Por RocheteauEl Barça nunca ha ganado por pelotas. Ya se sabe que en la Ciudad Condal siempre ha tirado lo de tocarla y tocarla… Y el miércoles será algo así como la batalla final, el gran encontronazo, entre el Barça imperio del bien, enlazado de forma tan invisible como inevitable, con Obama, Gandhi y la belleza pura del Renacimiento, con las huestes de la Santa Intuición portuguesa y blanca.
Un choque antagónico al que ambos equipos vivieron en 1960. El Real Madrid había ganado cinco Copas de Europa… de cinco. Era el equipo del mundo. La cumbre del fútbol. Y se enfrentó al Barça, al que el año anterior había triturado en Copa de Europa, un eterno Poulidor vestido de blaugrana que parecía una víctima propicia, a pesar de contar con Ramallets, Kubala y Evaristo.
Fíjense en la foto superior y no les costará adivinar quién ganó. Ahí les tienen, felices como bebés. Desnudos como ídem ¿Imaginan si pasa lo mismo este año en el Camp Nou? ¿Si Cristiano Ronaldo y Pepe, borrachos de euforia, calificados para la final tras el partido de vuelta, decidieran dar a Telecinco (y Cuatro, al ritmo que va) algo más de carnaza para rellenar las improductivas siestas del vagueo nacional? ¿O si Piqué decidiese medirse a la insolencia de cierta revista de manoseo mental y dirimir la hamletiana duda entre paquetón y piquetín?
Igual a muchos jugadores se les bajaban los humos. Igual en algunos campos empezaban a oírse cánticos algo más originales que los manidos insultos. Podríamos incluso instaurarlo, en beneficio de la audiencia: en algunos países, los medios ya pueden entrar en los vestuarios. ¿Por qué no desnudarlos? Mercedes Milá o Boris Izaguirre podrían así presentar el fútbol y unir, de una puta vez por todas, los dos pasatiempos más españoles: el fútbol y el chismorreo.
El caso es que así podían entrar los fotógrafos a los vestuarios en 1960. Coñas aparte, cuánto ha cambiado todo en medio siglo. Ahora, para entrevistar a un jugador, hay que patrocinarle primero. Otras cosas siguen igual: en aquella eliminatoria hubo cinco goles anulados, cuatro al Madrid, penaltis muy protestados, otros escamoteados, y los árbitros, los ingleses Mr. Ellis y Mr. Leafe, casi necesitan escolta.
L’Équipe publicó entonces un artículo titulado “El crimen de Mr. Ellis”, en referencia a un posible arbitraje favorable a los blaugrana. Ese mismo diario ha sacado del cajón esta foto en su revista semanal. En el pie de foto puede leerse: “El éxito fue vivido por Cataluña como una revancha del poder centralista madrileño”. Tan lejos, tan cerca… pero ni una mención al desnudo de los amigos. Politesse obliga… Tweet