Por Lola DirceuPeor que primas a terceros, sobrinas sin cuartos o vecinas del quinto; mucho más indigno que Poli Díaz besando la lona nada más notar una leve caricia de un sparring enclenque; más asqueroso que trincar un maletín por dejarse meter gol alegando hambre, puro vicio, necesidad, deudas de juego O pellas con el camello del barrio.
Lo más repulsivo es que un jugador de fútbol tenga que estar siempre, siempre, siempre (a no ser que esté lesionado, obviamente) por obligaciones contractuales en la alineación titular de un equipo. Tamaña adulteración tiene un nombre (David Bekcham) un par de malhechores (Florentino-el Madrid y Adidas, tanto monta) y un damnificado (José Antonio Camacho).
Acuérdense cómo aterrizó David en el club merengue, con chaqueta turquesa miami vice y coletita de actor porno. Se aflojaron 25 millones de pavos al Manchester ¡¡¡y a jugar y apatrullar Ortega y Gasset, boutique arriba y joyería abajo!!. Que finalmente el adonis jugara en el club de Concha Espina fue debido a las tensas y arduas negociaciones con la marca de las tres rayas y las tres bandas (eso ponía en mis zapatas cuando era cani), o sea la dichosa Adidas de los
huevos.
La multinacional fundada por Adi Dassler cuando a la II Guerra Mundial ya no le quedaban balas, exigió por contrato que el bello Beckham siempre fuera incluido en el equipo titular so pena de multas millonarias, extorsiones, acuerdos económicos que se van por el váter y demás plagas bíblicas.
Porque la imagen de Beckham chupando banquillo hacía caer en picado Wall Street, Cobo Calleja y hasta la rotación de Saturno. ¿Leyenda urbana? ¿Chisme de bar cuando uno va medio pedo? No señor. Lo contaba sotto voce (para darse copete o vaya usted a saber qué sustancia le hizo soltar la lengua), un alto directivo de la anterior junta del mesías Florentino. Palabrita del niño Carlos Jesús.
Lo que pasa es que ningún medio se pudo hacer eco de la imposición, porque luego Adidas cierra el grifo de dinerito y entrevistas al Marca o al As. ¿Han visto alguna noticia en El Mundo o en El País que perjudique a El Corte Inglés? Pues eso, que money rules, que la publi manda, cojones.
La liebre saltó, de repente, el 19 de septiembre de 2004, cuando a un señor con cara de angelote de Murillo y sobacos como aspesores le dio, tamaña insensatez, por ejercer como honesto profesional. Ante su bajo rendimiento, Camacho sentó al inglés. Hoy tú no sales. Aquel día en Montjuic y contra el Espanyol, los foteros no daban crédito. ¡Hostia, el Beckham en el banquillo!! ¡¡El actor principal casi no sale ni en los créditos!!.
El Madrid perdió 1 a 0, jugó de pena y Beckham saltó en el minuto 55 sustituyendo a Juanfran, el mismo menda que de volea salvó el otro día al Osasuna frente, precisamente, el Madrid. Tras el partido sonaron todas las alarmas en presidencia. ¡¡Pero qué coño ha hecho el temerario de Camacho, qué ataque de honestidad profesional le habrá entrado a este gilipollas!! decían a puerta cerrada por el Bernabéu.
A las pocas horas, el de Totana fue llamado a capítulo y flipó en colores. "¿Qué tengo que poner siempre en el once a este menda por obligación de Adidas? ¡Venga hombre!" Así que vista la desautorización hacia su persona, a las directrices de arriba, a onces titulares que se confeccionan en consejos de administración, cogió el pendingue y se piró. “Ya no puedo sacar más partido de este equipo. Es imposible que el rendimiento de los jugadores mejore conmigo», hablaba en eufemismo un 20 de septiembre, con sólo tres jornadas de Liga disputadas y una sangrante derrota en la Liga de Campeones. La prensa acerca de la espantá, argumentaba que “aún existen detalles por desvelar de su huida”.
Menos misterios, que el asunto fue meridiano. A punto estuvo Interviú de contarlo todo con pelos y señales pocas fechas después. Hablaban del choque de divos, del látigo de Camacho, del clan brasileiro, de que los jugadores se iban de farra y a rodar anuncios y pasaban de entrenar... Cierto, pero el caso Beckham fue la espoleta que se lo llevó por delante. El madridismo que corre por sus venas impide a Camacho contar toda la verdad.
«Yo comprendo que no es sencillo entrenar al Real Madrid. Es más, creo que es una de las misiones más complicadas que existen, porque no hay otro club como este», apuntó entonces Florentino Pérez. Segunda parte del sultanato florentiniano ¿en qué términos firmará Kaká, pelotero excelso, e hijo predilecto de Adidas?
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