lunes, 28 de septiembre de 2009

Ben Sahar pide Perdón

Por Johan Einstein (Desde Jerusalén)
El nuevo fichaje del espanyol, Ben Sahar está inmerso en el momento más importante del año. Comenzó ayer domingo al anochecer. No me refiero a su partido contra el Xerez, sino al inicio del Día del Perdón (Yom Kipur), la jornada más sagrada para el judaísmo.

Una fecha que los judios celebran y respetan desde hace miles de años pero que el público español ignoraba hasta que llegó el fútbol. Fue hace unos años cuando la estrella israelí Haim Revivo se exhibía en el Celta de Vigo. Al coincidir su partido de Liga con el Yom Kipur, los aficionados se enteraron de qué va el tema. Incluso fue entrevistado en el Larguero, programa que mezcló esa noche picardia, sensibilidad, humor y mucha ignorancia.

Yom Kipur no es solo el nombre de la guerra del 73 en la que varios países arabes sorprendieron y atacaron a Israel, aprovechando que ese día el país se repartía en las sinagogas y casas.

Yom Kipur es una jornada de reflexión muy profunda. De perdón interior y exterior. De ayuno. De un grito a Dios para que perdone todo lo que uno ha hecho mal a lo largo del año. Y no es poco. Yo creo que una persona sea de la religión que sea necesita más de un dia para repasar sus errores. ¡¡Y no digo ya los árbitros españoles!!

Gracias a Revivo

El Kipur español de Revivo reflejó que el fútbol no es solo el opio del pueblo o 22 personas corriendo detrás de un balón y un hombre de negro. Es también una plataforma de conocimiento, una especie de wikipedia en abierto y expuesto a miles y miles de personas.

Gracias a Revivo, los gallegos aprendieron qué es el Yom Kipur o, por ejemplo, el Rosh Ashana, es decir, el inicio del año nuevo judío (han entrado en el año 5770).

Gracias a Ben Sahar, los pericos pedirán perdón por su pecados y rezarán para una gran temporada. Esto es el fútbol. Lo que no han hecho décadas de incompletos programas de educación que no acercaban al español medio el significado del islam, el judaísmo y otras religiones, lo consigue un joven goleador.

Manda huevos. Perdón.

martes, 22 de septiembre de 2009

City-ManU, 3 piernas rotas y un hueso de pollo



Por Rocheteau
No trago al Manchester United. Será por ese aire de superioridad de bibliotecario raspa de Ferguson, por esa atroz camiseta de rugby a 13 o quizás sólo porque en el fútbol, como en los bares, siempre hay uno que te cae muy mal en cuanto echas el primer vistazo a la barra. Por la caspa en la chaqueta, los carrillos colorados o su puta manía de mascar chicle con la boca abierta. En el caso de Ferguson, por las tres cosas.

El ManU volvió a hacer de ManU el domingo. Jugando con los titulares contra un City sin Adebayor, consiguió que el árbitro anunciase 4 minutos de descuento (y diese 6) en un segundo tiempo sin expulsiones ni pérdidas de tiempo, ganó con un gol que la gente atribuye a Michael Owen pero que fue del pase de Ryan Giggs (lo único, junto con alguna camiseta collector de George Best, que merecería la pena salvar de un incendio en Old Trafford),

Todo el mundo se ha escandalizado con el supuesto "directo a la mandíbula" que el único jugador del mundo a la vez sin cuello ni cerebro (Craig Bellamy) habría lanzado a un seguidor del United que saltó al campo. Sinceramente, a mí me parece más bien un cachete (ver vídeo). El caso es que sin entrar en si lo de Bellamy fue un uppercut o una caricia (como el aborto, las treguas de ETA o la foto de Coppi e Bartali, todo es cuestión de opiniones), estamos exagerando.

No sólo porque cuando el galés se enfada de verdad prefiere cascarle a la gente con palos de golf (que le pregunten al noruego Riise, que se llevó en las piernas un hierro 5 del amigo Bellamy sólo por no afinar en un karaoke), sino porque lo de ayer no fue nada comparado con los buenos derbys de Manchester.

Policías en el vestuario

Marzo de 1974. Mike Doyle y Lou Macari, ambos del Manchester City, son expulsados. El testarudo Macari, de origen italiano, y Doyle, un clásico de los celestes que jugó 13 temporadas con los de "Superbia in Proelio", decidieron que no dejaban el campo. Y allí se quedaron. Los árbitros enviaron a los vestuarios a los otros 22 hasta que Macari y Doyle cedieron. Entonces, colocaron a dos policías en la puerta del vestuario para que no podieran volver a salir.

George Best también tuvo su arrancada chechena en 1970, cuando le rompió la pierna al anónimo Glyn Pardoe. Lo peor no fue eso, sino que los médicos estuvieron a punto de amputársela del estado en que quedó. Pardoe es sólo uno más de los jugadores que entraron futbolistas a un derby de Maine Road, como se le conocía antiguamente, y salieron jubilados. Como Alf Inge Haaland, al que Roy Keane dejó como una mina antipersonal en 2001.

No son los únicos mártires del City. Otro famoso es Colin Bell. En 1975, el capitán del United, Martin Buchanan (carnicero en inglés: butcher), pagó su frustración por una derrota por 4-0 rompiéndole la pierna. Cuentan las crónicas que años después estaba sentado a una mesa de varias personas intentando entablar conversación con un conocido actor, Kevin Kennedy. Mientras Buchanan sacaba su mejor repertorio de chistes, Kennedy, sin decir nada, le pasó un plato con un muslo de pollo partido, con una nota: "La pierna de Colin Bell".

Y ya llegamos al momento cumbre de la inquina rojo-celeste. 27 de abril de 1974. Denis Law, escocés y antigua estrella del ManU, juega sus últimos años de carrera con el City. Los diablos rojos pueden caer a la segunda división en caso de derrota. Su defensa parece una colección de postes telegráficos. Lee cruza un pase entre cuatro piernas y encuentra a Law, cuyo instinto gira sutilmente y bate a Alex Stepney de un humillante taconazo. Law elude festejar el gol, rodeado del júbilo de sus compañeros.

Lo peor llegó al final del partido. Mirad el vídeo en el que se le ve caminar, cabizbajo y apenado, hacia los vestuarios, mientras miles de fans invaden el campo festejando el descenso a los infiernos del odiado vecino. Denis Law salió con sus dos piernas intactas. Pero él tampoco volvió a vestir la camiseta del City.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Ocho libres y directos: Maradona

Halftown
Para los que no recordamos el Mundial 86, ni veíamos el Calcio cuando sólo había dos cadenas, Maradona no es más que una letra de Calamaro. Un gordo impertinente. Un yonki endiosado. Cuando nos hablan de él, no pensamos en el gol -el genial o el tramposo- a Inglaterra, sino en ese cocainómano con mullet anunciando la Super Nintendo con la camiseta del Sevilla, o en esa celebración subidón-subidón-subidón tras un gol a Grecia en USA 94. Todavía hoy vive de las rentas de una Copa del Mundo ganada hace veintitrés años, mientras la selección argentina que dirige las pasa reputas para poder al menos participar en la del año que viene.

Sole Leyva
Me sigo quedando duro cuando veo el gol de Maradona a Inglaterra pero para mi el Pelusa lleva ya muerto mucho, exactamente desde que dejó el fútbol. Que si sus sospechosas amistades, que si se opera para perder kilos, que si le da un jama y tiene que ser ingresado, que si se choca contra una farola,...filfa. Ni siquiera me importa que le pase bajo sus órdenes a los subcampeones de las Malvinas, que si le echan o no. Allá ellos. Hace años que no me hacen vibrar, que no juegan bien al fútbol. Lo único que me importa ya del diez es su ascendencia sobre su yerno, el Kun y sus consejitos de los cojones para que se marche a Italia. Cada vez que veo su oronda figura por el palco de la caldera me entra el canguele. Entonces sí que me vuelvo a quedar duro.

Víctor Enciso
Sólo se debe estar gordo para jugar, no para entrenar. No te fíes, Diego, de la musculatura de las ideas de banquillo. Regresa al paso lento del jugador más rápido de nuestros ojos. Regresa a Riquelme. Porque si no, aunque tu Argentina se clasifique, no te llevarás a África ninguna bandera. Y eso adelgaza el ánimo. Engorda el fútbol, que nos están empezando a sonar las tripas.

Rocheteau
Andaba yo perdido por Spaccanapoli, una calle fina como una lama que divide en dos el centro de Nápoles, cuando giro a la derecha y me encuentro con un altar en la pared. Hay muchos en Nápoles, pero éste no tenía una madonna ni un Padre Pío, sino un pelo de Maradona. Un jodido cabello rizado, espeso como un cable eléctrico, curvo como una falta parabólica del enano mágico, junto a una oración dedicada al Dios zurdo. Los quioscos siguen decorados con pósters macilentos del 10, las esquinas mordidas, el azul cielo carcomido por el sol... pero los italianos que rezan a Padre Pío le dan la selección a Lippi. Tendrías que haberte quedado en el puto altar, Maradona.

Miguel Bujalance
Diego, no les hagas caso, dicen que no sabes entrenar, que no tienes experiencia o que tienes la cabeza en la luna blanca del salpicadero. Puede que tu mediocampo sea una mezcla de geriátrico y sardana, pero tú ves más que ellos y ellos no te ven. Me da igual que Heinze tenga que estar sentado en el banquillo del Tribunal Penal de La Haya o que tus porteros tengan sentimientos esquizoides. Diego, nos vengaremos en el mundial. Es imposible que un picapedrero como Dunga pueda volver a ganarte. Tranquilo, convoca de nuevo a Ayala y repesca al Mono Burgos, a Batistuta y a Caniggia. Nombra jefe de prensa a Valdano y, antes del partido contra Uruguay, desnuda a Cristina K para que la plantilla pueda desfogarse. Diego, nos reiremos del mundo en Sudáfrica. Yo creo en Dios.

Johan Einstein
A los 8 años, le descubrí. Casi tan pequeño como yo pero más gordito. Se llamaba Diego Armando Maradona y hacía maravillas con una mandarina ante 100.000 espectadores. De su talento natural no habia discusión. De su actual fracaso como entrenador, tampoco. Yo sólo me acuerdo del Pelusa que no aceptó mi petición para jugar juntos en la playa de Castelldefels. Uno de sus chicos se excusó. Dios necesitaba dormir. Y soñar que un día seria entrenador de Argentina...

Lola Dirceu
Los dioses también vuelcan zarpa en la cisterna del baño. A los dioses les graban follando con mujeres que no son la madre de sus hijas. Los dioses se hacen fotos con capos después de comer a la sombra del Vesubio. Vulnerables, coquetean con el más allá en un hospital con el corazón como un balón de Pilates. También empapan de ron las barbas de Fidel, se fuman billetes de 500 pavos con el Ché tatuado en el bíceps y alientan revoluciones bolivarianas en un photocall. Los dioses no saben de moral, ética o deontológica ni en el trabajo ni en la vida porque no les sale de los huevos. Pero cuidado, que se metan a confeccionar alineaciones en ese país donde el fútbol da más proteínas que la carne roja. Ponerse el anorak con el escudo de la AFA bordado en el pecho y seleccionar en la grama a los 11 argentinos mejor preparados para jugar al fútbol es un pecado mortal que ni Dios redime. Hasta la iglesia maradoniana reniega de su ídolo, ahora que Argentina olvida el camino a Sudáfrica o percibe la senda como un milagro. Pero una beatificación no tiene marcha atrás, aunque te sientes en un banquillo en el vulgar papel de entrenador. Así que pongan velas a San Genaro, que le den la camiseta del Napoli con la publi de Mars y le saquen de esa silla eléctrica sobre la que se asienta la ilusión de un pueblo con muchos problemas consigo mismo.

Nick Panzeri
Suele decirse en el mundo del toro que los grandes diestros no sirven para apoderados; que para construir una figura del toreo hace falta al lado un banderillero amargado por los complejos de no haber podido llegar a figura. El símil sirve para el fútbol también. Con las contadas excepciones de algún Cruyff o Guardiola de turno, los grandes revolucionarios de la pizarra son jugadores mediocres, gladiadores de medio pelo o gente que jamás se calzó unas botas de tacos: Helenio Herrera, Rinus Michels, Sacchi, Wenger, Benítez... Diferentes estilos pero carreras triunfales todas ellas en los banquillos. Es decir, ser un crack con la pelota en los pies no suele ir ligado a tener la pelota en la cabeza como necesita cualquier entrenador. A Maradona le sucede esto mismo. Es el mejor jugador de todos los tiempos, pero no sabe interpretar lo que pasa en el campo. Sus inquebrantables códigos de amistad no sirven para este cargo. Jugar con Heinze, Palermo y Schiavi por fidelidad y denostar a Higuaín (y casi a Milito) por lo mismo no sirve en un puesto donde la máxima es (y debe ser) el vender (sentar) a tu propio padre si es encesario.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Madrid y Milán, las peores apuestas de bwin en Champions

Por Sebastián Dulbeca
Prueba de agudeza visual: si el escudo está en su sitio -a la altura del corazón, dispuesto para ser besuqueado- compitiendo en tamaño con la pirámide de Adidas, flanqueados por la bandera-pin de España que tanto gusta en Europa a Del Nido y por el muy de la Iniciativa Dharma sello de homenaje del Bernabéu, ¿que falta en la camiseta grisoscurocasinegro con la que Cristiano, Kaka & Cía. se acaban de desvirgar en Champions? Cierto: la publicidad, pequeño detalle.

Resulta que en Zurich, en el partido más esperado de la recién iniciada campaña europea, la puesta de largo del futbolín deluxe de Floren en su camino hacia la Finalísima en su propio estadio, el patrocinador oficial del club ha sido sorprendentemente eliminado de la pechera con la misma pericia que hubiera demostrado Stalin con el Photoshop. Un asunto que desde el propio club se despachaba con cierta resignación antes del encuentro: "Las autoridades suizas sólo permiten exhibir publicidad de apuestas cuando las realizan determinadas empresas públicas. En consecuencia y dado que Suiza no está sujeto al marco jurídico de la Unión Europea, el Real Madrid y bwin, han optado por no mostrar la marca bwin.com en las camisetas de juego durante el partido de esta noche".

Suiza, el país que ha hecho fortuna con la evasión de capitales y el paraíso en el que tiene su sede la propia UEFA, en contra de las timbas y el ruleteo on line. Curiosa lección de ética.

No queda ahí el drama para bwin: el Milan (Grupo C, como el Real), al que también esponsoriza, pasará por el zuriqués Letzigrund el 12 de diciembre... con sus magliette rojinegras convenientemente retocadas. O lo que es lo mismo: bwin será invisible -no aparecerá, pero se supone que pagará- en dos de los seis partidos de la fase de grupos de la Liga de Campeones. Un negocio tan redondo como un balón pinchado.

En semejantes circunstancias, cabría preguntarse qué sería de la secular neutralidad suiza en caso de recibir como local al vecino Casino Salzburgo, clásico de la máxima competición continental de fútbol por equipos.



Incluso se podría especular acerca de lo que supone para un jugador musulmán lucir la herética publicidad de una casa de juego. Ya el sevillista Kanouté dio alguna pista al respecto al disputar 45 minutos de la Supercopa de Europa de 2006 con un cinta adhesiva en mitad de su zamarra.

Pero en ciertas ocasiones, mejor no apostar.

jueves, 27 de agosto de 2009

El anti Guardiola ya espera

Por Sebastián Dulbeca
Tres veces, tres, negó la pasada temporada San Pep su imagen de maniquí inarrugable. Y con las mismas palabras que regaló fuera de la sala de prensa (las celebraciones en el Camp Nou no cuentan): cero.

1) Al inicio de Liga respondió con mirada láser a un Eto'o en trance de gol. Hubo (re)indulto y abrazo on the rocks cuando en el Nou Camp amenazaba infarto. Luego pasó lo que pasó y arrivederci, Samu.

3) Casi al final del campeonato puso mueca de interruptus tras el tanto del único Llorente delantero centro -vasco por dentro y amarillo por fuera- con el que aún no ha quinieleado -y debería- Del Bosque.

2) Justo entre un momento y otro, el 1 de octubre de 2008, comenzaba sin saberlo él siquiera la carrera a lo Cacho con la que luego explotaría en semifinales de Champions con el gol de Iniesta. Aquel pistoletazo de salida responde por Mircea Lucescu (Bucarest, 1945) y aguarda a Guardiola para disputarle mañana la Supercopa de Europa.

A falta de saloon, nada mejor que Mónaco, donde ya celebró el acierto de Jardel frente al Real Madrid (2000), para dirimir un pique timbrado en los vestuarios del Olympiyskiy Stadium. Escaseaba el glamour allí aquella noche, pese a la visita ilustre. Barcelona y Shakthar Donetsk (Samba Donetsk, en feliz subrayado del jogo bonito por parte de La Sexta) colisionaban por entonces en el grupo C de la máxima competición continental. Con fuerza pareja: 1-0 en el minuto 87; ¡1-2 en el 95!, previa epifanía en manga corta de Messi.

Al técnico rumano del equipo local (es un decir: hay croatas, checos, polacos, brasileños... y ucranianos como Chygrynskiy El Deseado), un hombre que como jugador alcanzó la misma gloria que un callista, se le descompuso el cuerpo tan rápido como se le multiplicó el verbo: italiano, español y hasta el dialecto de Ozores ("......... fair play ........ darla para atrás") para vocear que la remontada era ilegal. Que el resultado se explicaba por la falta de deportividad (en referencia a una acción en la que había un jugador suyo supuestamente lesionado). Que vencer así no era "digno" de un conjunto como el blaugrana.

Pep micrófono delante. Pep centro de la diana. Pep caída de párpados. Y adiós.

La cara de Pepe mete el micro ahí Gutiérrez y el nombre de Lucescu no volvieron a resultar familiares hasta el partido de vuelta. Entonces el ex del banquillo de Pisa, Brescia (casualidades de la vida: la squadra en la que se jubiló Guardiola), Reggiana, Inter y Galatasaray decidió cobrarse lo que creía suyo: 2-3.

Fue la única derrota del Barça en la presente edición de la Copa de Europa (¡jugó hasta Cáceres!) y el pasaporte para una Copa de la UEFA que, en Estambul, en el tiempo extra y en su última convocatoria con tal nombre, levantó delante del Werder Bremen con toda justicia.

Lucescu y Guardiola. Una buena oportunidad para sacar el dichoso seny...

jueves, 13 de agosto de 2009

La ciudad de los mil campos


Por Sole Leyva (Salvador de Bahía)
Son las nueve de la noche. El avión se desliza suavemente a izquierda y a derecha, un bamboleo que permite divisar durante unos segundos los destellos nocturnos de la primera colonia portuguesa en Brasil. La hilera de luces en la costa, los destellos del Peleurinho -patrimonio histórico de la Unesco-, las farolas de la carretera -como ordenadas hormigas iluminadas, siempre en fila-, la negritud de los barrios pobres..., pero, ¿qué es eso? ¿esa luz cuadrada en medio de la oscuridad?

Enfocas la vista para comprobar que es lo que has pensado en un inicio. Sí. Así es. Son campos de fútbol. Por aquí y por allá. Cada poco, cada dos cuadras. De arena, de hierba, de cemento. Todos iluminados, situados a pocas calles los unos de los otros.
Da igual si en esa manzana no hay luces en las calles, si el Ayuntamiento de Salvador de Bahía, la tercera ciudad más poblada de Brasil (casi tres millones de personas), corta la luz de las farolas a determinada hora para ahorrar dinero.

Los campos se mantienen iluminados, una invitación implícita a seguir caminando el casi imposible trayecto que ayuda a escapar a los chavales de la pobreza. "Aquí el fútbol para los chicos lo es todo", me cuenta más tarde, ya en tierra, Santos, guía local. A todas horas ves a jóvenes chavales 'peloteando', entrenando para alguna competición local, muchas veces con las camisetas raídas y las botas con agujeros.
Si en otras zonas de Brasil es habitual encontrarte más personas blancas, aquí la mayoría de chavales son negros o mulatos, herencia de que esta ciudad fuera uno de los principales focos de la trata de esclavos en Sudamérica, una herencia que se trasluce en el sobrenombre de la ciudad, la Roma Negra.

Con tanta afición al fútbol, resulta extraño el escaso bagaje de sus dos mejores clubes, el Esporte Clube Bahia (El Bahía) y el Esporte Clube Vitória (Vitoria). El primero obtuvo dos títulos nacionales, la Copa de Brasil en 1959 y la última, hace 20 años, cuando ganó la Liga Brasileña. El mayor logro del otro club, el Esporte Clube Vitória, ahora en la Segunda División, fue ser finalista de la Liga Brasileña de 1993. Pese a ser siempre el segundón, su cantera es mejor que la del rival y una de las mejores del país.


Del Leão, como se le conoce popularmente, proceden futbolistas como Bebeto y Dida, ídolos en su país. Precisamente Dida fue uno de los baluartes del equipo cuando conquistó en 1993 el campeonato bahiano, que casi siempre se lleva a la saca el Bahia. Los demás equipos están muy lejos. No tienen presupuesto suficiente para discutir la hegemonía de los dos equipos, que todos las temporadas se miden en el Ba-Vi, como es conocido el derby local, que se disputa en el estadio Flonta Nova, de 66.000 espectadores, uno de los campos seleccionados para el Mundial de fútbol que Brasil disputará en 2014. El estadio se encuentra cerrado y en reformas después de que siete personas murieran en la celebración en 2007 del ascenso del Salvador de Bahia a Primera División. Se abrió un hueco en un muro de la grada y los chavales cayeron al vacío.

La misma distancia que separa a los demás equipo de la región de Bahía de los dos grandes de la capital, es la que separa a ambos de los grandes del país, El Cruzeiro, el Flamengo, El Sao Paolo, el Corinthians. Durante su visita a la ciudad me detengo en uno de esos campos, todavía lleno de charcos tras una intensa semana de lluvias. Los chavales, de unos 14 años, no parecen disfrutar jugando. No sonríen. Corren detrás del balón como posesos, casi sin orden. No hay felicidad en sus caras, sólo concentración, intensidad en busca de un futuro mejor. "todos quieren ser Bebeto", sentencia su entrenador, un tipo orondo que está mas pendiente de la conversación con sus amigos que de los chavales.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Un banderín de golf


Por FNF

Creíamos haber visto de todo en un banderín. Que si la pelota parece que se va fuera y choca contra el banderín y se queda dentro, que si un jugador lo coge como una lanza o apoya un brazo sobre él en plan chulo para celebrar un gol, que si Villa lo manda al quinto pino de una patada tras un gol en la Copa Confederaciones, hasta los huevos de que lo suyo con el Madrid no salga. Pero lo que pasó en el partido Sparta-Tewte sí que no lo habíamos visto nunca.

lunes, 10 de agosto de 2009

(Yo soy) Espanyol, Espanyol, Espanyol

Jarque, "oh, capitán mi capitán"
Por Sebastián Dulbeca
Con las rayas del descodificador en la vertical de su uniforme, fuera de foco en la Liga más bicefálica (por decir algo) de los últimos tiempos, el Espanyol ejerce de perfecto tapado, de canciller de la clase media, de equipo-valle por mucho que al Atlético le facilitara hoy la campaña de captación de socios del próximo curso.

Sucede que también existen al menos 10 + 1 razones para animar, creer e identificarse con el Espanyol. No es tan Bartleby el periquito como lo pintan.

1) Conexión con Obama. Mauricio Pochettino firmó como entrenador el 20 de enero. Ese mismo día tomaba posesión del cargo el nuevo presidente norteamericano. ¿Vidas paralelas? Tal vez: el argentino celebró sus primeros 100 días en el banquillo dos puntos por encima del descenso ¡después de 17 jornadas! La distancia después fue el doble. De los últimos 41 puntos en liza sumó 23.

2) Nuevo estadio. Sería excesivamente cruel (un centenariazo sin final de por medio) que el recinto de 40.000 butacas y cuatro estrellas UEFA levantado entre Cornellá y El Prat no disfrutase del estreno que se merece: en Primera División. Ningún club del mundo ha ejercido en 12 años de local en tres campos diferentes: Sarriá, Lluís Companys y éste que inauguró el Spanish Liverpool el 2 de agosto con una goleada en contra. Entonces el éxodo ha merecido la pena. Fue el único partido en el que Jarque ha llevado el brazalete de capitán.

3) Maldita estadística. Con menos remates y asistencias que nadie en la calculadora de La Sexta, toca enfrentar el peso de los datos con lo intangible: Tamudo, De la Peña, Luis García y la fama de equipo pelotero acreditada en el pasado próximo por los blanquiazules (para otro día quedan pendiente de discusión los cambios de camiseta: del ajedrez al lavado a la piedra).


4) Catarsis de Dinamarca
. El rondo interminable al que España redujo la Eurocopa ganó su primer partido en Aarhus (13/10/2007). Aquel encuentro lo encaminó el Raúl de Santa Coloma, lo cerró el debutante Riera y lo acabó junto a ellos Luis García. Ni el Madrid (Casillas y Sergio Ramos) ni el Barça (Xavi e Iniesta). Sólo el Valencia (Albiol, Marchena, Joaquín y Albelda) aportó más nombres a la gesta.

5) Dos UEFAS perdidas. La aspirina mecánica de Leverkusen (1988). Palop y sus brazos Boomer en Hampden Park (2007). Y en medio un río de lágrimas que brota a 11 metros de la línea de gol. Solidaridad obliga.

6) Éxitos en la Copa. No hubo penaltis en las finales frente al Atlético (1999/2000) y el Zaragoza (2005/06). Doble victoria contra pronóstico. Y algún momento para el zapping de fin de año.



7) Espíritu emprendedor
. Barcelona se quedó pequeña desde el principio. Debut en el extranjero en 1914-15: 1-2 contra el Benfica y 1-4 frente a una selección de Lisboa. Giras por América y Europa Central en los años 20 para financiar obras en la tribuna. Participación activa en la puesta en marcha y profesionalización de los torneos de verano (locales y foráneos) en los 80. Con reconocimiento: Sarriá es la sede de Italia, Brasil y Argentina en el Mundial’82.

8) Galacticidio. El florentinato comenzó a pudrirse en lo deportivo y en lo simbólico cuando Camacho hizo sitio a Beckham y Raúl en el banquillo del Olímpico de Montjuic. Fue justo antes de presentar su dimisión. Frente a aquellos mismos fondos con cartelones se consumó la debacle blanca (ya con Queiroz). Final de Copa: 2-3 frente al Zaragoza (12/03/04).

9) Rivalidad. El Barça necesita un contrapeso local más allá de la insustancial Copa Catalunya. En el último derbi volvieron a aparecer bengalas. En la vuelta, el Espanyol silenció el Nou Camp. Era colista. Nadie más ha ganado allí en la presente liga.

10) Historia. El Espanyol figura entre los 10 clubes fundadores del primer Campeonato Nacional de Liga (1929) . Ostenta, además, el honor de haber anotado el primer gol oficial de la competición: José Pitus Prats, minuto 5, frente al Real Unión de Irún (10/02/1929).

11) Jarque. En FNF somos poco amigos de los homenajes, ya que poco puede decirse después de que todos los grandes medios se pongan con el asunto. Si acaso, se nos ha ocurrido rescatar esta pieza del baúl de los recuerdos y añadir al jóven capitán como otra de las razones para creer en el equipo en tiempos de oscuridad, la luz que brille cuanto todas las demás se apaguen, la razón número 11. Descanse en paz.

viernes, 7 de agosto de 2009

La isla sin fútbol


Por Halftown
Menorca es diferente a las demás Islas Baleares. Primero, porque desde que se perdió Filipinas allá en el Desastre del 98 es el territorio español que más pronto ve salir el sol. Segundo, porque su capital, Mahón, tiene el segundo puerto natural más grande del mundo, sólo por detrás del celebérrimo Pearl Harbor.

Y tercero, porque se ha pasado la vida cambiando de manos, de cartagineses a romanos, de moros a cristianos, de ingleses a franceses -la mahonesa, según cuenta la leyenda, fue parida por un cocinero del duque de Richelieu durante un asedio a la isla- y finalmente, vuelta definitiva a manos españolas en 1802. Los menorquines, quizá para compensar tanto bandazo, son gente muy arraigada a su isla.

Hoy en día, Menorca es una isla tan pequeña como entonces: sólo cuarenta kilómetros separan la oriental Mahón de la occidental Ciudadela. O lo que es lo mismo, la isla es cuatro veces menor que la vecina Mallorca.

Fértil para otros deportes

Y, sin embargo, es una isla sorprendentemente fértil en lo que a deportistas de élite se refiere, como Sergio Llull, el prometedor base del Real Madrid de baloncesto; Paco Vallejo, segundo mejor ajedrecista español y Gran Maestro desde los dieciséis años; el judoca ciego Juan Bagur, recién campeón del mundo júnior; o la regatista Julia Rita, vigente campeona de España en la clase 470.

La vela, por cierto, es un deporte muy popular en Menorca gracias a los esfuerzos del Club Marítimo de Mahón, por un lado, y al célebre viento del norte, la Tramontana, por el otro. Además de eso, los escasos noventa mil menorquines han sabido mantener a un club, el Menorca Bàsquet, durante cinco años en la liga ACB.

Los ingleses dejaron en herencia la ginebra, pero no el balón. El fútbol en Menorca es un deporte marginal más allá de los patios de colegio. De los pocos participantes menorquines en el grupo XI de Tercera, el único equipo con un pasado digno de mención es el Sporting Mahonés.

El guineano Engonga

El club pasó seis años en Segunda B a finales de los ochenta y principio de los noventa, cuando su máxima estrella era un mediocentro de origen guineano que luego haría carrera en Primera: Vicente Engonga.

Desde su caída a la tercera división, el Sporting Mahonés ha sido un circo por el que han pasado desde jugadores de vuelta de todo como Torres Mestre –al fin y al cabo, puestos a arrastrarse por los campos, mejor hacerlo en Menorca- hasta renaldinhos como el mítico ex-milanista Iván Peñaranda.

Pues bien, en 2008 entra en escena Paco Segarra, ex jugador de Barça B, Celta y Granada, quien organiza un proyecto y consigue, dieciséis años después -gol en el minuto 93 incluido-, devolver por sorpresa al Sporting Mahonés a la categoría del bronce del fútbol español.

De manera que la directiva mahonesa se ha tenido que poner manos a la obra para montar un equipo que pueda hacer un papel digno en un grupo duro que incluye a los filiales de Barça, Valencia, Espanyol y Mallorca, y a clásicos como Sabadell, Lleida o el re-renacido Logroñés.

Segarra ha tenido que tirar de chequera para traer a jugadores como el portero Joaquín Moso (“llegó a estar una temporada en el Albacete de Primera División” reza la nota de prensa), el ex-compañero de Messi Raúl Vates y al antiguo canterano de Espanyol y Real Madrid David Sánchez.

De momento, juegan el próximo día 26 contra el Alicante en primera ronda de Copa del Rey. El fútbol empieza la reconquista de Menorca.

domingo, 2 de agosto de 2009

Que sí, que los mejores ultras del mundo son japoneses

Por Nunn
No tienes ni puta idea de que los mejores ultras del mundo están en Japón.

Piensas en aficionados Reds y te sale el Kop y el You'll never walk alone. Piensas en los mejores ultras del mundo y te vas a Italia, Argentina, España... Pero estás engañado, amigo: bienvenido al universo de los ultras del Urawa Red Diamonds, rojos y mejores que todos ellos (y estas imágenes son sólo del calentamiento del equipo)



Allá en Saitama, donde Txiki Begiristain acabó sus días de futbolista o donde Gasol y amigos ganaron el Mundial de baloncesto, se ubica una masa de japos gritones que ha llevado el concepto 'animación en la grada' a una dimensión difícilmente imaginable. Mira los vídeos: ¿se te ocurre algún campo del mundo con semejante animación?



Definitivamente, no lo hay. Los Urawa Red Diamond Supporters (no, el nombre no es su fuerte), tienen su parafernalia clásica (imágenes del Che incluidas), al estilo de los ultras europeos, pero el número de tipos gritones, su disciplina y su animosidad no tienen paragón, sea lo que sea un parangón.



Eso sí, también han aprendido lo peor de los ultras europeos a los que dejan a la altura del betún: el año pasado sancionaron con 120.000 euros al club porque los angelitos se liaron a mamporros multitudinarios contra una hinchada rival, y esta misma semana han apaleado a un par de cámaras televisivos. ¿En Japón? Sí, por lo que se ve. Y es que lo que no sea capaz de cambiar el fútbol, no lo cambia nada.