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miércoles, 29 de julio de 2009

¿Quién dijo que la Supercopa era un coñazo?

Por Halftown
El pasado sábado se disputó la final del Trofeo de Campeones, la Supercopa francesa, entre el campeón de liga, el Girondins de Burdeos, y el campeón de copa, el En Avant Guingamp de la Ligue 2. El partido acabó 2-0 para el equipo que baila al son de Gourcuff, el mayor talento salido del país galo en los últimos diez años. Nada sería merecedor de un artículo en FNF si no fuese porque el partido se jugó en el estadio olímpico de la francófona Montreal ante treinta y cuatro mil canadienses ávidos de… ¿soccer?

La frikada no se queda ahí, ni mucho menos. Para empezar, porque el partido se jugó a las tres de la tarde hora de París. Y para seguir, porque el estadio de Montreal es de hierba artificial, con lo que la cosa parecía más un partido del grupo catalán de tercera que un trofeo oficial francés. Por no decir nada de lo rápido que va el balón en ese tipo de superficie... que se lo pregunten a Trévisan, el portero bretón, que se come el bote en el segundo gol girondino.

No es desde luego la primera experiencia de este tipo. Independientemente de las pachangas veraniegas que se montan los grandes clubes europeos por Asia o América, todos recordamos cuando huíamos de clase a media mañana para ver la final de la Copa Intercontinental en Tokio, cuyo MVP se llevaba un Toyota a casa. O ese Mundial en Corea con estadios llenos de aficionados a los que el fútbol ni les iba ni les venía, mientras la Hyundai hacía el agosto en pleno mes de junio.

Más en Montreal que en París

Aunque los italianos jugarán su Supercoppa 2009 en Pekín, lo que me alucina es que sea el mediocre campeonato francés el primero en exportar una competición nacional. Quizás tiene su lógica si tenemos en cuenta que ese mismo partido, de haberse jugado en el Stade de France, difícilmente habría convocado a muchos aficionados bordeleses. De hecho, la fría estadística dice que se logró batir el récord de espectadores en una final de supercopa francesa. Me gustaría saber, en cambio, cuántos lo vieron por televisión en la patrie.

Puesta aparte esta experiencia puntual, parece improbable que el fútbol francés pueda repetir este formato en otro sitio. En el resto de su antiguo imperio colonial, o bien no hay pasta en forma de operadores de televisión, o bien los aficionados acudirían en masa a silbar la Marsellesa.

Ahora que lo pienso, molaría ponerle un poco de picante a un plato tan soso como la Supercopa. El rollo de los antiguos territorios ocupados, sin ir más lejos, tiene su morbo. Esa final de la Supercopa española 2009 entre el Barça y el Athletic ante veinte mil enfervorecidos filipinos. Esa Supercup alemana en Volvogrado. Esa Charity Shield Chelsea-ManU en Gibraltar. El delirio colectivo. Todo por la pasta. The show must go on. No me digan que no se les ponen los pelos de punta.

miércoles, 3 de junio de 2009

Montagne y Montesquieu derribaron al Rey Sol

Por TFM
Y finalmente se acabó. Lyon ya no es rey de Francia. Tenía que ser el Burdeos, equipo de la ciudad de Montesquieu y de Montaigne, el que acabara con el absolutismo del Lyon. En la última jornada, el título fue para el más regular, el más equilibrado y el que mejor jugó. Todo un signo de que por fin la democracia ha llegado al campeonato francés.

Por primera vez desde hace años, la Liga no se acabó en marzo y quedó algo que ver hasta el último momento. No había un solo equipo capaz de ganar tres partidos seguidos. Burdeos batió el nuevo récord de victorias consecutivas (11), sumando copa y liga.

Y el rey sol, envidioso y casi guillotinado, mirando desde la ventana de su celda cómo le pasaban ¡dos! equipos por encima. Sólo en el último suspiro se libró de la pena capital, cuando consiguió agarrarse por los pelos a la Liga de Campeones. Si no, en Gerland podrían haberlos linchado.

Además, frente al gusto por inmolarse del Paris Saint-Germain y del Olympique de Marsella, el Girondins confirmó que ejecutará la compra de su joya, Yohann Gourcuff, todavía cedido por el Milan. Otra prueba de inteligencia superada. Y mira que eso es raro en la Ligue 1.

Burdeos aún no es vuestro Barça, pero nos queda la esperanza. Al menos no se dispara en los pies. El siguiente reto es hacer algo más que el ridículo en Champions y confirmar que nuestro nivel es mejor que el del fútbol ucraniano.

Esta temporada se ha logrado otro milagro: el año que viene, el Lyon podría incluso dejar de ser un equipo antipático. Ahora que ya no tiene corona, ni imperio, ni corte que le ría las gracias, ni parece tan guapo y perfecto, parece hasta humano.

De esta temporada, nos quedaremos con recuerdoscomo la vergüenza en el Camp Nou (derrota 5-2 del Lyon) , la maestría de Gourcuff, la angustia de ver a la selección francesa ganar 1-0 a las Islas Feroe (jugando con 4 puntas), las lágrimas del descenso del FC Nantes y Le Havre, y las carcajadas que da ver la gestión humorística y caótica de PSG y OM (algo así como si Barça y Real Madrid tuviesen de presidentes a Gil y a Lopera).

Esperemos que el 2010 sea chic. Al menos ya será democrático. Que no es poco.

lunes, 18 de mayo de 2009

¿Ah, pero la liga francesa existe?

Por TFM
En Francia también tenemos a nuestro Dinamo Kiev (13 veces campeón de Ucrania desde 1992). Se llama Olympique de Lyon y lleva siete títulos de liga consecutivos, más 1 copa de Francia y 1 copa de la Liga. No es el único parecido: el Lyon, como el campeón ucraniano, es el equipo con quien todos quieren jugar en octavos o cuartos de final de la Champions. Podemos contar nuestras batallitas (llegó a pasar a semifinales contra el PSV Eindhoven en 2005 y el hasta el min. 88 del partido de vuelta en San Siro, el Lyon había eliminado al Milan AC. Hasta el minuto 88...). Pero el caso es que Europa se le resiste. Una vergüenza en el país de Napoleón.

Sin embargo, seguro que no habéis caído en que, según la UEFA, somos la procedencia europea más representada en Liga de Campeones desde hace 5 años (325 franceses, 288 españoles, 253 italianos). Los mejores equipos de Europa llevan siempre a alguno de nuestros mejores representantes en su plantilla (Evra en el Manchester, Henry en el Barça, Ribéry en el Bayern, Anelka en el Chelsea, Nasri en el Arsenal, Vieira en el Inter). Otros no pueden jugar con la selección francesa pero han sido formados en Francia (Drogba en el Chelsea, Kanouté en el Sevilla). Pero no hay manera, la Ligue 1 consagra siempre al Lyon, pase lo que pase...

De vez en cuando brotan clubes desconocidos (AS Nancy) o que ni siquiera tienen estadios conformes para jugar la Champions (Lille). Mientras tanto, el Paris Saint-Germain lucha contra su inestabilidad institucional para mantenerse en primera división, el Marsella se pasea por la Champions sin pelear seriamente para ir a octavos y el Mónaco volvió a la cruda realidad tras su aventura de 2004 (finalista con Morientes, Marquez, Giuly y Evra) y acabó decimosegundo el año pasado.

Pero por fin este año hemos visto razones para esperar un cambio de rumbo. O, al menos, que la gente no se duerma. Los clubes tradicionalmente potentes (PSG, Burdeos y Marsella) han sabido rivalizar con el Dinamo Lyon. Laurent Blanc hace milagros con la plantilla del Girondins(acordaos de este nombre: Yohann Gourcuff); el PSG mezcla promesas con talento (Hoarau, Sessegnon) con pre-jubilados con experiencias para compartir (Giuly, Makelele) y el Marsella realizó unos fichajes inspirados (Ben Arfa, Bakary Koné y, por difícil que cueste creerlo, Zenden), resucitó a otros (Niang, Ziani) y acertó con un brujo belga como entrenador, Eric Gerets.

La revolución permanente.

Ahora quedan 2 jornadas y las cabezas empiezan a rodar en la República Francesa. El Rey Lyon perdió el liderato tras 7 años un 13 de abril (empate con el Mónaco). Desde entonces (y una derrota frente a su probable sucesor, el Burdeos de Laurent Blanc), se pelean arriba el Girondins y el Olympique de Marsella. Desde el sábado, los primeros tienen 2 puntos de ventaja. Todo pinta que Laurent Blanc podrá convertir el agua en vino y Burdeos será campeón por primera vez desde hace 10 años. Mientras tanto, el Lyon pelea con el PSG la clasificación para la Liga de Campeones. En estos tiempos revolucionarios, ya nadie hace caso a Jean-Michel Aulas, presidente del OL y quizás el mandatario mas odiado por el pueblo francés por sus quejas perpetuas. Nadie ama al Lyon. Por eso cayó. Le Roi est mort! Vive le Roi!

Esta temporada ha sido la del crepúsculo de los viejos ídolos y del descubrimiento de unos cuantos nuevos genios. Benzema y Gourcuff llegarán a madurez y por fin el Lyon tendrá adversarios para enfrentarse en su propia liga. Estos enfrentamientos auguran sorpresas para el año que viene en Europa y en el mundial de Sudáfrica. A pesar de un seleccionador que hizó "llorar" a Mourinho cuando, después de la derrota a Italia en la última Eurocopa, Domenech pidió en matrimonio a su novia en directo en la tele, Francia se clasificará. Y también en el Mundial rodarán las cabezas.