Mostrando entradas con la etiqueta México. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta México. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de abril de 2011

Fútbol 2.0: la vida sigue igual

Por Sopenilla
Tarde o temprano tenía que ocurrir. Como predijo el auge de los Social Media, y confirmaron luego los gurús, la web del siglo XXI sería participativa, o simplemente no sería. Con lo que nadie contaba es con que una de las primeras cosas públicas en regirse de modo asambleario desde la red fuera un club de fútbol, y no un país. Aunque a muchos les cueste admitirlo, la sociedad de la información ha democratizado el conocimiento. La mejor prueba de que las nuevas tecnologías han devuelto la cultura al pueblo es haber hecho posible que, bajo la piel de cada aficionado, cohabite en la práctica un entrenador.

Lo cierto es que, de alguna manera, cualquier seguidor venía encarnando ese papel desde que este juego se convirtiera en un espectáculo de masas. Cuando el entretenimiento devino en un modo de vida, la tarea de enjuiciar al técnico de turno empezó a formar parte de la rutina de todo buen aficionado. Lo interesante del proceso es comprobar cómo del pañuelo y la música de viento en el estadio se pasó, en primer término, a las discusiones de bar y, últimamente, a que la soberanía popular haya acabado por inmiscuirse en la potestad –en otro tiempo exclusiva– del Míster.

Hasta la fecha, sólo recreaciones virtuales como el PC Fútbol habían ido tan lejos a la hora de conferir ese tipo de competencias al respetable. En este caso, la atribución de funciones por parte del usuario era casi completa, si bien lo que primaba, frente a la opción de contratar psicólogo o vallas de publicidad, era poder darse el gustazo viendo que tu criterio táctico llevaba al Écija a disputar la Champions. Más allá de la dimensión freakie del pasatiempo, lo que está claro es que la aplicación informática satisfacía ese narcisismo inherente a la sapiencia balompédica.

Conscientes de que el ego es una debilidad universal, Elías y Miguel Favela tuvieron al menos la dignidad o la prudencia –puede, incluso, que hasta el acierto– de hacer partícipes de su club a todo aquel que, sintiendo o no los colores, le atrajera la idea de entrenarlo. Imaginando qué habría sido de la selección azteca en el último mundial si el ‘Chicharito’ hubiera tenido más minutos que Cuathémoc Blanco, por poner un ejemplo, ambos llegaron a la conclusión de que más valía una cerrazón colectiva que una obstinación personal. Fue así cómo los Murciélagos de Guamúchil, equipo de la segunda división mexicana encuadrado en la Zona Norte de la Liga Premier –una especie de Segunda B española–, empezaron a funcionar al más puro estilo 2.0.

Interactuando a tiempo real

Bien mirada, la propuesta de “DT electrónico” –como ha sido bautizado el sistema– dista de ofrecer un manejo completo de todas las variables deportivas. De hecho, el ámbito de autonomía dejado al arbitrio de los seguidores está restringido a los encuentros en los que el cuadro de Sinaloa ejerce como local. Pese a ello, no se puede decir que, limitada a este único escenario, la puesta en común quede exenta de menor relevancia. Al margen de las alineaciones, son los cambios en medio de un partido los que tienden a posicionar a los aficionados a favor o en contra de su entrenador y, por extensión, de su equipo. Al fin y al cabo, acertar con una sustitución suele ser más efectivo a corto plazo –el que más cuenta, por otro lado, para algunas directivas– que planificar la carga de trabajo diaria u obcecarse con un determinado sistema de juego.

Para algunos, parecerá una estrategia de marketing. Para otros, un signo inequívoco de que hay presidentes que huyen de la tentación de poner y quitar entrenadores como si fueran camisas de vestir. Sea como fuere, los dueños del Murciélagos F. C. creyeron oportuno ceder justamente la responsabilidad de los cambios a sus aficionados. El funcionamiento es sencillo. Cuando el “profe” Ruva, el técnico titular, estima que ha llegado el momento de efectuar alguna sustitución, selecciona dos jugadores entre los disponibles en el banquillo. Decantarse por uno u otro de los candidatos es tarea de los internautas que, a través de Facebook, Twitter o también vía SMS, pueden canalizar sus preferencias como si de un concurso televisivo se tratara.

La verdad es que la dinámica tiene bastante de reality show. A diferencia de otros experimentos similares, como el del conjunto asturiano TK Goal, los Murciélagos se distinguen por hacer de la interacción a tiempo real su seña de identidad. Lejos de ruborizarse porque las vicisitudes de los clubes de fútbol monopolicen minutos y minutos de nuestras vidas, los mexicanos parecen decididos a explotar este formato. Además de los partidos, la web oficial transmite la charla en el vestuario durante los descansos y, al final de cada encuentro, se abre la votación al jugador más destacado en las filas locales. Dicho así, esto último sonaría intrascendente si no fuera por la prima económica que acompaña a esa distinción honorífica.

Paradójicamente, la penetración en las redes sociales no ha tenido todo el efecto deseado en la cancha. Los 1254 fans de su página en Facebook y los 817 followers en Twitter no han impedido la eliminación de los “Caballeros de la Noche” de la siguiente fase en la lucha por subir a la Liga de Ascenso. Tras la finalización del torneo regular el pasado sábado, el balance no puede ser más discreto: una victoria, dos derrotas y siete empates en los diez partidos celebrados. Por si fuera poco, el único triunfo no tuvo lugar en casa, sino que se produjo en la cancha de los Delfines de los Cabos.

La reacción del club ha ido en la línea con lo que predica. Al tiempo que felicitó a los cinco clubs de la Zona Norte clasificados, conminó a una evaluación general conjunta de la temporada. Entre los aludidos, hay división de opiniones: los hay que piensan que el “DT electrónico” es un fraude y quienes critican directamente al “profe” Ruva. Conclusión: la vida no deja de ser la misma estemos o no conectados.

jueves, 3 de marzo de 2011

Salvar al soldado Donovan

Por snedecor
Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, le decían al arácnido reportero Peter Parker. En el caso de Landon Timothy Donovan, sus enormes condiciones futbolísticas le han obligado, paradójicamente, a hipotecar su carrera en beneficio del soccer de su país. Todo por haber nacido en el lugar equivocado. Porque Landon, californiano de pro, tiene “eso” que le falta a la inmensa mayoría de sus compatriotas cuando se ponen a dar patadas a un balón. Llámalo magia, llámalo picardía, pero el caso es que Donovan no es como el resto de futbolistas estadounidenses, autómatas programados para cumplir con las tareas específicas de su posición en el campo, incapaces por regla general de inventarse algo que se salga del guión establecido. No, Landon es distinto, y eso le convierte en el icono perfecto para una liga sobrada de ilustres mercenarios pero que necesita modelos patrios a seguir.

El férreo sistema empresarial de la MLS hace el resto. Donovan juega para Los Ángeles Galaxy, pero cualquier traspaso al extranjero durante la vigencia de su contrato (que expira en diciembre de 2013) debe contar con el visto bueno de la propia liga. Y el precio que le ponen no facilita precisamente su marcha. Por cantidades que se acercan a los 20 millones de dólares, a los que habría que sumar una ficha anual de 2’2 millones más incentivos y derechos de imagen, ningún club europeo de primerísimo nivel (los demás directamente no pueden) se arriesga a fichar a un americano por muy distinto que éste parezca, y léase americano con el tono despectivo con el que solemos referirnos en Europa a todo lo que lleve aparejado la palabra soccer.

Quizás todavía pesen en los grandes europeos las dudas que generó su espantada del Bayer Leverkusen cuando era apenas un adolescente, un crío de 17 años que venía de ganar el Balón de Oro en el Mundial sub’17 de Nueva Zelanda 1999 y que no supo adaptarse a la vida lejos de la familia. Tal vez tampoco ayude el hecho de que nunca haya presionado demasiado a la MLS para buscarse otra oportunidad en Europa, y que parezca que se conforma con su apacible existencia en California, como si ya hubiera aceptado que su destino en el fútbol sea llenarse los bolsillos y pasar a la historia como uno más de los muchos que pudieron ser y no fueron.

Un caimán, un tetrapléjico y la quiniela mexicana

Buceando en su biografía se descubren algunos detalles poco comunes, hechos y circunstancias que pasan de la categoría de anécdota y que marcarían un poco a cualquiera.

A los 16 años, mientras jugaba al golf tras un entrenamiento con la selección sub’17, tuvo un encontronazo con un caimán (gajes de montar una academia para jóvenes talentos en los pantanos de Florida) del que salió indemne gracias a su velocidad, sus reflejos y una pizca de buena suerte. La tragedia volvió a rondarle a los 19, cuando Landon protagonizó un desgraciado incidente en un partido entre las selecciones juveniles de Estados Unidos y Trinidad y Tobago. Un choque tan brutal como fortuito en un salto con el defensor trinitense Marvin Lee mandó a ambos al suelo. Donovan salió del lance con un costilla rota, pero Lee se partió el cuello, quedándose tetrapléjico. El trinitense moriría un par de años después, en 2003, como consecuencia de una insuficiencia respiratoria agravada por su parálisis. Experiencias, en definitiva, que pueden explicar (o no) la compleja personalidad de la estrella californiana.

Porque Donovan es un tipo peculiar, que cuenta casi con tantos fans como detractores en su propio país. Sus críticos no le perdonan ni ciertas marrullerías en el campo ni la prepotencia que rezuman muchas de sus declaraciones. Opina de todo, y no siempre dice lo políticamente correcto. Su sequedad y su ácido sentido del humor tampoco le granjean las simpatías del gran público. Es, para entendernos, un cruce entre Raúl y Fernando Alonso, con un toque a lo Jorge Lorenzo. A algunos aficionados también les irrita su aparente conformismo con su carrera, y tampoco olvidan que, durante un tiempo, no tiró del carro de la selección tanto como se esperaba. Pero todos tienen que reconocer que, sin él, el soccer en su país no sería lo mismo.

Curiosamente, al sur del Río Grande desaparece la controversia: no hay mexicano que no odie a Landon Donovan. Unos cuantos goles decisivos y sus constantes provocaciones mediáticas cada vez que ambos países se enfrentan en el campo tienen la culpa. Hablar español casi a la perfección le ayuda a calentar los duelos, y eso le convierte también en una pieza muy codiciada por los anunciantes del país azteca. Memorable es su actuación en este anuncio de la Quiniela mexicana:


Y como si el spot fuera una cruel representación de su existencia, en la vida real a Donovan tampoco le dejan abandonar su país. Permanece encerrado en su jaula dorada, de la que le dejan salir de vez en cuando para mostrar sus aptitudes como cedido (libertad condicional lo llamarían algunos) durante el largo periodo de off-season. Pero ni por esas. Por muy bien que se le viera en los amistosos que disputó con el Bayern en 2009, aunque en 2010 jugara una docena de partidos a gran nivel con el Everton, por mucho que sea el líder de la mejor selección estadounidense de la historia, a pesar de que se vea a la legua que podría cortarse una pierna y seguir siendo el mejor futbolista de la MLS, nadie se decide a dar el paso definitivo.

Pasan los años, se acerca peligrosamente a la treintena y hasta él se ha cansado de esas escapadas: este invierno dejó claro que o traspaso o nada. Y fue nada. Landon cumple este viernes 29 años y está a punto de tirar definitivamente su carrera por la borda. Me gustaría pensar que, mientras pasea tranquilamente con sus perros por las playas de Los Angeles y proclama en su recién estrenado blog lo afortunado que se siente por ser californiano, algo dentro de él le dice que todavía puede hacer algo más por el soccer de su tierra: triunfar rotundamente fuera. Déjenle volar antes de que sea irremediablemente tarde. Si es que quiere, claro.