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martes, 22 de marzo de 2011

Cuando CR7 presume de su sueldo y otras joyas

Por Rocheteau
Estaba en un aeropuerto francés con mucho tiempo por delante y varias revistas de fútbol. Francesas, claro. Tras dos horas de lectura, me imaginé en un aeropuerto español con dos horas por delante y lo poco que se puede encontrar de temática deportiva en un quiosco español. Mejor que echarme a llorar, recopilé cuatro detalles de lo que uno puede encontrar en el periodismo deportivo de otros horizontes. Juzgad vosotros.

Cuando Ronaldo presume de su sueldo en los vestuarios
Charla entre el cantante NBAmaníaco, Benjamin Biolay, también fan del Olympique Lyonnais (tanto, que no puede dar conciertos en Saint-Étienne), y Bernard Lacombe, el jorgevaldano de Jean Michel Aulas en el OL. Llegando al final de la entrevista cruzada, Lacombe suelta lo siguiente: “En el campeonato español no respetan a Cristiano Ronaldo. Pero claro, su educación… El otro día vi a Cristiano Ronaldo, en el túnel de vestuarios del Bernabéu, preguntarle a un delantero con el que se topó: “Y tú cuánto cobras? Y luego se giró y le preguntó lo mismo a otro: “Y tú, ¿cuánto cobras?”.
SO FOOT

Cuando Ryan Giggs era Benjamín Zarandona
“Lo peor fue cuando Ferguson me sorprendió en una fiesta con Lee Sharpe. Era la víspera de un partido y se supone que estábamos e casa. Éramos unos niñatos. Cuando llamaron a la puerta y vi a Ferguson, temí por mi futuro como jugador de fútbol”. En esta estupenda entrevista, con una de las mejores fotos que he visto publicadas de un futbolista, la que abre el reportaje, Giggs también revela algo inimaginable: Gary Neville grita todavía más que Roy Keane en un vestuario.
L’Équipe Magazine

Cuando Jordi Cruyff era el niñato quejica del ManU
Y luego hay un momento impagable de la entrevista con Giggs, cuando el zurdo galés explica lo importante que es mantener el sentido colectivo del juego en Manchester. “O haces tu trabajo, o todo se derrumba. Tienes que cumplir con tu trabajo. Tu comportamiento humano es examinado por todos. Me acuerdo de Jordi Cruyff (1996-2000), a quien se le pedía que trabajara igualmente en defensa que en ataque por el costado izquierdo. No era lo suyo y no tenía problemas en decir que prefería el método del Barça. Digamos que no le ayudó mucho en el vestuario”.
L’Équipe Magazine

Cuando Mourinho humilló al chupón Robben
Por seguir con la revista de L´Équipe, una anécdota que cuentan sobre esas bambalinas del fútbol que son los vestuarios. Temporada 2004-05. Según cierra la puerta, Mourinho agarra el balón y se lo da en las manos a Robben. “Tú, como quieres jugar solo, aquí tienes un balón. Ahora voy a hablar a los otros diez que sí quieren jugar juntos al fútbol”.
L’Équipe Magazine

viernes, 23 de octubre de 2009

Giggs: back in black


Por Halftown
Todo el mundo ama a Ryan Giggs. Sea por la elegancia de su pie izquierdo, por mantenerse fiel a la misma camiseta durante toda su carrrera, o por liderar una selección sin esperanza, es de los pocos futbolistas unánimemente reconocidos por público y prensa. Incluso me atrevería a decir que, como Sean Connery, mejora con los años.

Lo que nadie sabe es que, además, Ryan Giggs es mulato. Tal cual lo leen. Su padre, Danny Wilson, era un jugador de rugby negro, cuyo abuelo venía de Sierra Leona. Sus hijos, Ryan y Rhodri, nacidos en Gales, se fueron con él a Manchester cuando Danny fichó por el Swinton Lions. Los niños ingleses, poco acostumbrados entonces a ver mulatos en el patio, les puteaban. Lo que ahora los horteras llaman bullying.

Su hermano Rhodri, cuatro años menor, intentó ser futbolista profesional, pero se quedó en el camino, pasando por las regionales inglesas, la liga galesa –donde jugó UEFA con el Bangor- y una penúltima morbosa parada en el FC United de Manchester, ese club que montaron unos aficionados cabreados con la venta del ManU al multimillonario Glazer. Entre medias, ha sido arrestado en alguna ocasión, y hasta ha pasado por la cárcel acusado de agresión sexual.

Entre Cardiff y Freetown

El día que Ryan cumplía 14 años, un tal Alex Ferguson apareció en la puerta de su casa, y se lo llevó al United por 29,50 libras a la semana. Poco después, en 1989, el todavía Ryan Wilson -al divorciarse sus padres más tarde, los chavales se quedarían con el apellido de su madre Lynne- defendió a la selección inglesa de colegios contra Alemania en el estadio de Wembley. Sin embargo, al no tener ningún antepasado inglés, fue imposible convocarlo con los pross para la sub-21; sólo era elegible por Gales... o por Sierra Leona.

Casi dos décadas después de su debut, Giggs sigue siendo un crack de perfil bajo, un tipo poco amigo de los medios, algo a lo que le acostumbró Ferguson cuando le prohibió conceder entrevistas hasta que no hubo cumplido los 20.

Desde 2006, sin embargo, Giggs es embajador de buena voluntad de UNICEF. Así, el pasado día 5 cogió los bártulos y se fue a Binkolo, en la Sierra Leona natal de su abuelo, para concienciar al personal del peligro del sida, y de la necesidad de utilizar preservativos (atención a la demostración práctica sobre un palo que aparece en el vídeo). Los niños debieron alucinar cuando les contó que él también era un poquito sierraleonés.

Desde su debut con el primer equipo de los red devils en la 90-91 sustituyendo al lesionado y también mítico Dennis Irwin, Ryan Giggs es una leyenda que acumula títulos colectivos y marcas personales, algunas tan estrambóticos como ser el único jugador que ha marcado al menos un gol por temporada desde la creación de la Premier League en 1992.

Un futbolista de los buenos de verdad, Ryan Giggs. Le vamos a echar de menos cuando se vaya.