domingo 22 de noviembre de 2009

Un futbolista en campo contrario

Padilla, primero por la dcha., con el Cádiz de Mágico, de gira por EEUU.

Por Sebastián Dulbeca

"Tenía algunas ofertas y estuve cerca de fichar por el Villarreal, pero al final quise cumplir uno de mis sueños: volver a mi tierra, adquirir una parcela y dedicarme al olivar". Justo cuando algunos deportistas de élite sucumben al horror vacui encauzó su vida Manuel Padilla (Marmolejo, Jaén, 1954). Con 33 años y un menisco convaleciente, el central decidió que ya era hora de tornar a Ítaca. Ni siquiera la llegada de la televisión a Segunda y la insinuación de un mejor jornal le hicieron replantearse la jubilación deportiva. Tras permanecer tres temporadas en el Cádiz de Mágico González (1983-86) y otras seis y media antes en el Español pre Leverkusen, el único amarillo que de verdad le interesaba era el del oro líquido.

En la explotación familiar, entre estacas e hileras de algodón, auxiliado por sus dos hijos, también peloteros, y asumiendo discretas posiciones en su localidad natal, se ha empleado desde entonces. No le va mal, y secretamente admitirá que se encuentra más cómodo en ese mundo rural encapsulado por Pavese en La Luna y las hogueras que en la alta competición, la que le permitió girar por América o Asia y salir bien librado del virtuosismo de Schuster (aún conserva su Meyba con el número 8, intercambiada en un derbi) o de aquel Maradona que incluso le felicitó en el campo. “Es el mejor marcaje que me han hecho en España”, reconoció el Pelusa.

Curiosamente, uno y otro han estado a punto de coincidir de nuevo. Si el pasado sábado D10S hacía como que entrenaba a Argentina en el Calderón, ayer era el jiennense y ex compañero de Del Bosque en el Córdoba quien viajaba a Madrid para sumarse a una manifestación por la dramática situación que vive el agro español. Medio millón de personas secundó la tractorada organizada –por primera vez con quórum- por las asociaciones agrarias Asaja, COAG y UPA bajo el lema El campo se arruina, movilízate.

Padilla, que de profesional destacó por su aptitud táctica y sus condiciones para ir al cruce con limpieza, se subió a un autobús a las seis de la mañana y recorrió 330 kilómetros como si se tratase de la concentración de su equipo, consciente de que el partido no basta con disputarlo; tratándose de un sector, el agrario, que representa al 5% de la población activa, hay que ganarlo por goleada.

El balón está ahora en el área del Gobierno. Y los pequeños productores y los ganaderos no se van a dejar marcar por Zapatero tan fácilmente como Casillas en aquel penalti de Las Rozas.

viernes 20 de noviembre de 2009

Esta crónica nos la hace la UEFA

Por Rocheteau
Tanto hablar, tanto hablar, y resulta que la respuesta estaba en uefa.com. Por casualidad, tropecé con la crónica del partido según lo cuenta la casa suiza del fútbol. He aquí el relato.

Irlanda va venciendo 1-0. La pieza periodística es tirando a clásica, sin ritmo. Lo esperable en un artículo de un periodista al servicio de una institución. El plumilla empieza a gustarse y anuncia "una guerra de nervios" en la prórroga. A partir de ahí, mejor si lo traducimos literal y fielmente del francés:

"Las ocasiones siguieron estando repartidas durante el primer periodo [de la prórroga] pero Francia conseguía igualar la contienda. Tras entrar en juego al final del tiempo reglamentario, Florent Malouda envía un golpe franco hacia el área con un balón largo. Thierry Henry consigue centrar hacia atrás para Gallas, que catapulta el balón en la portería para gran desesperación de los irlandeses. A los finalistas del último Mundial ya no les queda más que sacar sus billetes para la primera Copa del Mundo en África".

Prometo que entre "largo." y "Thierry" no falta ninguna frase. Ni entre "Henry" y "consigue" se me han ido un par de palabras. Nada de se lleva el balón con la mano. Hubiese bastado incluso un fariseo "controla el balón involuntariamente con la mano" para no hacerlo tan evidente. Nothing. Niet. Un bel cazzo. Nada. Rien de rien... Domenech y Henry reconocieron que hubo mano, con sus "peros" y sus "papá no lo hice aposta". La UEFA no ha abierto un puto periódico. No han encendido la radio, no. Ni las pantallas planas que adornarán sus suntuosos despachos con vistas al lago Leman.

A mí no me gustan las teorías conspirativas: que si todo está amañado, que si Platini dicta la líneaa los árbitros... pero de todo lo leído hoy sobre la cuestión, sólo un parrafo me ha dado verdadero asco. Y lo firma la UEFA.

jueves 19 de noviembre de 2009

¿Habría ganado Irlanda con el mentiroso y el gordinflón?

Stephen Ireland. Aunque no lo parezca, de ángel no tiene nada
Por Rocheteau
Si Henry no hubiese emulado a Tony Parker, Francia podría haber ganado igual por penaltis. Pero si Irlanda hubiese logrado un resultado positivo en Croke Park, hoy estarían buscando hotel en Sudáfrica. Es más, bailaron a la banda de Domenech. Pero quizás con un centrocampista que hubiese sabido dar el último pase o tenido el balón más de tres segundos en el pie, ayer habrían podido colar un par de goles. Dos nombres decisivos faltaban en la lista del viejo Trap: un mentiroso, Stephen Ireland, y un gordinflón, Andy Reid.

Lo de Ireland merece espacio en Qué me dices. Septiembre de 2007. Partido crucial de calificación para la Eurocopa frente a la República Checa. La selección estaba concentrada en Bratislava (Eslovaquia). Steve Staunton, entrenador, recibe una llamada de la novia de Ireland, centrocampista del Manchester City y el gran talento de la Irlanda joven. Su abuela se había muerto y quería que se lo dijese con mimo, porque Ireland estaba profundamente unido a ella.

Ireland mostró un gesto compungido. No se sentía capaz de jugar. Era una parte de su familia la que desaparecía en la tierra de los ancestros. Le pusieron un jet privado y allí que se fue, vestido de riguroso luto. Pero los muerdetobillos de los tabloides, de un simple vistazo, descubrieron que su abuela era una adorable ancianita de Cork que seguía yendo a pie a por el pan.

"No, era mi abuela paterna, Brenda Kitchener", adujo Ireland. Pero los muerdetobillos demostraron que ella también vivía. "No, en realidad es la segunda mujer de uno de mis abuelos la que ha fallecido". Evidentemente, tampoco era cierto.

"Jessica me dijo que se sentía muy sola y quería que viniera a casa. Pensó que me dejarían volver antes si decía que mi abuela había muerto", se explicó posteriormente. Vamos, que había negado tres veces en la católica Irlanda para poder echar un kiki... y portando ese apellido. God damned!


Pitbull del Sunderland

Irlanda perdió aquel partido. Ireland perdió el orgullo. Y, pese a todo, dos años después, todo el país ha presionado para que el irlandés más talentoso volviese a la selección. Pero ni él se ha mostrado públicamente dispuesto a volver, ni un viejo zorro como el Trap iba a fiarlo todo a un tipo capaz de dejar tirados a sus compañeros por una irlandesa llamada Jessica.

Los aficionados del trébol volvieron entonces los ojos hacia Andy Reid, el pitbull del mediocampo del Sunderland. Un tipo trabajador, completo y que hasta la toca bien: un pulmón para los verdes. Ya, pero al Trap no le van los jugadores fuera de forma. Y Andy Reid tiene algún problemilla con el fish & chips.

Cuando le preguntaron, el italiano explicó que él quería jugadores capaces de correr los 90 minutos. Y a Andy Reid, según algunos, eso se le hace tan cuesta arriba como a Ronaldo. No según Steve Bruce, su entrenador, capaz de destacar su "capacidad atlética" (equivalente a la de Curro Romero en una plaza) para reivindicar (en vano) que Trapattoni diese al chico una oportunidad.

Siguen sin ser más que hipótesis. A lo mejor, con el mentiroso Ireland y el gordinflón Reid, Francia habría ganado por goleada. Pero la hipótesis es un poco más entretenida que la de la mano de Henry.

Un último deseo: entrar en la FIFA

Por Sole Leyva
En sólo cinco años la temperatura máxima de Madrid en noviembre ha subido de 12 a 21 grados. Una brutalidad. Al final parece que Al Gore, fuegos de artificio aparte, será de verdad el nuevo mesías verde. El calentamiento global se está cargando las estaciones como tales, ventilará de un plumazo los icebergs de los polos en este siglo y va camino de llevarse por delante en menos de 40 años uno de los países más pequeños del mundo, Tuvalu, exhuberante archipiélago coralino situado en el Océano Pacífico, a medio camino entre Australia y Hawai, cuya selección nacional tiene un último deseo: entrar en la FIFA.

El archipiélago, de 26 kilómetros cuadrados, tiene sólo 11.000 habitantes. Está formado por cuatro arrecifes de coral y cinco atolones. La parte más alta de las islas está a apenas cuatro metros del nivel del mar. Al ritmo que se derriten los polos, el país, el más pequeño de los que integran la ONU, puede convertirse en el Ribadelago pacífico. El cambio climático ya devora sus cosechas e inunda sus campos. Para ellos el cambio climático no es un futuro amenazante sino un presente jodido de cojones.

Pese a que forma parte de la Commonwealth -se independizó del Reino Unido en 1978-, ámbito en el que el rubgy es el deporte predominante, y sus paradisíacas playas invitan más a estar tirado a la bartola tomando una caipirinha que dando patadas a un balón, la pasión por el fútbol es desmedida. Pocos escolares no practican el que se ha convertido extrañamente en primer deporte nacional. Los nueve equipos que componen la liga-pachanga juegan entre febrero y octubre, pero no es una liga profesional. Tampoco tienen dinero para contratar a un seleccionador.

"Si entraramos dentro de la FIFA tendríamos un seleccionador y estoy seguro de que progresaríamos mucho. Este año hemos empezado a hacer un recuento del número de jugadores, pero es un trabajo fastidioso, y hay que entender que nuestra asociación se basa únicamente en el voluntariado. Necesitaríamos varios empleados a tiempo completo...", explicaba en una entrevista en la web de la FIFA Tapugao Falefou, presidente de la Asociación Tuvaluana, que se reunió recientemente con los rectores del fútbol mundial acompañado por el Primer Ministro isleño, Apisai Ielemia.

La selección nacional o lo más parecido a lo que tienen ya ha disputado torneos internacionales. Su estreno mundial fue deprimente... a priori. Encajaron un 16-0 contra Fiyi en la ronda clasificatoria de los Juegos del Pacífico Sur, que también servían de primera fase de la competición preliminar para el Mundial de 2010. Después perdieron 1-0 ante Nueva Caledonia, y empataron con Tahití (1-1).

Como tales son resultados desalentadores, pero aguantar media parte con la portería a cero contra Nueva Caledonia y empatar con Tahití -ambos son equipos potentes del Pacífico- es un buen presagio. Desde Tuvalu confían en que la FIFA llegue con la chequera debajo del brazo. "Pertenecemos a la ONU desde septiembre de 2000. En cierto sentido, la siguiente etapa consiste en integrarnos en la gran familia del fútbol", explica el presidente de este país monárquico que ha sido uno de los primeros en plnatearse ser 100% renovable antes de 2012.

Según explicaba en un artículo en elmundo.es Enrique Soria, jefe de la división de energías renovables del CIEMAT, la energía solar, la eólica, la biomasa y los biocombustibles serían suficientes para mantener un archipiélago pequeño y poco habitado como éste. Una de las primeras medidas ha sido curiosamente instalar paneles solares en el estadio de fútbol de Funafuti, la isla-capital. Las placas fotovoltaicas abastecen por ahora sólo un 5% de la electricidad consumida en Tuvalu.

Si finalmente entra en la FIFA y se hunde dentro de 40 años -la población sería evacuada a Nueva Zelanda-, Tuvalu será la única selección del mundo que no represente a un país, ni a un terreno, sino a un puñado de atolones hundidos en el Pacífico.

martes 17 de noviembre de 2009

Jesús Navas y la maldición del Cono Sur.

Por Lola Dirceu
Aparecen como cometas. Deslumbran con toda suerte de gambeteos, rabonas y pinceladas pintureras. Parten cinturas a su paso y se ponen sombreros de ala ancha tirados desde la grada tras meter gol. Les idolatran como santos aparecidos. Se forran. Se lo gastan. Al tiempo que caen los años, pasan de entrenar y riegan sus noches con oloroso, amontillado y tangas que asoman por rabadillas de discoteca. En plena madurez de su carrera, se ponen pochos. La desidia y la abulia se apodera de ellos y los halagos se tornan insultos, abucheos y pitadas cada vez que tocan el balón. La palabra compromiso es una lección que se perdieron: estaban de pellas escuchando flamenquito en el Ferrari.

Desconozco las coordenadas exactas, pero existe un Triángulo de las Bermudas futbolero en el cono sur de Andalucía. Trazando toponimia tan esotérica, abarcaría desde Dos Hermanas a Jerez de la Frontera, pasando por el Puerto de Santa María, la califal y taurina Córdoba y el Barrio de Santa Cruz (sortilegio que se extiende hasta la currista localidad de Camas). De tal suerte, que todo aquel muchacho que nace allí con natural donaire para el balompié, gasta rápido su talento y casi nunca abraza eso tan esforzado de la regularidad y la constancia, la ansiada "larga trayectoria en la elite".

A Jesús Navas le ha costado muchas subidas por la banda -así como regatear sus problemas de ansiedad­- llegar a la selección española. Es sin duda, uno de los mejores estiletes del fútbol europeo. Es tímido, gasta mirada azul piscina, tiene un motor inagotable y calidad de sobra para dar y meter chicharros como extremo derecho. No es exhibicionista y no busca la complicidad impúdica con la grada. Tan amueblada la cabeza como las botas.

La pregunta es: ¿durante cuántos años desplegará toda la esencia que lleva en su menudo cuerpo? ¿Cuándo se apoderará de su talento la vaguería del que todo lo tiene, el ahí me las dén todas de los que han saciado cuenta en el banco y artes amatorias? El de los Palacios cumplirá el próximo sábado 24 años. A esa edad, algunos paisanos también acapararon titulares y portadas..., pero su carrera ha acabado como la fiesta de Halloween interrumpida por Lopera.

Como Pinedita, al que Maradona ungió como sucesor en la temporada 92-93 (¿presa de algún efluvio?). El bueno de Pineda nació en Córdoba, a una parada del AVE de Sevilla. Tras el Extremadura y el Carolinense, colgó las botas sin homenajes. Ahora intenta regresar por la vía del carnet de entrenador, porque lo más reseñable de su carrera sólo trae a colación la mencionada anécdota junto a barrilete cósmico. Algo parecido le pasó a Luis García Tevenet, otro aparición estelar tan efímera como el cometa Halley. Al menos su carrera tuvo mayor chance, con el Atleti de segunda, Las Palmas y el Orihuela como destinos más memorables. Carlitos fue un extremo más ratonil, con el mérito de haber ganado una Copa del Rey con el Mallorca de Eto'o y Manzano.

Albertini llegó a decir de José Mari Romero Poyón (sic), que era “el mejor delantero del mundo”. Tras dejar tirado al Atleti que se fue al infierno en 2000, en el Milan dejó claras todas sus indolencias. Ahora repta por el Nastic tras estafar al Villareal y a su ¡¡amado Betis!! El caso de Reyes es de todos conocido. El Arsenal pagó un dineral por el de Utrera. Se fue a Londres a que sus colegas le trajeran a España todos los megadeportivos que su nómina le procuró. Ganó una Liga, pero la bruma de Londres nada tiene que ver con la luz de Triana. Volvió, tuvo chispazos en el Madrid calderoniano (una Liga más) y se fue al Atleti, que vistó su compromiso, lo cedió al Benfica. Vuelta al Manzanares, que le paga cuatro millones de ficha. ¿Su futuro? Pues puede que el mismo que el de Joaquín: camino de acabar antes de tiempo convertido en una medianía, en un qué pasó con... Lo tiene oscuro Joaquín, que chupa banquillo a la espera de que se canse Pablo Hernández. La carrera del portuense tiene los mismos derroteros que la de Diego Tristán. Al de La Algaba su vida noctámbula le estropeó su fichaje por el Madrid. Livorno, West Ham... Rarezas exóticas para conocer ciudades y hacer caja. Ahora se divierte en el Cádiz, donde le perdonarán todo.

Otro Diego, Dieguito, iba para crack en Carranza junto a Mágico González. Hoy es bailaor, tan barrigudo como cuando jugaba. El almeriense Diego Capel debería llamarse Diego Tropel por su atropellada manera de acometer la portería rival, cabeza sepultada en el pecho marca de la casa. Que se corrija, que pinta cesión al Hércules. De momento, de la maldición al-andalusera se libra Sergio Ramos. 23 años, 54 entorchados internacionales y jugando en un sitio que no es el suyo. Pero ojo, que la música de viento ya suena en el Bernabeu cada vez que deja desguarnecido ese carril derecho que no es el suyo.

martes 3 de noviembre de 2009

Cobo, pitbull de solteros contra 'casaos'

Por John Wyatt
Dice un miembro de esta casa que uno juega al fútbol como es. Es decir, que si actúas como mastuerzo, juegas como un mastuerzo; si eres solidario, no ahorras una carrera por el equipo; si eres un puto egoista, que tus compañeros no esperen sacrificios por tu parte.

Este axioma parece inventado para definir a tipos como Manuel Cobo, uno de esos personajes grises que, de vez en cuando, alcanzan su minuto de gloria, aunque sea a base de remover la mandanga.

Una fuente bien, muy bien informada, sabe de las gestas futbolísticas de Cobo. Riete tú de Vinnie Jones. Lleva varias piernas rotas. Y eso que juega «con colegas». Su mentalidad marrullera en la política no es sino una proyección de sus maneras en el campo. Se pasa el partido protestando, amedrentando al árbitro, insultando a los rivales, siempre encarándose con la estrella del equipo contrario.

La fuente lo define como «un chungo» y no creo que exista mejor calificativo. Aguirre, que no frecuenta los campos de fútbol y sí los de golf, no sabe con quién se está jugando los cuartos. Y eso que, de tanto fumar, ya no puede ni con las botas. El médico le dijo hace poco que, o lo uno, o lo otro. Cualquier día al chungo le da un buen chungo.

lunes 2 de noviembre de 2009

Mi memoria sentimental: Fernando Cáceres


Por Miguel Bujalance
He querido titular este artículo ‘memoria sentimental’ por una sencilla razón, carece de cualquier rigor periodístico, no he buscado fuentes ni he cotejado datos, simplemente se basa en recuerdos, así que adelanto mis disculpas ante aquellos puristas que puedan descubrir algún error de fechas o contenidos. La verdad es que me da realmente igual. Fernando Gabriel Cáceres fichó por el Real Zaragoza en la temporada 1993/94. Su entrenador, Víctor Fernández, se había consolidado en el puesto después de que Alfonso Solans senior confiara en aquel jovencísimo preparador, con una carrera futbolística mediocre, para salvar al equipo del descenso a Segunda División. Objetivo que logró en el último suspiro, en una agónica promoción frente al Murcia.

Por aquel entonces, la ley Bosman no estaba vigente, el cupo de extranjeros residía por entero en el lobby suramericano. Los elegidos eran los siguientes: El uruguayo Gustavo Poyet -una ganga que costó menos de 30 millones de pesetas-, que se confirmaba como un gran llegador tras unos inicios desoladores; el argentino Darío Franco -elegido mejor jugador de la última Copa América y futbolista más destacado de la anterior campaña- se recuperaba de una gravísima lesión que le impediría para siempre jugar en la élite y un joven insolente con futuro, cedido por el Real Madrid, que sería uno de los mejores delanteros de Europa: Juan Eduardo Esnaider. Aquel equipo que empezaba a jugar muy bien al fútbol necesitaba apuntalar la defensa y aquel verano fichó a un central de 24 años llamado Fernando Cáceres, procedente de River.

El negro destacaba por una extraordinaria colocación, que limaba sus deficiencias técnicas. Nunca era el mejor del partido, pero sus actuaciones lograban que aquella defensa tan vaporosa fuera solvente, especialmente cuando este anárquico y fabuloso equipo atacaba con tres puntas. En los tiempos en los que se habla del doble pivote o, incluso del trivote, aquel Zaragoza jugaba con Aragón como único organizador. Ganaba todos sus partidos en La Romareda, incluso llegó a golear en aquella temporada a los dos grandes (6-3 al Barca del Dream Team y 4 a 1 al Real Madrid) y, como genial escuadra mediana, solía perder fuera.

¡Qué gol, Dios santo!

Tras ganar la Copa del Rey en los penaltis, en una final épica con el Celta de Cañizares, el equipo se preparó para disputar la Recopa de Europa. Cáceres nunca se lesionaba y fue una figura fundamental en el trascurso de las eliminatorias. Sufrió en la dura remontada ante el Feyenoord y aguantó con galones de capitán general el 3 a 0 de la ida en el campo del Chelsea. En la final, esperaba el Arsenal. Para la historia, el gol de Nayim, aunque fue Cáceres quien mantuvo a raya el empuje de los británicos.

Al año siguiente, el equipo perdió la chispa y empezó a acomodarse. Esnaider era fichado por el Madrid y la cuesta abajo de extraordinarios jugadores como Pardeza e Higuera (mi ídolo, con su barriga cervecera y maradoniana) resultaba inevitable. Permítanme una licencia: la primera vez que acudí a un estadio fue para ver al Zaragoza jugar contra el Real Madrid en el Bernabéu. El equipo maño se adelantó con gol de Higuera, el Madrid remontó con tres goles (dos de penalti, muy dudosos, debo decirlo) y, en el último minuto, Higuera marcó un gol absolutamente maravilloso. Qué gol, dios santo. Recuerdo estar sentado en la parte más alta y barata con unos amigos, primerizos todos en el estadio, junto a un tipo que me atufaba con su puro y gritaba una y otra vez: ¡Arbitro, cucaracha! La poesía de fútbol.

Aquella temporada, con el equipo en descomposición, un Víctor Fernández discutido y con dos prometedores delanteros aun verdes (Morientes y Dani) el Zaragoza sufriría para mantenerse en Primera. Había que hacer caja y se vendió a Cáceres, creo que al Boca Juniors. El jugador volvería pronto a España por un precio mucho más elevado de mano del Valencia. Poco después, ficharía por el Celta de su antiguo entrenador y acabaría dignamente su carrera en Europa.
Vayas donde vayas, negro, que te vaya bien.

viernes 30 de octubre de 2009

Pellegrini: 7 libres y directos

Nunn
Sería la hostia que saliera un jugador en rueda de prensa y dijera: "Estamos hartos de este entrenador. Que se vaya". Pero no, siempre dicen que están "a muerte" con él, cuando los periodistas intuyen carnaza de despido y preguntan a los cómplices. Granero ya ha dicho que la plantilla está "a muerte" con Pellegrini, y Guti y Cristiano le han hecho coro con otras palabras. Así que Pellegrini está muerto. Visto que en España, dato científico, no dimite un entrenador desde que Camacho se fue del Madrid, la destitución está cerca. Florentino nunca lo quiso, pero no había otro. ¿Quién quiere venir a la trituradora de entrenadores pintada de blanco nuclear? Los que no han ganado nada. Como Pellegrini. Cuando Florentino fiche a alguien que haya ganado algo, repicarán campanas.
El que venga tiene que ser guapo, saber hablar bien y no haber ganado nada: Queiroz, Luxemburgo. Si no, será uno de la casa: García Remón, López Caro, Del Bosque, Camacho. Todos, menos el actual seleccionador, tienen algo en común: no han ganado una mierda. Sólo Vicente, el que tenía un libreto tan poco tecnificado que debía de ser un pergamino, tiene un palmarés. Florentino ganó en cinco temporadas dos Ligas y una Copa de Europa, si contamos los títulos 'que valen'. En todos ellos el entrenador era Del Bosque. Y se repite el modelo del entrenador guapo sin títulos. Así que si quieren le echamos la culpa a Pellegrini, pero me da bastante la risa.

Sole Leyva
Para domeñar a las bestias blancas, los capos del vestuario blanco, los mismos que se han cargado a una buena ristra de técnicos, hay que tener un par. Y además, tenerlos bien puestos. Si la conversación de Pellegrini con Guti en Alcorcón se produjo en los términos publicados por los medios, si el chileno mandó a la ducha al rubito de pases de oro y defensa de mirra cuando se le puso gallito, tiene todo mi respeto. Otra cosa es el fútbol. El Real Madrid sigue sin jugar a nada. Pellegrini no tiene propuestas claras, pero aun así es pronto. Si a los presidentes se les da cien días, él también se los merece. Al fin y al cabo el Barça sólo está a tres puntos. Además, a Florentino no se le conoce la metralleta cargatécnicos que sí tenía Jesús Gil. No es su estilo. Todo este debate de la crisis y tal es una milonga montada por los medios. Se trata de vender. Lo que sí está claro es que este año por Chamartín no van a ver ninguna copa a no ser que se visite la sala de trofeos. ¿Crisis? Les habla un atlético. Ustedes no saben lo que es la crisis.

Halftown
Cuando el pasado 1 de mayo escribimos el Libres y directos sobre Juande Ramos, avisé que su continuidad en el Madrid habría sido un suicidio deportivo. Seis meses y 230 millones de euros después, los galácticos han vuelto y el sustituto de Juande está en el disparadero. Pobre ingeniero, lo bonita que le estaba quedando la obra en el Madrigal, y lo grande que le está viniendo el proyecto en Concha Espina.

Rocheteau
No te conozco, Manuel, ni trabajas en una fábrica, ni la calle está mojada. Te reconozco que desconfío por principio de un tipo que come cinco años seguidos gnocchi con tomate y los domingos, para cambiar, pizza margarita. Me pareces un poco pichafloja, porque aceptar este curro con Darth Florentino y Valdano Vader era como comprarse un disfraz de felpudo y tumbarse a la entrada del metro Sol. Me toca incluso un poco los cojones oírte decir que tu equipo juega bien cuando no he pagado 15 euros al mes para tragarme a once paramecios blancos corriendo descoordinados. Y aun así, estoy contigo.
Cómo molaban esos Audis que les dieron a tus jugadores en la nieve el martes, ¿eh?. Ronaldo (lesionado y caminando sobre nieve), Benzema tirando bolas, cojonudísimos planos, toma Christmas y felicidad. Ya, ¿pero a que no fuiste tú el que cambió la sesión de entrenamiento que estaba prevista a esa hora? Cuando era evidentísimo que Snejder iba a ser necesario para darle algo de cemento a ese medio campo incoherente y solipsista, hubo quien lo zumbó al Inter, para seguir tragándonos a Guti, que empieza a serle al fútbol lo que Raphael a la canción... y a la historia capilar. ¿Te trajeron a Silva, como pediste? ¿Y a Cazorla? No, claro. Y hay que entender que a la panda de niñatos que te ha tocado varear le molestaba dormir en el hotel antes del Alcorcón y no meter esa noche. Me da que el sábado toca Víctor Jara en Spotify: "Suenan las sirenas, de vuelta al al trabajo, muchos no volvieron, tampoco Manuel".

Víctor Enciso
Ahora Pellegrini no llevó al Villarreal a una semifinal europea, no metió a un equipo de pueblo en un continente, no hizo jugar para la felicidad a los de amarillo durante años, no defendió el toque por encima de todo. Ahora Pellegrini es el culpable de que el Madrid no juegue un pimiento en dos meses, de que el ser superior fichara corredores con músculo, glamour y algo de técnica (la cosa no va por Kaká, evidentemente) y de que el club vaya filtrando al vestuario goteras de desautorización del entrenador. Es la vieja historia del fútbol urgente: si no ganas tres partidos te pongo a algunos jugadores clave en contra, tiro del periodismo resultadista y voy salvando el culo. El fútbol es fútbol aunque sea en fútbol no es fútbol. Al fútbol se puede perder un día contra un ser inferior. Al baloncesto o al cricket no. Por eso, el fútbol es tan grande, porque todavía es un juego. Pese al imperio del capital es un juego. Y eso le da oportunidades a los pobres frente a los ricos.
PD: Por cierto, Pellegrini, te defiendo hoy, pero no me olvido de Riquelme ni ahora de Guti. Serán raros, especiales, insoportables quizá, pero a ti los clubes te pagan millonariamente para conducir grupos de élite. No queremos a Riquelme y a Guti para ser sus amigos. Los queremos para ser felices cuando vamos al fútbol.

Nick Panzeri
Las cadenas de televisión han empezado a realizar encuestas entre los espectadores para medir si un programa que no funciona puede recuperarse y así no retirarlo inmediatamente de la programación. Si se hiciera algo parecido entre los socios o aficionados madridistas, Pellegrini ya estaba en un avión con destino a Chile o de vuelta al Villarreal, donde le recibirían con los brazos abiertos.
Si la paciencia se ha convertido en un bien excaso en cualquier ámbito de la sociedad (películas que se retiran con una semana en cartel, libros que desaparecen de las librerías antes de acumular una mota de polvo...), en el fútbol no existe... sobre todo con los entrenadores sin amistades mediáticas. Si te llamas Capello, puedes permitirte que tu equipo se arrastre durante más de una vuelta sin ver amenazado tu puesto porque gritas mucho en la banda y ningún directivo querrá escuchar esos chillidos en su despacho. Pero si te llamas Pellegrini, la sangre de tus venas corre a 30º y no has gritado ni viendo una película de terror, estás vendido.
En cualquier caso, la estadística dice que menos de la mitad de los cambios de entrenador sirven para mejorar la marcha de un equipo. Con presidentes de gatillo fácil Rijkaard nunca habría ganado dos Ligas y una Champions con el Barcelona, Benítez no habría dado al Valencia su último título y Aragonés no habría llegado a la Eurocopa de la que salió ganador. Así que, Florentino, ten paciencia.

Sebastián Dulbeca
Dead man walking, chapa de coto recién abierta la veda y hasta pavo en Nochebuena. A qué velocidad tan acojonante arden 250 millones y cómo atonta el calorcito de la pira. Cambiar la porcelanosa de Levante por el Chamartín más versallesco de la historia no es tan simple como un capítulo de Benito y Manolo. Ser Califa en lugar del Califa requiere sus automatismos y el mejor repelente de envidias y reproches. Si encima resulta que desentona en overol, reniega del mondadientes y, sobre todo, tiene en las meninges un diagrama de juego que hasta hace tres meses se saludaba con botafumeiro, en oposición a lo último que ha desfilado por Florentilandia, Pellegrini merece algo más que una selectividad de 180 minutos. Aunque nos siga martirizando con Marcelodrenthe.

El viaje sin retorno de Los Maniceros

Por Sebastián Dulbeca
En el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo de Caracas, habitación 734 del servicio de Oficiales Superiores, el silencio acribilla a Manuel Júnior Cortez cuando intenta cauterizar sus recuerdos.

-¿Hay alguna posibilidad de hablar con él?
-Ese paciente está aislado. No podemos facilitar ninguna información.

Los cuerpos fríos, descuadernados, de dos de sus compadres esperan para volver a ser tierra en Perú y en la misma Venezuela. Otros ocho acaban de llegar a su natal Colombia.

Con todos despachaba mercancías en chivas (autobuses) transfronterizas quien desde la soledad del policlínico, y recién alcanzada la mayoría de edad, tiene ahora que reiniciar su vida.

Su tragedia es doble: ha estado a punto de ser liquidado y su equipo de fútbol, 90 minutos de anestesia para una existencia miserable, ya no existe.

El secuestro y posterior ejecución de 10 de los 12 jugadores del combinado de 'buhoneros' (tenderos ambulantes) en el que en mala hora se alineaba Cortez ha sido bautizado como 'la masacre de Los Maniceros'.

Nadie en Venezuela, en Colombia y, mucho menos, en España (aquí el suceso únicamente ha interesado por su macabro desenlace) acierta a explicar por qué 25 personas fuertemente armadas interrumpieron el juego en una cancha para aficionados de Fernández Feo, municipio del estado de Táchira (Venezuela), el pasado 11 de octubre.

Funcionarios del Gobierno regional atribuyeron rápidamente la carnicería de los maniceros (vendedores de cacahuetes) a rebeldes del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Colombia no se aviene a esa hipótesis, dado que en la región -ambos países comparten 2.219 kilómetros de frontera- operan tanto guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) como facciones de las disueltas AUC (Autodefensas Unidas de Colombia).

Se trata, además, de una zona bataneada por el tráfico de drogas y de armas, además de por el contrabando de combustible y de vehículos robados.

Por desgracia, todo parece indicar que la tragedia pudo originarse por un ajuste de cuentas (un posible robo de los jóvenes a los caudillos locales) o por un fatal error.

Las únicas declaraciones de Cortez -a la Policía- han servido para conocer que los captores preguntaban insistentemente a los maniceros por los jefes paracos (paramilitares) que, según ellos, les habían reclutado, quién sabe para qué. El portavoz del comando fue un sicario con alias, Payaso, al que las autoridades sí tienen enfilado.

Sea como fuere, el grupo, que según el reporte de varios testigos intimidaba con fusiles y pistolas de 9 mm, vestía camisas negras con serigrafías del Che, pantalones de camuflaje y botas de goma (los supuestos cabecillas llevaban ropa de civil y lucían cadenas de oro), escuchaba música mexicana (!) y se comunicaba por radio, amarró a los jugadores tras arrebatarle la lista al árbitro y luego los introdujo en dos camionetas para el pertinente paseíllo.

Nada más se supo de ellos hasta el pasado domingo 25, cuando varios cadáveres aparecieron en el sector de San Lorenzo, entre los pueblos de Iribaren y Libertador, también en Venezuela.

"Estuvieron secuestrados durante todo este tiempo debajo de un puente, atados al mismo con cadenas", reconstruye la secuencia de los hechos Leomagno Flores, secretario del Gobierno de Táchira.

"Desde ayer por la tarde (por el sábado) los fueron sacando por separado, diciendo que los iban a liberar (...) La manera en la que fueron apareciendo los cadáveres nos da a entender que este grupo está actuando como los animales, como las hienas, marcando el territorio en una especie de triángulo de las Bermudas". Aún hay un miembro de Los Maniceros en paradero desconocido.

A todo esto, Cortez aún no ha respondido a la gran pregunta: cómo logró desoír el himno de la bala.

Olvidado el patiperreo con el que se sacaba el jornal, ha solicitado un sigiloso traslado a Colombia con urgencia. Cuando le regresen las palabras descubrirá que entre la selva y ninguna parte, rodeado de un verde que aturde, ya no habrá más balón ni más panas.

Las piedras repulidas y como huevos prehistóricos del cuento son ya apenas polvo, una rememoranza triste del esplendor geométrico de un Macondo sólo de papel.

miércoles 28 de octubre de 2009

A Pellegrini no le gustan las Copas

Por Nick Panzeri
Pellegrini es un hombre de costumbres. Repite comidas, corbatas, discurso... y ridículos coperos. El ingeniero tiene un problema con este torneo desde que llegó a España. El humillante 4-0 del Real Madrid en Alcorcón que tanto escuece al madridismo, debió parecerle un déjà vu al entrenador chileno.

En sus cinco temporadas en el Villarreal, Pellegrini consiguió éxitos sin precedentes, pero en Castellón todo el mundo sabía que había un torneo con el que nunca comulgó: la Copa. De hecho, por la ciudad se extendió el rumor de que cada temporada tiraba la toalla en este torneo voluntariamente, para poder centrarse en Liga y Champions/Uefa y no saturar a los jugadores.

Nada más llegar, recibió su primer varapalo en este torneo, al caer eliminado en primera ronda contra el Girona. Un año después, el sorteo le deparó al Valencia en el primer cruce copero. 0-2 en el Madrigal y a casa un año más a las primeras de cambio.

La temporada 2006/07 avanzó frente al Castellón, pero en la segunda eliminatoria perdía por un 3-1 de parcial contra el Valladolid. El año siguiente, Pellegrini quiso sacarse esta espina y avanzó ante Las Palmas y Recreativo, pero en cuartos de final se cruzó con el Barcelona y ahí terminó su viaje.

Pero si algo debió recordar Pellegrini según iban cayendo los goles en el Malecón era de lo sucedido hace justamente un año en Almería. Concretamente en El Ejido, donde el Poli, que también militaba en 2ªB, le endosó un doloroso 5-0. "Es un resultado remontable", destacó tras aquel partido. Sin embargo, el Villarreal sólo pudo empatar a uno en El Madrigal. Aviso para el raulismo, que ya ha empezado a apelar a esta coartada para tapar su ridículo.