miércoles, 14 de octubre de 2009

Global, multicultural y buenrrollista

Por Halftown
Los últimos partidos de la fase de grupos clasificatoria para el Mundial de Sudáfrica se juegan este miércoles en todo el planeta. Poca emoción en Europa, con un Francia-Austria sin nada en juego en el que los franceses estarán pensando en el sorteo del lunes que decidirá su rival en las eliminatorias más que en devolver el 3-1 de Viena. Ojo, por cierto, que como a los bleus les toque la Bosnia de Misimovic y Dzeko, pueden acabar viendo el Mundial por Canal+.

En Sudamérica tenemos el duelo al sol de Forlán y la banda de Maradó. Ojo con menospreciar a los argentinos, que en la fase de clasificación de 1985 pasaron las de Caín para meterse, y ya sabemos cómo acabó aquella Copa del Mundo.

En Asia, más allá de la sorprendente clasificación de Corea del Norte, poco que contar. La única emoción pendiente es el partido de vuelta del apasionante duelo Bahrein-Nueva Zelanda (0-0 en la ida), del que saldrá el mirlo blanco para Sudáfrica.

Pero sin duda, la región más fascinante este miércoles será la CONCACAF, ese batiburrillo de naciones centro-norte americanas cortesía de la FIFA, gracias a la cual México y Estados Unidos tienen sistemáticamente garantizada su presencia en el Mundial cada cuatro años.

Para la tercera plaza -de un grupo de seis- que da billete directo a Sudáfrica, el tema está entre Costa Rica y Honduras. Los ticos (Costa Rica), tienen 15 puntos y juegan en Estados Unidos, que no se juegan más que unas vacaciones pagadas por Honduras. Los catrachos (la misma Honduras) tienen 13 puntos y tienen que ganar en El Salvador, un equipo en el que Mágico González sería titular a sus 50 años. Ahí es nada.

Resumen y conclusión: parece probable que Costa Rica, un país cuya máxima estrella ha sido Paulo César Wanchope y que perdió los tres partidos que disputó en Alemania 2006, se cuele otra vez entre las mejores selecciones del mundo. Y ojo Honduras, porque el cuarto clasificado de la CONCACAF juega contra el quinto de la CONMEBOL (Argentina, Uruguay o Ecuador), y a doble partido no se descarta la campanada.

Ni el campeón tiene sitio asegurado

Históricamente, el Mundial de fútbol contaba con un puñado de selecciones europeas, 4 sudamericanos, 2 africanos, 2 asiáticos, 2 entre América Central y del Norte y el vigente campeón. En Francia 98, el número de países asiáticos y africanos creció exponencialmente, hasta la actual configuración que incluye cinco plazas africanas, cuatro asiáticas (que serán cinco si Bahrein bate a Nueva Zelanda), dos centro/norte americanas y cinco sudamericanas (siempre que los ticos y catrachos no se empeñen en reventar las quinielas). Curiosamente Europa ha perdido dos plazas respecto a la edición de 2002. Y ni siquiera el actual campeón tiene el pase garantizado a priori.

Así que adelante coreanos del norte o kiwis, y dejamos en casa a checos, daneses, suecos o portugueses.

Supongo que estará contento el amigo Blatter, felicitándose por lo global, multicultural y buenrrollista que les está quedando la cosa. Lástima que ni China –despedida por Qatar- ni la India –machacada por Líbano- le den una patada a un bote, porque si no la cosa sería de éxtasis, marketinianamente hablando. Faltaría más.

Bielsa, 25.000 vídeos para volverse loco

Por Nick Panzeri
Cruyff se descolgaba recientemente invitando a Guardiola a mitigar su obsesión por los pequeños detalles futbolísticos. "Con el tiempo, si no lo deja, acabará enfermo", aseguraba en Esquire. Marcelo Bielsa lleva obsesionado con todos los detalles desde que a los 25 años decidió dejar el fútbol, en su plenitud, para ser entrenador.

Desde entonces, su organismo no ha dejado un sólo día de alimentarse de paredes y ajustes defensivos; de diagonales y desdoblamientos laterales; de aclarados a los extremos (su debilidad) y ayudas colectivas.

El pasado verano, el Loco Bielsa desveló las principales conclusiones de todo su obsesivo trabajo como entrenador. El técnico argentino reconoció haber estudiado en televisión durante su carrera como entrenador un total de... ¡¡¡25.000 partidos!!! Sólo pensarlo da miedo:
4 años, 3 meses, 9 días y 12 horas ininterrumpidas de grabaciones.

El estudio sesudo de cada fotograma le ha llevado a la conclusión de que sólo hay 28 formas de colocar un equipo en el campo, que cada conjunto tiene 11 formas de llegar al gol y que existen 17 rutinas defensivas.

De los 28 planteamientos, Bielsa se decantó hace años por un 3-3-1-3 que entiende que es el que mejor ocupa el campo y más facilita las continuas asociaciones de sus jugadores, que es la fórmula más repetida por sus equipos de esas 11 opciones que plantea su estudio y que tienen que ver con ataque directo o asociado, con los tiros libres, con maniobras individuales o con un pivote que participe de una acción con sus compañeros.

Capaz de resolver cualquier dilema táctico con la facilidad que Einstein resolvía una ecuación de primer grado, su locura se ha contagiado a todo Chile, que volverá a estar en un Mundial en 2010 en Sudáfrica. Sus frases se recopilan en blogs, los pabellones se llenan para escuchar sus ponencias con la clase polítia en primera fila y se le dedican canciones. Mientras, toda esa Argentina que se mofó de su locura durante su etapa de seleccionador por dos resultados torcidos añora su loca cordura porque ya no cree en D10s. El fútbol siempre fue una religión politeista.

martes, 13 de octubre de 2009

Fabricar De Geas por 200.000 'pelas'

Por Lola Dirceu
Todo los periódicos hablan de la irrupción De Gea. Todos llaman a Diego el Ruso -rubicundo ex portero del Atleti y entrenador de guardametas de las divisiones larva- para recabar detalles sobre el fecundo vivero rojiblanco en cuestiones de arqueros. Todos le ponen la alcachofa a Bastón (que ejercita a Asenjo y a los porteros del primer equipo y cuyo hijo Borja apunta alto, pero de delantero) para detallar la eclosión porteril a orillas del Cerro del Espino. Casi nadie se acuerda de un hombre honesto, cabal y trabajador, que tiene gran culpa de este big bang de guantes imberbes.

Gracias a su buen hacer, su paciencia y magisterio, un puñado de críos -desgarbados y ametrallados por el acné- han sido internacionales en sus categorías y hoy día se puedan ganar cojonudamente la vida en esto tan cainita llamado fúbtol.

Se llama Ángel Jesús Mejías Rodríguez. Nació en Tembleque, Toledo, hace ya bastante. Pasó por el Osiris, el Diter Zafra y por algún equipo del subsuelo antes de recalar en el Atlético Madrileño cuando amanecían los 80. Con premura, dio el salto al Atleti, cuyo arco estaba siendo guardado por despropósitos como Aguinaga, Ubaldo Matildo Fillol (experto en cristos en el uno contra uno), Belza o Pereira, aquel geyperman venido del Valencia que ganó la Recopa parando penalties.

Gracias al proverbial malditismo en la portería rojiblanca, el bueno de Meji, el Mejillón, se hizo con el número 1 de aquella camiseta Puma de algodón (antes Meyba). A su lado, Tomás Reñones, Balbino, Ruiz, Juanjo, Arteche, Clemente Villaverde, Landáburu, Quique Ramos, Marina, Votava, Muñeco Pedraza, Juan José Rubio (otro día dedicaremos un post al Pollo Rubio, que regenta un bar en Usera), un menda llamado Hugo Sánchez...

El Meji tuvo sus momentos de gloria y también cantadas de las que luego lloras en el vestuario. Jugó intermitentemente (13 temporadas, 109 partidos de Liga), pero ganó dos Copas del Rey y una Supercopa de España, trofeos que quizá jamás ganen ni Kun ni Forlán.

Tentáculos Mejías
Hasta Héctor del Mar, el hombre del gol, se rindió a sus paradones para bautizarle Ángel Jesús Tentáculos Mejías. “Además, Angel es una bellísima persona, que le pregunten a Luis Aragonés y a otros muchos entrenadores, como el malogrado García Traid. Cuando estaba en activo me recordaba mucho a Miguel Ángel, el gato del Real Madrid.Tenía unos reflejos increibles. Dominaba el cuerpo y las distancias, y en los tiros a bocajarro era muy bueno”, evoca. Si tiran de hemeroteca Marca, Meji estuvo a punto de firmar por el Barcelona en un tiempo en que Urruti y Artola habían dejado huérfano el arco culé.

Pero aquello jamás cuajó. Pasaron los años y Mejías permaneció como tercer portero durante los primeros años del gilismo hasta su retirada en el Rayo Majadahonda (1994). Posteriormente, se sacó el carnet de entrenador y ahora se gana la vida entrenando a los cancerberos del Atleti B, de los juveniles, de los de 3ª... Se ha hartado de afilar los músculos y las estiradas de Falcón (hoy en el Celta), Pichu Cuéllar (Sporting), Bernabé (en el Salamanca), Juanma, Galán, Basilio, el prometedor Joel, el mencionadísimo De Gea... Y todo por apenas 1.200 euros al mes.

Para más inri, en este Atleti de susos, gilmarines y cerezos-cenizos, Mejías se sitúa en incomodísima bisagra: Abel, rival en los palos en los 80, está de primer entrenador; Bastón, un tipo que jamás jugó en el primer equipo por mucho que los periódicos se empeñen en hablar del ex portero rojiblanco, (lo máximo, el Madrileño y sus mejores tardes en el Burgos), entrena a los arqueros del primer equipo, y Diego, alto y rubio como la cerveza, quizá más fotogénico, se lleva los laureles como hacedor de cancerberos... cuando lleva cuatro días en el Atleti en comparación con la trayectoria de Angel Mejías. Por favor, señores periodistas. Cuando tracen el recorrido histórico de la meta rojiblanca, cuando analicen qué se cuece en las escalas inferiores del Atleti llamen al de Tembleque y entérense de quién se lo curra, en silencio, por 200.000 míseras pesetas...

jueves, 8 de octubre de 2009

Nostalgia FC


Por Halftown

[El fútbol indoor está creciendo en España a base de morriña de los 90 y un poquito de realidad paralela a lo Regreso al futuro: Iván y Alfonso Pérez triunfando por fin en el Madrid, Juan Sánchez Pichichi en Valencia, Bonano levantando un título para el Barça… Y, a todo esto, Arsenio a los mandos del Superdépor. No me digan que no pinta bien la cosa.]

Primero fue Hollywood. Ante la sequía creativa de los guionistas, que les había empujado a crear cosas tan espantosas como aquel Kazaam protagonizado por el mismísimo Shaquille O’Neal, decidieron cambiar el envoltorio a los guiones antiguos, y empezar a vendernos remakes como churros: Psicosis, La Pantera Rosa o El Planeta de los Simios son algunos de los ejemplos. Se trataba de darle una mano de pintura a unas cuantas historias antiguas, y vendérselas a una nueva generación de espectadores. Luego la cosa se complicaría, y llegarían las precuelas, los spin off, los reboots…

A alguien se le ocurrió que lo mismo se podría hacer con el fútbol, y en 2008 se creó la Liga de Fútbol Indoor compuesta por ex jugadores de Primera.

Obviamente, el paralelismo entre producciones cinematográficas y jugadores de fútbol hay que hacerlo con cuidado: si, por ejemplo, un adolescente de 2009 no pudo ver al Superdépor de los 90, de poco sirve que vaya a ver a los chicos de Arsenio hoy.


Sin embargo, el fútbol indoor es un sobrino del fútbol que está creciendo rápido en España. Y es que la fórmula se basa en el factor nostalgia de la generación X. Históricamente, una vez que un futbolista se retiraba, pasaba de ser una estrella sobre el césped a ser un ciudadano anónimo en la calle. Gracias a la liga de fútbol indoor, uno puede seguir estirando el chicle y disfrutar un poco más de sus ídolos de infancia. Cómo molaría hacer un remake de episodios clásicos como los tacos de Simeone en la pierna de Guerrero, el penalty de Djukic o un Tenerife-Madrid en la última jornada.

Carrerilla

A nivel internacional, el tema empieza a tomar carrerilla: casi coincidiendo con el Mundial de Alemania, en 2006 se montó la primera Copa del Mundo de fútbol indoor. El resultado fue como en el fútbol de toda la vida: ganó la Brasil de Aldair, Ricardo Rocha, Zetti o Cesar Sampaio. Los otros participantes fueron la Argentina de Caniggia y Maradona o la Holanda de Witschge y Aaron Winter. Una España con gente como Buyo, Donato, Milla o Busquets padre, aprovechó el factor campo para hacerse con el subcampeonato.



En el verano de 2008, adelantando por poco a los once del tiki-taka, la España de indoor, con Fran –al que se le ve el cartón- y Julen Guerrero –cuyas adolescentes fans deben ser ahora madres- a la cabeza, se llevó la Eurocopa contra Rusia, para cabreo mayúsculo del cretino de Valery Karpin.

La liga indoor, patrocinada por la yesera Placo, se prepara para su tercera temporada con varios retos por delante. El primero de todos, conseguir ampliar el número de equipos de nueve a por lo menos dieciséis. Es cierto que están los equipos grandes, pero faltan clásicos de la pasada década como el Tenerife al que Josep Lluís Núñez le impuso la insignia de oro y brillantes, el Zaragoza de la Recopa o, qué demonios, el Compos de Caneda.


El segundo desafío es conseguir atraer a más estrellas; el MVP de la temporada pasada fue Amavisca, Busquets fue el segundo portero menos goleado y el pichichi recayó en Juan Sánchez… con Ramis e Iván Pérez en el top ten de goleadores. ¿Dónde están los Romario, Caminero o Finidi? O, puestos a hacerlo verdaderamente friki, ¿por qué no fichar a Prosinecki, Karembeu o Roberto Ríos?


El tercer y último punto es expandir la base de patrocinadores: a día de hoy, pocos y semi desconocidos. El fútbol indoor puede ser un soporte fantástico para todas esas marcas cuyo público objetivo son los hombres entre 35 y 50 años, desde champús anticaída hasta remedios para la obesidad, pasando por vitaminas, viajes o coches familiares. El potencial de desarrollo es enorme.

Como nos cuenta el mismísimo Julen en su diario, el 15 de enero de 2010 vuelve a rodar el balón bajo techo, y, tal y como en el fútbol real, todos intentarán quitarle el trono al Barça. Aunque este FCB, con Bonano, Sergi o Cuéllar de titulares, parece cualquier cosa menos imbatible.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Pellegrini, aburrido hasta en la mesa

Por Nick Panzeri

Al aburrido ingeniero le falta imaginación hasta para pedir de comer. Cuenta Víctor de la Serna/Fernando Point/Vicente Salaner que durante sus cinco años en Vila-Real, apenas conoció un restaurante. Una pizzería, concretamente: Lucciola.

Según cuenta el propietario del local a FNF, Pellegrini no era muy original tampoco a la hora de sentarse a la mesa. Sólo pidió la carta el primer día que pisó Lucciola para elegir unos clásicos y sencillos gnocchi con salsa de tomate.

Desde entonces, casi todos los días, durante las cinco temporadas que pasó allí, el técnico chileno acudía al restaurante a comer sus gnocchi. Además, los días que el Villarreal jugaba en casa, tampoco faltaba a su cita en Lucciola por la noche a la hora de cenar, donde tenía mesa fija reservada.

"Hay gente a la que le gusta un plato y no cambia", dicen en Lucciola, antes de confesar que una vez al mes sí se tomaba la licencia de cambiar de menú para aventurarse con una... pizza margherita, toda una osadía para un hombre de costumbres como él.

viernes, 2 de octubre de 2009

El once 'gore' del Sevilla

Por Lola Dirceu
Kanouté, Luis Fabiano, Adriano, Konko, Palop… Todos grandes aciertos de secretaría técnica, sin contar al carísimo Negredo, que este domingo intentará continuar con esa maldición de los jugadores que se la lían a sus ex equipos. No muchos años antes de que este grandioso Sevilla (gobernado por ese menda que le facturaba los maletines a Julián Muñoz) consiguiera dos Uefas, una Supercopa de Europa, otra de España y una Copa del Rey, y que ahora trata de romper esta Liga bipolar y bipartidista, los de Nervión eran el hazmerreír en cuanto a política de fichajes se refiere, por mucho que a Monchi ahora se le venere como a la Macarena.

Para más inri, el Sevilla regurgitaba y se zampaba algunos mayúsculos paquetes venidos del Manzanares en plan Holocausto Caníbal (recuerden a Moacir). Así que, después de las contrataciones estelares y carísimas (así ficha hasta mi vieja) de Kaká y Cristiano Ronaldo, hagamos un once digamos, más gore, con más vísceras por el césped, con unos secundarios que ni siquiera saldrían en Ja me maten, la peli del rubio de Cruz y Raya. Tendrían que estar todos en el mosaico que adorna el Pizjuán por las risas que han provocado.

Ahí van los zombis de Híspalis que un día vistieron la camiseta del Sevilla (muchas gracias a mi colega Manuel Hernández Molina, nervionense de pro, por su inestimable memoria en esta alineación del horror);

En la porteria Dassaev, que llegó después del obús que le coló Van Basten en la Eurocopa del 88. Debió de venir su primo, porque tenía hasta chepa y cantó por soleares. Como reservas, Rabdaja y Frode Olsen (no el de la naviera canaria, no). Para el lateral derecho me quedo con Josimar, otro menda que marcó un golazo con Brasil en el mundial del gol fantasma de Michel. Llegó a la ciudad, se bebió el Guadalquivir y santas pascuas. Para el núcleo duro de la defensa Zigor Aranalde, tan rocoso y con menos cintura que una columna maestra del Pizjuán; en la banda izquierda Pedrito, reciclado del Atleti después de meter algún de falta en el Logronés y con la cabeza más gacha que Capel; también podría estar en la zaga Cortijo, horneado en la generación carnavalera kikoquevedesca del Cádiz, pero con mucha menos gracias que sus paisanos.

Llevando la manija en la zona de creación, Marinakis. Aún no sabemos si vino a hacer el puente a un Ford Taurus aparcado en la calle Torneo o le contrataron de palmero de la Farruca. Flanqueando a este kinki del Pireo situamos a Oulida, otro de los muchos tangues que endosan los agentes con la cantinela de “la nueva joya de la cantera del Ajax”. No hay mayor excentricidad que un escocés por sevillanas; pues hay tenemos a McMinn, que allá por los 80 desembarcó con Nervión con sus cajas de whisky y su apodo en contracción inevitable: Manolín. Para la banda derecha, de estilete, Zoran Njegus, un pibe que dijo que tenía ofertas de la Juventus y el Milan, pero que prefirió el Atleti: ¡¡¡Enga ya!!! Para fallar goles imposibles –o ni siquiera tener ocasión, porque los paquetes que tenían que crear, ya me contarás- el griego Machlas, el bosnio Molnar, Rokki y para abrir burdeles a cabezazos, el bueno de Rambo Petkovic. Da la casualidad de que luego en la Liga brasileña se hinchó a mojar. Creo que por allí anda, de portero de discoteca y de monitor de tiempo libre del hijo de Tita Cervera. El mismito cuerpo tienen….

La semana que viene, la del Betis. Chirola Romero, Fantaguzzi, Roberto Ríos, Rubén Bilbao…

lunes, 28 de septiembre de 2009

Ben Sahar pide Perdón

Por Johan Einstein (Desde Jerusalén)
El nuevo fichaje del espanyol, Ben Sahar está inmerso en el momento más importante del año. Comenzó ayer domingo al anochecer. No me refiero a su partido contra el Xerez, sino al inicio del Día del Perdón (Yom Kipur), la jornada más sagrada para el judaísmo.

Una fecha que los judios celebran y respetan desde hace miles de años pero que el público español ignoraba hasta que llegó el fútbol. Fue hace unos años cuando la estrella israelí Haim Revivo se exhibía en el Celta de Vigo. Al coincidir su partido de Liga con el Yom Kipur, los aficionados se enteraron de qué va el tema. Incluso fue entrevistado en el Larguero, programa que mezcló esa noche picardia, sensibilidad, humor y mucha ignorancia.

Yom Kipur no es solo el nombre de la guerra del 73 en la que varios países arabes sorprendieron y atacaron a Israel, aprovechando que ese día el país se repartía en las sinagogas y casas.

Yom Kipur es una jornada de reflexión muy profunda. De perdón interior y exterior. De ayuno. De un grito a Dios para que perdone todo lo que uno ha hecho mal a lo largo del año. Y no es poco. Yo creo que una persona sea de la religión que sea necesita más de un dia para repasar sus errores. ¡¡Y no digo ya los árbitros españoles!!

Gracias a Revivo

El Kipur español de Revivo reflejó que el fútbol no es solo el opio del pueblo o 22 personas corriendo detrás de un balón y un hombre de negro. Es también una plataforma de conocimiento, una especie de wikipedia en abierto y expuesto a miles y miles de personas.

Gracias a Revivo, los gallegos aprendieron qué es el Yom Kipur o, por ejemplo, el Rosh Ashana, es decir, el inicio del año nuevo judío (han entrado en el año 5770).

Gracias a Ben Sahar, los pericos pedirán perdón por su pecados y rezarán para una gran temporada. Esto es el fútbol. Lo que no han hecho décadas de incompletos programas de educación que no acercaban al español medio el significado del islam, el judaísmo y otras religiones, lo consigue un joven goleador.

Manda huevos. Perdón.

martes, 22 de septiembre de 2009

City-ManU, 3 piernas rotas y un hueso de pollo



Por Rocheteau
No trago al Manchester United. Será por ese aire de superioridad de bibliotecario raspa de Ferguson, por esa atroz camiseta de rugby a 13 o quizás sólo porque en el fútbol, como en los bares, siempre hay uno que te cae muy mal en cuanto echas el primer vistazo a la barra. Por la caspa en la chaqueta, los carrillos colorados o su puta manía de mascar chicle con la boca abierta. En el caso de Ferguson, por las tres cosas.

El ManU volvió a hacer de ManU el domingo. Jugando con los titulares contra un City sin Adebayor, consiguió que el árbitro anunciase 4 minutos de descuento (y diese 6) en un segundo tiempo sin expulsiones ni pérdidas de tiempo, ganó con un gol que la gente atribuye a Michael Owen pero que fue del pase de Ryan Giggs (lo único, junto con alguna camiseta collector de George Best, que merecería la pena salvar de un incendio en Old Trafford),

Todo el mundo se ha escandalizado con el supuesto "directo a la mandíbula" que el único jugador del mundo a la vez sin cuello ni cerebro (Craig Bellamy) habría lanzado a un seguidor del United que saltó al campo. Sinceramente, a mí me parece más bien un cachete (ver vídeo). El caso es que sin entrar en si lo de Bellamy fue un uppercut o una caricia (como el aborto, las treguas de ETA o la foto de Coppi e Bartali, todo es cuestión de opiniones), estamos exagerando.

No sólo porque cuando el galés se enfada de verdad prefiere cascarle a la gente con palos de golf (que le pregunten al noruego Riise, que se llevó en las piernas un hierro 5 del amigo Bellamy sólo por no afinar en un karaoke), sino porque lo de ayer no fue nada comparado con los buenos derbys de Manchester.

Policías en el vestuario

Marzo de 1974. Mike Doyle y Lou Macari, ambos del Manchester City, son expulsados. El testarudo Macari, de origen italiano, y Doyle, un clásico de los celestes que jugó 13 temporadas con los de "Superbia in Proelio", decidieron que no dejaban el campo. Y allí se quedaron. Los árbitros enviaron a los vestuarios a los otros 22 hasta que Macari y Doyle cedieron. Entonces, colocaron a dos policías en la puerta del vestuario para que no podieran volver a salir.

George Best también tuvo su arrancada chechena en 1970, cuando le rompió la pierna al anónimo Glyn Pardoe. Lo peor no fue eso, sino que los médicos estuvieron a punto de amputársela del estado en que quedó. Pardoe es sólo uno más de los jugadores que entraron futbolistas a un derby de Maine Road, como se le conocía antiguamente, y salieron jubilados. Como Alf Inge Haaland, al que Roy Keane dejó como una mina antipersonal en 2001.

No son los únicos mártires del City. Otro famoso es Colin Bell. En 1975, el capitán del United, Martin Buchanan (carnicero en inglés: butcher), pagó su frustración por una derrota por 4-0 rompiéndole la pierna. Cuentan las crónicas que años después estaba sentado a una mesa de varias personas intentando entablar conversación con un conocido actor, Kevin Kennedy. Mientras Buchanan sacaba su mejor repertorio de chistes, Kennedy, sin decir nada, le pasó un plato con un muslo de pollo partido, con una nota: "La pierna de Colin Bell".

Y ya llegamos al momento cumbre de la inquina rojo-celeste. 27 de abril de 1974. Denis Law, escocés y antigua estrella del ManU, juega sus últimos años de carrera con el City. Los diablos rojos pueden caer a la segunda división en caso de derrota. Su defensa parece una colección de postes telegráficos. Lee cruza un pase entre cuatro piernas y encuentra a Law, cuyo instinto gira sutilmente y bate a Alex Stepney de un humillante taconazo. Law elude festejar el gol, rodeado del júbilo de sus compañeros.

Lo peor llegó al final del partido. Mirad el vídeo en el que se le ve caminar, cabizbajo y apenado, hacia los vestuarios, mientras miles de fans invaden el campo festejando el descenso a los infiernos del odiado vecino. Denis Law salió con sus dos piernas intactas. Pero él tampoco volvió a vestir la camiseta del City.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Ocho libres y directos: Maradona

Halftown
Para los que no recordamos el Mundial 86, ni veíamos el Calcio cuando sólo había dos cadenas, Maradona no es más que una letra de Calamaro. Un gordo impertinente. Un yonki endiosado. Cuando nos hablan de él, no pensamos en el gol -el genial o el tramposo- a Inglaterra, sino en ese cocainómano con mullet anunciando la Super Nintendo con la camiseta del Sevilla, o en esa celebración subidón-subidón-subidón tras un gol a Grecia en USA 94. Todavía hoy vive de las rentas de una Copa del Mundo ganada hace veintitrés años, mientras la selección argentina que dirige las pasa reputas para poder al menos participar en la del año que viene.

Sole Leyva
Me sigo quedando duro cuando veo el gol de Maradona a Inglaterra pero para mi el Pelusa lleva ya muerto mucho, exactamente desde que dejó el fútbol. Que si sus sospechosas amistades, que si se opera para perder kilos, que si le da un jama y tiene que ser ingresado, que si se choca contra una farola,...filfa. Ni siquiera me importa que le pase bajo sus órdenes a los subcampeones de las Malvinas, que si le echan o no. Allá ellos. Hace años que no me hacen vibrar, que no juegan bien al fútbol. Lo único que me importa ya del diez es su ascendencia sobre su yerno, el Kun y sus consejitos de los cojones para que se marche a Italia. Cada vez que veo su oronda figura por el palco de la caldera me entra el canguele. Entonces sí que me vuelvo a quedar duro.

Víctor Enciso
Sólo se debe estar gordo para jugar, no para entrenar. No te fíes, Diego, de la musculatura de las ideas de banquillo. Regresa al paso lento del jugador más rápido de nuestros ojos. Regresa a Riquelme. Porque si no, aunque tu Argentina se clasifique, no te llevarás a África ninguna bandera. Y eso adelgaza el ánimo. Engorda el fútbol, que nos están empezando a sonar las tripas.

Rocheteau
Andaba yo perdido por Spaccanapoli, una calle fina como una lama que divide en dos el centro de Nápoles, cuando giro a la derecha y me encuentro con un altar en la pared. Hay muchos en Nápoles, pero éste no tenía una madonna ni un Padre Pío, sino un pelo de Maradona. Un jodido cabello rizado, espeso como un cable eléctrico, curvo como una falta parabólica del enano mágico, junto a una oración dedicada al Dios zurdo. Los quioscos siguen decorados con pósters macilentos del 10, las esquinas mordidas, el azul cielo carcomido por el sol... pero los italianos que rezan a Padre Pío le dan la selección a Lippi. Tendrías que haberte quedado en el puto altar, Maradona.

Miguel Bujalance
Diego, no les hagas caso, dicen que no sabes entrenar, que no tienes experiencia o que tienes la cabeza en la luna blanca del salpicadero. Puede que tu mediocampo sea una mezcla de geriátrico y sardana, pero tú ves más que ellos y ellos no te ven. Me da igual que Heinze tenga que estar sentado en el banquillo del Tribunal Penal de La Haya o que tus porteros tengan sentimientos esquizoides. Diego, nos vengaremos en el mundial. Es imposible que un picapedrero como Dunga pueda volver a ganarte. Tranquilo, convoca de nuevo a Ayala y repesca al Mono Burgos, a Batistuta y a Caniggia. Nombra jefe de prensa a Valdano y, antes del partido contra Uruguay, desnuda a Cristina K para que la plantilla pueda desfogarse. Diego, nos reiremos del mundo en Sudáfrica. Yo creo en Dios.

Johan Einstein
A los 8 años, le descubrí. Casi tan pequeño como yo pero más gordito. Se llamaba Diego Armando Maradona y hacía maravillas con una mandarina ante 100.000 espectadores. De su talento natural no habia discusión. De su actual fracaso como entrenador, tampoco. Yo sólo me acuerdo del Pelusa que no aceptó mi petición para jugar juntos en la playa de Castelldefels. Uno de sus chicos se excusó. Dios necesitaba dormir. Y soñar que un día seria entrenador de Argentina...

Lola Dirceu
Los dioses también vuelcan zarpa en la cisterna del baño. A los dioses les graban follando con mujeres que no son la madre de sus hijas. Los dioses se hacen fotos con capos después de comer a la sombra del Vesubio. Vulnerables, coquetean con el más allá en un hospital con el corazón como un balón de Pilates. También empapan de ron las barbas de Fidel, se fuman billetes de 500 pavos con el Ché tatuado en el bíceps y alientan revoluciones bolivarianas en un photocall. Los dioses no saben de moral, ética o deontológica ni en el trabajo ni en la vida porque no les sale de los huevos. Pero cuidado, que se metan a confeccionar alineaciones en ese país donde el fútbol da más proteínas que la carne roja. Ponerse el anorak con el escudo de la AFA bordado en el pecho y seleccionar en la grama a los 11 argentinos mejor preparados para jugar al fútbol es un pecado mortal que ni Dios redime. Hasta la iglesia maradoniana reniega de su ídolo, ahora que Argentina olvida el camino a Sudáfrica o percibe la senda como un milagro. Pero una beatificación no tiene marcha atrás, aunque te sientes en un banquillo en el vulgar papel de entrenador. Así que pongan velas a San Genaro, que le den la camiseta del Napoli con la publi de Mars y le saquen de esa silla eléctrica sobre la que se asienta la ilusión de un pueblo con muchos problemas consigo mismo.

Nick Panzeri
Suele decirse en el mundo del toro que los grandes diestros no sirven para apoderados; que para construir una figura del toreo hace falta al lado un banderillero amargado por los complejos de no haber podido llegar a figura. El símil sirve para el fútbol también. Con las contadas excepciones de algún Cruyff o Guardiola de turno, los grandes revolucionarios de la pizarra son jugadores mediocres, gladiadores de medio pelo o gente que jamás se calzó unas botas de tacos: Helenio Herrera, Rinus Michels, Sacchi, Wenger, Benítez... Diferentes estilos pero carreras triunfales todas ellas en los banquillos. Es decir, ser un crack con la pelota en los pies no suele ir ligado a tener la pelota en la cabeza como necesita cualquier entrenador. A Maradona le sucede esto mismo. Es el mejor jugador de todos los tiempos, pero no sabe interpretar lo que pasa en el campo. Sus inquebrantables códigos de amistad no sirven para este cargo. Jugar con Heinze, Palermo y Schiavi por fidelidad y denostar a Higuaín (y casi a Milito) por lo mismo no sirve en un puesto donde la máxima es (y debe ser) el vender (sentar) a tu propio padre si es encesario.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Madrid y Milán, las peores apuestas de bwin en Champions

Por Sebastián Dulbeca
Prueba de agudeza visual: si el escudo está en su sitio -a la altura del corazón, dispuesto para ser besuqueado- compitiendo en tamaño con la pirámide de Adidas, flanqueados por la bandera-pin de España que tanto gusta en Europa a Del Nido y por el muy de la Iniciativa Dharma sello de homenaje del Bernabéu, ¿que falta en la camiseta grisoscurocasinegro con la que Cristiano, Kaka & Cía. se acaban de desvirgar en Champions? Cierto: la publicidad, pequeño detalle.

Resulta que en Zurich, en el partido más esperado de la recién iniciada campaña europea, la puesta de largo del futbolín deluxe de Floren en su camino hacia la Finalísima en su propio estadio, el patrocinador oficial del club ha sido sorprendentemente eliminado de la pechera con la misma pericia que hubiera demostrado Stalin con el Photoshop. Un asunto que desde el propio club se despachaba con cierta resignación antes del encuentro: "Las autoridades suizas sólo permiten exhibir publicidad de apuestas cuando las realizan determinadas empresas públicas. En consecuencia y dado que Suiza no está sujeto al marco jurídico de la Unión Europea, el Real Madrid y bwin, han optado por no mostrar la marca bwin.com en las camisetas de juego durante el partido de esta noche".

Suiza, el país que ha hecho fortuna con la evasión de capitales y el paraíso en el que tiene su sede la propia UEFA, en contra de las timbas y el ruleteo on line. Curiosa lección de ética.

No queda ahí el drama para bwin: el Milan (Grupo C, como el Real), al que también esponsoriza, pasará por el zuriqués Letzigrund el 12 de diciembre... con sus magliette rojinegras convenientemente retocadas. O lo que es lo mismo: bwin será invisible -no aparecerá, pero se supone que pagará- en dos de los seis partidos de la fase de grupos de la Liga de Campeones. Un negocio tan redondo como un balón pinchado.

En semejantes circunstancias, cabría preguntarse qué sería de la secular neutralidad suiza en caso de recibir como local al vecino Casino Salzburgo, clásico de la máxima competición continental de fútbol por equipos.



Incluso se podría especular acerca de lo que supone para un jugador musulmán lucir la herética publicidad de una casa de juego. Ya el sevillista Kanouté dio alguna pista al respecto al disputar 45 minutos de la Supercopa de Europa de 2006 con un cinta adhesiva en mitad de su zamarra.

Pero en ciertas ocasiones, mejor no apostar.