jueves, 30 de abril de 2009

El secreto de Raúl contra el Barça

Por Sole Leyva
Aviso: esto ni va de fútbol ni tiene poesía. Es un mero cotilleo. Es sabido que a Raúl no le gustan las entrevistas. Le producen urticaria. Es de los que piensan que donde uno mejor se expresa es en el campo. Hoy ha comparecido en rueda de prensa. "Somos favoritos", ha dicho sobre el clásico. Y como los niños pequeños cuando nos ponían una inyección y nos hartábamos de llorar, ha tenido premio después del linchamiento.

Mamén, su esposa, le ha llevado al Fast Good, el restaurante para pobres de Ferrán Adria, cercano al Santiago Bernabéu. Si Michael Phelps se metía tropecientas calorías en el desayuno durante los Juegos, la clave de Raúl para el Madrid-Barça parece ser la hamburguesa, una XL, con patatas fritas a cascoporro, y su Coca Colita, esperemos que Light. Tal vez se haya saltado la dieta impuesta por Alfonso del Corral. O tal vez no.

Para que no se sintiera culpable, su mujer también ha optado por engullir una burguer similar. Pocos comensales les han reconocido. Se han escondido en una esquinita del restaurante, mirando a la calle. Durante la comida, Raúl le enseñaba a su parienta contenidos de su iPhone. Ambos reían. Si no fuera el futbolista mejor pagado de España, y estuviera a pocas horas del partido más importante de la temporada, de los últimos grandes que le quedan por disputar, el que nunca hace nada hubiera pasado por un chavalín cualquiera pasando el rato con su parienta.

miércoles, 29 de abril de 2009

Queer as foot

Por Nick Panzeri
Abrir nuevos caminos siempre fue duro. Xisco lo sabe. Cuando llegó a Coruña desde su Mallorca natal para jugar en el filial del Depor, pocos confiaban en que aquel robusto jugador con facilidad para el gol pero no especialmente dotado técnicamente pudiera llegar a jugar en Primera División. Pero llegó. Y se convirtió en el socorrista de un equipo que se ahogaba en la clasificación camino de Segunda. Nueve goles en 14 partidos sellaron la permanencia del equipo y el pasaporte de Xisco hacia la Premier League.

Como nunca tuvo el don de la oportunidad, su fichaje por el Newcastle provocó un auténtico terremoto en las ‘Urracas’. El director técnico y entrenador, Kevin Keegan, dimitió como consecuencia de su fichaje: "He trabajado de manera desesperadamente intensa, pero no puedo permitir que el club no me consulte los fichajes", expresó en un comunicado.

La afición no tuvo dudas y se puso de parte de KK, todo un mito en Reino Unido, y colgó sobre Xisco un cartel que le señalaba como culpable de su marcha.

No saber inglés debió ayudarle a aislarse del ambiente y se dedicó a entrenar. En su debut en la Premier marcó y la gente le quitó la etiqueta de sospechoso. Sin embargo, sólo fue una tregua del destino.

Una lesión le apartó del equipo y apenas ha podido volver a jugar. Estos meses aciagos en el terreno de juego, sin embargo, han servido para que los fieles de St. James Park le cuelguen otra etiqueta mucho más peligrosa en el mundo del fútbol: la de "maricón".

Por los foros de los seguidores del Newcastle empezaron a circular fotos del jugador besándose con hombres y recuperó el protagonismo… de los insultos. Sin que él haya abierto la boca, los futboleros británicos ya le han abierto el armario para recriminarle esta afrenta y señalarle el camino de salida: "Mejor no marcar un gol en lo que queda de temporada que tener en el equipo un maricón", dicen.

En un país en el que a un jugador (Le Saux) se le tacha de homosexual sólo por leer el periódico (The Guardian), las fotos de Xisco no admiten siquiera una explicación. Xisco ya es el gay de la Premier.

En la Liga española, muchos jugadores han cargado con la sospecha de ser gays: Urzaiz, Pavón, Javi González, Javi Navarro, Guti e, incluso, Guardiola, han soportado este estigma, mucho más peligroso en cualquier campo de fútbol que la patanería más absoluta.

Sin embargo, el fútbol sigue resistiéndose a salir del armario, aunque los responsables de Zero siguen tocando puertas para derribar una de las pocas barreras todavía infranqueables para el universo gay, junto a los toros. Xisco tiene la palabra. Pero tendría que hablar. Y parece que, de momento, sólo quiere hablar en el campo, aunque hasta su entrenador parezca haberse olvidado de él.

jueves, 23 de abril de 2009

"Voy a soñar con esta carne"

Por Sebastián Dulbeca
De los próximos fichajes madridistas lo sabemos todo: marca del neumático de repuesto, asistencia a misa, ubicación de su próxima tienda, orgasmos fingidos... Curiosamente, aún es un misterio lo que engullirán tras la lechuga aliñada y el arponazo de macarrones.

Eso que gana el indestronable restaurante El Bulli al estar a 200 kilómetros de Barcelona y abrir sólo la mitad del año. En cambio, el bufé oficioso del último Real en versales fue su archienemigo en la capital: Santceloni. Cocina fusión (¿fashion?) frente a la grasaza que lubrica malamente tanta tertulia futbolera.

Desplazadas a escasos metros del Bernabéu Castellana abajo; segregadas del común de los mortales por un menú de más de 150 euros, las estrellas de Florentino satisfacían sus paladares mientras manchaban el mantel de revelaciones y complicidades. Amortiguadas, eso sí, por el sonido de los cubiertos y el celo propio de un personal que replicaba con profesionalidad las medidísimas salidas de tono del dueño, Santi Santamaría.

Se entiende así que jamás fuese noticia que Beckham (buen degustador de la tabla de quesos; Victoria optaba por la merluza a la plancha) y Alejandro Sanz compartieron comanda y después quién sabe si fiesta a propuesta del manager del cantante. O que escapara del dominio público el conciliábulo en plan Operación Galaxia (valga la redundancia) celebrado en cierta ocasión por Raúl y Figo. Casillas, Helguera y Zidane, tímido hasta para pedir el agua, iban más por libre. Como Martinsa, que tanteó allí mismo a Enrique Cerezo la compra de los terrenos del Calderón.


Aunque entre tanto esplendor en la mesa la anécdota más jugosa la protagonizó Ronaldo. Poco después de escenificar en París su célebre no boda, apareció con su nueva hembra en el reservado del local. Leer la carta les llevó poco tiempo. Pidieron cinco platos por cabeza (jarrete de ternera para terminar). Él -¡por supuesto!- declinó el plan. La sorpresa vino casi a la hora de la factura.

Con el siguiente partido. Con otra fiesta de cumpleaños. Con una reserva en el vecino Hesperia. Con las mil cosas que el brasileño podía tener en ese momento en la cabeza, y tras sacar del bolsillo 6.000 euros en billetes de 100 y 50, comentó:

-Ha estado todo muy bien. Voy a soñar con esta carne.

Ya en el parking fue preparando el terreno. Conducía ella.

Safari al revés

Ahora toca reencontrarse con la imagen congelada de Ronaldo en la vuelta de las semifinales del Campeonato Paulista: 0-2 frente a Sao Paulo y final contra el Santos el domingo. Ojos de feliz digestión (al cuerno ese otro michelín sin guía). Boca con la anchura exacta de gol (seis dentelladas desde su reaparición con el Corinthians). Brazos en aspa (inválidos dentro del área y doblemente diestros entre platos). Asistencia y gol tras galopar a 36 km/h. La manada de nuevo tiene hambre. Y apunta a Sudáfrica.

Sería su quinta aparición en la fase decisiva del gran juego cuatrienal. Una proeza reservada a usureros de su propio cuerpo: el mexa mexicano Antonio Carbajal (1950-1966) y el todocampista teutón Lothar Matthaus (1982-1998). Un prodigio acientífico en el caso de un definidor feliz en el exceso.

No hace mucho era un convaleciente. La llamada de la Selección parecía remota. Su silueta de crack que tres veces hizo crack causaba rechifla. ¡Como si en el Brasil de Dunga sobrase talento! Ahora esas rodillas con cremallera soportan buena parte de las aspiraciones verdeamarillas.

Suerte que el máximo realizador (15 tantos) en la historia de los Mundiales siempre quiere más. Lo mismo otro plato que el enésimo desafío.

lunes, 20 de abril de 2009

Y Vagner Mancini dejó de sufrir

Por Nick Panzeri

El deporte como espejo de la sociedad. La cultura del dinero fácil trasladada al campo de fútbol. Helenio Herrera fue un pionero. Bilardo encumbró el todo vale para ganar. Brasil, patria do jogo bonito, también se rendía al camino más corto después de perder los Mundiales de España y México. Después de más de 20 años traicionando el legado del Brasil del 70, su decadencia, apenas maquillada por el talento que siguen produciendo sus calles, se retrataba este fin de semana.



Semifinales del Campeonato Paulista. El Palmeiras recibe al Santos con la necesidad de ganar para alcanzar la final. Duelo entre las dos grandes perlas del fútbol brasileño: Neymar frente Keirrison.

Con 1-2 para el Santos, en un prototípico partido del actual fútbol brasileño (fútbol moderno lo llaman, para no decir aburrido, antideportivo, lento, violento…) y con el Palmeiras de Luxemburgo (sí, el del dichoso cuadrado mágico) apretando, el técnico visitante encuentra la solución para dejar de sufrir.

A pesar de su juventud (42 años), Vagner Mancini ya tiene claro que los escrúpulos sólo son molestos obstáculos para triunfar. Así que llama a su mejor perro de presa, Domingos, un central con más pinta de portero de discoteca y al que el Murcia de Clemente (Dios los cría y ellos se juntan) intentó fichar esta misma temporada para que entre al campo en sustitución de su mejor hombre: Neymar.

Antes del realizar el cambio, Mancini se acerca a su jugador para adoctrinarle correctamente: “Acaba con el partido, Diego Souza es tu hombre”, debió decirle.

Sin ningún pudor o disimulo, corre desde la banda directamente hacia el atacante del Palmeiras, al que empieza a echar el aliento en el cogote y a dedicar piropos al oído antes incluso de que el balón se haya puesto en juego. Souza se defiende de las provocaciones como puede y el árbitro, siguiendo una justicia más propia de las favelas, expulsa al delantero.

A partir de ese momento, Diego Souza pierde definitivamente los nervios, sobre todo después de que esa gigantesca mole de ébano ruede por el suelo fingiendo una agresión. De ahí en adelante, la vergüenza. Golpes, alboroto, una hinchada encolerizada y sólo una sonrisa sosegada en el estadio. La de Vagner Mancini en su banquillo con la tranquilidad que da haber dejado de sufrir.

PD: Otro ejemplo de la espiral decadente del fútbol brasileño es la pérdida de papeles de una de las pocas perlas que quedan por allí: Thiago Neves, estrella de la canarinha en la pasada olimpiada. En este caso, le toca a un recogepelotas pagar los platos rotos.

Matigol, el Bichi Borghi y otros timos youtubescos


Por Rocheteau
A quién no le han enviado un vídeo de youtube con los taconazos de cómic y los regates de videojuego de algún jugador de otros mundos (dejemos para otro post el horrísono reggaeton que suele adornar las imágenes).

Todavía recuerdo cuando, una mañana de 2007, me llegó uno de Matías Fernández. El chico derretía América con sus rabonas. Zidane había vuelto a nacer en los Andes, y Madrí y Barsa podían rendirse de antemano. Con el sucesor de Oliver (Kahn no, el de Benji), el título ya era amarillo.

Año y medio después, el chico no regatea ni a la torreta de focos y nadie sabe de qué juega. Dicen que de enganche, pero dejar a Ibagaza o Pirés en el banquillo en su lugar parece una broma. De las pesadas. Pellegrini nos la gastó en la vuelta contra el Arsenal y el chico parecía un aborigen en la Quinta Avenida.

Timos youtubescos ha habido muchos (sin ir más lejos, Juan Pablo Pino, del Mónaco. Por cierto, lo recibí del mismo que me tangó con Matigol), incluso cuando no existía youtube.

El "bichi" Borghi era era el sucesor de Maradona en Argentinos Juniors. Cada partido suyo parecía un cuadro de Dalí: rebosaba detalles, exagerado, imprevisible y genial, pero a veces le fallaba la composición. La leyenda circuló rápido. En 1985, Platini, tras ganarle la Intercontinental con la Juve (en los penaltis, claro), lo elevó a los cielos (equivocándose de pintor): «Claudio Borghi es el Picasso del fútbol».

Sacchi alucina

Las joyas son para millonarios y el Bichi Borghi se lo llevó Berlusconi. O «Beluhconi», como él lo llamaba . Gullit y Van Basten alucinaban con su dominio del balón. Sacchi también , pero por otros motivos, como esta escena real:

--Corran ustedes 5.000 metros.
--Para qué?
--Cómo que para qué?
--Que para qué correr 5.000, pibe, si el campo tiene 100 como mucho.

A los youtubescos no les gusta cansarse. Sacchi dijo que prefería a Rijkaard. Los estetas clamaron al cielo. Pero Borghi se pasó el año en el Como y calentando banco. Porque eso de las rabonas en la Serie B es como pedir cubiertos en un McDonald's. Borghi se volvió a Argentina. Seguía creyendo que era un genio. La posteridad prefirió que lo fuese el de los 5.000 metros.

Borghi terminó de entrenador y aseguró (los youtubescos no suelen ser humildes) que él se hubiera puesto siempre de titular. No mentía. En su Colo-Colo tetracampeón de 2006 jugaba un mediapunta excepcional al que nombraron mejor jugador de Sudamérica. Se llamaba Matías Fernández y bordaba las rabonas.

viernes, 17 de abril de 2009

Diez libres y directos: Guti

Por Sole Leyva
A los dioses del fútbol, a los que crean pases de la nada, a los que ven un desmarque antes de que se produzca, con sólo ver la posición de su compañero, su rostro, la intención de sus ojos, les debería estar prohibido sudar. Guti es uno de ellos. Nunca le pediría que corriera arriba y abajo como Lass Diarra. Se le acusa de indolecencia, de no meter la pierna, de no entrenar como el resto. Todos los entrenadores del Madrid, sin embargo, han acabado poniéndolo de titular aunque al principio de temporada lo prefirieran en el banquillo. Saben que con él se pierde contundencia, pero se ganan brillo, chispa, creación. Saben que es único. Un poco de Guti es mucho. Es un tipo normal. Rico y famoso, pero que sigue siendo de barrio. A pocos futbolistas veriáis en un garito de copas standard con sus colegas, haciéndose fotos con todo el mundo, aguantando gritos de apoyo y también insultos. Querría a un jugador así en mi equipo siempre.

Sebastián Dulbeca
Está el que nunca hace nada y el que siempre hace algo (mal, por supuesto): trotar cuando el graderío brama y exige sprint, eludir un partido de pierna tiesa, atusarse el flequillo fuera del book, golfear hasta las tantas... A Guti se le afea por asuntos menores, casi periféricos al fútbol, y en cambio no se le tiene por genio irrepetible en lo que realmente debería interesar a la merengada y demás aficionados: su aportación al equipo y su capacidad para voltear partidos. Le avalan su calidad, su compromiso con el club y su polivalencia (ha rendido como media punta, extremo izquierdo, delantero centro y medio centro). ¿Que no jugó un sólo minuto en las tres Champions casi consecutivas que ha ganado el Real? En la primera (98) tenía 22 años y soportaba el prejuicio de ser el nuevo Redondo; en la segunda (2000) Del Bosque apostó por la defensa de cinco y se quedó sin sitio; en la tercera (02) estaba un tal Zidane...

Paco Calvo
Es el paradigma de la burricie madridista. Nadie más en el Madrid levanta la cabeza del suelo, incluido el absurdo topo de Robben -un mal menor-, pero hay que machacar a Guti. Hasta se pretende entronizar a una medianía como Higuaín, un buen delantero para el Depor. Está claro por qué: el Bernabéu prefiere jugadores que suden y miren para abajo, o inválidos populistas como Raúl, el Hugo Chávez merengue. El equipo natural de Guti, claro está, es el Barça. Que emigre.

Halftown
La carrera de Guti se resume en dos tiempos verbales: ha pasado directamente de ser el futuro simple -será- a pretérito pluscuamperfecto -hubiera sido-.
Su hoja de servicios muestra títulos de los que ha sido un firmante anónimo.
Así, sin transición por el presente, el ínclito Gutiérrez ha evolucionado de futura promesa a agua pasada. Salido de la fábrica de sueños, destinado a acabar en el baúl de los recuerdos.

Rocheteau
Dicho en privado por un entrenador que, como jugador, fue campeón del Mundo (sí, Mundo): "Guti es como un adolescente guapetón, pajillero y granuloso que llega a su primera fiesta. El chico podría ligar, pero no sabe dónde ponerse. Cuando juega de mediocentro, no hace coberturas, ni presiona, ni saca pases fáciles, sólo en profundidad y por uno maravilloso falla nueve. Cuando juega de mediapunta, conduce demasiado el balón y se retrasa porque no tiene paciencia. Tiene un pie izquierdo de seda, vale. Inversamente proporcional a su atrofiado hemisferio izquierdo" [añado yo: el de la lógica]. Si encima toca los cojones en el banquillo, le sacan más tarjetas que a S. Ramos, se desgañita por cada faltita como un cantante Metal con los carrillos de Heidi, firma en su camiseta como un graffittero nerd y es capaz de dejarse un pack bigote + flequillo que haría las delicias de Heinrich Himmler... Perdonad la vehemencia: "Guti sucks..."

Álvaro de Campos
Uno ve en Guti ese capricho burlón e inesperado que incuban los hérores de la indolencia: algo así como el escribiente de Melville atacado a ratos por el Síndrome de Stendhal. Por un lado preferiría no hacer lo que hace, cuando lo hace. Por otro es capaz de desatar en la parte más sensible de la hinchada una sobredosis de belleza incalculable (e improbable) en los dos palmos urgentes de un mediocampo. Es un tipo muy raro. Intuye, siente y adivina con las patas. Desafía con esa estética de trampero de la moda, en la que hay algo de catastrófico con el faldón de la camisa por fuera. A los malditos les sucede que se revelan desde lo insólito, cuando parece que ya no están, que incluso se borraron. Baudelaire llevaba una vulva verde de párvula prendida en la solapa. Más impostura que adorno. Era faltón, creído y desconsiderado. Pero sabía que por dentro le corría una magia propia que sólo se explica en lo extraño. Como lo sabe Guti, de vez en cuando, sin avisar y de otro modo.

John Wyatt
En el colegio nunca hubiera compartido pupitre con él, nunca hubiera sido su amigo, no le prestaría dinero, ni dejaría que él me lo prestara a mí. No me sentaría a comer en su misma mesa, ni comparto sus gustos musicales, ni entiendo sus maneras de divo, ni trago con su altanería de playboy de polígono. Mi chica nunca saldría con su chica, nunca entendí que se enamorara de Bibí Andersen (!!!) ni que pase sus veranos en Marbella. Nada más alejado de mí que El Buda como templo nocturno preferido, que las noches de Tómbola y fotocall como hobby, que el famoseo de garrafón como compañía. Desprecio a Guti con todas mis fuerzas. A mí un personaje así sólo me engaña una hora y media a la semana, una hora y media en la que desmentiría todo lo dicho anteriormente, con un balón en lo pies y travestido de futbolista.

Lola Dirceu
Hay veces que el flequillo no deja medir la distancia del pase. Otras, la tinta de los tatuajes lastra los músculos, incapaces de conectar jugada. A ratos, la gomina ahoga las ideas. Al indolente y genial Guti solo le ha faltado colocar un espejo dentro de la portería para contemplarse. Pero como a Dorian Gray, ahora que el de Torrejón juega el tiempo añadido de su carrera, el reflejo le devuelve una necrosis, una imagen gangrenada que la tribuna no perdona. En Qatar rejuvenecerá.

Nick Panzeri
Para mí, Guti es imprescindible. Cuando juega se nota", decía ayer Schuster en Marca. Sabe de lo que habla. La Liga pasada, la cerró con ¡¡17 asistencias en 27 partidos!! "Es un jugador de clase incomparable", decía Del Bosque, otro que confió plenamente en él. También Capello armó su equipo alrededor (detrás) suyo. Sin embargo, ¿por qué si es tan bueno no ha sido titular con ningún entrenador? Sobre tópicos se fundamenta la crítica que siempre ha perseguido a los jugadores de clase en el Bernabéu. Martín Vázquez, Seedorf y Velázquez ya jugaron esta partida. Y la perdieron. Siempre había algún compañero al lado que parecía correr más. Kaká, prepárate para jugarla tú también.

Pedro Sousa
Me meo en Guti, me meo en su genialidad. Soba el balón, lo acaricia, levanta la vista, ve el hueco y da el pase perfecto. Un corte para el telediario, una pieza de 30 segundos para otro montaje en Youtube. Pero entre escena y escena desaparece, se borra de una convocatoria, se expulsa de un partido y se hunde en las miserias de su mente, que sólo él sabe cuántas tiene. Guti da buenos pases cada tres partidos, es cierto, pero si los diera en el Poli Ejido yo seguiría disfrutándolos y el Real Madrid podría aspirar a cosas mayores. Que se compre un perro y le dé pases en largo.

¿Fumas, crack?


Por Sole Leyva
Hace pocas semanas un 'confidencial' futbolero despertaba el viejo fantasma del tabaco y los futbolistas. Al parecer, habría uno o varios jugadores del Atlético de Madrid que le dan a la nicotina en el hotel de concentración de Majadahonda. Lo hacen a escondidillas, como cuando eramos 'canis'. Y luego los muy pillos esconden por la habitación los ceniceros atestados de colillas. Son listos. Saben muy bien que, con la campaña que se están marcando, a algunos sólo les falta que los aficionados se enteren de su pasión por los Marlboro, que a los vaqueros puede que les envuelva de glamour, pero a los futbolistas les queda como a un cristo dos pistolas.

¿Pero acaso nos importa lo que hagan en su vida privada? ¿Debería hacerlo? Los tabloides británicos se cebaron bien el pasado verano con el siempre polémico Wayne Rooney. Un fotógrafo le capturó fumando en la piscina de un hotel de Las Vegas durante su luna de miel. Le dieron de lo lindo, pero sin embargo, en los mentideros de los ‘reds’ no se le conoce una afición regular a los cigarrillos. Qué habría que reprocharle a un jugador vital para el Manchester United tras una temporada en la que ganaron Liga y Champions por fumar un pitillo, de relax, junto a la parienta.

Para los puristas –no los amantes de los puros, ojo-, bastante. Muchos de los jugadores que hicieron público que fumaban y fueron pillados ‘in fraganti’ mientras eran futbolistas recibieron estopa por dar mal ejemplo a la sociedad, sobre todo a los niños, que tienden a emular a sus ídolos. Hace 80 años, sin embargo, cuando eran desconocidos los perniciosos efectos del tabaco, era algo común ver fumar a los grandes de la pelota. Los clubes regalaban cigarrillos a sus jugadores e incluso, como en la década de los 30 en el Reino Unido, se distribuían cromos de fútbol con los paquetes.

Jackie Milburn, uno de los capitanes del Newcastle United, reconocía en su biografía que una hora antes de la final de la FA en Wembley de 1951 fue al vestuario a echar una calada. Se encontró a cuatro de sus compañeros envueltos por volutas de humo ensortijadándose en el aire. Como muchos jugadores de esos años, murió de cáncer de pulmón. ¡Y era futbolista!

Aquellos tiempos pasaron. Ahora se sabe que fumar mata, pero los peloteros siguen haciéndolo. Lo hacía la ‘Araña Negra’, Lev Yashin. Uno antes de cada partido. Le relajaba. El mítico Sócrates fumaba también dos paquetes al día mientras era jugador, para años más tarde convertirse en doctor.

Esos mismos 40 cigarros se metía en el pulmón Prosinecki, que bajó a 20 cuando fichó por el Portshmouth en 2001. En buena hora. El ‘pelitos’ David Ginola también la daba al 'cigarrette'. A él le pegaba. Tenía aires de actor de Hollywood. Otro clásico entre los fumadores-futbolistas fue Fabian Barthez, que no se cortaba un pelo en fumar en el 'coach room' del equipo rival en día de partido. Le valió alguna bronca. Dino Zoff, Maradona, Cruyff, Maxi López, Beckham –lo dejó al poco de subir al primer equipo del Manchester- o Sheringham también engrosan la lista.

Faltan muchos por nombrar y no hay muchas encuestas al respecto. Los jugadores no quieren responder. Hay mucho en juego. Una encuesta del año 1999 desvelaba que el 36% de los futbolistas de Primera y Segunda del fútbol francés le daban a la nicotina a diario. Que se lo digan si no a Zidane, que si en 2002 protagonizó una campaña antitabaco, cuatro años más tarde, en la Eurocopa de Austria y Suiza, fue cazado in ‘fraganti’. En la víspera de las semifinales se le vio fumando en la terraza de la habitación junto a Makelele. Al día siguiente marcó el gol de penalty que clasificó a Francia. Aquella Eurocopa, el entrenador de Rumanía dejaba fumar a sus seleccionados. “En el equipo es posible fumar siempre y cuando no se haga en público”, decía Cosmin Contra. Su seleccionador justificaba su decisión: “Prefiero que me lo digan a que lo hagan a escondidas”.

Con la que le está cayendo, sólo faltaba que muchos madridistas supieran que en sus salidas nocturnas al Costello, el Mamá No lo Sabe o el Buda, entre otros, Guti se fuma sus pitillos. Irían a por él. Soy de los que tiendo a pensar que da igual que los jugadores fumen en su vida privada mientras rindan en la cancha. Es su vida. Ellos sabrán lo que hacen. Aunque sinceramente, preferiría que hicieran como Mágico González, y fueran capaces de dar 30 toques seguidos a un paquete de tabaco en vez de fumárselo.

jueves, 16 de abril de 2009

Beckham escapa de la Muerte

Por Sebastián Dulbeca
El tan efímero como deportivamente suicida paso de David Beckham por la Major League Soccer (MLS) y su posterior huida al Calcio representan la maniobra de marcha atrás más singular del marketing contemporáneo. El entorno del propio interesado no se ha cansado de pregonar que tras la vuelta a Europa solo está el deseo de retomar el pulso competitivo. ¿En un plantilla que iba a disputar (es un decir) la UEFA y que bien podía haber sido patrocinada por Just For Men?

Sin recurrir a datos, la aspiración de tornar a la Selección inglesa tampoco oculta la evidencia: el perfecto reclamo publicitario no ha sido todo lo útil que se presumía en la liga más necesitada de vender imagen y en el país que sirve de escaparate al resto del mundo. El fiasco apunta a materia de tesis si se tiene en cuenta que ya antes que el spice boy algunos cracks mundiales (Pelé, Cruyff, Beckenbauer, Best…) emprendieron la aventura americana. Con idéntico resultado, a tenor de la mínima audiencia televisiva del torneo que los reclutó.

Eran los años de la North American Soccer League (NASL), el primer intento serio por implantar el bárbaro balompié en EEUU. Se prolongó desde 1967 hasta 1984. Tal vez demasiado tiempo para lo que en realidad fue: una rutilante acumulación de excesos (magnates al frente de los clubes, celebrities y groupies) y rarezas (el césped sintético sustituye por primera vez al natural).

Como icono máximo de aquella competición abortada figura el Cosmos, una suerte de escuadra pregaláctica (los mencionados Pelé y Beckenbauer, Neeskens, Carlos Alberto, el maquiavélico Chinaglia, etc. pasaron por allí) propiedad de la Warner Bros. que ganó el campeonato en cinco ocasiones. Y más importante: obró el milagro de congregar semanalmente a 50.000 neoyorquinos alrededor de un balón no ovalado.

Aunque también habrá quien anteponga la anécdota y prefiera quedarse con el recuerdo de la cardiaca tanda a la que se recurría siempre en caso de empate: shoot-out. Muerte súbita. Rudimentario Gol de oro. 32 metros y cinco segundos para anotar. Cuestión de supervivencia. Cuestión de oportunidad. ¿Se hubiera mostrado Beckham infalible?


video

miércoles, 15 de abril de 2009

Los reyes del gol (en contra)

Los 11 héroes que cayeron 11-0 contra el Caravaca: Niki, Carrillo, Dani, Alcalde, Jaime, Cheles, Israel, José María, Torres, Savio, Gilé. Foto: Caravaca C. F.

Por Pedro Sousa
Los puristas prefieren el toque a los goles, les gusta más el pase que el remate. No hay sitio para el Ciudad de Lorca C. F. entre los locos de Guti, Riquelme o Valerón. El Ciudad de Lorca tiene por centro del campo un colador, sus defensas no aprendieron a andar, tienen patas de palo, y sus delanteros no ven la bola ni cuando sacan del centro. No, no hay sitio para el Ciudad de Lorca en el selecto club del buen juego. Nunca lo habrá.

Pero luego están los otros, los aficionados que viven del gol, del puntapié o la rosca sin concesiones, los que no entienden el fútbol sin porterías y bostezan con la mediocridad instalada en el la inacción. Ahí, en ese subgrupo de futbolistas frustrados el Ciudad de Lorca (no confundir con el Lorca C. F.) tiene una plaza reservada, un abono a perpetuidad con pase directo del submundo del fútbol al olimpo de los grandes.

El equipo ocupa en estos momentos la última plaza del grupo 13 de la Tercera División. Ha ganado cuatro partidos en 33 jornadas y ha perdido 27. No tiene un duro, los jugadores no cobran y la Federación ya le ha quitado dos puntos por no pagar los derechos de arbitraje de tres partidos. Por si fuera poco, el presidente del club, Gregorio Muñoz “Gori”, ex presidente del Grana C. F., amenazó esta Semana Santa con cortar una procesión para denunciar la ausencia de subvenciones y el mal estado de su terreno de juego, el Alfonso Embarre de Lorca.

“Gori” se lo pensó dos veces, probablemente, porque habría sido linchado por la ciudad, pero eso no impide que el club siga a 14 puntos de la salvación y que el próximo fin de semana pueda firmar su descenso matemático a Preferente, que a estas altura parece inevitable.

No importa. Los partidos del Ciudad de Lorca tienen la mejor media de goles de Primera, Segunda, Segunda B y Tercera División, y por eso debería ser adorado día y noche, aunque casi nadie haya reparado aún en su existencia. Ninguno de los 482 clubes que componen las cuatro categorías nacionales supera en estos momentos los 4,60 tantos por partido del conjunto murciano.

Los protagonistas del récord no son sus delanteros, que han aportado 30 goles en lo que va de liga. Los artífices involuntarios son sus porteros, que en 33 jornadas han encajado 122 dinas, hasta convertirse en el conjunto más goleado de España, por delante del conjunto madrileño Unión C. Villaba, colista del grupo 7 de la Tercera División, con 113 goles en contra y 27 a favor, y del cántabro Velarde Camargo, farolillo rojo de grupo 3 de la misma categoría, con 101 goles en contra y 14 anotados.

En un acto de generosidad impagable, el Ciudad de Lorca sale al campo cada jornada para cometer once atentados suicidas en nombre del gol. En su último partido perdieron contra el Plus Ultra 0-3 y, en el anterior, 11-0 contra el Caravaca. Ahí siguen. Y no esperan ningún homenaje.

martes, 14 de abril de 2009

Los blancos no la meten como Madïn



Por Rocheteau
El problema no es que los blancos no la sepan meter. Es que al fútbol francés le pasa como al basket de playground en Estados Unidos: los blancos no juegan.

Madïn Mohamed Khorogli es de origen magrebí y nació en Roubaix, en el norte lluvioso de Francia, junto a Bélgica. No es blanco. Así que creció con una pelota en los pies.

Madïn Mohamed es un chaval de siete años al que predicen un futuro messi-ánico: convertirá las piedras en goles y multiplicará las copas.

Madïn Mohamed es un chico del que nadie oirá hablar dentro de cinco años. Cuando tenga 20 y ya esté en paro [el paro en Francia ronda el 8%; en Roubaix es el doble; entre los jóvenes de Roubaix, es el doble del doble; entre los jóvenes inmigrantes de Roubaix, el doble del doble del doble], contará en la brasserie de la esquina cuando venían a verle clubs de todo el mundo.

Madïn Mohamed no es sólo un crío malabarista; Madïn Mohamed es un símbolo, como también lo es Roubaix.

Un trastero de Francia adonde se puede llegar en metro desde Lille, atravesando un no man’s land que a principios del XX eran ricas catacumbas de carbón; tras la guerra, una colección de chimeneas de fábricas textiles y metalúrgicas; hoy, el coche escoba de la economía francesa.

En Roubaix, Francia cambia de color. Todo es ocre. Las paredes de ladrillo y la piel de los que las habitan. Como un decorado obrero de Newcastle en una película de Ken Loach. El acento es rocoso. El orgullo, más. La calle, un lugar de paso si no quieres problemas. O la mejor cancha de fútbol. Aquí están las favelas galas. Las de la France black-blanc-beur del Mundial de 1998. Las que nutren la Ligue 1 y, poco después, la Premier.

En Roubaix, la ciudad con mayor porcentaje de extranjeros de Francia, nadie es de Roubaix. Eres marroquí, bereber, senegalés… Los que han nacido allí tampoco son de Roubaix. Siguen siendo marroquíes, bereberes, senegaleses… Por eso los padres de Madïn quieren que el hijo juegue con la selección de Argelia y no con la de Francia.

Los que llevarán a Francia a ganar más mundiales y eurocopas son los que hoy, todavía adolescentes, silban la Marsellesa en el Stade de France.

Rendez-vous dentro de diez años, para ver dónde anda el habilidoso Madïn. Un chico de Roubaix. El coche escoba de Francia. El futuro de su fútbol.



Sifflets lors de la marseillaise
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lunes, 13 de abril de 2009

Sergio Ramos confirma alternativa en Las Ventas


Por Nick Panzeri
Empezaba la segunda parte del Real Madrid-Valladolid y el equipo taurino de Canal + detectaba calentando por el callejón de Las Ventas a Sergio Ramos. A paso ligero y cuando el chulo de toriles abría paso al primero de la tarde, el lateral madridista se apresuraba a ganar un sitio en un burladero cercano a su amigo Alejandro Talavante, que se encerraba con seis toros en solitario en este coso.

Su afición taurina y su amistad con el diestro extremeño habían podido más que la incertidumbre del marcador de su equipo, entonces todavía 1-0.

El periodismo militante se apresurará a señalar la falta de compromiso del sevillano y a preguntarse si aquella falta a Duda que le costó la quinta amarilla en la jornada anterior pudo ser intencionada, pero en realidad Ramos simplemente había sido coherente con su verdadera vocación: los toros.

Viendo la primera parte de su equipo, sorteaba la norma que exige que los jugadores del Real Madrid que no forman parte de la convocatoria estén presentes al comienzo de los partidos.

Su pasión taurina, sin embargo, ha podido más que esa misma normativa del club en el punto que se impide a los jugadores practicar actividades de riesgo, como por ejemplo el toreo, y que ya costara en su día costosas multas al fallecido Juanito.

Durante los dos últimos inviernos, el sevillano se ha convertido en el sorprendente compañero habitual de Talavante en su pretemporada taurina por distintas ganaderías del campo bravo español.

Y esa compañía no se limitaba a un papel meramente contemplativo, sino que era habitual ver al defensa tomar la muleta para cuajar arrebatadas series de naturales a becerras e incluso a toros con el tonelaje propio de una plaza de primera.

Quienes le han visto templar un morlaco de 500 kilos aseguran que su técnica y valor son fruto de una larga relación con este arte, nunca producto de un encuentro puntual. De ahí que no todos se sorprendieran ayer cuando se enteraron de que abandonaba a sus compañeros de profesión para ver a su amigo practicar su verdadera vocación. Y menos después de la lexatínica primera parte de este partido.

domingo, 12 de abril de 2009

Tony Soprano, 'soccer' y venganza

Por Sole Leyva
Si tuviéramos que elegir a un personaje del fútbol español que se parezca a Tony Soprano, el capo de New Jersey, tendría que ser Jesús Gil y Gil sí o sí. Son muchas las analogías entre ambos. Líderes de la manada. Poderosos. Caprichosos. Carácter irascible. Fajos de billetes en los bolsillos. Anillacos. Grandes mansiones. Procesos judiciales abiertos. Tendencia a llegar a las manos con quien sea. Y hasta un caballo. Los dos lo tenían -Imperioso, el de Gil, cómo olvidarlo-. Hablaban con él. Lo amaban casi como a un hijo.

Podríamos seguir, pero el prota de está historia no es Gil, es el mafioso Tony Soprano y el fútbol. Que David Chase, creador de una obra maestra sobre la Cosa Nostra, contextualizara en el mundo del soccer -como EEUU lo llama- un abuso a una menor no me parece casual. Pese a su lento pero progresivo crecimiento de seguidores en EEUU, el fútbol sigue siendo un deporte minoritario al otro lado del charco. No tiene grandes audiencias. No se venden camisetas a toneladas. Está relegado al banquillo. A pocos americanos les chocaría que en ese raro deporte europeo donde dan patadas a un balón haya pervertidos.

Si Anthony Soprano Jr. juega al rubgy y a su padre se le cae la baba, con el fútbol de su primogénita Meadow no le pasa lo mismo. No parece entenderlo del todo. Cuando se entera de que una de las compañeras de equipo de su hija, de 15 años, ha intentado suicidarse tras tener sexo con el entrenador, sale la peor versión de Tony Soprano. Quiere castrarlo. Hacerlo sufrir. Y luego matarlo. Es el único modo de actuar que él conoce. La Justicia y los tribunales son para otros.

Su ingenuo y por ello legal amigo Artie Bucco, el cocinero, le intenta hacer cambiar de idea. Tony, ya padrino in pectore, se siente insultado por la insistencia de Artie. Y como Gil hizo con Caneda, el presidente del Celta de Vigo -"Has insultado a los votantes de Marbella"-, le arrea una buena tarascada en la cara. Nadie cuestiona sus decisiones.

Al final, Tony accede y deja que denuncien al entrenador. No sabe muy bien lo que ha hecho, se ha lanzado al vacío y está perdido. Se emborracha. En plena tajada ve en televisión que al profesor lo han detenido. Al llegar a casa su borrachera es otra. De felicidad, de un tipo desconocido: hacer Justicia dentro de la Ley , sin cruzar la frontera criminal por la que tantas veces opta. Agarra a Carmela, se la arrima al pecho y baila agarrado a ella. No hay música. Está en su cabeza.

El soberbio capítulo acaba con un plano cenital en el que Tony cae desplomado en el sofá, con la sonrisa en la boca, casi inconsciente. Una extraña emoción te sacude el cuerpo. Es el mafioso humanizado. Entiendes sus contradicciones, su lucha por mantenerse firme en su tramposo y maquiavélico modo de vida, y su inesperada victoria tras no hacerlo. Te sientes cercano a él. Hay algo que te atrae, te subyuga, te crea empatía aunque desprecies su modo de vida. Acabas teniéndole cierto cariño. Pero reitero, este post no iba de Jesús Gil.

jueves, 9 de abril de 2009

Koniec (Fin)

Por Sebastián Dulbeca
Es tan viejo como el propio fútbol y ofrece siempre un mismo resultado: escándalo. El 1X2 que agita y mezcla noche, alcohol y sexo (de pago) acaba de llevarse por delante a seis jugadores checos y a su seleccionador. Ésta es la diferencia entre Ujfalusi y Nedved. Descanse en paz la brillante generación del 96. Otro milagro centroeuropeo que se malogra.

Partido de clasificación del Mundial 2010 (Grupo 3). República Checa-Eslovaquia. Derbi con todas las letras. Pero con papeles cambiados. El no hace mucho desafiante combinado checo apenas llega a corajudo. Ahora debe conformarse con mirar desde abajo en la tabla a su vecino. Que tampoco encarna precisamente la excelencia. La sorpresa es relativa: 1-2. Sudáfrica se aleja de Praga aún más miles de kilómetros.

El regreso al hotel de concentración permite medir la distancia entre el tópico (trayecto fúnebre, caras largas) y la vergüenza. Un restaurante (dicen) se cruza en el camino. Tomas Ujfalusi (Atlético), Milan Baros (Galatasaray), Vaclav Sverkos (Sochaux), Radoslav Kovac (West Ham), Martín Fenin (Eintracht) y Marek Matejovsky (Reading) aparecen al día siguiente en los papeles involucrados en una fiesta con prostitutas. Petr Rada se responsabiliza del desmadre y dimite.

Hasta aquí la secuencia de los hechos. Nada nuevo. Apenas hace dos años de un escándalo similar protagonizado por Perú. Orgía en el Hotel Golf Los Inkas. Chiste demasiado fácil. Pizarro, Guerrero, Farfán, Acasiete y Mendoza al menos habían empatado con Brasil previamente.

Del ridículo máximo tuvimos noticia ayer. Ujfalusi anuncia su retirada del equipo nacional en un comunicado hecho público por su agente. 78 internacionalidades reducidas a un triste papel. Un adiós precipitado por “el ambiente que existe dentro de la Federación y en diversos medios de comunicación”.

El central con atrezzo de batería heavy dijo Koniec (Fin), la palabra con la que se despedían los dibujos animados ochenteros en la República Checa.

Balón fuera. Su especialidad.

martes, 7 de abril de 2009

Carrusel de Las Tres Culturas

Por Sebastián Dulbeca
Hojas de palma. Olor a incienso. Cera en el suelo como caprichosas estalagmitas. Y una amenaza: el titular cofrade. Sólo que este Domingo de Ramos y la víspera también fueron días de celebraciones musulmanas y judías en los estadios de Liga y Premier. Por fin blanco sobre verde el sueño de la Alianza de Civilizaciones.

Nuevo Colombino. Min. 32. Kanouté transforma un penalti. Supone el triunfo de su equipo. Y la consecución de una formidable marca personal. Con su tanto número 90 iguala a Davor Suker como máximo artillero foráneo de la historia del Sevilla.
El hombre que compró una mezquita. El futbolista que se solidarizó con Palestina. El imam que juega por Mali. Gol. Ritual incontestable.
Vicente Calderón. Min. 69. Masoud abrocha el repaso al Atlético. Se trata del jugador de Primera al que menos tardan en hacerle una falta (cada 21 min.). En ese momento decide ser él quien se tome su tiempo para anudar al defensa. Puro slow motion.

Euforia rojilla. Aplausos del rival. Y la celebración del Año Nuevo persa que se prolonga por sorpresa hasta Semana Santa.

Por alusiones: en San Mamés, Aouate hace lo que puede. Pero su compatriota Benayoun coloca líder al Liverpool en el agónico min. 95. Prodigios en Craven Cottage más propios de St. James' Park...

Luego la jornada se cierra con otra exhibición. Aparece con desprecio por el santoral quien suele: Cristiano.

Macheda, ¿El Portillo del Manchester?

Por Sole Leyva
La historia me suena. Un chaval de la cantera de un club grande marca en su debut, en un partido importante, un gran chicharro . Al día siguiente, la prensa deportiva se ceba con él. Donde nació. Dónde se crió. Qué música escucha. Quién es su ídolo. Qué modelo es su novia. El periodismo deportivo es ciclíco y tiene sus tiempos. Cuando nace o se hace nacer a una estrella, hay que estrujar su historia hasta que el aficionado común la sepa como la del capitán del equipo. A pies juntillas.


De quien hablamos ahora es del nuevo héroe del Manchester United, el canterano Federico Macheda, apodado Kiko, que por el nombre y la pinta de flamenco que tiene en la foto de arriba -sacada de su facebook rodeado de pibitas descocadas-, más bien parece salido de la cantera del Sevilla. Macheda metió el gol que le valió la victoria este fin de semana a los reds frente al Aston Villa (3-2). Tres puntos de oro, sobre todo ahora que tienen al Liverpool pegado al culo.



En el minuto 92, con el equipo volcado, Kiko, con el desparpajo de un crío de 17 años, se inventó un control de tacón de espaldas a la portería y un derechazo pegado al palo. Llevaba 30 minutos en el campo. Antes de salir Alex Ferguson le dijo: "Sólo dedícate a jugar". Qué tópicazo. Tras marcar, Macheda salió a celebrarlo al córner. Sus compañeros se tiraron encima de él. Parecía que hubieran ganado la Champions.


Ha nacido una estrella.

Al día siguiente, Macheda en todos los medios británicos. Aunque su debut lo hizo con el Manchester, se crió en la cantera del Lazio -nació en Roma-, de donde salió hace un par de años. Ayer, Claudio Lotito, presidente del club italiano, rajó contra la "feria de ganado" del actual sistema de traspasos. La FIFA ha tratado de que tranfers como éste no se produzcan hasta los 18. Tal y como está este fútbol liberal eso se antoja imposible. Que se hubiera andado más espabilado Lotito, que la pela es la pela.


Pero volvamos a Macheda. Hay algo en él que irremediablemente me recuerda a Javier García Portillo. Los pendientes, el pelo engominado, las fotos en una discoteca, y ese gol impresionante en su debut. Portillo se lo marcó al Panathinaikos en Grecia allá por 2002. Sólo los recelos del vestuario florentiniano -los egos por las nubes- hicieron que no debutara antes, en Oporto, como tenía pensado Del Bosque. Coló una papa desde 21 metros que hacía valer lo que se había comentado de él. 700 goles en la cantera. Un olfato único. Incluso 'El País' le dedicó una página antes de subir al primer equipo -El carpanta del gol, se titulaba-, algo raro en el diario de Prisa.





Tras aquel tanto, todo interesaba sobre Portillo. Le subieron a los altares. La fama se le atragantó -algunos decían que salía derrapando de Valdebebas con su Lamborguini- y al final, pese a ser un notable delantero, no sirvió como delantero del Madrid. Penó con el Gimnastic el año del descenso y ahora cumple contrato con Osasuna, donde la temporada pasada metió 14 goles. No está nada mal, aun así.

Queda tiempo todavía para saber si a Macheda le pasara como a Portigol, si se desinflara en un grande. Desde luego en la Premier tiene espejos en los que reflejarse para que le marquen otro camino. Robbi Keane, Michael Owen o Alan Shearer también deslumbraron en su debut y se convirtieron en grandes jugadores.

Veremos que pasa, pero en Moss Lane, donde juega el segundo equipo del Manchester, cuentan ya que Kiko es un chico problemático. El propio Ferguson advirtió tras el partido que ahora lo importante es que "tenga los pies en el suelo". Complicado. Es el Manchester. Es una estrella y antes incluso de rozar con las botas el césped de la Premier, parece que ya se sentía así. Como Portillo, al que comieron el coco con lo bueno que era. Si a él le decían que era como Raúl, a Kiko le comparan con Berbatov. Sigo pensando que al red puede que le pase lo que al de Aranjuez. Creo que es por la gomina.

lunes, 6 de abril de 2009

A mí no me la sudan

Por Lola Dirceu
Nacía en su tonsura de Salvatore en El nombre de la Rosa, lograba el justo punto de ebullición en la inteligencia de su frente y resbala por su nariz de Napoleón antes de besar el césped por el que levitaba. Una gota eterna rodaba por el semblante de Zinedine Zidane, síntoma de que su manual de fútbol se engrasaba a toda máquina. ¿Imaginan mejor lubricante mental para visualizar pases al hueco?

Gracias a la refracción de aquel líquido divino pasando por su mirada, cierta noche en Glasgow, recibió una sandía del cielo y, por los milagros de la balística y la óptica, de una patada de kung fu incrustó la novena Copa de Europa desde Escocia hasta las vitrinas de la Castellana. Jamás una transpiración cerebral ha dado tanto resultado.

Sudores ha habido muchos. No todos igual de rentables. A muchos les humea la cocorota rapada en invierno. Roberto Carlos en Zorrilla parecía una tetera inglesa. A Camacho se le llevaban los demonios por los sobacos. Dicen que el sudor de Beckham olía a perfume. Qué triste fragancia. Me quedo con el de Maradona. Apestaba a estibadores de Nápoles, a epidermis resacosa que despide todo el whisky y la zarpa, a mantel de cuadros tiroteado por lamparones de pommodoro. Luego acumuló adiposidades y excesos, y su interior grasiento destilaba egoísmo. Sudó maravillosas malas noches junto a Edmundo y Caniggia, otra melena como una fregona recién sacada del cubo y que ahora anda por la Costa del Sol expiando culpa.A Cruyff el sudor le afilaba los mechones de su flequillo, le abrillantaba los pómulos alrededor de esa boca eternamente entreabierta y le confería un aire terrorífico, de tísico cabrón.

La mayoría de la grada pide gladiadores que suden el triunfo, o al menos semblantes churretosos que dignifiquen la derrota. “Muévete, cabrón. Con lo que ganas me tiraba yo corriendo tres días....”, les gritan. Por cabras locas que no quede. La falta de talento se enmascara con hiperactividad. Ni a Schuster, ni a Caminero, ni a Riquelme, ni a Quique Setién, ni a Valerón se les vio gotear, aunque jugaran en Écija, en un sembrao y en agosto. Lo de Guti y otros imitadores resulta distinto, ahogados los poros en gominas y caras cremas. Benditos desganados todos ellos, santos flojos. No despilfarraron una molécula de combustible en esa zona del campo donde el gol, para ser fecundado, necesita caudal justo, que no chorros.

A mí, ese tipo de peloteros, por mucho que la grada les chille la indolencia, jamás me la sudó.

Negro y futbolista

Por Nick Panzeri
Para alguien que decide apodarse Grafite por el color de su piel, redunda decir que este punto nunca será anecdótico para él. El problema puede llegar cuando la denuncia racial se convierte en casi una obsesión.



El sábado, el mismo día que marcaba uno de los mejores goles del año (conducción con ambas piernas, regate y genial definición sólo al alcance de Ronaldos e Ibrahimovics) y en el partido más importante del año (contra el Bayern y para ponerse líderes), el diario Folha de Sao Paulo publicaba unas declaraciones suyas capaces de eclipsar su mejor obra: “El pueblo alemán es racista, en especial los viejos de la época de Adolf Hitler. Es gente arrogante, ignorante y que falta al respeto”.

Para quien no conozca a Grafite, estas declaraciones pueden llamar la atención. Para quien le conozca, sólo sonarán a déjà vu.

Criado en pequeños equipos brasileños, y después de una experiencia en el fútbol coreano, saltó a la fama en 2005 siendo jugador del Sao Paulo y en plena explosión de sus condiciones futbolísticas, pero no lo hizo por sus goles.

Jugaba un partido de la Libertadores contra el Quilmes argentino cuando, llegado el descanso, se acercó a una pareja policial para denunciar los insultos racistas del defensa argentino Leandro Desábato. “Negro de mierda y macaquito”, según Grafite; “cagón” y “métete una banana”, según Desábato.

Al final del partido, la policía ingresó en el campo para arrestar y esposar al argentino, que pasó 36 horas entre rejas y sólo salió después de pagar una importante fianza.

Este incidente le marcó excesivamente y le terminó descentrando. Un año después, decidió retirar la denuncia y empezar una nueva vida lejos de su país. Fichó por el Le Mans francés para dedicarse sólo a jugar al fútbol.

De Francia dio el salto a Alemania para jugar en el Wolfsburgo, donde no ha necesitado el recurrente periodo de adaptación. A sus 28 años, pensó que ya había perdido el tiempo bastante en asuntos ajenos al balón y se dedicó sólo a jugar.

Este fin de semana, sin embargo, justo cuando se convertía en máximo goleador de la Bundesliga con 20 goles en 17 partidos, cuando demostraba sus condiciones en el mejor escaparate (también es uno de los máximos asistentes de la liga, el segundo que más regates completa y reparte sus goles entre ambas piernas y la cabeza), decidía recuperar sus viejas reivindicaciones: “Por ser una persona pública no siento el racismo, pero algunos miran raro, se percibe eso”, añadía.

A partir de esta semana, le mirarán más raro aún. Por negro y por su juego.