Mostrando entradas con la etiqueta FIFA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FIFA. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de febrero de 2012

Esas pequeñas diferencias

Por snedecor
Pongamos que tienes veintimuchos, que juegas en un equipo de segunda (o tercera) fila y que tu máxima aspiración en esto del fútbol profesional ya sólo es juntar un dinerillo que, pasado el tiempo, al menos justifique el haber perdido los mejores años de tu vida corriendo detrás de un balón. Y pongamos también que un viejo compañero al que hace siglos que no ves se te acerca un día y te ofrece un pastizal por equivocarte en un par de jugadas de un encuentro sin demasiada trascendencia. La tentación está ahí, y los principios y las circunstancias de cada uno marcarán la decisión. ¿Qué hacer?

Simone Farina, defensa del Gubbio nacido en 1982, lo tuvo claro. Su historia es de sobra conocida: mandó a paseo a Alessandro Zamperini y sus 200.000 euros y denunció los hechos ante la Policía. Tirando del hilo, en pocas semanas se desmanteló toda una red de apuestas ilegales y amaño de partidos que salpicaba a la Serie B italiana (otra más) y que hundía sus raíces en el sudeste asiático, como toda buena mafia relacionada con esta industria que se precie. Un caso más, condenado a perderse en el olvido hasta que algún avispado pensó que el desconocido jugador podía convertirse en el símbolo de una pretendida limpieza que, a poco que se escarbe, parece que brilla por su ausencia.

Y dicho y hecho. Hoy Farina sigue temiendo las represalias de los delincuentes que ayudó a atrapar, pero gracias a su ejemplar comportamiento (y a la oportuna fecha en la que se destapó todo, a finales del año pasado) fue el invitado de honor de la FIFA en la gala del Balón de Oro, ha sido nombrado embajador del Fair Play y, salvo cambio de última hora, esta misma semana entrenará con la selección azzurra como premio a su honradez. Gestos que uno no sabe muy bien si son reconocimientos sinceros hacia él o simples campañas de lavado de imagen para quien los concede, pero que ahí están: el sistema ha convertido al rubio Simone Farina en ese héroe inesperado de humildes raíces y elevados valores que el fútbol necesitaba.

Serbia no es Italia

Por circunstancias de la vida, Dragisa Pejovic no ha tenido tanta suerte. Pejovic es, como Farina, otro anónimo defensa nacido en 1982; la diferencia es que él es moreno y ha desarrollado casi toda su carrera en el modesto Borac Čačak de la Primera división de su Serbia natal. Y esta última no es una cuestión menor: a juzgar por lo que cuenta Pejovic, cuando se trata de hacer trampas allí el que se te acerca no es un discreto ex-compañero; y, por descontado, en Serbia tampoco hay cordiales encuentros en cafeterías como el que Zamperini propuso a Farina. Pequeños matices que complican la decisión.

“He participado en partidos amañados. No porque quisiera, sino porque los directivos me obligaban: si no jugaba, no me pagaban. Los jugadores que se negaban a amañar resultados eran apartados del equipo”, ha confesado el serbio. “La noche anterior al partido te sacaban del hotel, te metían en un coche y te tenían horas dando vueltas. Te chantajeaban y te amenazaban con partirte los brazos y las piernas si no hacías lo que te decían”. Desengañado por todo lo que ha vivido en sus seis años y pico en el Borac Čačak, Pejovic milita ahora en un conjunto amateur y afirma que apenas tiene para subsistir. Al menos se siente libre y relativamente tranquilo, sensaciones desconocidas en su anterior equipo: “Cuando recibí ofertas del extranjero no pude irme porque gente del club me reclamó dinero para dejarme marchar”, declaró el jugador. “El último año fui agredido por un directivo, delante de mis compañeros, cuando le pregunté que cuándo íbamos a cobrar nuestros sueldos”.

Pejovic hizo estas impactantes declaraciones a principios de febrero en una rueda de prensa en la que FIFPro, el sindicato mundial de futbolistas, presentaba un informe en el que se denuncian los abusos, trampas, agresiones y demás irregularidades que parecen estar a la orden del día en el fútbol de la Europa del Este, y repasando las 180 páginas de este “Libro Negro” elaborado por el sindicato resulta difícil no creerle. Como en el caso de Farina, las autoridades no han tardado en tomar medidas ante semejantes acusaciones, pero para Pejovic no habrá ni glamourosos homenajes en Zurich ni palmaditas en la espalda del seleccionador nacional. Sus denuncias también acabarán en los tribunales, pero si nada lo remedia será él quien se siente en el banquillo de los acusados: la Federación Serbia le ha puesto una querella por manchar el buen nombre de su competición liguera. La FIFA, de momento, calla.

Habrá quien piense que Pejovic debería haber acudido antes a la policía, y quien vea en sus palabras una simple venganza por haberse quedado fuera del equipo y hasta un sucio intento de ganarse un dinero que no fue capaz de conseguir con el fútbol. Pero no debe ser lo mismo toparte con tu primera proposición indecente a los 29 años que jugar desde los 21 en un campeonato donde esas prácticas parecen casi institucionalizadas, como quizás tampoco la policía serbia pueda brindarte la misma protección y confianza que la italiana. Quién sabe si de haberse encontrado en la piel de Farina el serbio no hubiera reaccionado igual que el italiano, y viceversa. Pero por esos caprichos del destino, en esta película a Dragisa Pejovic le tocará desempeñar un muy secundario rol de mártir: el papel de héroe lo escribieron para otro. El fútbol (y la vida) es así.

miércoles, 1 de junio de 2011

Piratas del Caribe 5: El Trono de la FIFA (II)

Por snedecor
Con la candidatura de Grant Wahl descartada por no poder encontrar a una sola federación que la avalase (“sí, lo que dices está muy bien y te daría mi voto, pero…”), llegamos a mayo de este año, y a esa reunión de las federaciones caribeñas promovida por Bin Hammam y Jack Warner.

El mismo Warner que dirige la CONCACAF desde hace más de 25 años, que es ministro de transportes en Trinidad y Tobago, que aparece (y sale limpio) en casi todos los escándalos de la FIFA, y el mismo Warner que preferiría que el campeón de la Champions League de su confederación no fuera mexicano. Aliado histórico de Blatter, este año decidió cambiar de amistades, al menos de cara a la galería, porque en esta historia no me extrañaría descubrir a algún agente doble. Alguno más, quiero decir. Porque si el propio Warner reveló a Blatter que Bin Hammam tenía pensado ofrecer un dinerito extra a varios dirigentes caribeños para que votaran por él (perdón, para costearles unos gastos), ha sido Chuck Blazer, durante muchos años el hombre de confianza de Warner, quien ha ofrecido todas las pruebas que demuestran los hechos.

El Comité Ético de la FIFA, un organismo autónomo (ejem) instaurado por el propio Blatter en 2006 con la misión de investigar estos asuntos (siempre que no se hubieran producido antes de su creación, lo que en su día favoreció enormemente a Warner, Blazer y Jerome Valcke, ya veremos por qué), ha suspendido cautelarmente a Bin Hammam y a Warner, citándoles para una vista definitiva del caso en el mes de julio. Blatter sale absuelto porque él sólo fue informado por Warner de que se iba a realizar ese pago teóricamente prohibido en los estatutos de la FIFA, y no tenía la obligación de denunciarlo ya que todavía no se había producido. Una vez desembolsado el dinero, Chuck Blazer sí cumplió con su obligación.

Una Visa de 60 millones de euros

Debbie Minguell y Jason Sylvester han sido los peones sacrificados en esta batalla, dos directivos de la Confederación Caribeña a los que han pillado gestionando la entrega de los 40.000 dólares prometidos por Bin Hammam a cada presidente. Parece que con fotos de los maletines, e-mails de confirmación y todo lujo de detalles, todo ello proporcionado por un abogado estadounidense contratado por Blazer.

Un hombre íntegro, este Blazer, capaz de denunciar a su jefe y sin embargo amigo (o eso creíamos) Jack Warner. O de provocar una investigación del Comité Ético sobre la presunta coalición entre las candidaturas ibérica y qatarí para traspasarse votos en la elección de las sedes mundialistas a raíz de una nota de papel que Villar le pasó a Bin Hammam. Capaz también de escribir una entrada en su blog personal alabando las bondades como anfitrionas de las autoridades de Rusia cuatro días antes de que el país fuera elegido sede del Mundial 2018 (en una votación en la que él tomaba parte), o de costarle a la FIFA más de 60 millones de euros gracias a su “modélica” negociación del patrocinio con Visa sin avisar a MasterCard, que tenía derecho de tanteo. Aquello no tuvo consecuencias para Blazer; sí las hubo para Jeròme Valcke, por entonces director de Marketing de la FIFA, que fue cesado… para convertirse unos meses después en Secretario General por recomendación del mismísimo Sepp Blatter (el que tenía que pagar la multa). El Comité Ético no existía entonces, la ética en sí parece que tampoco.

Hacia Valcke se revuelve ahora el suspendido Jack Warner, acusándole de estar al servicio de Blatter y de haberle presionado para que manifestara públicamente su apoyo y el de su Confederación al actual presidente. En un e-mail que Warner ha sacado a la luz pública, Valcke minimizaba las opciones de Bin Hammam en las elecciones y llegaba a acusar al qatarí de haber comprado el Mundial 2022; Valcke reconoce que envió ese correo pero alega que está incompleto (no sé, quizás falte el precio). Desde luego, tras 29 años paseándose por los despachos de la FIFA Warner sabe muchas cosas, y amenaza con desatar un tsunami si es apartado definitivamente del organismo.

De momento ya denuncia que lo que supuestamente ha hecho Bin Hammam en el Caribe es lo mismo que hizo Blatter en enero en África (curiosamente la CAF parece que tenía pensado votar en bloque por Blatter), y que además el suizo ya liberó un millón de dólares a favor de la CONCACAF sin contar con el permiso del Comité Ejecutivo. Warner no lo dice, pero se entiende que eso es práctica habitual y que sólo se hace para asegurarse unos votos que permitan alcanzar el deseado trono de la FIFA. Para comprar unos votos que ya no importan demasiado, porque después de toda esta película Blatter sólo compite contra su sombra. Yo de él no me fiaría.

martes, 31 de mayo de 2011

Piratas del Caribe 5: El Trono de la FIFA (I)

Por snedecor
- Oye, Sepp, mira, es que tu rival Bin Hammam tenía pensado organizar una reunión con los presidentes de las federaciones caribeñas para comentarles un poco por encima su proyecto y bueno, ya sabes cómo son estas cosas, a lo mejor les ofrece algún dinerillo… Unos 40.000 dólares o así, pero para cubrir sus gastos, no es para que luego le voten ni nada de eso, ¿eh? ¿Qué te parece?
- Hmmm… no sé, Jack, no lo acabo de ver claro… Dar dinero así sin más… Ya sabes que yo no lo haría (otra vez), pero… Oye, ¿y si te mando unos portátiles y unos proyectores para que se los regales a esa pobre gente del Caribe y os quede una reunión chula, chula? ¿Sí? Vale, cuenta con ellos… Ah, y gracias por avisar. No, tranquilo, no diré nada, todo correcto.

Esta es una conversación inventada entre Jack Warner, presidente de la CONCACAF, y Sepp Blatter, pero cualquier parecido con la realidad es algo más que una mera coincidencia. Porque, según se desprende del último dictamen del Comité Ético de la FIFA, algo así ocurrió unos días antes del 10 de mayo, fecha elegida por el ya ex-candidato a la presidencia del máximo organismo del fútbol mundial Mohammed Bin Hammam para reunirse con los representantes caribeños con derecho a voto en las elecciones que deberían celebrarse este miércoles en Ginebra, y que ahora verán la reelección del único candidato, Joseph Blatter. Conociendo los precedentes de los implicados, no me extrañaría que la llamada de Warner tuviera como objetivo iniciar una subasta por los votos caribeños. Blatter, sin embargo, ha demostrado ser un poco más listo, y de un plumazo se ha quitado de encima a su rival para estas votaciones, el qatarí Bin Hammam, y al miembro más polémico del Comité Ejecutivo, el trinitense Warner. Jugada redonda para el presidente de la FIFA. Sin embargo, hay tanta oscuridad en lo que ha ocurrido que no deberíamos descartar que las sombras acabaran engullendo también al propio Blatter, porque el proceso sigue abierto.

Es difícil decir dónde y cuándo comienza todo. Probablemente tendríamos que remontarnos al principio de los tiempos FIFA, o al menos al Congreso de París en 1998 en el que Blatter accedió a la presidencia. El entonces Secretario General del organismo luchaba contra el presidente de la UEFA, Lennart Johansson, para suceder al anciano Joao Havelange. Johansson se perfilaba como ganador gracias, entre otras cosas, al apoyo de la Confederación Africana, que había anunciado que votaría en bloque por el sueco, pero algo ocurrió en el último momento y varios presidentes de federaciones africanas decidieron saltarse el acuerdo y votar por Blatter. El suizo ganó ajustadamente, 111 votos contra 80, y con las sospechas de que al menos 18 federaciones africanas habían cambiado su voto a última hora merced a suculentas ofertas económicas del entorno de Blatter. Las acusaciones se hicieron públicas en 2002, justo antes de otras elecciones, y vinieron por parte de un vicepresidente de la Confederación Africana, cuyo presidente Issa Hayatou se presentaba entonces como rival de Blatter (o sea que el interés por perjudicar a Blatter era más que evidente), pero el suizo ganó cómodamente esa votación de 2002 y luego salió absuelto por falta de pruebas. Traigo esto a colación para mostrar que los rumores sobre compra de votos no son algo novedoso en el mundo FIFA, sino más bien al contrario.

Este año el proceso electoral venía marcado por la elección de las sedes mundialistas de 2018 y (sobre todo) 2022. Desde Inglaterra, parte implicada, se ha seguido con lupa esa carrera y no han faltado las acusaciones más o menos veladas de corrupción al más alto nivel en el seno de la FIFA. Recordemos que ya antes de esas votaciones del Comité Ejecutivo, la prensa británica cazó a dos de sus miembros por medio de una cámara oculta. Los sobornados fueron suspendidos, pero quedó la duda de cuántos más hubieran caído, y sobre todo la de cuántos habrían hecho lo mismo pero de verdad, recibiendo dinero de los candidatos reales. La elección de Qatar como sede del Mundial 2022 hizo que creciera la indignación inglesa y, aunque no se organizó ninguna acampada, sí montaron una comisión de investigación en el Parlamento en la que el presidente de la FA y otros miembros de la candidatura al mundial 2018 destaparon muchas vergüenzas de varios dirigentes de la FIFA. Sin más consecuencias, por supuesto.

Hace algo más de un año, Mohammed Bin Hammam, presidente de la Confederación Asiática de Fútbol y principal valedor dentro del Comité Ejecutivo FIFA de la exitosa candidatura qatarí, manifestó su intención de volcarse en la organización del Mundial 2022 y olvidar sus pretensiones de optar a la presidencia de la FIFA en 2011 si su país conseguía la cita mundialista. Como sabemos, Qatar se hizo con esa organización (en Inglaterra dicen que pagando, y en parte tal vez gracias a esa promesa de no concurrencia), pero una vez alcanzado el objetivo Bin Hammam se desdijo y anunció su candidatura. Desde ese momento la maquinaria electoral se puso en marcha. Había que convencer a las 202 federaciones con derecho a voto y la irrupción en la carrera presidencial, medio en serio medio en broma, del periodista estadounidense Grant Wahl nos sirvió para conocer un poco mejor los entresijos de esa descarnada batalla: sigilosos y anónimos intermediarios, ofertas y promesas de todo tipo (también económicas), y sobre todo miedo, mucho miedo, a enfrentarse al poder establecido.

En Sports Illustrated, publicación que merece algo más que un vistazo a su especial de bañadores, Wahl nos relató una auténtica película de intriga en la que lo único que quedaba claro es que los hilos del fútbol se mueven muy lejos de los campos, pero siempre dentro de “la familia”, entre esos “honraos” dirigentes que decía Villar y que no parecen más que aviesos piratas. Alguno hasta es del Caribe.

lunes, 14 de febrero de 2011

Bring On the Island Games

By Gramajo
The Island Games is a biennial competition that has been in existence since 1985. Originally intended as a one-off event in the Isle of Man, it soon gained popularity amongst the Islands, who had no official competition between itself, and has gone on every two years since then. All the competing nations are Islands (including the Balearic island of Minorca, who joined the association in 2005 – a little known fact even to some Menorquians- and even won a gold medal on girls beach volleyball) except for Gibraltar, who enters despite being a part of the Iberian Peninsula. Possibly this is because except for the Commonwealth Games, Gibraltar has nothing else normally to compete in internationally. There are normally between 12 to 18 competitions in place, with the host nation getting to choose which sports are allowed. Most of the competitors are amateur, although in some cases where some sportsmen have gone on to bigger things, you will get the occasional semi-professional in action.

Football at the Games has been in place since 1989, the 3rd biennial games, and the 11 men’s competitions have collected 7 winners, 6 of whom have British connections. In case you are wondering, the Brazil of the Island Games is Jersey, with 3 wins, the last being in Aland in 2009.

Nearly all of the competitors are islands not affiliated to FIFA or UEFA, although on occasion the Faroe Islands and Bermuda have participated (Bermuda in 2007 actually lost to Ynys Mons and Gibraltar, despite their supposed superior status in world football). From the 25 Island Games Association members, associated with 9 sovereign nations in Europe and North America, participation in the games normally reaches a level of between 16-18 teams; such is the popularity of the sport.

For many of the islands, the Games provides their only means of international competition, so locally garners media attention, although hardly anybody gives a damn in bigger countries such as the United Kingdom.

Fanzone and the Netball World Championships

Media coverage of the event, sadly, is almost non-existent, as many TV stations would probably see the event as being beneath them to cover, choosing instead to show repeats of the Antiques Roadshow, or the “critically acclaimed” Fanzone, a show that should never have been materialised, whilst paper coverage would likely not be seen in a major European newspaper, most of whom wouldn’t be aware of their existence, even if they had a sovereign territory participating. Therefore, don’t expect to see your favourite Island or peninsula on your screens any time soon. Instead, you can look forward to the eagerly awaited Netball World Championships in Singapore, where Malaysia will meet Barbados in an epic clash.

The Island Games has prospered for over 25 years, despite being one of the lesser known intercontinental competitions, despite no real media promotion, something which in all fairness is a shame, as the competition is a good idea, and as long as the demand is there, it should continue for many years to come.

The next Games are this summer, as the Isle of Wight prepares to host the 14th edition of the Games. So far, 18 men’s national teams, and 11 women’s national teams, have confirmed participation, including the debut of the Gibraltarian national women’s football team, despite its league only being two years old.

Football in the Island Games will possibly continue until the Islands gain places in FIFA, which should of course be just a question of how ready they are to soap Joseph Blatter’s pocket.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

The winners of the 2010 World Cup, Catalunya?

Gibraltar: not dressed well enough for FIFA
(Photo © DM Parody (http://dotcom.gi/photos))

By Gramajo (from Gibraltar)
You might be wondering what on earth the title above is all about. However, if UEFA and FIFA had not let politics blur their vision (as especially FIFA claim they do not allow to happen within their association countries), then this title might arguably have been commonplace.

In late 2006, it was agreed that the British territory of Gibraltar were to be given provisional status into UEFA. The Spanish government at the time, who thought (and still do) that they have a right of ownership over Gibraltar, despite it being British for over 300 years, decided that this was not acceptable, as they feared that if Gibraltar got membership, it may encourage some of the bigger footballing regions in Spain (like Catalunya and País Vasco), would take heart from Gibraltar's success, and do the same, therefore savaging the national team of Spain if important players, especially those who weren't capped at the time, like Victor Valdes, chose to represent their regions who had gained UEFA, or FIFA status. Therefore, through the RFEF, they sent out a threat to UEFA and FIFA, in which if Gibraltar's application was accepted, they would pull all their teams and nation out of competitions indefinitely, in protest.

Montenegro in, Gibraltar out

Obviously UEFA, and the majority of its participating nations, knew that they valued Spain over the small territory of Gibraltar, occupied by just over 27,000 people, therefore when it went to vote, Gibraltar ended up losing their appeal, receiving just 3 votes from the 52 member nations (from England, Scotland and Northern Ireland) at the time (Montenegro were also up for appeal at this time, and got into UEFA, raising the numbers afterwards to the current 53 nations). Conveniently, UEFA and FIFA also decided to change their membership rules, to only allow countries who are members of the United Nations to be accepted, despite several of its current nations not meeting the rule, yet being allowed to stay regardless.

Said nations who are in FIFA, but not the
United Nations, include Puerto Rico, Bermuda, the Faroe Islands, Guam and Hong Kong. All of these were territories, in the same situation arguably as the likes of Gibraltar and Greenland, who were in FIFA before the rule was introduced, but nothing was done about them. Even England, Scotland, Northern Ireland and Wales are not members of the UN by themselves, although they are as the United Kingdom and Northern Ireland, represented as one, despite on the footballing field being four completely separate nations. How some of the territories could get into FIFA beforehand, but now territories on the same level as them can not, is clearly not right. In total, if the UEFA and FIFA ruling had come into force and kicked out these nations, there would be only 184 nations in FIFA (likely 185, as it would've forced the four members of the United Kingdom to merge as one, not to their choice, but something FIFA would like to happen).

This arguably blatant allowing of politics to influence its decision has effectively killed the hopes of several territories of even dreaming of getting into one of the federations. Not a good showing, considering FIFA's 'fair play' policy, usually being disregarded for financial reasons.
However, if the situation had been different, and Catalunya had subsequently got into FIFA, then they could have had a decent team on their hands, including the likes of Xavi Hernández, Cesc Fábregas, Joan Capdevila, Bojan Krkic and Gerard Piqué. They could have done some damage, and although perhaps winning the World Cup would've been a bit too much for such a side, they may certainly have gotten far. They could have beaten England at least.

Nevertheless, we shall never know what may have happened, and for many territories around the world, they'll likely never get the dream of competing even in World Cup qualifiers. All over a threat from Spain, through the RFEF in 2006.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Jack ‘el pescador’ y los papúes del Hekari United

Por Sopenilla
Si algo caracteriza al fútbol como deporte de masas es su capacidad para generar expectativas. La FIFA, consciente de que esta máxima es universal y de que, por tanto, se puede traducir en billetes, decidió hace un tiempo reconvertir el formato de la Copa Intercontinental en un torneo oficiosamente denominado como mundialito de clubes. Pues bien, por primera vez en la historia, el representante oceánico en la cita del próximo mes en Abu Dhabi no procede de ninguno de los dos países que abanderan el continente, sino del vasto archipiélago que lo circunda. Hablamos del Hekari United de Papúa Nueva Guinea.

La verdad es que la pelota más redonda que conocen los habitantes de esta isla del Pacífico tiene forma ovalada. Ni tan siquiera su combinado nacional, tan alejado de las selecciones que encabezan el ranking mundial como Zurich lo está de nuestras antípodas, participó en la fase previa de clasificación para Sudáfrica. Pese a todo, antes de que los folletos de una agencia de viajes acabaran promocionándola como destino turístico y/o literario de Sánchez Dragó, Port Moresby se aseguró ser el epicentro del exotismo futbolístico que se reunirá en unas semanas en los Emiratos Árabes.

Todo sucedió el pasado mes de mayo, momento en el que el Hekari se ganó el derecho a aparecer en los espacios deportivos de medio mundo. Lo suyo fue una especie de “Alcorconazo” de ultramar. El Real Madrid de turno era, en este caso, el Waitakere United neozelandés. Los “kiwis”, dirigidos por el jugador-entrenador Neil Emblen –futbolista franquicia del Crystal Palace en los tiempos en que este histórico se dejaba ver por la Premier– partían como grandes favoritos para llevarse la OFC Champions League, tras dejar atrás en la fase de grupos al otro gran “coco” de la competición, sus vecinos del Auckland United.

En las cuatro ediciones que se llevaban disputadas de este sucedáneo oceánico de la Liga de Campeones europea, ambos conjuntos neozelandeses se habían repartido el título. Fue en la pasada campaña 09/10 cuando la participación se amplió de seis a ocho equipos, divididos en dos grupos. No se sabe si, en un guiño interesado al azar, los dos máximos aspirantes quedaron enrolados por la misma parte del cuadro. El caso es que el partido decisivo entre ambos acabó en empate (2-2), y fue la diferencia de goles lo que a la postre hizo finalista al Waitakere.

En esa última ronda esperaba el Hekari, un club con tan sólo siete años de historia que curiosamente había comenzado la competición con un empate a 3-3 en casa del Tafea de Vanuatu y una derrota en su propio feudo por 1-2 ante el Lautoka, actual campeón de Fiyi. No obstante, el representante papú se rehizo de estos malos resultados, y logró encadenar cuatro victorias consecutivas que le valieron para terminar por delante del Lautoka por tan sólo un punto de ventaja.


“O percebeiro do gol”

En esta reacción tuvo mucho que ver su delantero Kema Jack, un antiguo pescador local que finalizó “pichichi” de la O-League, empatado a siete tantos con el ariete del Auckland City Daniel Koprivcic. Dos de ellos llegaron precisamente en el partido de ida de la final, celebrado ante su público. Los 15.000 asistentes que congregó el encuentro fueron testigos de cómo los suyos afrontarían la vuelta con un 3-0 de ventaja.


El Waitakere ya tenía experiencia de remontar en el partido de vuelta de la final. Quizá por ello, desecharon la idea de recurrir a la haka o al “espíritu Juanito” como modo de suscitar cierto miedo escénico en su rival. El tempranero gol de su jugador-entrenador Neil Emblen en el minuto 3 parecía aprobar la sensatez de esa decisión. Sin embargo, Alick Maemae –la estrella salomonense del Hekari– provocó una pena máxima que supuso la tercera diana de Jack en el cómputo global de la eliminatoria. Con más de una hora de juego por delante, los locales no fueron capaces más que de poner un poco emoción a cinco minutos del pitido final, con un postrero e inútil segundo tanto.

La hazaña tuvo como recompensa un pasaje para Abu Dhabi valorado en 500.000 dólares, una financiación extra a la ya recibida por parte de la empresa petrolífera que le da nombre a la entidad papú. Todo ello, con independencia de lo que los isleños puedan hacer en los dos partidos que les restan antes de poder medirse a los dos escuadras “Internacionales”, la de Milan y la de Portoalegre: en primer lugar ante el campeón local, el Al Wahda S.C.C.; y, en caso de victoria, ante un posible rival de una terna compuesta entre el campeón asiático, africano y el Pachuca mexicano, vencedor en la edición entre equipos de la CONCACAF.

Sin duda, el histórico evento del próximo mes de diciembre ha monopolizado la agenda del Hekari, que optó por aprovechar el parón veraniego de la competición doméstica (Papua New Guinea National Soccer League) para realizar una gira de preparación por el norte de Australia. Dentro de un mes no podrán contar con el decisivo Maemae, traspasado al conjunto vanuato del Amical F. C. Quién sabe si, entonces, la figura de Kema Jack volverá a ser portada por calzarse la bota de oro intercontinental.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Global, multicultural y buenrrollista

Por Halftown
Los últimos partidos de la fase de grupos clasificatoria para el Mundial de Sudáfrica se juegan este miércoles en todo el planeta. Poca emoción en Europa, con un Francia-Austria sin nada en juego en el que los franceses estarán pensando en el sorteo del lunes que decidirá su rival en las eliminatorias más que en devolver el 3-1 de Viena. Ojo, por cierto, que como a los bleus les toque la Bosnia de Misimovic y Dzeko, pueden acabar viendo el Mundial por Canal+.

En Sudamérica tenemos el duelo al sol de Forlán y la banda de Maradó. Ojo con menospreciar a los argentinos, que en la fase de clasificación de 1985 pasaron las de Caín para meterse, y ya sabemos cómo acabó aquella Copa del Mundo.

En Asia, más allá de la sorprendente clasificación de Corea del Norte, poco que contar. La única emoción pendiente es el partido de vuelta del apasionante duelo Bahrein-Nueva Zelanda (0-0 en la ida), del que saldrá el mirlo blanco para Sudáfrica.

Pero sin duda, la región más fascinante este miércoles será la CONCACAF, ese batiburrillo de naciones centro-norte americanas cortesía de la FIFA, gracias a la cual México y Estados Unidos tienen sistemáticamente garantizada su presencia en el Mundial cada cuatro años.

Para la tercera plaza -de un grupo de seis- que da billete directo a Sudáfrica, el tema está entre Costa Rica y Honduras. Los ticos (Costa Rica), tienen 15 puntos y juegan en Estados Unidos, que no se juegan más que unas vacaciones pagadas por Honduras. Los catrachos (la misma Honduras) tienen 13 puntos y tienen que ganar en El Salvador, un equipo en el que Mágico González sería titular a sus 50 años. Ahí es nada.

Resumen y conclusión: parece probable que Costa Rica, un país cuya máxima estrella ha sido Paulo César Wanchope y que perdió los tres partidos que disputó en Alemania 2006, se cuele otra vez entre las mejores selecciones del mundo. Y ojo Honduras, porque el cuarto clasificado de la CONCACAF juega contra el quinto de la CONMEBOL (Argentina, Uruguay o Ecuador), y a doble partido no se descarta la campanada.

Ni el campeón tiene sitio asegurado

Históricamente, el Mundial de fútbol contaba con un puñado de selecciones europeas, 4 sudamericanos, 2 africanos, 2 asiáticos, 2 entre América Central y del Norte y el vigente campeón. En Francia 98, el número de países asiáticos y africanos creció exponencialmente, hasta la actual configuración que incluye cinco plazas africanas, cuatro asiáticas (que serán cinco si Bahrein bate a Nueva Zelanda), dos centro/norte americanas y cinco sudamericanas (siempre que los ticos y catrachos no se empeñen en reventar las quinielas). Curiosamente Europa ha perdido dos plazas respecto a la edición de 2002. Y ni siquiera el actual campeón tiene el pase garantizado a priori.

Así que adelante coreanos del norte o kiwis, y dejamos en casa a checos, daneses, suecos o portugueses.

Supongo que estará contento el amigo Blatter, felicitándose por lo global, multicultural y buenrrollista que les está quedando la cosa. Lástima que ni China –despedida por Qatar- ni la India –machacada por Líbano- le den una patada a un bote, porque si no la cosa sería de éxtasis, marketinianamente hablando. Faltaría más.

miércoles, 6 de mayo de 2009

El hombre de la terminal

Por Sebastián Dulbeca
Que si el número de encuentros por temporada (más el stage veraniego) es inasumible para un jugador de élite.

Que si los choques internacionales representan para los clubes la versión balompédica de la gripe porcina.

Que si la convocatoria para el partido de turno debe desgastar al futbolista lo menos posible (Guardiola: ¿estratega o cofrade del puño?).

Para remendar opiniones aparece el hombre de la terminal: Roberto Bishara.

Defiende al CD Palestino (Chile). También a la selección de los territorios ocupados. Nunca ha escuchado a ras de césped el himno de esta Champions con podómetro (un abuso de la estadística), al que haría regurgitar bips si registrase, además, los desplazamientos áereos.

Desde hace ocho años recorre los 13.198 kilómetros (a vista de Google Maps) que separan Santiago de Chile de Tel Aviv. A menudo le espera otro enlace casi intercontinental (¿Nepal? ¿Singapur?). Y las pesquisas tirando a inquisitoriales de la Policía israelí. "En octubre me retuvieron tres horas en el aeropuerto. No querían dejarme entrar. Decían que cómo venía a jugar con la selección, si Palestina no existe".

El tránsito profesional de este lateral izquierdo por el Viejo Continente se reducía a unos cuantos-bastantes transbordos en salas de embarque. Hasta esta noche. Palestina disputa su primer partido en Europa.

De entrada se impone lo simbólico: el amistoso contra el FC Bruselas (Segunda división) conmemora el 60 aniversario de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA). Pero el éxito merece ser prolongado más allá de los 90 minutos reglamentarios. Pese a que las autoridades belgas hayan designado el encuentro como de alto riesgo.

Sólo un enfrentamiento encarnaba a día de hoy el reconocimiento como estado que niega Israel y sí concede la FIFA. Fue otro amistoso (con parecido dispositivo de seguridad y Blatter presente). 26 de octubre de 2008. 1-1 contra Jordania en el estadio Faisal Husseini de Al-Ram. Palestina por fin ejercía como equipo local. Adiós al exilio en el Golfo Pérsico.

Bishara fue entonces el único futbolista del combinado no nacido en Gaza ni en Cisjordania. "Sentí emoción de jugar allí y orgullo de representar a los palestinos de fuera". Casi medio millón en su natal Chile (se dice que "en cada rincón hay un baisano"). La comunidad más numerosa fuera del mundo árabe. El impulso fundacional del CD Palestino, un club modesto capaz de pelearle el Clausura a Colo Colo el pasado diciembre y que cuenta entre sus seguidores con el Conde-Pumpido local.

Otros como Bishara han renunciado a la camiseta de su país (en 2002) para vestir la de sus ancestros. Reinvindicación en lugar de visibilidad. Hay está el documental Sueños de gol sobre el propio caso palestino-chileno. O la declaración de intenciones del argentino Darío Cvitanich: "No renunciaría a Croacia ni aunque me llamase Maradona”.

Bishara se impone un desafío ("ayudar al pueblo palestino a lograr sus derechos y su Estado") para combatir el cansancio. Dice volar "con mucho gusto" hasta donde tal reto exija. Con suerte consiguen sus compañeros (con ellos se entiende en inglés) el permiso de Israel para entrar y salir de su propia casa los días de competición. Él ya ha visitado 35 países en dos rondas de clasificación para el Mundial (Alemania y Sudáfrica), Juegos Olímpicos (Atenas), Copa asiática...

De semejante periplo recuerda: "Estábamos concentrados en Egipto para cuando falleció Yasir Arafat en París. Trasladaron allí su cuerpo antes de enviarlo a Palestina. Fue muy impactante". En otra ocasión iba para jugar a Qatar y tuvo problemas con el visado. "Me deportaron a Alemania y pude regresar a los dos días".

Bishara no se cansa de repetir que "el fútbol tiene más fuerza que las balas" y que su deporte en Palestina "es una vía de escape y un medio para decirle al mundo que existimos". Para el Israel-Palestina, por desgracia, todavía falta. Reciclando una ya de por sí reciclada campaña electoral, ahora el partido se juega en Europa.