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miércoles, 1 de junio de 2011

Piratas del Caribe 5: El Trono de la FIFA (II)

Por snedecor
Con la candidatura de Grant Wahl descartada por no poder encontrar a una sola federación que la avalase (“sí, lo que dices está muy bien y te daría mi voto, pero…”), llegamos a mayo de este año, y a esa reunión de las federaciones caribeñas promovida por Bin Hammam y Jack Warner.

El mismo Warner que dirige la CONCACAF desde hace más de 25 años, que es ministro de transportes en Trinidad y Tobago, que aparece (y sale limpio) en casi todos los escándalos de la FIFA, y el mismo Warner que preferiría que el campeón de la Champions League de su confederación no fuera mexicano. Aliado histórico de Blatter, este año decidió cambiar de amistades, al menos de cara a la galería, porque en esta historia no me extrañaría descubrir a algún agente doble. Alguno más, quiero decir. Porque si el propio Warner reveló a Blatter que Bin Hammam tenía pensado ofrecer un dinerito extra a varios dirigentes caribeños para que votaran por él (perdón, para costearles unos gastos), ha sido Chuck Blazer, durante muchos años el hombre de confianza de Warner, quien ha ofrecido todas las pruebas que demuestran los hechos.

El Comité Ético de la FIFA, un organismo autónomo (ejem) instaurado por el propio Blatter en 2006 con la misión de investigar estos asuntos (siempre que no se hubieran producido antes de su creación, lo que en su día favoreció enormemente a Warner, Blazer y Jerome Valcke, ya veremos por qué), ha suspendido cautelarmente a Bin Hammam y a Warner, citándoles para una vista definitiva del caso en el mes de julio. Blatter sale absuelto porque él sólo fue informado por Warner de que se iba a realizar ese pago teóricamente prohibido en los estatutos de la FIFA, y no tenía la obligación de denunciarlo ya que todavía no se había producido. Una vez desembolsado el dinero, Chuck Blazer sí cumplió con su obligación.

Una Visa de 60 millones de euros

Debbie Minguell y Jason Sylvester han sido los peones sacrificados en esta batalla, dos directivos de la Confederación Caribeña a los que han pillado gestionando la entrega de los 40.000 dólares prometidos por Bin Hammam a cada presidente. Parece que con fotos de los maletines, e-mails de confirmación y todo lujo de detalles, todo ello proporcionado por un abogado estadounidense contratado por Blazer.

Un hombre íntegro, este Blazer, capaz de denunciar a su jefe y sin embargo amigo (o eso creíamos) Jack Warner. O de provocar una investigación del Comité Ético sobre la presunta coalición entre las candidaturas ibérica y qatarí para traspasarse votos en la elección de las sedes mundialistas a raíz de una nota de papel que Villar le pasó a Bin Hammam. Capaz también de escribir una entrada en su blog personal alabando las bondades como anfitrionas de las autoridades de Rusia cuatro días antes de que el país fuera elegido sede del Mundial 2018 (en una votación en la que él tomaba parte), o de costarle a la FIFA más de 60 millones de euros gracias a su “modélica” negociación del patrocinio con Visa sin avisar a MasterCard, que tenía derecho de tanteo. Aquello no tuvo consecuencias para Blazer; sí las hubo para Jeròme Valcke, por entonces director de Marketing de la FIFA, que fue cesado… para convertirse unos meses después en Secretario General por recomendación del mismísimo Sepp Blatter (el que tenía que pagar la multa). El Comité Ético no existía entonces, la ética en sí parece que tampoco.

Hacia Valcke se revuelve ahora el suspendido Jack Warner, acusándole de estar al servicio de Blatter y de haberle presionado para que manifestara públicamente su apoyo y el de su Confederación al actual presidente. En un e-mail que Warner ha sacado a la luz pública, Valcke minimizaba las opciones de Bin Hammam en las elecciones y llegaba a acusar al qatarí de haber comprado el Mundial 2022; Valcke reconoce que envió ese correo pero alega que está incompleto (no sé, quizás falte el precio). Desde luego, tras 29 años paseándose por los despachos de la FIFA Warner sabe muchas cosas, y amenaza con desatar un tsunami si es apartado definitivamente del organismo.

De momento ya denuncia que lo que supuestamente ha hecho Bin Hammam en el Caribe es lo mismo que hizo Blatter en enero en África (curiosamente la CAF parece que tenía pensado votar en bloque por Blatter), y que además el suizo ya liberó un millón de dólares a favor de la CONCACAF sin contar con el permiso del Comité Ejecutivo. Warner no lo dice, pero se entiende que eso es práctica habitual y que sólo se hace para asegurarse unos votos que permitan alcanzar el deseado trono de la FIFA. Para comprar unos votos que ya no importan demasiado, porque después de toda esta película Blatter sólo compite contra su sombra. Yo de él no me fiaría.

jueves, 7 de abril de 2011

Fútbol 2.0: la vida sigue igual

Por Sopenilla
Tarde o temprano tenía que ocurrir. Como predijo el auge de los Social Media, y confirmaron luego los gurús, la web del siglo XXI sería participativa, o simplemente no sería. Con lo que nadie contaba es con que una de las primeras cosas públicas en regirse de modo asambleario desde la red fuera un club de fútbol, y no un país. Aunque a muchos les cueste admitirlo, la sociedad de la información ha democratizado el conocimiento. La mejor prueba de que las nuevas tecnologías han devuelto la cultura al pueblo es haber hecho posible que, bajo la piel de cada aficionado, cohabite en la práctica un entrenador.

Lo cierto es que, de alguna manera, cualquier seguidor venía encarnando ese papel desde que este juego se convirtiera en un espectáculo de masas. Cuando el entretenimiento devino en un modo de vida, la tarea de enjuiciar al técnico de turno empezó a formar parte de la rutina de todo buen aficionado. Lo interesante del proceso es comprobar cómo del pañuelo y la música de viento en el estadio se pasó, en primer término, a las discusiones de bar y, últimamente, a que la soberanía popular haya acabado por inmiscuirse en la potestad –en otro tiempo exclusiva– del Míster.

Hasta la fecha, sólo recreaciones virtuales como el PC Fútbol habían ido tan lejos a la hora de conferir ese tipo de competencias al respetable. En este caso, la atribución de funciones por parte del usuario era casi completa, si bien lo que primaba, frente a la opción de contratar psicólogo o vallas de publicidad, era poder darse el gustazo viendo que tu criterio táctico llevaba al Écija a disputar la Champions. Más allá de la dimensión freakie del pasatiempo, lo que está claro es que la aplicación informática satisfacía ese narcisismo inherente a la sapiencia balompédica.

Conscientes de que el ego es una debilidad universal, Elías y Miguel Favela tuvieron al menos la dignidad o la prudencia –puede, incluso, que hasta el acierto– de hacer partícipes de su club a todo aquel que, sintiendo o no los colores, le atrajera la idea de entrenarlo. Imaginando qué habría sido de la selección azteca en el último mundial si el ‘Chicharito’ hubiera tenido más minutos que Cuathémoc Blanco, por poner un ejemplo, ambos llegaron a la conclusión de que más valía una cerrazón colectiva que una obstinación personal. Fue así cómo los Murciélagos de Guamúchil, equipo de la segunda división mexicana encuadrado en la Zona Norte de la Liga Premier –una especie de Segunda B española–, empezaron a funcionar al más puro estilo 2.0.

Interactuando a tiempo real

Bien mirada, la propuesta de “DT electrónico” –como ha sido bautizado el sistema– dista de ofrecer un manejo completo de todas las variables deportivas. De hecho, el ámbito de autonomía dejado al arbitrio de los seguidores está restringido a los encuentros en los que el cuadro de Sinaloa ejerce como local. Pese a ello, no se puede decir que, limitada a este único escenario, la puesta en común quede exenta de menor relevancia. Al margen de las alineaciones, son los cambios en medio de un partido los que tienden a posicionar a los aficionados a favor o en contra de su entrenador y, por extensión, de su equipo. Al fin y al cabo, acertar con una sustitución suele ser más efectivo a corto plazo –el que más cuenta, por otro lado, para algunas directivas– que planificar la carga de trabajo diaria u obcecarse con un determinado sistema de juego.

Para algunos, parecerá una estrategia de marketing. Para otros, un signo inequívoco de que hay presidentes que huyen de la tentación de poner y quitar entrenadores como si fueran camisas de vestir. Sea como fuere, los dueños del Murciélagos F. C. creyeron oportuno ceder justamente la responsabilidad de los cambios a sus aficionados. El funcionamiento es sencillo. Cuando el “profe” Ruva, el técnico titular, estima que ha llegado el momento de efectuar alguna sustitución, selecciona dos jugadores entre los disponibles en el banquillo. Decantarse por uno u otro de los candidatos es tarea de los internautas que, a través de Facebook, Twitter o también vía SMS, pueden canalizar sus preferencias como si de un concurso televisivo se tratara.

La verdad es que la dinámica tiene bastante de reality show. A diferencia de otros experimentos similares, como el del conjunto asturiano TK Goal, los Murciélagos se distinguen por hacer de la interacción a tiempo real su seña de identidad. Lejos de ruborizarse porque las vicisitudes de los clubes de fútbol monopolicen minutos y minutos de nuestras vidas, los mexicanos parecen decididos a explotar este formato. Además de los partidos, la web oficial transmite la charla en el vestuario durante los descansos y, al final de cada encuentro, se abre la votación al jugador más destacado en las filas locales. Dicho así, esto último sonaría intrascendente si no fuera por la prima económica que acompaña a esa distinción honorífica.

Paradójicamente, la penetración en las redes sociales no ha tenido todo el efecto deseado en la cancha. Los 1254 fans de su página en Facebook y los 817 followers en Twitter no han impedido la eliminación de los “Caballeros de la Noche” de la siguiente fase en la lucha por subir a la Liga de Ascenso. Tras la finalización del torneo regular el pasado sábado, el balance no puede ser más discreto: una victoria, dos derrotas y siete empates en los diez partidos celebrados. Por si fuera poco, el único triunfo no tuvo lugar en casa, sino que se produjo en la cancha de los Delfines de los Cabos.

La reacción del club ha ido en la línea con lo que predica. Al tiempo que felicitó a los cinco clubs de la Zona Norte clasificados, conminó a una evaluación general conjunta de la temporada. Entre los aludidos, hay división de opiniones: los hay que piensan que el “DT electrónico” es un fraude y quienes critican directamente al “profe” Ruva. Conclusión: la vida no deja de ser la misma estemos o no conectados.

martes, 21 de diciembre de 2010

Charlie Davies, goleador contra pronóstico

Por Halftown
Nacer en Manchester no siempre implica ser Red Devil, pero sí aficionado al fútbol. Pero cuando el Manchester en el que uno nace no está en Inglaterra, sino en New Hampshire, EE. UU., jugar al fútbol con un balón redondo es toda una excentricidad.

Charlie Davies es un tipo raro, en muchos sentidos excepcional. Hijo de un gambiano y una norteamericana, la vida de Davies no podía ser fácil en un lugar con un 97% de blancos como New Hampshire. Ya en el instituto, mientras sus compañeros se dedicaban a otros deportes, él enchufaba goles con los Boston College Eagles. Después de seguir goleando en la liga de desarrollo del soccer americano –esta vez con los Westchester Flames-, la lógica situaba a Davies en el roster de la Major League Soccer americana. La MLS le ofrecía un contrato de un millón de dólares por seis temporadas, pero él se tiró el farol: quería cobrar lo mismo que Freddy Adu, la entonces gran promesa del soccer americano. La MLS no entró al trapo, así que Davies se rebeló contra el sistema, agarró su maleta y se fue a Europa para cumplir su sueño de jugar en el Arsenal. A falta de oferta gunner, Davies se plantó en Amsterdam para hacer una prueba con el Ajax. Faltaban pocos días para la Navidad de 2006, pero no hubo lugar al milagro: después de dos partidos y cero goles, el propio Aaron Winter le dijo que su talento no alcanzaba para jugar en el Amsterdam Arena. Así que Davies volvió a coger su petate y firmó por un club que parecía ideal para probar su nivel: el Hammarby sueco.

En el frío de Estocolmo –no muy diferente del invierno en su New Hampsire natal- Davies explotó. Con la ayuda del uruguayo Sebastián Eguren –que marcharía a Villarreal en el siguiente mercado de invierno-, Davies superó un primer año complicado para finalmente explotar como goleador en su segundo curso en Suecia. Pese a perderse un mes de temporada por culpa de los Juegos de Pekín, el americano hizo catorce goles, suficiente para que en verano de 2009 se cerrase su traspaso al Sochaux francés. Su debut, ante el Girondins de Laurent Blanc, se saldó con una derrota de los sochaliens, pese a los dos goles de Davies.

Partido en dos

Las cosas iban por fin viento en popa para Charlie Davies. Incluso se sentía importante en su selección: había destrozado a España en la Copa Confederaciones de 2009, y tenía la clasificación para el Mundial en la mano. Acababa de disputar casi todo el partido frente a Honduras, que Estados Unidos ganó con apuros, 3-2. Era octubre de 2009, y Davies estaba en Washington, convocado para el decisivo partido ante Costa Rica. Y entonces el destino, en forma de quitamiedos de la autopista, golpeó a Charlie Davies. El coche en el que viajaba de pasajero quedó partido en dos. Una chica que iba con él murió en el acto. Davies fue evacuado en helicóptero y pasó cinco horas en el quirófano. El pronóstico: vejiga lacerada, fractura de tibia y femur de la pierna derecha, rotura del codo izquierdo, rotura de pómulo y hemorragia cerebral. Los médicos le dieron entre seis meses y un año para volver a ser persona. Charlie Davies decía adiós al Mundial, y seguramente al fútbol.

Pero Davies no es del tipo de gente que se deja llevar, y cuatro meses después de escapar con vida de aquel asiento trasero, el americano ya estaba otra vez en Francia, esta vez en el Centro Europeo de Reeducación para Deportistas de Capbreton. En su vientre, una herida de guerra de palmo y medio. En su cabeza, además de una cicatriz enorme, sólo una meta: llegar a tiempo de jugar el Mundial. No pain, no gain. A su llegada a Francia, Davies tuiteó una sola palabra: Bonjour!.

Y es que la historia de Davies no sería la misma si Twitter no hubiera existido. Como si de un programa de telerrealidad en 140 caracteres fuera, Davies comparte cada instante de su vida con las casi 80.000 personas que le siguen. Junto a estas líneas está, por ejemplo, la foto en el autobús de la selección que compartió un día antes del accidente. Pasarían dos meses hasta que Charlie Davies pudo volver a escribir en Twitter.

Es probablemente en la red social donde más de cerca se ve el cambio que ha dado la vida de Charlie Davies. El Davies post-accidente es igual de transparente –básicamente habla de fútbol, juegos de Play Station y poco más- pero ahora incorpora el componente divino a su retórica tuitera: God is great, deja caer de tanto en tanto, suponemos que en agradecimiento por sacarle con vida de aquel coche partido en dos. Todo muy celestial, como gusta al otro lado del charco. Nada que ver con Miguel García, aquel jugador del Salamanca que sufrió una parada cardiorrespiratoria en octubre, y decía bien claro en una entrevista en EL PAÍS que su vida la salvó la ciencia, y por lo tanto no tenía por qué creer en nada más allá.

Davies no pudo lograr su meta de llegar a tiempo para estar en Sudáfrica. A sus veinticuatro años, todavía está a tiempo de cumplir su sueño de fichar por el Arsenal. Primero tendrá que volver a golear en Francia. De momento el pasado fin de semana, por fin, Charlie Davies volvió a una convocatoria del Sochaux. Se quedó sin jugar. Como él mismo tuiteó tras el partido: one step at a time,

jueves, 15 de julio de 2010

Troiteiro, el Iniesta que no fue

Por Halftown
En septiembre de 1996, Jorge Troiteiro y Andrés Iniesta aterrizaban en Barcelona para convertirse en estrellas del fútbol. A sus doce años, Troiteiro había brillado con el Mérida en el mismo torneo de Brunete en el que Iniesta fue elegido mejor jugador. Aunque extremeño de adopción, Troiteiro nació, como Iniesta, en la Mancha: en Fuentealbilla Andrés, en Almansa Jorge.

Los mayores entre los canteranos del Barça de aquella época, Rufete, Puyol, Reina, Valdés, Arteta o Jofre, acogieron a los dos pequeños manchegos como a hermanos pequeños. Eran los únicos infantiles de La Masía. A diferencia de Andrés, Jorge era un chaval extrovertido. Mientras Andrés echaba de menos a su familia y lloraba cada vez que se despedía de ellos, Jorge tenía familiares en Badalona. Iniesta tenía que conformarse con las dos veces al mes que sus padres recorrían los 500 kilómetros que separan Fuentealbilla de Barcelona.

En un reportaje que les hizo El Mundo Deportivo al poco de fichar, los dos amigos posaban en la habitación que compartían en La Masía –Andrés en la litera de abajo-, con vistas sobre el cemento armado del Camp Nou. No tardaron en despuntar en categorías inferiores del Barça, Iniesta como un medio inventivo, Troiteiro como un hábil extremo zurdo. Tanto destacaba Jorge, que apenas dos años más tarde de su llegada el club ya le había puesto una cláusula de 300 millones de pesetas.

Sin embargo, mientras Iniesta debutaba con el Barça B con 17 años, a Troiteiro le invitaron a dejar el club en 2001. Como reconocía el propio Jorge en una entrevista de 2006, después de cinco años tuvo que dejar La Masía porque no tuvo cabeza. A saber lo que haría fuera del campo.

Déjà vu en azulgrana

Junio de 2010: el Villanovense, a pesar de ganar 3-2 al Toledo, desciende a tercera división por culpa de sus vecinos del Cacereño. Ni siquiera la llegada en diciembre de Jorge Troiteiro ha podido salvarles. El ex de la Masía aterrizó en Villanueva de la Serena (provincia de Badajoz, 24.000 habitantes) después de pasar dos años en el Lucena, con la espada de Damocles de los impagos sobre la cabeza y una denuncia al club ante la AFE. Justito de pasta –qué currito no lo estaría después de tres meses sin cobrar-, Troiteiro no tuvo más remedio que aceptar la oferta de un club cuyo presupuesto para la temporada 2009-2010 era de 242.000 euros.

Troiteiro, hoy de 26 años de edad, sigue midiendo 1,64. En plena madurez futbolística, su hoja de servicios es la del clásico trotamundos de Segunda B, después de pasar por la cantera del Atlético de Madrid, Linares, Melilla, Lucena y Villanovense. Parece un remake de otro aborto de crack de la cantera del Barcelona, José Antonio de la Sagra.

En navidades de 2008, mientras Andrés tenía fresco el sabor de la Eurocopa conseguida en Viena el verano anterior, Jorge hacía por fin su debut en la selección. El rival, Perú. Su selección, la extremeña.

Después del descenso con el Villanovense, Troiteiro ha decidido seguir cerca de casa y en Segunda B, y ha fichado por el Extremadura UD, secuela de aquel que llegó a Primera en los 90. Quizá el volver a vestir de azulgrana devuelva a Jorge Troiteiro el fútbol que se dejó por el camino.

martes, 6 de julio de 2010

Lex Blatter y el coup d’oeil arbitral

Por Halftown
Además de la falta de pelo, Joseph Blatter (now on Twitter) tiene algo más en común con Lex Luthor: su obsesión por la conquista mundial. Para ello la FIFA -esa organización que engloba a más países que la ONU- ha decidido que no sólo mola contar con selecciones pintorescas sino que, además, hay que traer árbitros de todos lados. Y a quién le importa si en algunos de esos sitios no les suena de nada la palabra fútbol.

A finales de 2007, el mismo Blatter se dejó 40 millones de dólares en la creación del Refereeing Assistance Programme. Concebido para preparar a los árbitros de cara al Mundial de Sudáfrica, el RAP está dirigido por tres antiguos árbitros: el jamaicano Peter Prendergast, el salvadoreño Rodolfo Sibrian y el triniteño (esto es, de Trinidad y Tobago) Ramesh Ramdhan. En sus respectivos currículums, según la web World Referee, se encuentran partidos como un Trinidad y Tobago-Haiti, un Islas Caimán-Cuba o un Guyana-Surinam.

Una mirada detenida a la lista de treinta colegiados designados para el Mundial de Sudáfrica nos deja nombres como el de Subkhiddin Mohd Salleh, Joel Antonio Aguilar o Eddy Maillet, procedentes respectivamente de Malasia, El Salvador o las Seychelles, todas ellas grandes potencias futbolísticas. Incluso, en un más difícil todavía más propio de un funambulista borracho que del presidente de un sarao del calibre de la FIFA, Blatter dejó que el partido inaugural del Mundial lo arbitrara un tal Ravshan Irmatov, nacido hace (sólo) 32 años en la ex república soviética de Uzbekistán. Probablemente su designación se deba al fabuloso progreso futbolístico de la liga de aquel país, cuyo pichichi la última temporada fue el mismísimo Rivaldo a sus 38 castañas. El Bunyodkor, el equipo donde juega el brasileño y entrena Scolari, se llevó el campeonato sin perder ni uno de los doce partidos del campeonato.

A la guerra con soldados rasos

Carl Von Clausewitz, el filósofo militar clásico, desarrolló lo que él llamó la teoría del coup d’oeil, el momento de verdad en el que los grandes líderes militares como Alejandro Magno o Napoleón tomaban una decisión estratégica acertada. Esta intuición no sólo requiere una cierta dosis de genio, sino también experiencia de batalla, en la primera línea del frente.

Sobre el papel, todo es muy bonito, colorido y festivo. El problema llega cuando en unos cuartos de final uno se enfrenta a Paraguay y la FIFA va y te casca a un árbitro de Guatemala. Como dice Sámano en su crónica del partido, el ego del mejor colegiado guatemalteco no pudo resistir la tentación de hacer repetir el penalti a Xabi Alonso por invasión del área, mientras dos minutos antes no había aplicado la misma norma en el penalti de Cardozo.

Por eso es que los exóticos árbitros de la FIFA pueden haber pasado años entrenando, leyendo libros, asistiendo a seminarios y pitando partidos de la liga salvadoreña, uzbeca o –si acaso existe- de las islas Seychelles, que nada de eso es comparable a llegar a una semifinal de la Copa del Mundo a cara de perro, con 80.000 espectadores en la grada y millones más pendientes de cada jugada. Se trata de tomar decisiones con consecuencias inmediatas e irreversibles (más sus correspondientes y complejos efectos secundarios) en décimas de segundo. Y para eso no hay más entrenamiento posible que el haberlo hecho ya, bien en la Copa Libertadores latinoamericana, bien en la Liga de Campeones europea.

Desde estas líneas recomendamos fervientemente a Joseph Blatter una lectura detenida de “De la guerra” de Von Clausewitz. Aunque sólo le sirva para aprender que, en las batallas decisivas, se necesita algo más que simples soldados rasos.

domingo, 4 de julio de 2010

Klose, el pajillero que no tocaba bola

Por Rocheteau
A mí siempre me pareció un jugador indefinible. Hace tiempo le creía alto, y resulta que sólo salta, como su madre, jugadora internacional de balonmano. Luego lo imaginé bueno de espaldas a portería y ha terminado de oportunista raulero versión telón de acero. La verdad, tres mundiales después, sigo sin tener muy claro quién es Klose. Bueno, sí, uno que la clava.

Su padre, Jozef, era un polaco que se ganaba el pan como mediocampista en un club francés al que sólo iban los polacos y los franceses resistentes al frío: el AJ Auxerre. Finales de los 70, con un equipito apañado y un entrenador de leyenda, Guy Roux, llegaron a una final de Copa estando en segunda. La perdieron.

Klose qui?

Miroslav iba de la mano del padre al estadio de l’Abbé-Deschamps, donde Roux (44 años seguidos entrenando al Auxerre) asegura que le daba un peluche de vez en cuando.

Tras volver a Polonia e instalarse después en Alemania, Jozef Klose volvió años después a ver al patriarca Roux, en plan padre coñazo: "Sabes, Guy, mi hijo no lo hace mal... Igual podrías ficharlo".

Impagable la descripción de Roux, publicada en L'Equipe: "Tenía ante mí a un chaval espigado, flacucho, casi un palillo. Me dijo que jugaba en juveniles del Hamburgo. Mandamos a alguien a verlo. No tocó bola. No puedo arrepentirme de haberlo dejado pasar".
En algo llevaba razón, la cara de pajillero la sigue teniendo.

Luego llegaron el Kaiserlautern, el Werder, el Bayern... Y los 14 goles en mundiales, como Gert Muller, del niñato palillo con cara de profesor de Química. Sigo sin saber muy bien cómo juega, pero menos mal que no terminó en el Auxerre.

viernes, 2 de julio de 2010

Un hombre justo

Por Sopenilla
Ha pasado un mes -desde que se consumase la catástrofe en el Camp Nou- sin que los aficionados del Real Valladolid supieran nada de su equipo. Pero ha bastado apenas una semana para que el club de Pucela haya vuelto a ser noticia por distintos motivos. Hace siete días fue el anuncio del nuevo técnico. Desde el pasado martes, las miradas de este país se concentran en el presente blanquivioleta de Justo Villar, el último obstáculo para que la Roja acceda por fin a las semifinales de un Mundial.

El golero paraguayo desembarcó a orillas del Pisuerga en el verano de 2008 animado por el sueño americano de jugar en Europa. Cuatro años antes había hecho a Newell’s Old Boys campeón del Torneo Apertura. Con 11 goles encajados en 19 partidos, el guaraní fue reconocido como el mejor jugador de aquella edición.

La nefasta experiencia con Ludovic Butelle, que se vio obligado a huir a Francia a mitad de campaña, y el escaso margen de progresión de un veterano como Alberto, forzaron a la secretaría técnica de Zorrilla a sondear el mercado a comienzos de 2008 en busca de un portero curtido que finalizase contrato. El resultado fue un trueque a cuatro bandas por el que Valladolid y Newell’s intercambiaron sendos cromos, los mismos que ahora ha vuelto a reunir Martino con ocasión del Mundial.

A simple vista, podría parecer una operación alambicada. Pero lo complejo se vuelve sencillo cuando se comparte representante y las dos partes contratantes muestran voluntad de entendimiento. De la mano de Pedro Aldabe, Justo Villar logró el pase a España, mientras que Diego Barreto satisfizo el veto futbolístico al que estaba sometido por culpa de un idilio contractual con el Almería.

La felicidad terrenal nunca es completa, y el sueño de Justo –ese ansia común de llegar y triunfar– se truncó a las primeras de cambio. Cuando se incorporó al Valladolid, los males de la portería pucelana ya se habían disipado con el ascenso de Sergio Asenjo. Así que, sin tiempo de enfundarse los guantes, Villar se vio desprovisto de sus galones por obra y gracia de un chaval de 19 años.

El décimo mejor portero del mundo no va por alto

Mendilíbar solo le dio la alternativa cuando el de San Juanillo se lesionó de gravedad en su rodilla por vez primera. A fuerza de tener dos porteros que dudaban por alto, prefería mantener a quien camuflaba a base de reflejos su querencia a quedarse bajo palos. Curioso, pero cierto. El décimo mejor portero del mundo, según afirmaron 85 expertos consultados por la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS), era suplente en un equipo que acabaría esa temporada porfiando con el descenso.

Con todo, Justo mantuvo el tipo. Sobrio por fuera y sobrio por dentro, plenamente identificado con el castellanismo de pura cepa. Daba igual haber aterrizado con toda la familia, hijo pequeño incluido, ese clon de su padre en 150 cm que le aguarda ilusionado en un rincón de la zona mixta de Zorrilla después de cada partido.

Sólo la cercanía del Mundial, y la nueva suplencia ante Jacobo después de que Asenjo fichara por el Atlético de Madrid, traicionó la tranquilidad de Villar. Se planteó salir en diciembre de 2009 pero la lesión del canterano y la continuidad en el puesto en una temporada convulsa en la que el Valladolid vio desfilar tres técnicos contribuyeron a restañar el orgullo herido.

A estas horas, Carlos Suárez se frota las manos mientras cruza los dedos. En el idioma en el que habla un gestor como el leonés, capaz de conciliar dos descensos de categoría con la paulatina reducción de la deuda acumulada tiempo atrás por su equipo, eso es sinónimo de dinero. A Justo le resta un año de contrato, pero el montante de su ficha no se corresponde con la economía de guerra que impone la Liga Adelante.

No queda otra que vender y, a día de hoy, él es el único activo con el que se cuenta. El problema, como siempre en estos casos, es el momento de efectuar la operación. Villar lo solicitó antes de concentrarse con su selección. Consciente de su buen cartel en Argentina, y de varias ofertas de River y Racing, Suárez quiso llevarlo a cabo entonces, antes de que fuera demasiado tarde.

Sin embargo, sus superiores pensaron que era mejor esperar. Poco importan los 33 tacos del muchacho cuando uno está convencido de que los síntomas de ese efecto burbuja organizado cada cuatro años por la FIFA perduran aun en tiempos de carestía. Ahora todos rezan para que el de Cerrito se encarne el próximo sábado en otro Eduardo.

Al margen de la desesperación o el cabreo que eso nos causaría, sería un buen epílogo a su paso por nuestro país y por la selección paraguaya. Chilavert llegó a Corea pasado de kilos y Morientes se encargó de jubilarlo. Villar ha alcanzado la madurez en Sudáfrica después de que un gol en propia puerta de Gamarra y una inoportuna lesión muscular lo tumbaran en Alemania. Esperemos que Torres no le asegure un retiro dorado.

miércoles, 30 de junio de 2010

De la Corgoň Liga a líder del Kuc Kuc Klan



Por Sopenilla
A posteriori, será recordado como uno de los momentos (frikis) del Mundial. Minuto 25 de partido. De Rossi, posiblemente el valor más seguro de la azzurra menos fiable que se ha visto en los últimos años, falla un pase claro cerca de su propia área. Eslovaquia recupera el balón y Vittek, de tiro raso, no perdona ante Marchetti. Las cámaras se fijan en el goleador pero las miradas de analistas y ojeadores se detienen en el recuperador: ¿Juraj Kucka?

Ante la pregunta, medio mundo demuestra no tener a mano más que un par de datos referidos a la procedencia de este volante que juega en liga del país vecino, la poderosa Gambrinus Liga, enrolado en las filas del Sparta de Praga. Axel Torres, gurú de ese colectivo de locos por el fútbol internacional bautizado como “Los Parabólicos”, no tiene más remedio que revelar su completa ignorancia al respecto. La noticia no es que Italia vaya perdiendo, sino la existencia de un sujeto andante y no identificado en el mundial más globalizado de la historia.

Es curioso que esto ocurra, igualmente, en el mundial de las nuevas tecnologías. Miles de blogs sobre ligas y equipos menores, infinitos vídeos en YouTube de los próximos renaldinhos en ciernes, cientos de cuentas activadas en Twitter para hablar de futuras promesas... y salta la liebre en forma de fallo en el sistema por medio de Kucka. El fútbol moderno ha alumbrado el scouting como forma de vida para muchos. No obstante, y por suerte, la cita con la Copa del Mundo cada cuatro años sigue siendo el magno escaparate de antaño, donde descubrimos estrellas por un día como Fadiga, Letchkov, Gamarra o el coreano Ahn Jung-Hwan.

De la gloria a… ¿Sevilla?

En el día en que la vigente campeona dijo adiós, fue el turno de Juraj Kucka. Su historia personal, al margen de lo que los octavos le deparen a él y a su selección, cuenta con ingredientes suficientes como para convertirlo en el "hype" de lo que llevamos de campeonato.

De entrada, su inclusión en la lista definitiva de Wladimir Weiss fue una prueba de fe en toda regla del seleccionador. Pese a haber firmado una prometedora trayectoria en las últimas tres temporadas que le llevaron a la internacionalidad en 2008 y, de ahí, a dar el salto con el Sparta de Praga, Kucka se pasó buena parte de la última campaña alejado de los terrenos de juego por culpa una lesión de rodilla.

Tras haber firmado un buen inicio de año con el Sparta, con el que llegó a disputar 20 partidos, Kuco –como se le conoce familiarmente– se vio obligado a competir con el filial en la segunda división checa para recuperar a tiempo su mejor nivel.

Con todo, Weiss lo tenía claro antes incluso de que el veterano Miroslav Karhan, que renaldeó en su día en el Betis, se cayera finalmente de la convocatoria definitiva por un pequeño desgarro en el tendón de Aquiles. La progresión de Kucka lo avalaba: vivió el descenso del modesto Podbrezova eslovaco en 2006, su primer año como profesional, pero no por ello dejó de llamar la atención. El MFK Ruzomberok, un nuevo rico de la Corgoň Liga eslovaca, se fijó en él y lo reclutó para jugar en un estadio poco más grande que el del Alrcorcón. De ahí a la selección absoluta no hubo que aguardar mucho: el tiempo que Weiss tardó en tomar las riendas de los "Repre".

Su temprana lesión con el Sparta le impidió saborear plenamente la histórica clasificación mundialista de su país. Afortunadamente, su activa participación en la eliminación italiana le ha reportado un hueco en el top ten de hits de este mundial. ¿Volveremos a tener noticias de Juraj Kucka?. En cualquier caso FNF, que nada tiene que ver su club de fans en Facebook, el Kuc Kuc Klan, le reconoce abiertamente su minuto de gloria. Aunque luego acabe lijando banquillo en el Ruiz de Lopera.

domingo, 27 de junio de 2010

Alemania, Capello y el enigma inglés

Por Halftown
Dicen en Inglaterra que todos los partidos amistosos lo son, excepto cuando juegan contra Alemania. El partido de hoy no tendrá nada de amistad, ni de jogo bonito, ni posiblemente una pizca de fair play.

Después de los juicios de Nuremberg, la rivalidad entre los dos países se ha trasladado al verde futbolero. De 1945 a esta parte, las ha habido de todos los colores. Esta vez, el precedente más inmediato no es el amistoso que disputaron ambos equipos a finales de 2008 en Berlín (1-2 para los de Capello, con Bridge y Terry compartiendo defensa, sin Rooney, Gerrard ni Lampard pero, sí, con David James de titular), sino la final del europeo sub-21 disputada hace justo un año en Suecia, en la que la Alemania de Neuer, Khedira y Ozil se tomó en serio el revival de la Operación León Marino: 4-0 fácil. Afortunadamente para Inglaterra, el único jugador en común entre aquella selección y la que ha viajado a Sudáfrica es James Milner… y afortunadamente para Milner, Capello no asistió a aquel partido.

El general italiano, si quiere ganar esta batalla, tendrá que no sólo que cortocircuitar las rápidas combinaciones alemanas, sino sobre todo descifrar una configuración de su propio medio campo que funcione. Hasta ahora, Gerrard y Lampard han seguido siendo un juego de suma cero, Milner ha dejado poco más que un centro beckhamesco y Barry no ha pasado de ser un bulto sospechoso.

Las cartas marcadas

La alusión a la II Guerra Mundial no por tópica deja de ser pertinente. Por muchos desembarcos que nos vendan los historiadores, posiblemente la principal razón por la que Oxford Circus no se llama hoy Göring Platz fue Ultra, el trabajo de los rompecódigos de la inteligencia inglesa que trabajaban en Bletchey Park.

Durante la guerra, las comunicaciones secretas alemanas pasaban por la máquina Enigma, considerada entonces tan inhackeable como la PlayStation 3 lo es hoy. Lo que los nazis no sabían es que, desde 1940, Churchill desayunaba su porridge mientras leía las últimas órdenes del alto mando alemán. Lo que se llama jugar con las cartas marcadas, un poco al estilo de aquella escena de Goldfinger en las que el malo de la función (alemán, of course) despluma a un incauto, mientras por un pinganillo le cantan las jugadas de su rival.

Enigma tenía el aspecto de una máquina de escribir, teclado incluido, pero detrás escondía una compleja combinación de rotores que se encargaban de codificar los mensajes.

Curiosamente, los primeros y decisivos esfuerzos para descifrar la máquina fueron mucho antes del principio de la guerra, y no fueron ingleses, sino polacos.
En 2010, en cambio, los únicos polacos decisivos se llaman Miroslav Klose y Lukas Podolski, y juegan del lado alemán. Y es que esta Alemania 2.0 ha acabado como la Wehrmacht: con oficiales patrios en la retaguardia, y utilizando soldados de los territorios ocupados en primera línea de fuego. Joachim Löw -ese híbrido de Alan Rickman en las películas de Harry Potter y el Lobo Carrasco- sabe muy bien que sólo con soldados arios no se va muy lejos.

Se adivina un partido impredecible, con una Alemania genial pero intermitente -a la imagen de su estrella Ozil, una especie de remake de Mehmet Scholl-, y una Inglaterra que sale a jugar con el freno de mano puesto, con Rooney en un estado de forma parecido al de Fernando Torres.

A diferencia de 1940, nadie en Inglaterra –desde luego, no el hasta ahora intocable Gareth Barry- parece preparado para descodificar el juego germano como lo hacían en Bletchey Park. También a diferencia de 1940, los alemanes no juegan con las cartas marcadas. Esta vez, el principal enigma reside en el propio equipo inglés.

miércoles, 23 de junio de 2010

Jong, el estalinista con ipod



Por Nunn
"El país establecido por la voluntad del pueblo / abrazando las olas con gran fuerza. / Déjanos glorificar a esta Corea por siempre / ilimitadamente fuerte y rica".

Cuando Jong Tae Se, un chico nacido y criado en Japón, escucha la letra del himno de la República Popular Democrática de Corea no puede parar de llorar. No lo ha hecho sólo durante el Mundial: cada vez que se pone la camiseta de Corea del Norte no logra contener un sollozo desconsolado. En cambio, ninguno de sus compañeros suelta ni una lágrima.
El Noticiero RCN, cercano al uribismo en Colombia, lo llamó "gallina" y "nena". Para otros, es la viva imagen del patriotismo que nadie siente en el Mundial. Pero, ¿por qué llora este tipo? Las lágrimas de Jong Tae Se han sido una de las sensaciones del campeonato. Y tienen una raíz profunda y complicada.

Jong Tae Se es japonés. Además, de tercera generación. Aunque algunos medios españoles se han empeñado en afirmar que nunca ha pisado Corea del Norte (empíricamente imposible, ya que, al menos, ha jugado los partidos de clasificación para el Mundial en Pyongyang), es cierto que es un extranjero. Pero extraño: nacido en Japón, estudió en una escuela y una universidad controladas por Corea del Norte en suelo japonés.

¿Estalinista con Hummer?

Se educó en el culto al líder Kim Jong Il con un iPod en el bolsillo. Mamó el estalinismo pudiendo comprarse un Hummer. Pero al margen de la evidente contradicción del delantero, es imposible rebatir su patriotismo hacia una nación con la que mantiene una relación casi mística.

Su madre, norconeana de corazón, vive en un país que no reconoce a su patria, con la que no mantiene relaciones diplomáticas. Ya que ella no podía somatizar tal contradicción, trató de hacer a su hijo un perfecto soldado estalinista, con una férrea educación norcoreana en la tierra del consumismo.

La colonia de norcoreanos a la que pertenece la familia del jugador se llama Chongryon, y se estableció en suelo nipón durante la ocupación japonesa de Corea, de 1910 hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial. Cuando, al acabar la IIWW, Japón se marchó de la península y el país se dividió en dos, muchos Chongryon no regresaron, pero mantuvieron el contacto y apoyaron el gobierno comunista surgido del control soviético del Norte.


Estalinistas con tragaperras

Hoy, la colonia, a la que pertenece Jong controla buena parte del negocio del juego en Japón, al estilo de los nativos norteamericanos en los Estados Unidos. Así, cuando al delantero le llegó la hora de representar a un país, Japón, Corea del Sur y la República Popular quisieron contar con él. El chico lo tenía claro: su sueño siempre fue honrar a su madre y llevar orgulloso la bandera estrellada del que considera su país.


Unas gestiones diplomáticas le facilitaron un pasaporte norcoreano y la FIFA, ese organismo que tiene en su seno más federaciones que países reconoce la ONU, dijo que sí, que el chico podía jugar. En un Campeonato de Asia Oriental de 2007 debutó el joven: ocho goles en los dos primeros partidos. En su quinto encuentro internacional, golito a Japón; en el sexto, otro a Corea del Sur.

Sus lágrimas en el himno parecen encarnar las del desarraigo de su madre y las de muchos coreanos, del norte y del sur, que siguen combatiendo por una identidad en un país que sigue oficialmente en guerra. Eso sí: supongo que cuando le da la morriña, Jong Tae Se enciende el iPod y lo mismo se le pasa.

lunes, 21 de junio de 2010

La teología futbolística de Joseph Ratzinger

Por Sopenilla
Hace 15 años, el entonces arzobispo de Munich publicaba el libro Suchen, was droben ist (Buscar lo de arriba). De aquella obra centrada en las cosas del más allá, llamaba la atención la inclusión de un texto dedicado al acontecimiento con mayor repercusión mediática en la vida de los hombres.

¿Un sucesor de Pedro hablando de algo mundano? Pues sí. El texto en cuestión llevaba por título «El juego y la vida» y ahora, gracias a las nuevas tecnologías, se encuentra en línea, a disposición de todos los internautas que quieran consultarlo. Siguiendo la tradición especulativa germánica, Ratzinger indagaba en los porqués que conducen a una masa de 600 millones de espectadores a apostarse frente al televisor cada cuatro años.

Frente al tópico del panem et circenses, tan superficial como insuficiente, el de Baviera hallaba en la lucha de 22 tíos por introducir una pelotita en la portería rival «una suerte de intento de regreso al paraíso» en forma de huida «de la esclavizante seriedad de la vida cotidiana». Vamos, un remedo escatológico como aislante transitorio de las penurias de la rutina diaria. La verdad es que ni puesto en boca de ZP, deseoso de hallar un oasis en medio del desierto que atraviesa en los últimos tiempos.

Así que, lejos de condenar el fútbol como una práctica ociosa que distrae de las verdaderas ocupaciones, el pontífice lo rescataba atraído por la puesta en práctica que presupone de valores como la disciplina individual y la cooperación colectiva. Es probable que, cuando escribió esto, no tuviera a mano ninguna carta astral para predecir que esos mismos valores son tan exigibles en caso de éxito como rechazables cuando lo único que importa es la satisfacción de ese feeling personal llamado ego.

El fútbol es la vida

Aunque para llegar a esta última conclusión sólo hace falta recurrir al refranero popular, se ve que en el Vaticano por fin se han dado cuenta de que el fútbol es la vida. Quizá por ello no resulte extraño que, a partir de ahora, la acción proselitista se encamine a cristianizar este espectáculo en contra de los designios de la FIFA.

De momento, y de modo paralelo a la disputa del Mundial, diversas entidades eclesiásticas ya han puesto en marcha varias iniciativas en este sentido. Entre ellas, la Copa de Fútbol por la Paz, un campeonato alternativo que se celebra en la localidad de Atteridgeville, cerca de Pretoria. 64 jugadores de diferentes religiones, razas y nacionalidades (hasta 15 países) se reunirán en torno a un terreno de juego cada sábado a lo largo del mes de junio. El partido final tendrá lugar el 3 de julio.

Siguiendo con el googling, bastan unos minutos para comprobar la existencia de páginas creadas para dar respuesta a las necesidades de todos aquellos aficionados católicos que, movidos por algo tan material como un trofeo de oro, peregrinen hasta tierras sudafricanas. Es el caso de la web www.churchontheball.com, ideada por el periodista francés Antoine Soubrier, responsable de comunicación de la conferencia episcopal del África austral (Sudáfrica, Botsuana y Suazilandia).

Quién sabe, a lo mejor la iglesia libera al fútbol moderno del perverso espíritu comercial que lo envuelve desde que decidió vestirse según la moda metrosexual. Habrá que pedir que a Kaká no le entren ganas de apostatar. Por si acaso, y ante lo que pueda pasar a lo largo de estos días, D10S ya se preocupó en su momento de encargar misas.

domingo, 20 de junio de 2010

¿El mejor Mundial nunca visto?

Por Rocheteau
En cierto modo dirán que es por llevar la contraria, por impostura, y algo de eso hay en el espíritu fundacional de FNF, pero bueno, hay otros que viven de chupársela a instituciones futboleras o políticas, que cada cual elija su bando.

Que conste que yo me he aburrido igual que todos en estas dos semanas. Precisamente en uno de esos momentos de somnolencia mundialera (el Inglaterra-Argelia, algo así como doble ración de adormidera) se me ocurrió este post.

Era desolador ver a Inglaterra impotente, incapaz de conectar tres pases, con "eslabón perdido" Heskey de delantero, pasándolo mal ante una Argelia llena de retacos individualistas de pelo teñido. ¿Es eso un mal partido? Según.

Afirman los que entienden que las únicas exhibiciones del Mundial han sido la goleada de la Mannschaft en la primera jornada y la de Argentina. Sólo que Argentina jugó mejor en el primer partido, donde al final las pasó canutas ante Nigeria. Y Alemania estuvo a punto de empatar, con diez en el campo (thanks Undiano), en su segundo encuentro ante Serbia, que a mí me hizo vibrar mucho más que la exhibición de Özil.

Personalmente, el mejor partido hasta ahora ha sido Eslovenia-Estados Unidos. Goles, partido disputado, exhibición de los yankees en el segundo tiempo, anulación del gol que les habría permitido marcar el hito de remontar un 2-0 tras el descanso…

El partido de Inglaterra fue malo, claro, pero si Gerrard y Lampard hubiesen conectado dos misiles y Rooney se hubiese clavados uno de espuela y otro tras un sombrero, me habría levantado del sillón antes del min. 90. Sin embargo, con el 0-0 ahí que me quedé, clavadito hasta el final.

De hecho, y este es un dato bien significativo, la audiencia en este Mundial dobla en España a la de Alemania 2006 (cuatro millones y medio frente a algo más de dos).
Apasionantes carnicerías

Supongo que es la diferencia entre ver un partido de principio a fin o sólo los resúmenes. En una pieza de un minuto zapeas a otro telediario si no hay 3 ó 4 detallitos playstation. En un partido, lo que llama la atención es la intriga de saber quién puede ganar. Y si se trata de resultado incierto, no se ha visto un Mundial mejor.

Por primera vez vemos un Mundial en el que casca la gran favorita (España) a las primera de cambio; la segunda (Brasil) sufre ante Corea del Norte; Inglaterra lleva 2 empates ante Argelia y EEUU; Italia casi pierde ante Paraguay; Francia está virtualmente fuera; Alemania podría quedarse fuera y las pasará putas para ser primero y la anfitriona no pasará a la segunda fase y no ha tenido favores arbitrales (de verdad, señores de la FIFA, pónganse en marcha en el Sudáfrica-Francia, elijan un colegiado obediente de las Islas Comores, que vamos a estar todos de acuerdo en que les piten un par de penaltis a favor para que el pobre Mandela tenga una alegría que echarse a la boca…).

Esos partidos empatados que cuesta tragarse en la fase de grupos pueden convertirse en apasionantes y señoras carnicerías en octavos. Incluso en un par de días, cuando arranque la tercera jornada, será mejor llamar a los cascos azules en algún campo (o bueno, tanto da, en Srebrenica se quedaron mirando).

Las selecciones africanas están a un nivel penoso, pero los equipos orientales han dado un salto enorme en Sudáfrica 2010. Nueva Zelanda se sacó un empate inesperado. Los de la Conmebol no han perdido. De la Concacaf, sólo Honduras, y por 1-0. Es la rebelión de los modestos. La Bastilla de los mundiales. Los ricos también lloran. Y que se jodan.

martes, 15 de junio de 2010

China hace la ola al Kim Jong Il team

Por Halftown (desde Pekín)
Hoy por fin debuta Corea del Norte. Los más viejos del lugar todavía recuerdan su participación en el Mundial del 66 en Inglaterra, cuando todavía se estilaba el trofeo Jules Rimet. Entonces, Eusebio solito se bastó para remontarles un 3-0 en cuartos de final y devolverles de una patada a Pyonyang. Lo que menos gente sabe es que, cuatro años más tarde, la República Democrática de Corea fue expulsada de la fase clasificatoria para el Mundial de México por negarse a jugar contra Israel.

Y es que, en Corea del Norte, fútbol y política van de la mano. No como en EE. UU., donde Obama ve los partidos de la selección desde la Casa Blanca. Ni como en España, donde ZP se encomienda a San Vicente del Bosque para que nadie se entere de las medidas anti-crisis. Ni siquiera como en Francia, donde Sarko intenta distanciarse todo lo posible del nuevo desastre futbolístico que se avecina, mientras se hace fotos con Chabal y compañía, recientes campeones del Seis Naciones.
En Corea, según la crónica oficial, su Gran Líder, el mismísimo Kim Jong Il fue el responsable de la táctica que les llevó a la Copa del Mundo. Y eso que a Corea del Norte nunca llegó el PC Fútbol.

China, al rescate

Encuadrados en pleno grupo de la muerte, el Rooney coreano, Jong Tae-Se –que gimotea como una niña al escuchar el himno nacional norcoreano-, reconoce que un empate en cualquiera de los tres partidos les sabría a gloria. Quizá para subirles la moral, el gobierno chino ha decidido apoyar oficialmente al equipo norcoreano en su aventura sudafricana, y para ello ha mandado por DHL a un grupo de 1.000 fans profesionales, que se dedicarán a apoyar a Corea del Norte durante sus partidos.

El touroperador que maneja los viajes al Mundial en exclusiva para China, China Sports Industry Group, compró 1.000 entradas para China, y otras 1.000 para la República Democrática de Corea. A día de hoy, eso sí, sólo han vendido la mitad de los billetes, lejos de los 20.000 que colocaron cuando China hizo un ridículo espantoso –ninguna victoria, ningún gol a favor, nueve en contra- en el Mundial de 2002.
Y es que una semana de viaje a Sudáfrica le sale a los chinos por el equivalente a 8.000 euros. Para que se hagan una idea, el sueldo mensual de los trabajadores que ensamblan iPads es de 293 dólares al mes, y eso después del reciente aumento de salario en la fábrica FoxConn para evitar nuevos suicidios entre el personal.

La no clasificación china para el Mundial se anunciaba un duro golpe para el chiringuito de Blatter. Sin embargo, un estudio de Nielsen afirma que siete de cada diez chinos siguen el Mundial de Sudáfrica a través de CCTV5, la cadena estatal que compró los derechos para China, y que medio mundo utiliza para ver los partidos de gratis por Internet.
Eso significa que habrá unos 850 millones de chinos pegados a la tele, a pesar de las seis horas de diferencia con Sudáfrica. Si a primera vista no debería ser un problema para las oficinas (los partidos de las cuatro de la tarde, en Pekín son después de cenar), la realidad es que dos de cada tres chinos tienen pensado quedarse despiertos a ver algunos partidos, que acaban a las 4:30 de la madrugada hora local. Así que cuesta imaginarse un aumento de la productividad en las empresas chinas durante el mes de junio.

Sin embargo, en un país donde no se puede acceder a YouTube, Facebook, Twitter o Fútbol no es fútbol, el pueblo chino ha encontrado en la Copa del Mundo una razón para la resistencia pacífica contra su gobierno: el 45% de los chinos han decidido apoyar no a Corea del Norte, sino a Brasil. Aunque luego no puedan contárselo a nadie.

miércoles, 2 de junio de 2010

Leo Messi contra el dilema de D10s

Por Halftown
Echando una vista a los últimos Mundiales, no hace falta ser Sherlock Holmes para darse cuenta de que, como en los Juegos Olímpicos, parece haber una regla no escrita sobre la rotación de continentes. La diferencia está en que, mientras en los JJ. OO. rota el organizador, en el torneo de la FIFA el que rota es el campeón.

Con Asia, Africa y Oceanía presentes para darle color y buen rollito al tema, desde que Argentina ganó su propia Copa del Mundo en 1978, los campeonatos se han repartido equitativamente entre Europa y América, uno tú y uno yo.

Según esa lógica, en 2010 le corresponde a América llevarse el trofeo a casa. Y América todos sabemos lo que quiere decir: Argentina o Brasil, tanto monta.

Hace un par de semanas, la revista Wired publicaba una boutade en forma de regresión que pretendía anticipar el desarrollo del Mundial. Daba como campeón a la canarinha en una final contra Serbia. Dado que cuesta imaginarse al Brasil de Dunga, Felipe Melo y Luis Fabiano llevándose el gato al agua –personalmente, prefiero ni pensarlo-, parece que Argentina puede tener más chance (que dirían ellos).

A pesar de haber dejado a Cambiasso y Zanetti en casa, a pesar de llevar a Bolatti y a pesar de la cantidad de los otros múltiples bandazos que ha dado su seleccionador, siguen estando arriba Messi, Agüero, Higuaín y Tévez. Cuesta recordar a una ristra de delanteros de un mismo país que acumulen más goles que esos cuatro. Parece que Argentina puede permitirse jugar como el Barça de Cruyff, a intercambiar golpes, y salir ganador.

El personaje por encima del futbolista

Precisamente estaba viendo el otro día el documental que hizo Kusturica sobre Maradona (hay momentos en que uno ya no sabe quién de los dos tiene el ego más por las nubes) y no dejaba de pensar en que jamás veremos un documental parecido sobre Leo Messi.

Que no se me entienda mal, Diego Armando me parece tan genial con el balón como cretino sin él. Messi, sobre el campo, creo que está –a falta de ganar un Mundial- más o menos al mismo nivel.
El problema es el personaje. Mientras Maradona tiene una vida que parece sacada de una novela – suburbio infame/talento precoz y extraordinario/revancha de Malvinas/líder de la Italia pobre/drogadicto/revolucionario de boquilla/showman/milagrosa resurrección-, Leo Messi tiene poca cosa.

Como machacan los medios españoles a cada nueva hazaña del 10 del Barça, en la biografía de Messi están su problema de crecimiento y la historia de la servilleta firmada por Charly Rexarch. Y ya está. Nunca una palabra más alta que otra, nunca una novia famosa, nunca una excentricidad propia de los genios. Ni siquiera Inda se molesta en inventarle un flirteo con Abramovich para desestabilizar al personal. Los dos justificaban el precio de la entrada. Maradona en cambio trasciende el balón, es un símbolo.

El Mundial de 2010 parece la ocasión de oro de Leo para igualar al futbolista que fue Diego Armando. Para eso, al revés de lo que ha parecido hasta ahora, el hoy seleccionador tendrá que ser lo suficientemente inteligente para entender que el triunfo sobre el campo de Messi no haría sino engordar el mito de Maradó.

jueves, 11 de junio de 2009

El último gol de Mandela

Por Sebastián Dulbeca

"A finales de los 70 no sólo había mejorado mucho la calidad de la comida, la ropa y las camas con respecto a 1964, no sólo se habían terminado la recogida de algas y los trabajos forzosos en la cantera, sino que se habían añadido todo tipo de lujos inimaginables. Los presos podían ver películas, oír la radio en un sistema de altavoces por todas las instalaciones y, lo mejor de todo, hacer deporte. Incluido el tenis, curiosamente. También el fútbol, el pasatiempo favorito de la Sudáfrica negra. A insistencia de las autoridades, se añadió a la lista el rugby...". (El factor humano, John Carlin, Ed. Seix Barral, 2009).

Nelson Mandela pasó 18 de sus 27 años de reclusión en Robben Island planeando cómo sustituir el apartheid por una democracia no racial, y nunca descreyó de la capacidad del deporte para transformar el mundo.

Boxeador aficionado y fanático de la forma física (ha corrido una hora cada mañana desde que era un joven abogado libre), el prisionero 46664 supo casi desde su ingreso en aquel Alcatraz para presos políticos que desactivar el régimen segregacionista más vigoroso desde el III Reich pasaba por lograr preservar su dignidad y dirigir la lucha hacia el ámbito de lo irreprimible, de lo sentimental.

"No hay que apelar a la razón, sino a sus corazones", es el eslogan que perdura de una revolución -la pacífica transferencia de poder de la minoría blanca a la mayoría negra- rubricada simbólicamente por la victoria de la selección local de rugby (los Springboks) en la final de su Copa del Mundo, en 1995, sobre los All Blacks de Jonah Lomu.

Aquel partido salvó a una nación, precisa en un recomendable libro John Carlin, corresponsal en Sudáfrica entre 1989 y 1995 y amigo personal de Madiba. Fue la primera vez en la historia del país austral que el color de la piel quedó diluido, mezclado, intercambiado ante un acontecimiento de interés general.

La euforia acalló los tambores de guerra civil que hacían sonar nostálgicos y agoreros (más del bando afrikaner que del procedente de los suburbios). Social, cultural e incluso económicamente, Sudáfrica ha progresando tanto desde entonces que ya es la indiscutible potencia del continente.

Quién sabe si la FIFA estaba pensando en ese ejemplarizante acontecimiento o en las pecuniarias posibilidades de explotación de un evento planetario cuando le concedió la organización del Mundial 2010: el primero que se celebrará en suelo africano. Lo que sí parece evidente es que, con 91 años y alejado de las decisiones de Estado desde 1999, se antoja el mejor y más popular homenaje (nada del concierto al uso en Hyde Park) en vida a la leyenda Mandela. Un nuevo tributo balompédico a quien, también en casa, levantó por sorpresa la Copa de África de Naciones en 1996.


Si el venerable ex presidente es mucho, poco o nada futbolero lo saben mejor que nadie Carlin y el entrenador argentino Ángel Cappa. Éste tuvo oportunidad de comprobarlo en 2005, cuando dirigía al Mamelodi Sundowns, el Atlético de Madrid local, al que condujo al triunfo en la Charity Cup y al tercer puesto liguero. "No diría que es un auténtico forofo, pero sí que le gusta el deporte en general", comenta vía telefónica el periodista de El País, que acaba de estar sobre el terreno con Michael Robinson a un año del inicio de la competición. Coincide Cappa: "Siempre aparece con gran orgullo compartiendo los logros de cualquier deporte de su país".

La Santísima Transición

Mandela, hombre-puente, personifica el paso del triunfo deportivo de la Sudáfrica blanca (rugby) al de la negra (fútbol) y la posterior integración. Carlin ofrece una anécdota al respecto: "En la final que los Bafana Bafana ganaron en 1996 todo salió bien, pero para llegar hasta allí habían tenido que vencer a Ghana en semifinales. Mandela sabía de la dificultad de ese partido, así que antes del mismo bajó al vestuario, en una escena muy similar a que había protagonizado un año antes durante el Mundial de rugby. Allí se dirigió a los jugadores y los iluminó con su particular carisma. Cuando se iba a marchar, se giró y les dijo solemnemente: 'Mis hijos, dejo el país en vuestras manos'. Sudáfrica ganó contra todo pronóstico 3-0. En la final volvió a imponerse, esta vez a Túnez, 2-0".

Aquella brillante generación acaudillada por el jugador del Leeds Lucas Radebe (el grupo británico Kaiser Chiefs adoptó el nombre del club de procedencia de su capitán) y el inefable Doctor Khumalo apenas encuentra correspondencia en la selección que tiene ante sí el desafío de representar con dignidad al 16% de la población mundial (repartida en los 53 países comprendidos entre el Estrecho y el Cabo de Buena Esperanza) en su propio territorio.

Así ha quedado de manifiesto en la convocatoria de la inminente Copa Confederaciones, sin un mal McCarthy que echarse a la boca. Habrá que conformarse con Pienaar (casualidades: idéntico apellido al del capitán Springbok triunfante en el 95)...

"El temor de cara a 2010 es no estar a la altura. La gente ve difícil pasar a segunda ronda", expone Carlin, quien se muestra más preocupado por la seguridad. "Que se produzcan incidentes relacionados con la delincuencia durante el campeonato puede afectar a la imagen de un país que tiene un tremendo dinamismo".

Are we human or are we dancers?

Será curioso, sugiere el hombre que ha conseguido embarcar a Clint Eastwood y Morgan Freeman en una película basada en El factor humano, ver el contraste con la China de los últimos JJOO. "Todo el mundo se comportaba como en una coreografía mecánica. Tampoco será como en los también anglos EEUU, donde todo parecía marciano a ojos de la gente. En Sudáfrica habra una participación masiva, ebullición, júbilo".

Ángel Cappa, entrenador revelación con Huracán en el actual Clausura, comenta que aún le conmueve evocar el trayecto de su antiguo equipo en autobús hasta el estadio. "Entonaban dentro del vestuario e incluso al salir al campo canciones espirituales en las que se animaban entre todos. Se unían en oración, abrazados, y también me incluían a mí. Recuerdo que los aficionados acudían a los partidos disfrazados y, muchos de ellos, con trompetas y otros instrumentos musicales que no dejaban de tocar en todo el partido".

El antiguo inquilino de los banquillos de Real Madrid, Tenerife, Racing de Avellaneda y Atlante guarda un recuerdo vivificante de su temporada en Pretoria. Llegó a la capital administrativa a propuesta de un amigo argentino, Óscar Fullone, "el técnico más laureado en África con más de 25 títulos", que trabajaba entonces para el Mamelodi. "No lo dudé. Viajé en Navidad tres días para tantear y el 2 de enero aterricé de nuevo en Johannesburgo. Me pareció muy seductor el reto de ir a un país y a un fútbol de los que tenía un conocimiento superficial y lleno de tópicos".

Fue recibido "con respeto y expectación", descubrió unas infraestructuras de categoría amateur ("en oposición a las del rugby y cricket; eso en lo deportivo, porque luego la red de autopistas, aeropuertos, hoteles... es excelente") y se sorprendió del "buen nivel técnico". "Algunos jugadores superaban la media de calidad de Argentina y España". En contra de lo que pueda pensarse, Cappa habla de sincronización con balón de por medio. "Demuestran respeto e interés por el fútbol europeo y sudamericano".

'Estudioestadioadictos'

"No te preocupes, que si vas de vacaciones no te perderás el Barça-Villarreal"
, bromea Carlin. "Liga y Premier se siguen con mucha atención a través del satélite y el cable. Puedes encontrar gente analfabeta tan superalfabetizada en cuestiones de fútbol como en el Bernabéu o en Old Trafford. No te quepa duda de que un fuerte contingente de población irá en el Mundial con España, porque su juego gusta".

El reportero lamenta que los seleccionados por Joel Santana en el torneo local no atraigan más público a los estadios. "Si el equipo nacional fuera más fuerte, tendría mayor seguimiento, como ocurre con el rugby. El problema es arrastrar blancos al fútbol. Ellos prefieren verlo por la tele".

Con alivio respira al dejar por fin en el olvido los años de mayor infamia en los que había una Primera División sólo para jugadores blancos y otra exclusivamente para negros. "Todo se hacía en paralelo, fuera en la vida deportiva o en la social. La liga de los negros congregaba a más gente y ofrecía momentos muchísimos más vibrantes. Cuando Mandela salió de la cárcel se produjo la fusión de ambas".

Para entonces Carlin había obrado un milagro: encontrarle algo bueno al apartheid. "Estuve con 50.000 personas en un estadio en el que era el único blanco y puedo decir que fue fantástico".