jueves 23 de febrero de 2012

Cerrado por huelga

Por snedecor
En estos tiempos convulsos, la crisis económica y las decisiones políticas llenan las calles de gente y vacían los estadios, y no sólo por el elevado precio de las entradas o los horarios intempestivos. Por ejemplo, Egipto sigue sin fútbol desde la matanza politizada de Port Said, y si en España la incapacidad para firmar el nuevo convenio colectivo del fútbol profesional aún no desemboca en un nuevo parón (o en amenaza de) es porque en la cúpula de la AFE ahora mismo tienen otros problemillas más urgentes de los que ocuparse. Pero a lo largo y ancho del orbe, varios países ven como sus ligas cierran temporalmente para protestar por los motivos más diversos.

GRECIA: La crisis del (no tener un) Euro
El balón no rueda en los campos de Segunda y Tercera desde principios de mes, y este próximo fin de semana se parará también la Primera división helena. Los jugadores de las categorías inferiores se declararon en huelga porque no cobran, y los directivos de la SuperLiga cerrarán una jornada porque el Gobierno quiere vigilar más de cerca su comportamiento financiero, en una medida que los clubes consideran una cortina de humo para tapar la pésima gestión gubernamental en esos otros campos donde hay más en juego. Mientras tanto, el cuantioso dinero de las apuestas (el de las legales, porque el de las ilegales dicen que sigue corriendo sin problemas) está paralizado por la empresa OPAP desde la temporada pasada, como castigo por el comportamiento violento de los aficionados. Como siempre que las autoridades políticas intentan inmiscuirse en los asuntos del fútbol, la FIFA ya se ha apresurado a lanzar su tradicional amenaza de suspensión internacional y cabe esperar que, también como siempre, las autoridades políticas acaben dando marcha atrás en sus pretensiones so pena de quedar como los imbéciles que dejaron al país sin ir a la Eurocopa.

PERU: Cantera contra los piquetes
La situación en el país andino es de todo menos novedosa, porque lo que pasa es que los clubes están endeudados hasta las cejas y simplemente buscan maneras de no pagar lo acordado. La última que se les ha ocurrido es pagar las deudas contraídas en 2011 con sus jugadores en 24 cómodas mensualidades; pero con la mosca tras la oreja y el bolsillo pelado los futbolistas exigen el pago en un plazo máximo de 12 meses. Obviamente no ha habido acuerdo y, tomando ejemplo de la España de los ochenta, la jornada de este fin de semana (primera del campeonato) la han disputado los juveniles, que no cobran y, de momento, tampoco se quejan.

El asunto cobra tintes esperpénticos (y perdón por el verbo utilizado) porque quienes más deben son los más grandes de la competición (Universitario, que además tiene sus ingresos embargados por el fisco peruano, Cienciano y Alianza de Lima) y porque la huelga de futbolistas afecta también a los equipos que sí pagan lo firmado. Por ejemplo, los jugadores profesionales del Deportivo San Martín (a los que el club afirma no deber nada) se solidarizaron con sus compañeros y no viajaron para enfrentarse al Melgar; su club no desplazó a los juveniles y perdió por incomparecencia. Fue el único equipo que no se presentó. Dadas las circunstancias, tanto el Deportivo San Martín como el Unión Comercio y el César Vallejo, que también juran estar al día en sus pagos, amenazan con borrarse de la competición si la huelga sigue en pie. El Inti Gas ha ido un paso más lejos: ha despedido a su entrenador y a todos sus jugadores profesionales por secundar el paro, saltándose a la torera cualquier normativa laboral. Sus juveniles, por cierto, ganaron su partido.

ECUADOR: Sin pitos no hay paraíso
En Ecuador tampoco ha habido fútbol este fin de semana, aunque en este caso el problema no es de dinero y quienes han cerrado el chiringuito no han sido ni los jugadores ni los clubes, sino los árbitros, que protestan por lo que consideran un atropello de la Federación nacional. La entrada en vigor de una resolución por la que los colegiados pasan a ser designados y estar controlados por un Comité Académico (dependiente de la federación) en lugar de por la Comisión de Arbitraje (órgano en principio independiente, tal y como estipula la FIFA en su reglamento) ha hecho que los trencillas ecuatorianos se declaren en huelga de pitos caídos. La Federación Ecuatoriana de Fútbol (¿qué tendrá las siglas FEF?) amenaza con descender de categoría a los árbitros que falten a tres encuentros y hasta el presidente del país, Rafael Correa, ha intentado mediar en la disputa, pero la liga está suspendida indefinidamente mientras se resuelve la controversia. La próxima reunión tendrá lugar el 29 de febrero, lo que garantiza al menos otra semana sin liga y un grave problema de fechas en el ya de por sí bastante comprimido calendario ecuatoriano: los clubes que participan en los torneos continentales ya tiemblan ante la posibilidad de tener que jugar tres partidos en cuatro días, como ya hiciera la LDU en 2010. Es lo que tienen las huelgas, que al final siempre le toca a alguien hacer horas extras para recuperar el trabajo. Que al menos les sirva para algo.

viernes 27 de enero de 2012

De copas y recuerdos

Por snedecor
Suerte tenemos de que el icono de esta Copa del Rey trabaje para Caja Círculo y no para, es un decir, el Banco Santander, el BBVA o similar: a estas alturas tendríamos la publicidad del Súper Depósito Pablo Infante (habría que darle alguna vuelta más al nombre, lo sé) hasta en la sopa. En cualquier caso, los 15 minutos (largos) de fama que está acumulando el capitán del Mirandés servirán para que la gesta de su equipo no caiga en el olvido. Porque ya es seguro que dentro de unos años, cuando las cámaras hayan dejado de acudir a su oficina de Quincoces de Yuso (hasta ese pueblo se está haciendo famoso), seguiremos acordándonos de aquel modesto equipo de Segunda B que se plantó en unas semifinales de Copa. No recordaremos el año, puede que confundamos alguno de los rivales que dejaron en el camino, pero tendremos fresca en la retina la imagen y la historia de ese calvo genial capaz de colocarte una hipoteca y liquidar a un Primera en menos de doce horas.

Pablo Infante, su reluciente calva y su anodino trabajo en un banco son el pasaporte del Mirandés a la eternidad. Pase lo que pase en semifinales (y sobre todo si pasa el que por lógica no tendría que pasar) el equipo burgalés ya ha hecho historia, pero convendremos todos en que hay historias de la Historia que se nos graban en la memoria y otras que sólo quedan anotadas en los libros, esperando que alguien las encuentre. Y sólo hay que bucear un poco en nuestras mentes para encontrar los ejemplos. Porque si hablamos de carrerones coperos de equipos de Segunda B, el primer nombre que nos viene a todos a la cabeza es del Numancia. ¿Por qué? ¿Porque llegó a cuartos eliminando a tres primeras a ida y vuelta, y llegó a poner en apuros a todo un Barça? ¿Sólo por eso?

Pues no. Su gesta se nos grabó a fuego simplemente por el nombre del equipo, Numancia, por todo el significado histórico que atesora. Dos mil años después, la heroica resistencia de un pueblo diminuto frente a un gigante invasor, esa historia que todos aprendemos en el colegio y que contribuye a formar nuestro espíritu hispano más patriótico (?), se trasladó al escenario donde se disputan ahora esas batallas: un campo de fútbol. Imposible no emocionarse. A eso sumémosle que aún no he conocido a nadie que tenga algo en contra de Soria (factor importante para que la simpatía por el equipo se contagie a todos los rincones del país) y que en pleno estallido de la liga de las estrellas un veterano trotamundos del fútbol modesto accedió a grabar la experiencia con su cámara casera para un programa de televisión, y nos encontraremos con todo un fenómeno mediático imposible de olvidar. Puro marketing directo al corazón.

Matagigantes en el olvido

El ejemplo más reciente de que la memoria es selectiva y caprichosa (y tremendamente influenciable por los medios) lo encontramos en Alcorcón. ¿Qué diferencia al equipo de Anquela del histórico (este sí y con todas las letras) Real Unión que consiguió la misma hazaña un año antes? Pues que el 4-0 de la ida se logró ante el primer proyecto del segundo advenimiento de Florentino, que el Marca (vaya usted a saber por qué) estaba como loco por meterle mano al ingeniero Pellegrini y que alguien tuvo la feliz ocurrencia de bautizar el revolcón como “alcorconazo”. De ahí en adelante, cualquier eliminación vergonzante nos remitirá a aquella mágica noche en Santo Domingo. Ni Real Unión ni Toledo (matagigantes original) tuvieron tanta suerte, aunque al menos el nombre de este último sonará cada vez que alguien abogue por volver a las eliminatorias a partido único.

Todo esto viene a cuento de que la hazaña del Mirandés tiene un precedente que (casi) nadie recordaba y que a todos nos ha hecho levantar la ceja con una mezcla de desconocimiento e incredulidad. Porque al revisar los libros en los que queda grabada toda la Historia nos hemos encontrado con el ejemplo contrario, el de una de esas grandes historias que no llegan a calar en el imaginario popular: la historia del Figueres, primer equipo de Segunda B en plantarse en unas semifinales coperas (lo del Deportivo Logroño en el 31 me permitiréis que no lo cite). Sólo han pasado 10 años, pero apuesto a que nadie sería capaz de dar un solo detalle de aquella gesta sin tirar de hemeroteca, y eso que por el camino derrotó al Barcelona.

Que el de Rexach fuera uno de los Barças más olvidables de la historia, que esa eliminación fuese en la primera ronda, en casa y a partido único, que luego apeara “sólo” a Osasuna, Novelda y Córdoba antes de caer dignamente ante el Deportivo… todo contribuye a la falta de un referente mediático que ayude al gran público a recordar su historia. Porque esa copa no es la del Figueres, sino la del Centenariazo. ¿A que esa nos suena más?

Porca miseria llegar hasta donde nadie había llegado jamás para que sólo te recuerden cuando alguien te iguala, pero ya se sabe: unos nacen con estrella y otros estrellados. Y si tras la aventura copera Numancia y Alcorcón llegaron al fútbol profesional (y el Mirandés parece estar en buen camino), al Figueres la vida tampoco le ha sonreído desde entonces. Adquirido en 2006 por el dueño de una casa de apuestas online, el club acabó trasladado a Castelldefels y fue refundado en 2007. Hoy está en Regional Preferente y nadie parece apesadumbrarse demasiado porque, seamos sinceros, al Figueres nadie lo recuerda. No le hubiera venido mal tener en su plantilla a un empleado de banca. O a un corredor de seguros. Algo.

jueves 19 de enero de 2012

... y el futbol llegó por fin a Bollywood

Por snedecor
Cualquiera que mire los datos de este mercadillo de invierno debe rendirse a la evidencia: para nosotros, sucios PIGS cubiertos de deuda hasta las cejas, parece que se han acabado los tiempos del derroche futbolero, al menos si no tienes unos amiguitos bien situados en el Golfo Pérsico. Con la que está cayendo, no es casualidad que el dinero de verdad se mueva en esos países emergentes que en la molona terminología económica anglosajona se conocen como BRIC.

Repaso rápido. La B es por Brasil, que ha pasado de ser una nación eminentemente exportadora de peloteros a importar, retener y bañar en oro a jugadores que antes no solían mostrar demasiado interés por disputar el Brasileirao tras cumplir los veinte. La R es de Rusia, cuyo fútbol se ha convertido en el capricho de millonarios de dudosa procedencia y pintoresco comportamiento, capaces de montar un dream team en la olvidada Daguestán y pisarla sólo cada dos semanas para los partidos de local. Y la C representa a China, donde los empresarios del ladrillo han seguido la evolución natural de su subespecie (que tan bien conocemos por aquí), esa que les lleva a invertir sus pingües beneficios en el verde: lo de menos es que su liga sea el patio de recreo de las mafias de apuestas ilegales o que su inversión (?) se llame Nicolas Anelka, lo importante es demostrar al vecino el poderío de su billetera.

¿Y qué pasa con la I? Pues que hasta ahora era la única letra que se mantenía firme ante este desenfreno, felizmente ajena a la fiebre del balón que parece atacar a todo nuevo rico que se precie. Porque la I de BRIC, el call-center de América, la fábrica mundial de ordenadores y medicamentos, el país de los mil doscientos millones de habitantes (casi la mitad de ellos sobreviviendo por debajo del umbral de la pobreza) y las mil lenguas y religiones, la potencia nuclear que danza al son de los musicales de Bollywood, la India, en definitiva, sólo conoce un deporte rey: el cricket.

El fútbol siempre fue el hermano pobre. Con su independencia recién estrenada, buena parte de la selección india de fútbol acudió sin botas a los Juegos Olímpicos de Londres de 1948 y a los de Helsinki en 1952; entre medias renunció a participar en el Mundial de Brasil por falta de medios (económicos, se entiende). Ya con los pies debidamente cubiertos, la India acabó cuarta en el torneo olímpico de Melbourne 1956. En 1964 fue segunda en la Copa de Asia, y desde entonces hasta ahora, nada de nada: sólo dos participaciones más en el torneo continental, en 1984 y 2011, y de sus fases de clasificación para los mundiales mejor ni hablamos.

El considerado mejor futbolista de su historia, Pradip Banerjee (que jugó en los cincuenta y sesenta, seguramente con botas), no salió nunca del subcontinente. Eran otros tiempos, claro. Baichung Bhutia, estrella en el cambio de siglo, sí pudo devolverle a la Gran Bretaña parte del legado que ésta dejó en la India, pero tras 37 partidos (y 17 wikipédicos goles) en tres años en el modesto Bury, los ingleses decidieron concederle la libertad también a él. Leyenda viva en su país, Bhutia aún está en activo: acaba de retirarse de la selección nacional y tiene su propio equipo en la segunda división de la I-League, una competición nacional con graves problemas económicos. Y eso que, que sepamos, Ali Syed no anda metido en ella.

Jubilados F.C.

Pero aunque el pasado (y el presente) del balompié en el país no resulta muy alentador, parece que en la India sí gusta el fútbol; al menos, las audiencias de la Premier empiezan a despuntar gracias a las parabólicas de la cada vez más numerosa clase media. Y en vista de que la citada I-League no tiene muy claro su futuro, Celebrity Management Group, la empresa que gestiona la multimillonaria liga profesional de cricket, se ha animado a diversificar el negocio con el objetivo, dicen ellos, de aumentar la cultura deportiva de la población (y de rascar un poquito más de dinero, digo yo), aliándose con la Federación India de Fútbol para montar una liga de soccer al estilo americano.

Eso sí, de momento los ideólogos han decidido concentrar sus esfuerzos en un único estado, Bengala Occidental, al parecer el más apasionado por este deporte. A final de mes se conocerán los nombres de los propietarios de cada una de las seis franquicias con las que arrancará la Indian Premier League Soccer: los principales empresarios de Calcuta, Siliguri, Barasat, Howrah, Haldia y Durgapur ya están echando cuentas para ver si el invento puede ser rentable. Las franquicias cuestan entre 90.000 y 125.000 libras anuales, dependiendo de la ciudad, y cada equipo dispondrá de unos dos millones de libras para sueldos (al cambio, es más de lo que tienen las franquicias de la MLS americana para toda su plantilla; en comparación, es menos del salario medio que percibe cualquier jugador de la liga india de cricket). Unos sueldos que en su mayor parte se llevarán las grandes estrellas extranjeras, claro: se habla de 600.000 dólares por cabeza por menos de dos meses de competición.

El problema es encontrar a alguien interesado en meterse en esta aventura. Y la búsqueda ha debido de ser francamente difícil, pues han acabado llamando a los retirados. Porque del bueno de Jay Jay Okocha no teníamos noticias desde 2008; Juan Pablo Sorín se había cortado la coleta (no literalmente, esperamos) en 2009; y a nuestro Fernando Morientes se le veía cada vez más cómodo como comentarista desde que colgó las botas en 2010. Fabio Cannavaro había anunciado su jubilación en julio de 2011 aduciendo problemas crónicos de rodilla; Maniche estaba criando panza (más todavía) desde entonces; y Robert Pires también andaba a la caza de equipo desde el verano pasado, aunque por aquellas fechas decía que su mujer no le dejaba salir de Inglaterra (no añadiremos nada). A Robbie Fowler le creíamos felizmente instalado en Tailandia como entrenador-jugador-vividor, y sólo Hernán Crespo permanece en activo en Europa: más concretamente, suele estar sentado en su butaca del palco de jugadores del Parma.

No es descartable que alguno de estos nombres sólo se haya usado como reclamo publicitario, y es posible que algún otro no pase el corte del Draft que decidirá el destino de cada jugador, pero en principio todos ellos, junto a reputados entrenadores de inmaculado (?) currículo como John Barnes, Fernando Couto, Tony Adams o el diablo Etcheverry, son los primeros fichajes de este campeonato que arrancará a finales de febrero y al que desde FNF deseamos una larga vida: pocos torneos parecen a priori tan capaces de generar historias bizarras como esta nueva liga bengalí.

miércoles 21 de diciembre de 2011

Pasandolas moradas

Por snedecor
Mucho ha llovido desde que, allá por 1983, el Palencia se quedara a las puertas de un histórico ascenso a Primera. Entrenado por Luis Costa, el club morado acabó quinto en Segunda, a 3 míseros puntos de la gloria. La temporada siguiente descendería; desde entonces no ha vuelto a pisar la división de plata. Años vagando por Segunda B y Tercera, empresarios desafortunados, otros sin fortuna y alguno más que simplemente buscaba la suya han llevado al club (como a tantos otros) al borde del colapso.

La temporada pasada vino a ser el compendio perfecto: en el campo se rozaron los puestos de play-off de ascenso a Segunda, mientras que en los despachos un cambio de presidencia abría la caja de los truenos (porque la del dinero se la encontraron vacía). Los impagos y una importante deuda con Hacienda colocaron al Palencia al filo del abismo, y al final el club se salvó del descenso administrativo con el tiempo cumplido: el 30 de junio su nombre se incluyó en la primera lista de descendidos por impagos a jugadores, aunque al día siguiente la RFEF rectificó su decisión al comprobarse la validez de un pagaré presentado sobre la bocina.

Aquella salvación vino de una inesperada unión de antiguos enemigos que tuvo como segundo efecto la dimisión del presidente recién aterrizado. Pero por si faltaban elementos que sumar al esperpento, en aquella convulsa primera semana de julio el Porsche del mandatario saliente, Ignacio De Fuentes, apareció calcinado en su garaje: el principal sospechoso, actualmente imputado, es su antecesor en el cargo, Alberto Villegas. Villegas también está denunciado por el club por apropiación indebida, estafa y falsedad documental, delitos presuntamente cometidos durante sus turbios años de presidencia.

Más allá de incidentes cuasi mafiosos, la vida del Palencia no es precisamente bella. La deuda total ronda el millón y medio de euros (en buena parte generados por el “olvido” de Villegas, que no presentó las declaraciones de IVA durante tres ejercicios), la transformación en SAD está paralizada, el equipo bordea los puestos de descenso a Tercera y a finales de noviembre los jugadores de la primera plantilla anunciaron que no regresarían a Palencia tras el parón navideño si no se les pagaba al menos un mes de los 3 que ya se les adeudaban. Con semejante panorama, no hace ni un mes el futuro pintaba más negro que morado.

Pero aún no era demasiado tarde. Vehemente y carismático, el nuevo presidente (el cuarto en un año), Chema “Maturana” Torres es, por lo menos, un hombre de fútbol que lleva toda la vida en los banquillos y despachos del balompié provincial, y que nada más entrar en septiembre puso 200.000 euros para atender los pagos más urgentes. Nadie duda de que su único interés sea salvar al club, y quizá por eso (y por lo dramático de la situación) ha logrado aglutinar en torno a su figura a la masa social del Palencia, últimamente demasiado dividida.

Telemaratón y ayuda divina

Desde el club apuntan que con medio millón de euros podrían ir salvando los principales escollos económicos a los que se enfrentan a corto plazo. Y a falta de un mecenas que ponga dinero a espuertas (Iniesta sólo hay uno y es de Albacete), la nueva directiva ha optado por rogar esfuerzos extras a los socios (“si los 2.000 socios pusieran otros 100 euros cada uno…”) y por organizar una especie de telemaratón a partir de los contactos futbolísticos del club. El pasado miércoles se celebró una cena de apoyo a 30 euros el cubierto, rematada con una subasta benéfica. A través de Sergio Asenjo (único palentino en Primera) llegaron diversos camisetas firmadas del Atlético de Madrid, entre ellas la de Radamel Falcao. Aitor Karanka, con raíces familiares en la provincia castellana, medió para que el club merengue cediera un balón firmado por toda la plantilla y las camisetas autografiadas de Cristiano, Kaká y Casillas. El míster Ramón Calderé movió sus hilos en Barcelona para obtener la camiseta de Messi (que él mismo se acabó adjudicando por 1.150 euros) y las botas y camisetas de entrenamiento de Pep Guardiola. Jugadores como Azpilicueta, De la Bella, Aduriz, Fernando Llorente, Sergio García, Crusat o Negredo donaron sus zamarras y borceguíes, y también colaboraron equipos como el Deportivo de La Coruña u Osasuna, amén de otros deportistas y artistas locales. Incluso el flamante marido de la Duquesa de Alba, palentino de nacimiento, ofreció unos gemelos y un espejo de su amada para la subasta; por razones que se me escapan, nadie pujó por ellos.

También hubo donaciones en metálico: el legendario Isacio Calleja, campeón de Europa en 1964, puso 1.000 euros a fondo perdido. En total, algo más de 16.500 euros recaudados que podrían aumentar cuando se le dé salida a los objetos que quedaron desiertos y a otros que se espera que sigan llegando, como la camiseta del Kun Agüero. Conciertos, partidos amistosos (Depor y Athletic parecen dispuestos a jugar un triangular), sablazos a antiguos amigos y compañeros (Calderé ha pedido un generoso donativo a Sandro Rosell), solicitudes de créditos por medio de intermediarios… la directiva se aferra a todo aquello que pueda suponer un ingreso extra para, al menos, impedir la desbandada de los futbolistas. Y de momento se ha salvado el primer match-ball: gracias a la cena y a otras pequeñas aportaciones de capital privado, los jugadores han cobrado una de las nóminas atrasadas y, en principio, volverán a los entrenamientos el día 28.

Eso sí, en caso de llegar a las últimas consecuencias, una desaparición de la que de momento nadie quiere oír hablar, al Palencia siempre le quedará la opción de encomendarse a Cristo para ser resucitado. Más concretamente, al Cristo Atlético, histórico club de la ciudad del que ya se aprovechó el Palencia C.F. a finales de los ochenta para ser refundado. Entonces jugaba en Tercera y se llamaba Cristo Olímpico, y la coletilla C.O. acompañó al nombre del nuevo C.F. Palencia durante 10 años. Hoy el Cristo vuelve a estar en mitad de tabla del grupo VIII de Tercera División y hace unas semanas sus directivos recibían la visita del presidente del Palencia para tantear las opciones de colaboración. Como el símbolo de la ciudad, la imponente escultura de Victorio Macho que le da nombre (y a cuyos pies disputa sus partidos), este club de barrio humilde siempre parece dispuesto a acoger a los más necesitados. Sobre todo si visten de púrpura.

lunes 12 de diciembre de 2011

Los ultras de plaza Tahrir

Por Sopenilla
En la grada serán rivales, pero la calle los ha colocado detrás de la misma valla. El pasado mes de enero hicieron frente común para derrocar a Hosni Mubarak. Hace unas semanas, la plaza Tahir volvió a ser escenario de la unión de sus fuerzas. En esta ocasión, con Egipto en pleno proceso constituyente, se trataba de dar apoyo logístico a una simple sentada. Mientras los Hermanos Musulmanes se posicionaban al acecho del poder tras la primera vuelta de las elecciones, los ultras de Zamalek y Al Ah-ly –los dos equipos representativos de El Cairo– reiteraron su oposición a los antidisturbios del Central Security Forces (CSF), el aparato policial que ostenta el control efectivo del país durante la interinidad.

Experimentados en el arte de la guerra urbana, tanto los “White Knights” como los “Ahlawy” y “Ahly Lovers Union” replicaron a la violencia policial con su habilidad en el manejo de piedras y cócteles molotov. Una táctica habitual entre manifestantes cuando la porra es la única opción para dispersarlos. Lástima que, como ya sucediera a comienzos de año, ambas propuestas quedasen en entredicho por la existencia de víctimas mortales. Daños colaterales que, lejos de cuestionar la respuesta de los ultras, no han hecho otra cosa que acrecentar su prestigio entre la gente de a pie. Sobre todo, entre esa clase media incapaz de traer la democracia por la vía de la reforma.

Tampoco es plan de identificar esta parafernalia típica del hooliganismo como el resultado de una acción revolucionaria. Ni los ultras son la vanguardia del proletariado, ni representan la avanzadilla de los indignados árabes. Legitimados por la suspensión de funciones del Estado de Derecho, se han limitado a interpretar el papel de salvadores de la patria. Como reconociese uno de sus líderes a la cadena de televisión Al-Jazeera, “somos el perro guardián de la verdad. Cualquier injusticia que descubrimos, dentro del país o en cualquier lugar, nos lleva a levantarnos para luchar por lo que es justo”.

Consenso ultra por la patria

Con todo, este modo de preservar las garantías constitucionales ha tenido sus efectos positivos. Es probable que a un demócrata de toda la vida le desconcierte, pero fuera de Occidente las cosas son así. Quien no quiera hacer un acto de fe sobre la rectitud de intención de los ultras, que eche un vistazo a sus obras. En los albores de la primavera, ellos fueron los encargados de velar por el orden público, acordonando los museos de la capital para evitar posibles saqueos y pillajes.

Aunque, sin duda, lo más meritorio de su actuación ha sido ver cómo unos y otros grupos han zanjado las diferencias seculares que hasta la fecha habían marcado la idiosincrasia de sus respectivos clubes. Al contrario que en la fachada europea, donde la dicotomía política entre derecha e izquierda está a la orden del día, Zamalek y Al Ah-ly justifican su rivalidad en virtud de su propia historia. Mientras éste último, cuyo nombre conserva reminiscencias del nacionalismo descolonizador, se configuró como el equipo del pueblo; el primero halló su masa social en las clases acomodadas más receptivas a la metrópoli.

Este distinto origen explica que las simpatías por el Al-Ahly hayan proliferado tradicionalmente a lo largo del continente africano. Quizá por eso el derbi de El Cairo tendía a disputarse en campo neutral y bajo arbitraje extranjero. Si bien, como señala Carlos Vinyas en su blog, la trayectoria deportiva más reciente del Zamalek, en franco declive las últimas temporadas, ha provocado que el foco de animosidad de sus vecinos se haya redirigido hacia el Ismaily Sporting Club, el tercer aspirante en discordia al título de liga.

Ahora que el ejemplo egipcio está a la vuelta de la esquina, sólo resta que el 15M, a instancias de sus homólogos del norte de África, encuentre una causa que seduzca por igual a los radicales de nuestro país. En FNF no nos atrevemos a decir qué serviría de elemento catalizador. En el otro extremo mediterráneo, 5 millones de parados no parecen razón suficiente para buscar un consenso. Quién sabe si la liga y sus horarios harían esa función. Seguro que, llegado el caso, Fossa Garrafoni y Ultravioletas –por citar dos facciones antagónicas que arropan a un mismo equipo– serían capaces de no perseguirse con tal de someter a Roures.

miércoles 7 de diciembre de 2011

La mala racha de Ronnie Wallwork

Por snedecor
Dos policías de incógnito vigilan una conflictiva zona de los suburbios de Manchester. Su objetivo es dar con los autores de un robo a mano armada en un supermercado de Preston, dos peligrosos delincuentes que no dudaron en abrir fuego contra uno de los vigilantes de seguridad que intentó evitar el asalto. Siguen a uno de los atracadores hasta el típico desguace de mala muerte que siempre hay en estos barrios, y entonces se encuentran con un regalito sorpresa: un llamativo Volkswagen Touran entra en el recinto para no salir. Es llamativo porque el coche, un modelo familiar, está en buen estado y no parece lógico llevarlo al desguace. También les resulta llamativo, quizá un poco más, que lleve las matrículas dobladas.

La operación se bifurca, pues pronto queda claro que los atracadores no están relacionados con la trama del coche robado. Unos días después, una amiga del dueño del desguace vende por eBay el motor de un Touran (de ese Touran) a un ciudadano alemán. La mujer ya ha subastado anteriormente piezas de un BMW 318i, que la policía descubre que también era robado, y diversos objetos personales de su amigo. El cerco se estrecha aún más cuando un nuevo vehículo vuelve a ligar las vidas de los sospechosos: un flamante Mazda Furano, recién sustraído de un concesionario, es visto frente al domicilio de la mujer un par de días antes de entrar en el desguace investigado. Su destino parece obvio.

La policía tiene suficientes pruebas para actuar y detiene a ambos. En su defensa, ella alega desconocer la procedencia de los coches y afirma que sólo estaba haciéndole un favor a un amigo de toda la vida que pasa por una mala racha. En el juicio, el hombre se declara culpable de los cargos que se le imputan y reconoce que ha querido obtener dinero ilícitamente a través de la venta de piezas de coches robados. En un intento de rebajar la condena, su abogada insiste en que las circunstancias adversas obligaron a su defendido a tomar el camino equivocado.

Y en parte es verdad que el hombre, de 34 años, está atravesando una mala racha. A finales de 2006 fue apuñalado en un bar por el ex-novio de su pareja, y las secuelas físicas y psicológicas de aquel ataque hicieron que acabara perdiendo su empleo en 2008. Luego dos negocios se le han ido a pique en poco más de dos años, llevándose sus ahorros de media vida. Y ahora su intento de estafa se ha descubierto de rebote. Desde luego todo le iba mejor en su anterior trabajo, antes de que aquel gilipollas de 20 años le clavara un cuchillo en la espalda y el abdomen.

De Old Trafford al talego

Aunque, para hacer honor a la verdad, cuando sufrió el intento de homicidio la carrera futbolística de Ronnie Wallwork ya estaba en su cuesta abajo. De ser titular en la última selección medio decente que Inglaterra ha presentado en un Mundial juvenil, aquella de Malasia’97 con Owen, Carragher y compañía, pasó a no ser capaz de convencer a Sir Alex Ferguson para quedarse en el Manchester United y a iniciar el típico rosario de cesiones y traspasos que te llevan de debutar en Champions y festejar una Intercontinental a que no te quieran ni en League One.

En todos esos años, una sombra, la depresión que le provocó la muerte de su madre en 2003; y una luz: fue elegido Jugador del Año del West Brom en la temporada 2004/2005, en la que el equipo logró una agónica salvación en la Premier League. Tras caer en desgracia en The Hawthorns, Barnsley y Huddersfield fueron sus destinos posteriores, reclamado en ambos casos por el mismo manager, Andy Ritchie. Pero en Barnsley sufrió el ataque de celos de aquel impresentable y apenas jugó un par de encuentros; y en Huddersfield, donde sí se hizo un hueco en el once, se topó con la norma inglesa que impide enlazar cesiones durante más de 90 días. Luego llegó libre al Sheffield Wednesday, pero sólo jugó siete partidos en cuatro meses. Su último intento de reengancharse al fútbol fue un fiasco: no pasó el periodo de prueba con el Carlisle United, y Ronnie decidió retirarse aquel mes de agosto de 2008. Estaba a punto de cumplir los 31, y ya sabemos cómo le ha ido después.

Claro que, quién sabe, todo podría haber sido muy diferente. Diez años antes de su retirada, el entonces prometedor Wallwork fue cedido al Royal Antwerp, club asociado al Manchester United al que Ferguson usaba como destino para que sus jóvenes se foguearan. Ronnie aterrizó en Bélgica junto a Danny Higginbotham, y no se puede decir que los chavales ingleses no se implicaran al máximo con su equipo de acogida: tras perder el play-off de ascenso a Primera detectaron rápidamente al culpable de la derrota y agredieron brutalmente al árbitro.

Higginbotham fue sancionado por un año; a Ronnie Wallwork, que agarró por el cuello al colegiado, le prohibieron jugar a perpetuidad en cualquier país afiliado a la FIFA, aunque luego la sanción se redujo a un año de inhabilitación en Bélgica. Visto con el tiempo, quién sabe si no habría sido mejor que Wallwork hubiese iniciado entonces una nueva vida lejos del fútbol. Ahora tendrá 15 meses entre rejas para pensar en cómo reconducir su futuro.

miércoles 30 de noviembre de 2011

¿Montreal? No, gracias.

Por snedecor
Dicen los estudios que Montreal es una de las ciudades con mejor calidad de vida de toda Norteamérica. Un lugar próspero, grande pero tranquilo, con el encanto de la Europa más añeja, situado en un entorno natural privilegiado y con una variada e infinita oferta cultural para deleite de habitantes y turistas. Vale, en Montreal se habla mayoritariamente francés, pero nadie es perfecto. En todo caso, se trata de un lugar aparentemente ideal para vivir si encima trabajas en lo que se supone que te gusta. Y suponiendo que lo que te gusta es el deporte, miel sobre hojuelas, ¿no?

Pues no. O al menos, no todos piensan igual. Verano tras verano y traspaso tras traspaso, Enrique Cerezo no se cansa de repetir que los futbolistas juegan donde quieren jugar, pero eso en la MLS no se aplica. La semana pasada, justo después de que Los Angeles Galaxy amortizaran por fin con un título su enorme inversión en Beckham, Robbie Keane y compañía, Montreal Impact comenzó a formar su plantilla en el Expansion Draft. Como ocurre cada vez que un nuevo equipo entra en la liga, cada franquicia publicó un listado con once jugadores protegidos, y Montreal escogió a su gusto a diez futbolistas de entre todos los demás (eso sí, debían ser de 10 equipos distintos). Ni siquiera tenía que negociar, sólo seleccionarlos y respetar sus contratos actuales. Tú, tú, tú y tú, haced las maletas que os venís a Montreal, ese lugar donde se vive tan bien. Así de fácil, como quien cambia cromos en la plaza del pueblo.

Lo bueno que tienen los cromos es que, por lo general, no se quejan al cambiar de manos. Y hasta ahora los futbolistas de la MLS tampoco lo hacían, pero parece que los técnicos del Impact han ido a dar con los más sensibles. Ya antes de que se hicieran públicos los nombres de los 10 elegidos, uno de los que más sonaba, el delantero internacional por EE.UU. Brian Ching, dejó caer en una entrevista que a sus 33 años no estaba por la labor de irse a jugar a Quebec. Tras una brillante carrera en la liga y con un jugoso contrato de 375.000 dólares anuales, prefería jubilarse antes que verse obligado a jugar para otro equipo. Por muy bien que se viva en Montreal.

Ching llevaba ocho temporadas en el mismo equipo y el único movimiento que había experimentado era el que llevó a toda la franquicia desde San Jose a Houston en 2006. Tras largos años de espera, Houston Dynamo inaugurará por fin su propio estadio a mediados de 2012, y el ariete hawaiano dijo que si Montreal le escogía y no podía vivir ese histórico momento sobre el campo, se retiraría para poder estar como miembro del staff técnico de la franquicia texana. Pero en Canadá creyeron que Brian Ching iba de farol y no dudaron en seleccionarlo. Una semana después, aún no se sabe si el jugador acabará cumpliendo su amenaza, y la historia sigue coleando.

Sin embargo, los directivos del Impact debieron ver que otro de sus fichajes, el lateral zurdo Seth Sinovic, iba más en serio, porque no han tardado ni cinco días en mandarlo de vuelta a Kansas. Su caso es diferente: fue cortado por New England Revolution a comienzos de 2011 y tuvo la suerte de ser repescado a mitad de temporada por Sporting Kansas City, el equipo de su ciudad, en el que por fin jugó y se destacó como uno de los mejores laterales jóvenes de la liga.

Llegado el Expansion Draft, Kansas prefirió asegurarse la permanencia de otros jugadores, dejó a Sinovic en el taco de los cromos repetidos y Montreal decidió llevárselo. Pero a sus 24 años, los 32.000 dólares que cobra anualmente no le compensaban, según él, un traslado tan lejos de su familia y amigos. Antes jubilarse que jugar por cuatro duros fuera de su entorno. Por muy bien que se viva en Montreal.

Así que ante la segunda amenaza de retirada de uno de sus nuevos fichajes, el General Manager del Impact no tardó en negociar un intercambio (de cromos) con Sporting Kansas: les ha devuelto al atribulado Sinovic a cambio de llevarse al centrocampista Davy Arnaud y palmar algo de pasta. Sí, el nombre del nuevo no engaña. Esta vez en Montreal han preferido ir a por alguien con raíces francófonas. Por si acaso.

lunes 14 de noviembre de 2011

Gorras y cabezones

Por snedecor
A veces a la UEFA se le ocurren cosas interesantes. Cargarse la Intertoto fue una de ellas; intentar aplicar un Fair Play financiero puede ser otra. Y establecer un reconocimiento para todos aquellos futbolistas que han disputado al menos 100 partidos internacionales con su selección es uno de esos detalles sencillos y casi insignificantes pero que contribuyen a ofrecer una imagen amable de un organismo que, por definición, está siempre bajo sospecha.

Tampoco son unos dispendios excesivos: unas cuantas medallas conmemorativas y un cargamento de gorras de los chinos (?) no descuadran ningún presupuesto, y menos aún el de la UEFA. Pero la importancia del reconocimiento no está en lo material (ya dijo Zubizarreta, clásico como pocos, que al menos esperaba que no le obligaran a ponerse la visera por la calle), sino en el propio gesto. Ya sea porque en Europa aún hay muchos países en pañales, bien porque en otros la competencia es brutal, o quizás porque hasta hace quince años sólo se jugaban los partidos estrictamente necesarios, no hay muchos jugadores centenarios: en total, en el listado publicado por la UEFA a finales de agosto aparecían 111 nombres de 37 naciones.
Todos y cada uno de ellos bien merecen un homenaje, aunque sea algo cutre.

La mayoría de federaciones, siguiendo el consejo de la UEFA, han optado por hacerlos en los prolegómenos de algún partido que jugaran como local. Quieras que no, todo luce más en un estadio lleno de gente que conoce a los homenajeados y que está dispuesto a aplaudirlos. Sin embargo, la RFEF, que es muy suya (muy de Villar, se entiende), consideró que ni Liechtenstein ni Escocia tenían suficiente pedigrí para sacar a sus 4 centenarios a saludar al público de Las Gaunas o del Rico Pérez, y prefirió esperar al amistoso de Wembley.

Pero se ve que alguien lo pensó mejor y no encontró del todo correcto organizar una celebración así fuera de casa y precisamente el día en el que los ingleses rinden tributo a sus caídos en la 1ª Guerra Mundial. Porque no cabe en el mismo acto honrar a miles de muertos en una guerra y a un puñado de futbolistas 100 veces internacionales. Y porque no fuera a ser que se malinterpretara todo y aquí algún zopenco se pensara que el minuto de silencio era por la desaparición de Raúl de la selección y que las amapolas representaban la cagada de Zubi en aquel partido contra Nigeria.

Y como Costa Rica tampoco parece el escenario ideal para estos homenajes, y vaya usted a saber cuándo volveremos a jugar un partido decente en casa, al final todo se redujo a un sencillo acto en un salón de ídem, reservado únicamente a gente del fútbol y periodistas (importante la distinción en estos tiempos que corren). Algo descafeinado, cerrado al público en general cual vulgar cena de empresa, y en el que además faltó uno de los galardonados. Todo un éxito de organización, vaya.

Raúl no va, y nadie dice nada

Andoni Zubizarreta, Iker Casillas y Xavi Hernández recogieron el jueves su medalla y su gorrita (elemento que, por respeto, desde la jubilación de Iñaki Sáez la RFEF no debería usar). Raúl González no, porque no quiso. Así de simple. Se trataba sólo de un homenaje a varios de los grandes de nuestro fútbol por haber llegado a la redonda cifra de 100 partidos internacionales. Por cuenta de la UEFA, porque ni siquiera está ideado por la Federación Española. Algo totalmente aséptico y que no debería tener más lecturas que el reconocimiento a un mérito adquirido.

Sólo se trataba de ir, poner una sonrisa aunque fuera falsa y marcharse. Pero Raúl no fue. No creo que su presencia en Las Rozas para un acto así supusiera ninguna tensión insoportable para nadie. Cierto que Zubi es un futbolista retirado, que Iker y Xavi son miembros en activo de la Selección y que Raúl es una especie a medio camino, pero nadie iba a interpretar esto como una humillación pública a un jugador que debería tener asumido que ciertos tiempos ya no volverán. Nadie salvo, por lo que parece, el propio Raúl.

Allá él, y en su conciencia quede. Porque en una semana de parón por los compromisos internacionales, nadie con dos dedos de frente se cree que el Schalke 04 (con 9 jugadores convocados por sus respectivas selecciones) no permitiera que Raúl se ausentara un día para recoger un merecido premio, por mucha doble sesión de entrenamiento que tuvieran programada. Porque ese compromiso amistoso que se comentó que debían preparar no era más que una pachanga con los jugadores de los equipos juvenil y sub’23 del club de Gelsenkirchen. Pero aquí nadie dice nada del desplante del otrora siete de España, y no sé muy bien por qué. Igualito que las trincheras que se excavan cuando Del Bosque se muestra reacio a recibir la insignia de oro y brillantes del Real Madrid, oiga. Mismo caso, distintas reacciones mediáticas. Me lo expliquen.

En fin. Si nada se tuerce, el año que viene Puyol (97 partidos con el de Wembley) alcanzará la centena de encuentros internacionales. Xabi Alonso (91) y Fernando Torres (90) están a las puertas de hacerlo, y Villa y Sergio Ramos (81 internacionalidades cada uno) lo tienen a tiro. Más pronto que tarde habrá que organizar otro sarao para darles la gorra (que mira que tiene cojones la cosa) a todos ellos. Veremos dónde está y dónde se mete entonces el cabezón de Raúl.

miércoles 5 de octubre de 2011

Pinceladas de calidad

Por snedecor
Igual que los Cleveland Cavaliers apostaron por LeBron Raymond James por, entre otras cosas, ser de Ohio, puede que la condición de texano de Dane Brekken Shea pesara mucho para que fuera elegido en segunda posición del Draft 2008 por FC Dallas. Como King James, Brek Shea fue directo a la liga profesional sin pisar el campus: tenía 17 años cuando firmó con Adidas y la MLS un contrato garantizado por 3 temporadas, con un sueldo creciente que llegaría hasta los 100.000 dólares.

Sí, no son los números de una estrella de la NBA, pero ya hemos hablado de los sueldos del soccer. Al menos a nuestro protagonista le ha ido mejor que a LeBron en Cleveland: han ganado los mismos títulos (cero) y de momento él todavía puede pasearse tranquilo por la ciudad que lo acogió.

Eso sí, a diferencia de los Cavs, Dallas no fichó al prometedor adolescente como piedra angular para un nuevo proyecto, porque Shea no era “The Chosen One” y porque cualquiera diría que a los directivos del club eso de “proyecto” les sonaba a chino. La franquicia llevaba años vagando sin rumbo por la MLS y así habría seguido de no ser porque, como si de la típica película americana se tratase, a mitad de temporada un peculiar entrenador con un turbulento pasado aterrizó en el hundido equipo para, poco a poco, comenzar a transformarlo en un bloque ganador.

Pero la del viejo Schellas Hyndman es otra historia. Mientras el entrenador moldeaba el equipo a su imagen y semejanza hasta llevarlo contra todo pronóstico a la final de la Liga en 2010, Shea fue creciendo como jugador y como persona. Seguramente confundido por su metro noventa de altura, durante sus dos primeros años en Dallas Hyndman lo probó de delantero, de mediocentro, de lateral e incluso de central, hasta que a principios de esta temporada la lesión de su estrella, el mediapunta colombiano David Ferreira, le obligó a recomponer el equipo.

Brek Shea, zurdo él, pasó entonces a jugar como centrocampista en banda izquierda y, para sorpresa de muchos (también de Hyndman) explotó definitivamente. Técnico, potente, con gran disparo, en los 29 partidos que lleva jugados este año ha anotado ya diez goles (algunos espectaculares), pero sobre todo ha dejado la sensación de ser un jugador diferente. Carismático y de aceptable nivel, probablemente sea la única esperanza tangible a la que pueda agarrarse una deprimida selección yankee que en 2010 echó a perder su gran oportunidad para que la tomaran definitivamente en serio.

Expresionismo tejano

Pero si hablamos de él aquí no es por su prometedora carrera futbolística, que también (noo, mentira), sino por su particular manera de emplear el tiempo libre. Mientras Hyndman todavía le estaba buscando un hueco en el once, Brek Shea se cansó de pasarse las horas muertas jugando a la Play, de tatuarse citas bíblicas o de probar mil y un peinados como cualquier estrella de su edad, y decidió compaginar esas actividades con otra bastante menos habitual en un joven pelotero: compró unos óleos y convirtió su garaje en un estudio de pintura.

Sus primeros pasos con los pinceles fueron los típicos de todo principiante, pequeños cuadros figurativos de temática floral, pero muy pronto su trazo perdió concreción hasta desembocar en algo que podríamos situar dentro del cajón de sastre que es el expresionismo abstracto americano. Ahí o en cualquier estantería de Ikea, claro, que esto es arte moderno y eso queda al gusto del observador. Sus obras, que podemos contemplar en su web www.leftfootstudio.com, transmiten la misma fuerza que este texano desborda sobre el césped, aunque de momento sólo las vende en subastas benéficas organizadas por la Fundación del FC Dallas. Sobre lienzo o madera, en formatos cada vez más grandes, el Brek Shea pintor apuesta por sugerentes combinaciones cromáticas cargadas de energía. Puro arte… o no. Cuestión de gustos, ya digo.

Su agente (el futbolístico) ya ha dejado caer el interés de varios equipos europeos por su fichaje, y nos surgen las eternas dudas. ¿Está preparado para dar el salto al ultracompetitivo fútbol del viejo continente? ¿Se convertirá realmente en la figura que necesita su selección? ¿Afectará el viaje a la decadente Europa a su obra pictórica? ¿Habrá una etapa azul, o roja, o lo que sea, de Brek Shea?

Siendo honestos, si en el campo alcanza el nivel mostrado por otro texano con vocación de artista, el jugador del Fulham y rapero ocasional Clint Dempsey, podrá darse con un canto en los dientes. Y de pintura reconozco que no entiendo. Pero por si acaso destaca más de lo esperado en cualquiera de sus pasiones, quizás no sea mal momento para invertir en alguna de sus todavía asequibles obras, antes de que la cotización de su firma (en un contrato o sobre un lienzo) se dispare. Quién sabe, a lo mejor el día menos pensado pegamos el pelotazo.

lunes 26 de septiembre de 2011

Wiltord, el oportunista

Por Halftown
Oportunismo: Actitud que consiste en aprovechar al máximo las circunstancias para obtener el mayor beneficio posible, sin tener en cuenta principios ni convicciones.

En un país donde el fútbol no es el deporte número uno, sorprende el encendido debate que suele levantarse cuando se plantea qué equipo fue mejor, si la Francia campeona del mundo en el 98 o la campeona de Europa dos años más tarde. Siendo dos plantillas casi idénticas, los partidarios del equipo que ganó a Italia en 2000 utilizan como principal argumento la diferencia en la delantera de los bleus : mientras que en el 98 el titular arriba fue el auxerrois Stéphane Guivarch’, que no vio puerta en todo el campeonato, en la Euro de Bélgica y Holanda fue Titi Henry el que se echó el gol a la espalda. Y sin embargo, aquella copa no acabó en los Campos Eliseos gracias a él, sino al peor delantero de aquel equipo: Sylvain Wiltord.

Nino se encontró en el momento justo en el lugar adecuado: aunque venía de salir pichichi francés con los Girondins la temporada anterior, fue a la Euro consciente de su condición de fondo de armario. El seleccionador francés, Roger Lemerre, le utilizó al principio como cambio de último minuto, de esos que sólo sirven para arañar tiempo al crono. En la final, sin embargo, Lemerre había cometido la estupidez de dar la titularidad a Christophe Dugarry, un tipo muy simpático y con cierto talento que jamás habría ido a una selección como la francesa sin haber sido sido íntimo amigo de Zinedine Zidane.

Wiltord entró a la hora de juego, pero no sería hasta el minuto 94, con Francia 1-0 abajo en el marcador, cuando Barthez sonó a rebato con un pelotazo que Trezeguet toca y Cannavaro traga, suficiente para que el delantero del Girondins enganche un zurdazo en la esquina izquierda del area que se coló bajo el cuerpo del italiano Francesco Toldo.

Alférez entre artilleros

Olvidado su affaire con Lendoiro, que gracias a Wiltord consiguió un nuevo hito al hacer caja por un jugador que jamás llego a vestirse de blanquiazul, el nuevo héroe nacional francés cruzó el canal de la Mancha para caer en el mejor Arsenal de la historia. En Highbury (seamos puristas) le recuerdan por su gol en Old Trafford, tres puntos que decidieron el campeonato en favor de los chicos de Arsène.

Al lado de artilleros como los que poblaban la delantera del Arsenal aquellos maravillosos años, Wiltord nunca pasó de ser el alférez del general Wenger. El tipo que trae munición cuando más aprieta el fuego enemigo. Aunque visto el panorama actual de rosickys y chamakhs, no sorprende que haya un grupo en Facebook que no se ruboriza en considerar al oportunista Wiltord «leyenda gunner».

Tras cuatro temporadas en Londres y antes del inicio de la cuesta abajo de Wenger & company, Wiltord volvió a volar con viento de cola al aterrizar en el Olympique de Lyon de Jean Michel Aulas. Tres títulos de campeón más tarde, Wiltord decidió cerrar el círculo en el mismo club en el que empezó su carrera : el Stade Rennais. Lo que debía ser un retiro dorado acabó en combate callejero con el entrenador del equipo, Guy Lacombe. Unas declaraciones altisonantes de Wiltord en L’Equipe acabaron con el jugador en el paro. Por primera vez en su carrera, el delantero francés caía en el lugar erróneo.

Después de dos experiencias de merde más, una en Marsella y otra en la Ligue 2 con el Metz, parecía que el final de Nino, 37 años recién cumplidos, habia llegado. Pero después de un año sin catar el balón, Wiltord juega esta temporada, su vigésima como profesional, en el máximo rival de su club du cœur, el Nantes. Una pequeña traición –los oportunistas no cargan con el peso de la lealtad- con tal de seguir jugando.

De momento la aventura le va bien en lo individual y mal en lo colectivo : aunque está jugando y marcando goles, el Nantes anda 9° con sólo doce magros puntos después de nueve jornadas. Y es que Nantes y Mónaco –donde apura su fútbol Ludo Giuly- son los dos clubes que tienen que subir sí o sí.

A final de temporada hay Eurocopa, pero Wiltord ya no sueña con jugarla. Tras la retirada efectiva de Robert Pires el pasado verano, de aquel equipo campeón de Europa hace once años quedan sólo los delanteros: Henry en Nueva York, Trezeguet en los Emiratos y Wiltord en la Ligue 2. Y de los tres, solamente uno juega al fútbol por placer.