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miércoles, 4 de mayo de 2011

Falcao, el artillero de Dios

Por Halftown
Si en la primera parte de la temporada el hype futbolero se llamó Gareth Bale, de navidades a esta parte el jugador del que todos hablan se llama Radamel Falcao García. Para los aficionados argentinos, El Tigre. O, como a él le gusta, Falcao a secas.

Mientras que la temporada pasada ya avisó con un golazo de tacón al Atleti, este 2011 se ha confirmado después de hacerle al Villarreal cuatro goles en medio partido.

A pesar de su nombre, Falcao nació en Santa Marta, el mismo puerto al norte de Colombia que alumbró al Pibe Valderrama, probablemente el jugador colombiano más famoso de todos los tiempos, en España por obra y gracia de la mano de Míchel. Hijo de un antiguo defensa colombiano, a los once años su padre le consiguió una prueba con el club que monopolizaba el talento joven antes de que existiera YouTube: el Ajax de Amsterdam. Al final –al revés que en la carrera de otro colombiano salido del Ajax, Johnnier Montaño - el sentido común se impuso y el chaval acabó dándole al balón en el Millonarios de Bogotá, el mismo club que vio a Di Stéfano antes de convertirse en Don Alfredo.

Después, el padre se lo llevó a otros millonarios, los de River Plate, donde recién salido de la adolescencia, en 2005, le dejaron al mando de la artillería junto a otro pibe, Gonzalo Higuaín. El Tigre y el Pipita empezaron a enchufar un gol tras otro, hasta que Falcao se destrozó los ligamentos de su rodilla derecha al machacar el balón en la red de San Lorenzo.

Se pasó los siguientes diez meses recuperándose de la lesión, y mientras tanto se dedicó a estudiar periodismo, a unirse a los Campeones de Cristo y a escuchar al grupo de rock cristiano los Locos por Jesús. Aunque suene chungo, los secretarios técnicos de toda Europa prefieren fichar a un tipo cuya vida fuera del campo se parece más a la de Kaká que a la de Faustino Asprilla.

De pareja de Bodipo a sustituto de Bendtner

Cuando volvió de su lesión, Radamel siguió a lo suyo: meter goles. Pasó todo 2007 haciendo bueno a su entrenador, el Cholo Simeone. Tanto llamó la atención, que el adorador de la Virgen del Puño Augusto César Lendoiro ofreció 12 millones a River para traérselo a la playa de Riazor. Al final, River prefirió hacer caja enviando a Marco Rubén a Villarreal. O quizás fue decisión del chaval, que no se veía haciendo pareja con Bodipo, y ansiaba seguir al Pipita Higuaín camino de Chamartín.

Al final el más rápido fue Pinto Da Costa, sin duda con el lyonés Jean-Michel Aulas el presidente europeo que mejor entiende el lado mercantil del futbol. La operación se cerró en 7 millones de euros, los mismos que había pagado unos años antes por Lisandro López, al que colocó en el Olympique Lyonnais a cambio de 24 millones de euros. A todo esto, River rechazó los 12 millones de Lendoiro para acabar vendiéndole por 7. Luego todavía se preguntan por qué Argentina está como está.

Después de la sensacional temporada del Oporto y en especial tras su póker de goles al Villarreal, Falcao aparece en las quinielas de todos los equipos que necesitan un pistolero. Aparece en color rojo en la lista de Arsène Wenger, aburrido de formar fraudes como Carlos Vela o Nicklas Bendtner. Ya lo quiso hace tres años, y quizás ahora, después de que Cesc Fábregas se preguntase en voz alta el otro día si el Arsenal quiere ser un club formador o ganador, se plantee fichar a una garantía de gol como Radamel Falcao.

jueves, 2 de julio de 2009

Y Benzema cogió su sombrero

Por TFM
La República Francesa acaba de perder un trozo de su tesoro nacional. Tiene 21 años, le gusta Ronaldo (el de los dientes, no el de la Hilton), el rapero Rohff (rap Hardcore) y jugar a la Playstation (más el FIFA que el ProEvolution). Vive aún en casa de sus padres y era hasta ahora el jugador mejor pagado de toda Francia (6,5 millones anuales).

El episodio de Karim que más ruido ha hecho fue el ya famosísimo “del vestuario”. Benzema tenia entonces 16 años, Paul Le Guen lo acababa de convocar con el primer equipo del Olympique de Lyon y, para cumplir con una tradición en la liga francesa, se subió en una silla y se dirigió a los demás jugadores para presentarse. “Estoy aquí para quitarles el sitio”, dijo el mocoso. Pero lo que no se cuenta nunca es la segunda parte de la historia. Aquí viene: al día siguiente, 15 de septiembre de 2005, entró a jugar en el minuto 79. Seis más tarde, le hizo un sombrero a un rival para luego remtarlo con un pase de gol. Desde entonces lo llamamos “Le Phénomène”, aunque el “El Cirujano” le iría igual de bien por su sangre fría y su espíritu calculador.

Pero Benzema tiene la auto-confianza de los niños privilegiado y entrar ahora en el vestuario del Madrid con ese estatuto de “futuro crack mundial” pegado en los mocos desde los 16 años es una arma de doble filo. En la selección francesa aún no tiene su puesto asegurado y Domenech prescinde de él en su once titular. Hizo una última temporada floja en el Lyon (23 goles frente a los 31 del pasado ejercicio) y al final de este año asoma el Mundial.

Síndrome Anelka

Sin embargo a Benz –como lo llaman los raperos en referencia a un temazo de NTM– también le encanta el póker. Esta temporada le puede salir bien el órdago: pasar al nivel galáctico, revelarse al mundo como el nuevo Ronaldo y ser indispensable en la selección francesa... o terminar cayendo en el 'síndrome Anelka': Huntelaar se queda y marca 30 goles, Benz se pelea con Raúl y Gignac termina quedándose con su hueco para el Mundial.

La decisión de Benz de entrar en la era Galáctica episodio II es la más importante de su carrera. Ahora le toca salirse, dejar ya la Playstation de los cojones y quitarle el sitio a los veteranos del vestuario, Raúl incluido. Pero Benz, ¡Ojo!, aquí los ídolos no se tocan. Te eligen ellos. Esta vez, al menos, ya no tendrás que subirte a la silla.

lunes, 18 de mayo de 2009

¿Ah, pero la liga francesa existe?

Por TFM
En Francia también tenemos a nuestro Dinamo Kiev (13 veces campeón de Ucrania desde 1992). Se llama Olympique de Lyon y lleva siete títulos de liga consecutivos, más 1 copa de Francia y 1 copa de la Liga. No es el único parecido: el Lyon, como el campeón ucraniano, es el equipo con quien todos quieren jugar en octavos o cuartos de final de la Champions. Podemos contar nuestras batallitas (llegó a pasar a semifinales contra el PSV Eindhoven en 2005 y el hasta el min. 88 del partido de vuelta en San Siro, el Lyon había eliminado al Milan AC. Hasta el minuto 88...). Pero el caso es que Europa se le resiste. Una vergüenza en el país de Napoleón.

Sin embargo, seguro que no habéis caído en que, según la UEFA, somos la procedencia europea más representada en Liga de Campeones desde hace 5 años (325 franceses, 288 españoles, 253 italianos). Los mejores equipos de Europa llevan siempre a alguno de nuestros mejores representantes en su plantilla (Evra en el Manchester, Henry en el Barça, Ribéry en el Bayern, Anelka en el Chelsea, Nasri en el Arsenal, Vieira en el Inter). Otros no pueden jugar con la selección francesa pero han sido formados en Francia (Drogba en el Chelsea, Kanouté en el Sevilla). Pero no hay manera, la Ligue 1 consagra siempre al Lyon, pase lo que pase...

De vez en cuando brotan clubes desconocidos (AS Nancy) o que ni siquiera tienen estadios conformes para jugar la Champions (Lille). Mientras tanto, el Paris Saint-Germain lucha contra su inestabilidad institucional para mantenerse en primera división, el Marsella se pasea por la Champions sin pelear seriamente para ir a octavos y el Mónaco volvió a la cruda realidad tras su aventura de 2004 (finalista con Morientes, Marquez, Giuly y Evra) y acabó decimosegundo el año pasado.

Pero por fin este año hemos visto razones para esperar un cambio de rumbo. O, al menos, que la gente no se duerma. Los clubes tradicionalmente potentes (PSG, Burdeos y Marsella) han sabido rivalizar con el Dinamo Lyon. Laurent Blanc hace milagros con la plantilla del Girondins(acordaos de este nombre: Yohann Gourcuff); el PSG mezcla promesas con talento (Hoarau, Sessegnon) con pre-jubilados con experiencias para compartir (Giuly, Makelele) y el Marsella realizó unos fichajes inspirados (Ben Arfa, Bakary Koné y, por difícil que cueste creerlo, Zenden), resucitó a otros (Niang, Ziani) y acertó con un brujo belga como entrenador, Eric Gerets.

La revolución permanente.

Ahora quedan 2 jornadas y las cabezas empiezan a rodar en la República Francesa. El Rey Lyon perdió el liderato tras 7 años un 13 de abril (empate con el Mónaco). Desde entonces (y una derrota frente a su probable sucesor, el Burdeos de Laurent Blanc), se pelean arriba el Girondins y el Olympique de Marsella. Desde el sábado, los primeros tienen 2 puntos de ventaja. Todo pinta que Laurent Blanc podrá convertir el agua en vino y Burdeos será campeón por primera vez desde hace 10 años. Mientras tanto, el Lyon pelea con el PSG la clasificación para la Liga de Campeones. En estos tiempos revolucionarios, ya nadie hace caso a Jean-Michel Aulas, presidente del OL y quizás el mandatario mas odiado por el pueblo francés por sus quejas perpetuas. Nadie ama al Lyon. Por eso cayó. Le Roi est mort! Vive le Roi!

Esta temporada ha sido la del crepúsculo de los viejos ídolos y del descubrimiento de unos cuantos nuevos genios. Benzema y Gourcuff llegarán a madurez y por fin el Lyon tendrá adversarios para enfrentarse en su propia liga. Estos enfrentamientos auguran sorpresas para el año que viene en Europa y en el mundial de Sudáfrica. A pesar de un seleccionador que hizó "llorar" a Mourinho cuando, después de la derrota a Italia en la última Eurocopa, Domenech pidió en matrimonio a su novia en directo en la tele, Francia se clasificará. Y también en el Mundial rodarán las cabezas.