirar por la borda el sustancioso pellizco a percibir en un hipotético traspaso. Así que simular una lesión, abandonando el campo al cuarto de hora de partido, cuando tu equipo se juega el descenso en la última jornada o negarse a comenzar la pretemporada eran algo más que bazas con las que marcarse un buen farol.

La realidad es terca y lo mostrado la temporada pasada en el conjunto azulón del sur de Madrid no ha distado de ser muy distinto de lo vivido un año antes en Pucela. Ni siquiera la empatía con Míchel, de quien ha heredado el gusto por ser un clásico jugador de banda, pudo aplacar los cantos de sirena emitidos desde el centro de la capital. Es posible que el tiempo de prueba para Pedro León haya acabado, aunque la exigencia implícita de títulos en Chamartín parezca indicar más bien lo contrario. En esto, como en todo, sólo el transcurrir de los días tiene la última palabra.

viernes, 2 de julio de 2010

Un hombre justo

Por Sopenilla
Ha pasado un mes -desde que se consumase la catástrofe en el Camp Nou- sin que los aficionados del Real Valladolid supieran nada de su equipo. Pero ha bastado apenas una semana para que el club de Pucela haya vuelto a ser noticia por distintos motivos. Hace siete días fue el anuncio del nuevo técnico. Desde el pasado martes, las miradas de este país se concentran en el presente blanquivioleta de Justo Villar, el último obstáculo para que la Roja acceda por fin a las semifinales de un Mundial.

El golero paraguayo desembarcó a orillas del Pisuerga en el verano de 2008 animado por el sueño americano de jugar en Europa. Cuatro años antes había hecho a Newell’s Old Boys campeón del Torneo Apertura. Con 11 goles encajados en 19 partidos, el guaraní fue reconocido como el mejor jugador de aquella edición.

La nefasta experiencia con Ludovic Butelle, que se vio obligado a huir a Francia a mitad de campaña, y el escaso margen de progresión de un veterano como Alberto, forzaron a la secretaría técnica de Zorrilla a sondear el mercado a comienzos de 2008 en busca de un portero curtido que finalizase contrato. El resultado fue un trueque a cuatro bandas por el que Valladolid y Newell’s intercambiaron sendos cromos, los mismos que ahora ha vuelto a reunir Martino con ocasión del Mundial.

A simple vista, podría parecer una operación alambicada. Pero lo complejo se vuelve sencillo cuando se comparte representante y las dos partes contratantes muestran voluntad de entendimiento. De la mano de Pedro Aldabe, Justo Villar logró el pase a España, mientras que Diego Barreto satisfizo el veto futbolístico al que estaba sometido por culpa de un idilio contractual con el Almería.

La felicidad terrenal nunca es completa, y el sueño de Justo –ese ansia común de llegar y triunfar– se truncó a las primeras de cambio. Cuando se incorporó al Valladolid, los males de la portería pucelana ya se habían disipado con el ascenso de Sergio Asenjo. Así que, sin tiempo de enfundarse los guantes, Villar se vio desprovisto de sus galones por obra y gracia de un chaval de 19 años.

El décimo mejor portero del mundo no va por alto

Mendilíbar solo le dio la alternativa cuando el de San Juanillo se lesionó de gravedad en su rodilla por vez primera. A fuerza de tener dos porteros que dudaban por alto, prefería mantener a quien camuflaba a base de reflejos su querencia a quedarse bajo palos. Curioso, pero cierto. El décimo mejor portero del mundo, según afirmaron 85 expertos consultados por la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS), era suplente en un equipo que acabaría esa temporada porfiando con el descenso.

Con todo, Justo mantuvo el tipo. Sobrio por fuera y sobrio por dentro, plenamente identificado con el castellanismo de pura cepa. Daba igual haber aterrizado con toda la familia, hijo pequeño incluido, ese clon de su padre en 150 cm que le aguarda ilusionado en un rincón de la zona mixta de Zorrilla después de cada partido.

Sólo la cercanía del Mundial, y la nueva suplencia ante Jacobo después de que Asenjo fichara por el Atlético de Madrid, traicionó la tranquilidad de Villar. Se planteó salir en diciembre de 2009 pero la lesión del canterano y la continuidad en el puesto en una temporada convulsa en la que el Valladolid vio desfilar tres técnicos contribuyeron a restañar el orgullo herido.

A estas horas, Carlos Suárez se frota las manos mientras cruza los dedos. En el idioma en el que habla un gestor como el leonés, capaz de conciliar dos descensos de categoría con la paulatina reducción de la deuda acumulada tiempo atrás por su equipo, eso es sinónimo de dinero. A Justo le resta un año de contrato, pero el montante de su ficha no se corresponde con la economía de guerra que impone la Liga Adelante.

No queda otra que vender y, a día de hoy, él es el único activo con el que se cuenta. El problema, como siempre en estos casos, es el momento de efectuar la operación. Villar lo solicitó antes de concentrarse con su selección. Consciente de su buen cartel en Argentina, y de varias ofertas de River y Racing, Suárez quiso llevarlo a cabo entonces, antes de que fuera demasiado tarde.

Sin embargo, sus superiores pensaron que era mejor esperar. Poco importan los 33 tacos del muchacho cuando uno está convencido de que los síntomas de ese efecto burbuja organizado cada cuatro años por la FIFA perduran aun en tiempos de carestía. Ahora todos rezan para que el de Cerrito se encarne el próximo sábado en otro Eduardo.

Al margen de la desesperación o el cabreo que eso nos causaría, sería un buen epílogo a su paso por nuestro país y por la selección paraguaya. Chilavert llegó a Corea pasado de kilos y Morientes se encargó de jubilarlo. Villar ha alcanzado la madurez en Sudáfrica después de que un gol en propia puerta de Gamarra y una inoportuna lesión muscular lo tumbaran en Alemania. Esperemos que Torres no le asegure un retiro dorado.

sábado, 1 de mayo de 2010

El «patapum pa’arriba» cotiza al alza

Por Sopenilla
Clemente accedió a coger el timón de la nave blanquivioleta consciente de que no tenía nada que perder. A estas alturas de partido, quién más quién menos conoce al «rubio», por lo que otra muesca en el revólver en forma de banquillo no iba a cambiar la opinión que muchos tuviesen ya de él. Si logra la permanencia saldrá por la puerta grande; si no alcanza el objetivo de la salvación, suya no será la culpa. La situación en la que cogió al equipo ha sido el primer augurio positivo. En una coyuntura en la que –como predica Leo Harlem– las nalgas son una olla a presión, él es el primero que tiene la cabeza fría porque la cosa no va con él, aunque la proc(f)esión vaya por dentro.

La primera medida de saneamiento adoptada, como no podía ser de otra manera, ha sido el resultadismo. La falta de perspectiva para valorar su tarea –unida a la hipotética provisionalidad en el cargo que un precontrato con Eusebio ha sacado a la luz– se ha aliado en este caso con el entrenador vasco hasta el punto de acallar las posibles voces críticas de prensa y aficionados por el espectáculo que ofrezcan sus muchachos. Un único objetivo y todos los medios para conseguirlo al precio que sea.

Y es que las urgencias han vuelto a conceder a Clemente el rol en el que mejor se desenvuelve: el de «cirujano de hierro» al que se requiere su presencia en situaciones de excepción. De nuevo, el hecho de que el tiempo no se convierta en juez ayuda a que su labor se ciña más a corregir que a planificar, aspecto éste último en el que el vasco flojea: en Belgrado o Murcia son conscientes de lo que supone otorgar a Javi esa confianza.

Optimización de recursos

En cualquier manual táctico que lleve la firma de Clemente, la seguridad defensiva es una cuestión de principios. Lo que los periodistas ven como una forma de amontonar hasta siete jugadores por detrás del balón, el propio técnico lo revierte en una variante que ayuda a flexibilizar el sistema según se tenga o no el esférico. Al fin y al cabo, estamos hablando del mismo hombre que puso de medio centro de la Selección a Roberto Ríos. No hay peor falacia –que diría Léon Bloy– que la de «para gustos, los colores». Así que resulta más útil quedarse con la copla de un gol encajado –un escuadrazo del sevillista Cala desde 40 metros– en cuatro partidos.

Consciente de sus limitaciones, Clemente no ha querido emular el aura mediática que desprende Guardiola. Dos horas y media de charla con la plantilla tras su presentación le bastaron para comprobar que los futbolistas, a fuerza de ser cada día más infantiles, ya ni saben hablar. El golpe de gracia lo dio el presidente cuando se presentó en el vestuario con los empleados del club para anunciar, en forma de ultimátum, que un descenso acarrearía la pérdida de puestos de trabajo. Curiosamente a día de hoy se especula con que el primero que puede hacer las maletas es el propio Suárez. Lo que es seguro es que el cargo de conciencia pasó a alojarse de inmediato en la mente de los implicados.

Es una obviedad, pero no por ello deja de ser menos cierto, que Clemente ha sabido sacar partido de una plantilla desestructurada. Tras el dogmatismo de Mendilíbar y la condescendencia de Onésimo, sólo él ha comprendido que los jugadores, pese a las dudas, no eran necesariamente unos inútiles. Las nociones justas en cuanto a posicionamiento y el recurso a todos los elementos disponibles han hecho que algunos hasta se hayan vuelto a sentir futbolistas. Los casos de Barragán y Nivaldo son paradigmáticos. La reconversión de Haris, Héctor Font o Bueno, por el contrario, es una asignatura imposible de aprobar antes de que acabe el curso.

Mención especial merecen Asier del Horno, Javier Baraja y Manucho. El lateral vasco se ha redimido tras pasar media temporada en el purgatorio de ser cedido a un equipo en descenso. A nadie se le debe olvidar que, antes de su afición a cerrar bares, el vizcaíno pisó Stamford Bridge y vistió la elástica de la Roja.

El segundo ha dado la razón a quienes piensan que en el fútbol, al igual que en la vida, a veces puede más el constante que el talentoso. Ni él ni su hermano Rubén han coincidido nunca sobre un terreno de juego. Pero, quién sabe. Si al paso que vamos, el experimento de verle en el mediocentro funciona tan bien como para dejar al equipo en Primera, el doble pivote pucelano de la 2010-2011 puede llamarse Baraja y apellidarse Baraja.

Por último, Manucho –«Malucho», para Gorosito– ha vuelto a sonreír. En una época en la que la lista de parados de este país podría confundirse con el cuerpo técnico de un club de élite, sólo Clemente es capaz de monopolizar 23 minutos de un entreno para dedicarle atención personalizada al angoleño. Dos goles en cuatro partidos, los mismos que había sumado hasta la fecha, confirman que el chico progresa adecuadamente.

Nadie niega que el Pucela pueda morir en la orilla. Lo que es seguro es que, gracias a Clemente, mereció la pena dejarse la vida en el empeño.

jueves, 25 de marzo de 2010

Adictos a la “mendilina”

Por Sopenilla
De la misma manera que en la hora del triunfo todo el mundo es corresponsable del éxito, cuando vienen mal dadas siempre hay una única víctima propiciatoria convenientemente escogida para el holocausto público. Es el sino de cualquier técnico, entre cuyos méritos ha de figurar el que su cabeza sea capaz de soportar el peso psicológico de ser segada en el momento menos pensado. Lo extraño suele ser que el desalojo del banquillo lleve aparejado, casi de ipso facto, la imposición de la insignia de oro por parte del club que lo arrendó a su cargo. Podría parecer una ironía perversa si no fuera porque, en el caso del Real Valladolid, la figura de José Luis Mendilíbar es algo más que una cuestión de Estado.


Mendilíbar (Zaldíbar, 1961) representa mejor que nadie la encarnación del carácter vasco en el pellejo de un entrenador. Cabezota, pero honesto, desde el momento en que la titulación oficial le permitió dirigir un equipo, él mismo se autoimpuso el trabajo y la constancia como receta para alcanzar el éxito. Sin duda, la conciencia de haber sido un jugador discreto, con tendencia a esa mediocridad a la que condenan la pereza y la falta de ambición, le empujaron a tomar esa determinación. Una actitud mediatizada por cierto complejo de culpabilidad al sentir que podía haber llegado a algo más que a simular penaltis vistiendo la camiseta del Sestao.

Escarmentado, pues, en carne propia hasta tal punto que, al margen de sus orígenes, de Mendilíbar se puede decir igualmente que es un entrenador hecho a sí mismo. En el fondo, el éxito que por propia iniciativa se encargó de no saborear fue el bagaje existencial sobre el que cimentó su trayectoria fuera de los terrenos de juego. Un viaje que, casi en forma de redención personal, asumió iniciarlo desde el escalafón más bajo, incrustado como uno más entre los jornaleros del fútbol. Desde que se iniciara con los cachorritos del Athletic hasta que todos miraran a Lanzarote como algo más que un simple destino turístico, el paso de cada temporada no hizo sino confirmarle en sus propias convicciones. Una doctrina que forjó a uno de los pilares más fiables de la “Roja” de cara a la próxima cita mundialista: David Silva.

Héroe y villano

Con estos antecedentes, estaba claro que la mendilina no iba para fármaco de uso universal. Por paradójico que resulte, su aplicación en Bilbao confirmó la teoría de que, en ocasiones, es peor el remedio que la enfermedad. No obstante, por mal que no pese, eso al menos sirvió para que, a su llegada a Valladolid en el verano de 2006, todo el mundo supiese qué había dentro del frasco. Y lo que había es que no era posible ver el recipiente, al mismo tiempo, medio lleno y medio vacío. El Pucela se debatía en esos momentos en la delgada línea que separa la vida de la muerte. De ahí que la ciudad entera se rindiera a sus pies en el momento en que Carlos del Cerro Grande, del colegio madrileño, señaló el final del partido que valió el ascenso en Tenerife. Un retorno a lo grande, saldado a la postre con récord de puntuación incluido (82).

Pese a todo, y fruto de su inconfundible método de trabajo, la profesión de fe implícita que exigía su aceptación continuó manteniendo inalterable el discurso con el que aterrizó sobre el José Zorrilla. Un acto de fidelización que podía resquebrajarse en un vestuario con caras nuevas; en una afición consciente de las diferencias entre 1ª y 2ª; o en una prensa habituada a ejercer de entrenador. Dos temporadas salvando la categoría sobre la bocina, la segunda con una victoria en las últimas doce jornadas, empezaron a activar las alarmas sobre la falta de credibilidad de su mensaje. De tal modo que, al inicio del siguiente curso futbolístico, la misma “vieja guardia” que le empujó al estrellato lo dejó en la estacada. La misma afición que volvió al campo gracias a él, lo abandonó cuestionando su labor al frente de una plantilla rejuvenecida y competitiva. La misma prensa, en definitiva, acostumbrada a disfrutar con sus ruedas de prensa, comenzó a retorcer sus declaraciones.

Al final, volviendo al principio, ya se sabe que la cuerda siempre se rompe por el lado del más débil. Afortunadamente, en este caso, las heridas –si acaso no lo estuvieran ya- han cicatrizado a día de hoy. Aunque las posibilidades de que José Luis Mendilíbar vuelva a dirigir a corto plazo la nave blanquivioleta son remotas, eso no impide que él y Carlos Suárez, el presidente que lo cesó, nombres propios ambos en la historia reciente del Real Valladolid, compartieran impresiones alrededor de una buena mesa cuando el pasado 7 de marzo la embarcación pucelana atracó en Bilbao.

viernes, 22 de mayo de 2009

La batalla va a librarse en el monte

Por Pedro Sousa
El Valladolid y el Sporting andan enzarzados en una guerra de entradas que tiene mala solución. La Mareona, que no está dispuesta a pagar 75 por asiento, amenaza con tomar los alrededores del Nuevo Zorrilla para animar a su equipo desde fuera del estadio y los mensajes en los foros sportingistas prometen una tarde de sábado de venganza. La Policía baraja cortar los accesos a Valladolid para evitar incidentes. Suerte, porque el fútbol sobredimensiona las pasiones y, con un ascenso o un descenso de por medio, las líneas rojas se emborronan si en la afición pesan más los descerebrados que los simpatizantes.

La misma guerra de entradas, aunque con menos tensión, se vive en una de las eliminatorias para el ascenso a Segunda División que se jugará este fin de semana, la del Alcoyano-Cartagena. El equipo portuario se impuso el pasado domingo en casa 2-1 y los alicantinos deben ahora ganar en su campo para lograr la meta que llevan buscando toda la temporada.

Las aficiones están viviendo la eliminatoria con deportividad, pero la cercanía de las dos ciudades (menos de dos horas en coche) ha provocado tal demanda de entradas en casa del vecino que el enfrentamiento del domingo, el de la vuelta, el que decidirá qué equipo de los dos estará el año que viene en la categoría de plata, puede derivar en violencia.

La situación, de momento, no llega a tanto. La directiva del Cartagena cedió al Alcoyano 1.000 entradas para que sus aficionados pudieran presenciar el partido de ida en el estadio Cartagonova, con capacidad para 15.000 espectadores. Los billetes se agotaron en un par de días sin ningún tipo de problema. A cambio, el conjunto alicantino debía ceder para el encuentro en El Collao, más pequeño, con 4.500 plazas, otras 500 entradas.

Las dos directivas estuvieron de acuerdo pero, después del ajustado marcador del domingo, el Alcoyano ha estado esta semana pensándose romper el compromiso y reducir la cifra de su intercambio. Finalmente, la directiva alicantina cumplió su palabra y envió 496 entradas al Cartagonova el miércoles. Los aficionados cartageneros hicieron noche junto a las taquillas del estadio para poder comprar alguna de las pocas disponibles. Había tanta gente haciendo cola de madrugada, que se decidió adelantar el horario de las taquillas porque la oferta quedó pronto cubierta. El jueves, antes de que saliera el sol, ya estaba todo el papel vendido.

Sin papel en taquilla

Pero Alcoy está cerca. Se calcula que el mismo jueves, unos dos centenares de aficionados del Cartagena se desplazaron a Alcoy para comprar entradas para no socios en el primer día que se ponían a la venta. Los billetes también se acabaron en media hora.

Después de 21 años en Segunda B y cuatro ascensos frustrados a Segunda División, la afición inventó pronto otra alternativa. La eliminatoria ha desbordado todas las previsiones y en los foros ya se fija un nuevo objetivo. No se utiliza cartografía militar pero algunos seguidores del Efesé (como se conoce al Cartagena) han colgado sucedáneos en las páginas no oficiales del equipo.

El blanco es un monte contiguo al Collao. El campo, que apenas tiene gradas o muros que impidan la visibilidad desde fuera, se ubica en la depresión de un pequeño valle. La orografía se levanta junto al terreno de juego (como se aprecia en la imagen superior), en especial, un monte de 200 metros en el que ya están empezando a congregarse los cartageneros. Varios aficionados han ido a inspeccionar la zona de avanzadilla y los mapas, fotos y recomendaciones para asaltar la orografía hacen presuponer que la campaña de primavera será numerosa. Desde lo alto no se presencia todo el césped, pero algunos ya han quedado para pasar la noche en el monte, con saco y tienda de campaña. Para los jugadores debe ser una sensación extraña pero el domingo, unos 700 seguidores del Cartagena presenciaran el partido junto al terreno de juego y, unos 1.000, desde arriba.

Infiltrados del Alcoyano avisan en los foros cartageneros que las autoridades alicantinas han tomado nota de la idea y ya han dado parte a la Policía de Alcoy para clausurar los accesos. Al parecer, el monte tiene dueños y estos no están por el espectáculo. Pero hay tanta hambre de felicidad en la afición del Cartagena, tanta necesidad de quebrar un destino plagado de desastres, que los cartageneros dicen que van, aunque sea para tocar la palmas desde la autopista.

lunes, 13 de abril de 2009

Sergio Ramos confirma alternativa en Las Ventas


Por Nick Panzeri
Empezaba la segunda parte del Real Madrid-Valladolid y el equipo taurino de Canal + detectaba calentando por el callejón de Las Ventas a Sergio Ramos. A paso ligero y cuando el chulo de toriles abría paso al primero de la tarde, el lateral madridista se apresuraba a ganar un sitio en un burladero cercano a su amigo Alejandro Talavante, que se encerraba con seis toros en solitario en este coso.

Su afición taurina y su amistad con el diestro extremeño habían podido más que la incertidumbre del marcador de su equipo, entonces todavía 1-0.

El periodismo militante se apresurará a señalar la falta de compromiso del sevillano y a preguntarse si aquella falta a Duda que le costó la quinta amarilla en la jornada anterior pudo ser intencionada, pero en realidad Ramos simplemente había sido coherente con su verdadera vocación: los toros.

Viendo la primera parte de su equipo, sorteaba la norma que exige que los jugadores del Real Madrid que no forman parte de la convocatoria estén presentes al comienzo de los partidos.

Su pasión taurina, sin embargo, ha podido más que esa misma normativa del club en el punto que se impide a los jugadores practicar actividades de riesgo, como por ejemplo el toreo, y que ya costara en su día costosas multas al fallecido Juanito.

Durante los dos últimos inviernos, el sevillano se ha convertido en el sorprendente compañero habitual de Talavante en su pretemporada taurina por distintas ganaderías del campo bravo español.

Y esa compañía no se limitaba a un papel meramente contemplativo, sino que era habitual ver al defensa tomar la muleta para cuajar arrebatadas series de naturales a becerras e incluso a toros con el tonelaje propio de una plaza de primera.

Quienes le han visto templar un morlaco de 500 kilos aseguran que su técnica y valor son fruto de una larga relación con este arte, nunca producto de un encuentro puntual. De ahí que no todos se sorprendieran ayer cuando se enteraron de que abandonaba a sus compañeros de profesión para ver a su amigo practicar su verdadera vocación. Y menos después de la lexatínica primera parte de este partido.