martes, 22 de mayo de 2012

Locos por las (pre) selecciones




Por snedecor
“Una lista de 23 jugadores debe estar en posesión de la administración de la UEFA al menos diez días antes del partido inaugural de la fase final. Tres de esos 23 jugadores deberán ser porteros” (Artículo 17.04 del Reglamento de la Euro2012).

Y ya está. La UEFA lo deja bien claro en su reglamento: le basta con que le digan quién va a jugar la Eurocopa 10 días antes de que empiece. Ni listas previas ni relaciones de reservas, nada: si alguno de esos 23 futbolistas se lesionara de gravedad antes del debut de su selección no hay ningún tipo de restricción para elegir a su sustituto. Podrías tenerlo encerrado en un bunker o tener que ir a buscarlo a la isla tropical donde estuviera pasando sus vacaciones, que a la UEFA le da igual: con que pase el reconocimiento médico le sobra. Puestos a elegir, los seleccionadores prefieren tener a los hipotéticos recambios en su bunker (cosa entendible, vale), pero óiganme, señores seleccionadores nacionales: si la UEFA sólo les exige presentar la lista definitiva de convocados, no nos vuelvan locos. Por favor se lo pido.

Suecia, Irlanda, Portugal e Inglaterra decidieron hacernos un favor a todos y han anunciado directamente a sus 23 elegidos, aunque tras oír su comentario sobre Pirlo y Ambrosini y ver que en su lista están Terry, Downing, Carroll y un portero de segunda no nos queda muy claro si Roy Hodgson sabe realmente a quién ha llamado. Luego cada maestrillo tiene su librillo y después de una temporada larga e intensa es normal que los técnicos tengan alguna duda, que quieran ver más de cerca en qué estado llegan algunos futbolistas o que les apetezca dar un premio a algún chaval que despunte, así que preselecciones de 26 o 27 jugadores como las de Alemania, Rusia o Croacia tienen un pase. Aceptamos barco como animal acuático. Pero lo que está ocurriendo en estas primeras semanas de mayo con el resto de selecciones es un auténtico sindiós.

Prandelli ha llamdo nada menos que a 32 futbolistas para la azzurra (incluyendo también a alguno de segunda) y Van Marwijk dio el nombre de 36 holandeses para dejarlos en 27 apenas una semana después y sin entrenamientos de por medio. A eso lo llamo yo tener las ideas claras. En el otro extremo están Francia y Grecia, que primero anunciaron sólo los convocados que no juegan en sus respectivas ligas nacionales: apenas una docena por barba. ¿Para qué hacer públicas unas listas así? Ni ellos lo saben. También se me escapan las razones por las que Dinamarca sólo citó de entrada a 20 de los 23 hombres que estarán en la Eurocopa. Igual, recordando el título del 92, quisieron esperar a que los demás estuvieran de vacaciones para convocarlos, pero ¿qué les costaría haber dado la lista completa (o una preselección mayor, si Olsen tenía dudas) de una sola vez? Misterios insondables de la humanidad. Por el contrario, el seleccionador checo me parece un tipo razonable: únicamente tiene que descartar a uno de los cuatro porteros presentes en su preselección de 24 jugadores. Así sí.

Más allá de los típicos problemas con las infraestructuras, los abusivos precios de los hoteles, las pintorescas protestas de FEMEN y los amagos de boicot político de la UE, parece que en los países anfitriones no quieren sorpresas: Ucrania y Polonia han convocado a 26 jugadores cada una, pero es que además otros 8 ucranianos y 7 polacos permanecerán oficialmente en la reserva mientras Blokhin y Smuda deciden qué tres futbolistas de sus respectivas listas “A” se quedan fuera. Estos suplentes de los suplentes ni siquiera estarán en las concentraciones previas de sus selecciones: han recibido la orden de mantenerse en forma por su cuenta (y con el móvil encendido y con cobertura, imagino), por si acaso tienen que llamarlos. Cosa muy poco probable, pues una plaga de lesiones como la que necesitarían para tener una oportunidad sólo la ha sufrido el equipo de béisbol que montó el señor Burns (bueno, y el Arsenal casi todos los años).

Y luego, por supuesto, está el caso español: 21 convocados para dos amistosos que deberían ser de preparación pero que sólo serán de recaudación, ya que la mitad de esos futbolistas no estarán en la lista definitiva que sí incluirá a los jugadores de Barça, Athletic y Chelsea (salvo sorpresa, entre 9 y 12 jugadores de los 23 saldrán de esos 3 clubes). Al menos nos queda el consuelo (?) de saber que lo nuestro no es precisamente un capricho de seleccionador. Vaya desde aquí nuestro más afectuoso saludo a don Ángel María y resto de responsables.

jueves, 17 de mayo de 2012

Titanic II y el cisma del soccer aussie


Por snedecor
En esta vida hay dos tipos de millonarios: los discretos y los que molan. Y Clive Frederick Palmer, de 58 años, el hombre más rico del estado de Queensland y quinta fortuna de Australia, es de los que molan (al menos si no se cruza en tu camino). Un hombre hecho a sí mismo, de los que dejan la Universidad antes de graduarse viendo que donde de verdad se gana dinero es fuera de ella (por ejemplo en el mercado inmobiliario), y que no deja ningún palo sin tocar: del ladrillo se pasó a la minería, donde multiplicó su fortuna, y con las ganancias metió la cabeza en política (amén de relacionarse con las más altas esferas australianas presume de haber entablado amistad con Ted Kennedy y Mijail Gorbachov).

Palmer también es uno de esos excéntricos magnates acostumbrados a dar jugosos titulares: recientemente afirmó que Greenpeace es un instrumento de la CIA para boicotear los intereses económicos de los rivales de Estados Unidos, y hace un par de semanas saltaba a los periódicos de todo el mundo gracias a su último proyecto, construir una réplica del Titanic que sea capaz de mantenerse a flote durante más de un viaje (más que nada, por aquello de hacerlo rentable). Sí, Amancio Ortega será más rico, pero es infinitamente más aburrido.

Aunque el promotor se ha cuidado mucho de dar cifras, se dice que el nuevo barco (que estaría listo para 2016) costaría unos 3.000 millones de dólares, y eso a pesar de que se fabricará en los teóricamente baratos astilleros chinos de Nanjing. Siempre, claro está, que se firme el contrato, cosa que de momento parece que aún no se ha hecho. Minucias. Palmer lleva tiempo convencido de que el futuro (al menos el suyo) pasa por el gigante asiático: sus empresas mineras firmaron en la pasada década billonarios acuerdos con sociedades estatales chinas para que éstas puedan extraer materiales del rico subsuelo australiano. Y dentro de su estrategia de acercamiento a China, el fútbol fue otro puente.

Libertad de expresión

Con la entrada de Australia en la Confederación Asiática (AFC) en 2006, Clive Palmer vio abierta una magnífica vía de promoción en todo el continente y en 2008 adquirió una franquicia en la liga australiana, fundando el Gold Coast United con la esperanza (imagino) de que la participación en torneos continentales y los contactos surgidos alrededor de la AFC le ayudaran a forjar alianzas estratégicas para sus empresas. Desconocemos si logró esos objetivos; lo que sí sabemos es que la A-League, una competición ideada al estilo empresarial de la MLS estadounidense, no ha acabado de despegar en el país de los canguros, y que un personaje como Palmer no iba a quedarse de brazos cruzados viendo cómo eran otros los que manejaban (mal, bajo su punto de vista) un cotarro que a él le costaba sus buenos dineros.

Desde el primer día la relación entre Palmer y la Federación Australiana (FFA) ha sido un constante tira y afloja por el poder y la gestión económica de la A-League, hasta que la cosa pasó de simples encontronazos (resueltos a base de multas) a las descalificaciones personales. Entonces la FFA cortó por lo sano y a finales de febrero, con la liga en su tramo final, decidió revocar la licencia del Gold Coast United después de que el equipo se presentara a un partido con el lema “libertad de expresión” impreso en sus camisetas y en todas las vallas del estadio. Pero si los dirigentes de la federación pensaban que así acabarían con el problema, se equivocaron. Porque Palmer no tardó ni dos minutos (y no es una frase hecha) en anunciar la creación de un nuevo organismo futbolístico paralelo a la Federación para defender los verdaderos intereses del soccer australiano (según los entiende Clive Palmer, claro). De paso, siguió acusando a los directivos de la FFA de ser unos ineptos dictadores incapaces de organizar un torneo rentable.

En un primer momento los tribunales australianos ratificaron la decisión de la FFA porque, en su afán por reducir los costes de una inversión que ya se le antojaba ruinosa, Palmer había incumplido varias estipulaciones del contrato de franquicia. Pero él, fiel a su estilo, sigue tocando las narices. Por ejemplo, en abril cerró un acuerdo de patrocinio con uno de los equipos más conocidos (y económicamente más necesitados) de la A-League: el Adelaide United cobraría 300.000 dólares australianos por llevar en sus partidos de la Champions League asiática el emblema de “Football of Australia”, la organización creada por el magnate para competir con la Federación. Para sorpresa de la FFA, la Confederación Asiática aprobó el patrocinio pese a tratarse de una clara afrenta a uno de sus asociados, y fue necesaria una queja oficial de la Federación explicando las connotaciones políticas del logotipo para que, en el último minuto, la AFC revocara su primera decisión.

Seguramente la FFA no ha gestionado del todo bien la A-League, como también está claro que Palmer no ha tenido precisamente el éxito que esperaba con su equipito, pero el caso es que en el soccer australiano se ha abierto la caja de los truenos. Poco después de la expulsión del Gold Coast (que será sustituido por un equipo de nueva creación en Sidney, totalmente financiado por la liga), otro millonario, Nathan Tinkler, decidió renunciar a la propiedad del Newcastle Jets por discrepancias con la gestión de la FFA: al igual que Palmer, había invertido unos 20 millones de dólares en la A-League para no tener ni voz ni voto ni beneficio. Con la espantada de Tinkler la liga no sólo debía encontrar otro inversor dispuesto a comprar su franquicia para seguir teniendo 10 equipos, sino que también perdía un importante acuerdo de patrocinio con la distribuidora de bebidas propiedad de Tinkler. Y eso, cuando Fox Sports ya había dicho que no iba a pagar por los derechos televisivos de la A-League las cantidades inicialmente firmadas, basadas en unas perspectivas sobre las audiencias que se han demostrado demasiado optimistas, era casi como toparse con un iceberg en medio del Atlántico durante una oscura noche de abril.

Pero tras un mes de tensión, amenazas cruzadas de demandas y declaraciones altisonantes, la A-League ha reconducido la situación con Tinkler y éste vuelve a ser propietario de Newcastle Jets, con lo que al menos la FFA ha cerrado una de las vías de agua que se le habían abierto a su buque insignia. Mientras tanto, Clive Palmer recorre la isla-continente buscando adhesiones a su nueva organización (que ahora, para evitar represalias a quienes la apoyen, vende como una inocente mesa de diálogo para mejorar la situación del soccer en las antípodas) y acaba de demandar a la FFA por daños y perjuicios: reclama 22 millones como indemnización por la retirada de la licencia al Gold Coast United. Es más o menos lo que invirtió en la franquicia, porque Palmer no se hizo rico a fuerza de palmar pasta. Si gana, esperemos que destine al menos una parte a comprar para su Titanic más botes salvavidas de los que llevaba el original. Por si acaso.

jueves, 3 de mayo de 2012

El coto privado de ‘el Paloma’


Por Sopenilla
Dicen quienes lo vivieron que a Adolfo Suárez nunca le perdonaron su falta de pedigrí. Frente a un Garrigues-Walker como Joaquín, lo suyo no dejaba de ser una inclinación adictiva al poder. Poco importó, por tanto, que su flor en la toma de grandes decisiones rebajara a la postre esa ambición desmedida. En la España de finales de los setenta, con una democracia a cuestas recién estrenada, la figura de un self-made man a la americana resultaba demasiado hollywoodiense en comparación con el enchufismo castizo.
Nada que no se curase con el tiempo. Cuando el modelo autonómico cuajó en el trasvase de competencias, y las arcas del Estado empezaron a vaciarse, el argumento devino al fin en relato. El flujo crediticio echó a correr parejo con las recalificaciones, y los que hasta entonces no habían visto en la tierra más que una herencia baldía no tardaron en sospechar que, detrás de ese bien inmueble, se hallaba una vía de ascenso social.

Con el esfuerzo que caracteriza al cono sur europeo, bastó el salvoconducto legal de las SAD para que toda una constelación de nuevos empresarios descollase. Encabezados por el difunto Jesús Gil, y ayudados por esas tribunas que ganaron cuota televisiva a base de airear secretos de alcoba, desfilarían por los palcos de 1ª y 2ª advenedizos de todo tipo y condición. Desde un Ruiz-Mateos hasta un Ruiz de Lopera. La lista es conocida y daría para llenar un centro penitenciario. Pero, puestos a escoger, en FNF preferimos quedarnos con el último baluarte hasta la fecha de esa legión de oligarcas. Aunque para ello haya que bucear en la liga Adelante.

El racinguista Pernía colgó los hábitos para acabar subiéndose a un A8. Los orígenes de Paco Gómez, en cambio, lo sitúan yendo a por uvas con 14 años. Primero en Francia y, más tarde, en Suiza. En su retorno a la patria que le vio partir, haría las veces de encofrador. Pero la clave de que los ceros aflorasen en su cuenta corriente no la tuvo la paleta, sino esa especie de bando municipal identificado con las siglas PGOU que multiplicó por diez el valor de unos pocos metros cuadrados.

La cosecha de billetes puso los cimientos de Invercón, el holding con el que, de la mano de urbanizaciones y campos de golf, se hizo un hueco en el sector de la construcción. En cuanto ‘el Paloma’ –como es conocido– amplió su emporio al negocio que le dio su primera paga, la veda para poner coto a un club de fútbol quedó abierta. Abonó el terreno con el Orihuela, el Toledo, el Eldense e, incluso, con el Oviedo –del que aún conserva el 5% de sus acciones–, y se decantó finalmente por el Cartagena.


Proyectazo, a la espera del Villarreal

De su incursión en el entonces Cartagonova se cumple ya casi una década. Al preguntarle por los motivos de aquella decisión, suele asegurar que actuó un tanto engañado. “Como a un chino”, para ser más exactos, dando a entender que la acumulación de deudas a las que debió hacer frente tras su llegada –hasta un total de 700 millones de las antiguas pesetas– fue un acto de filantropía. Lo que está claro es que, con el tiempo, el supuesto desinterés se tornó en carta blanca para jugar con su patrimonio. Cual Briatore al mando de la escudería blanquiazul del QPR.

En España siempre hay un hombre que lo hace todo, y ese hombre en el equipo portuario ha sido, desde 2003, Paco Gómez. Bajo su presidencia, su vara de mando se ha cobrado cuatro directores deportivos. A día de hoy, él mismo realiza esa función después que David Buitrago, el último en aceptar el puesto, fuera enviado a la cola del INEM por culpa de unas cartas astrales. Antes de que otros se lleven crudo el dinero de ‘el Paloma’, mejor que lo haga una pitonisa.

Lo sucedido anteriormente con Pepe Murcia, Daniel Golpe o Miguel Montes Torrecilla, tendría su propia secuela en la configuración de las sucesivas plantillas. Ciertamente, desde que Gómez lo adquiriese, el cuadro murciano no ha parado de crecer. Pero es posible que el aura de JIM, que dejó al Efesé al borde de los play-offs de ascenso antes de acaparar flashes con el Levante, contribuyera a despistarle. Convencido de que los suyos se habían dejado llevar en el tramo final de la pasada campaña, incorporó hasta un total de 16 jugadores al comienzo de ésta.

Tampoco es que fuese algo llamativo. A lo largo de su mandato, el balance de altas y bajas habla de medio centenar de fichas por una decena de técnicos. El resultado está a la vista. Mientras Iván Bolado apura sus días en el CSKA búlgaro tras su excursión guineana a la Copa de África, el Cartagena ocupa el farolillo rojo a trece puntos de la salvación. La imagen de “proyectazo” ya planea en todas las esferas de la ciudad. Así que, a estas alturas, sólo hay margen para invocar un hipotético descenso del Villarreal que arrastre consigo el de su equipo filial.

Una vidente también se cruzaría en la vida de Suárez prediciendo que terminaría en la Moncloa. En el caso de Gómez, imputado por prevaricación en el caso de Las Navas del Marqués, no parece que vaya a acabar sus días admirado por todos y con un ducado bajo el brazo.

lunes, 30 de abril de 2012

La pulga diminuta



Por snedecor
Barcelona, sala de prensa del Camp Nou, 13:32 horas del viernes 27 de abril de 2012. Sandro Rosell, presidente del F.C. Barcelona, comparece flanqueado por el director deportivo Andoni Zubizarreta y el entrenador del primer equipo de fútbol, Pep Guardiola, para anunciar que éste último ha decidido abandonar su cargo al final de la presente temporada. Es un momento trascendental para la historia del club, un adiós pactado y aceptado, en un momento de bajón pero ni mucho menos crítico, un ejemplo de transición pacífica y ordenada que queda reflejado en la solemnidad de un acto tranquilo y en el que la imagen de la institución debe quedar por encima de todo para salir aún más fortalecida.
Con su habitual dominio de la escena y la palabra y ante una audiencia rendida de antemano, Pep va explicando sus motivos para abandonar, que no son más que la manida excusa del “no eres tú, soy yo” llevada al fútbol: que si se siente vacío, que si necesita tiempo para recargarse, que si quiere hacer otras cosas y ver el fútbol desde fuera… Sólo le faltó decir que quería salir con otras personas, pero en fin, qué más da, es Guardiola. Frente a él, decenas de periodistas de medio mundo, la junta directiva en pleno y una amplia representación de la plantilla: para ser más exactos, todos los canteranos surgidos de La Masía, en perfecta representación del elemento diferenciador de la filosofía blaugrana (ya decimos que se trata de un acto institucional de primer orden). Las cámaras repasan sus rostros, serios, cariacontecidos, sabedores de que los ojos de todo el planeta están atentos a sus reacciones. Puyol fija la mirada en su entrenador, Piqué baja la cabeza, Xavi y Víctor Valdés tragan saliva...
… y entonces Messi no aguanta más y rompe a llorar. Los flashes se disparan para captar la imagen más esperada, la del astro incapaz de reprimir su emoción en el momento del adiós de quien ha contribuido decisivamente a hacerlo grande. Una pequeña pausa, una sonrisa cómplice y un cálido y paternal abrazo sellan un emotivo instante que quedará grabado para siempre en el imaginario colectivo de los barcelonistas, y que acompañará a sus protagonistas durante toda su vida.
Snif. Demasiado bonito (y almibarado) para ser cierto. La imagen más potente, la que seguramente todos los culés (y no culés) esperaban ver, jamás se produjo. Porque Lionel Messi, el mejor jugador del mundo, uno de los mejores (si no el mejor) de todos los tiempos, símbolo de este Barça triunfal, no estaba allí. Desde el minuto uno su ausencia fue motivo de debate; tal fue el revuelo que sus asesores se apresuraron a lanzar un breve comunicado a través de su cuenta de Facebook: Messi da las gracias a Pep por todo lo que ha hecho pero no quiere que la prensa (cruel enemiga del futbolista desde tiempos inmemoriales) sea testigo de su emoción.
Oficialmente, Messi no quiere mostrar su pena por segunda vez en una semana después de que su imagen con la cabeza escondida en su camiseta, amargamente consciente de que si Munich se alejaba definitivamente era, en buena medida, por el penalti que estrelló en el travesaño, diera la vuelta al mundo. Gestos que humanizan a los genios y que cualquier asesor de imagen del montón sabría y aconsejaría cómo explotar. Pero Lionel dice que no y es que no, y nadie es capaz de hacerle ver que de su presencia en esa rueda de prensa sólo pueden salir beneficios para él y para su club. Extraoficialmente, Messi no fue porque no le salió de ahí.
Una estrella, ¿un adulto?
¿Quién es Messi en realidad? Sobreprotegido por su club y su entorno, siete temporadas después de su irrupción podemos decir que Messi, además del mejor futbolista del mundo, es un tipo que se salta entrenamientos cuando no juega y que por eso juega lo que quiere y cuando quiere (que se lo digan a Mendilibar), un tipo al que Ramón Besa pintaba hace cosa de un año en un extraño artículo en El País como poco más que un niño malcriado y caprichoso al que hay que aguantarle los berrinches porque Leo es así y punto, porque para eso es el mejor del mundo.
Uno repara en quienes han sido los más grandes en esto del fútbol, en los Di Stéfano, Pelé, Cruyff o Maradona, y ciertamente piensa que debe de ser difícil atar en corto a este tipo de genios: todos han hecho siempre lo que les ha dado la gana. Pero eso sí, estos 4 eran y siguen siendo bien conscientes de que son y han sido los mejores, y como tal han actuado. Perfectos conocedores de la repercusión que generan sus movimientos, genios y figuras, han sido auténticos líderes allí donde han ido, metiendo la pata a menudo (unos más que otros) pero mostrando siempre una personalidad arrolladora que les convierte en protagonistas de la noticia hasta cuando van al baño. Grandes personajes a los que se ama y se odia, y al lado de los que “la Pulga” empequeñece. Y es que Messi es ese extraño espécimen al que, siendo el número uno del deporte número uno y estando en Nueva York para un partido amistoso, Adidas decide no exhibir en su megatienda de Broadway como haría (y hace) con cualquier otro en su misma situación, porque a nadie le interesa (y menos en USA) lo que diga un tipo plano y gris como Leo.
Vale que sea tímido, vale que no acabe de gustarle eso de ser siempre el protagonista. Vale que, siendo sinceros, al final lo único que importe es que siga haciendo diabluras sobre los terrenos de juego. Pero no es que Messi no sea (ni vaya a ser) un personaje arrollador y carismático como sus predecesores en el Olimpo del fútbol: es que en Messi, a sus 24 años, ni siquiera vemos a un adulto capaz de entender sus responsabilidades y las servidumbres de ser el mejor del mundo.
En lo que sí se asemeja a esos genios es en que parece que nadie de su entorno tiene el suficiente carácter como para llevarle por el camino adecuado y obligarle a hacer cosas que no quiere hacer simplemente porque tiene que hacerlas. Porque Lionel puede llorar con la cabeza hundida en su almohada por la marcha de Guardiola, puede sentirse triste, enfadado y hasta traicionado, puede enfurruñarse como un niño y dejar de respirar, pero el tres veces Balón de Oro, el mejor jugador del mundo, la estrella máxima del F.C. Barcelona surgida de su magnífica cantera y pulida por el mejor entrenador posible, Messi, debe acudir a esa rueda de prensa. Y si es para llorar, mejor todavía.

sábado, 28 de abril de 2012

La oportunidad perdida de Sandro Rosell


Por Halftown
Fue él, como presidente del club, el que anunció al mundo lo que ya era un secreto a voces: Pep Guardiola, el entrenador que lo ganó todo mientras meaba colonia vestido de traje, dejaba de ser el entrenador del Fútbol Club Barcelona. Los que vimos la rueda de prensa –al menos el que escribe estas líneas y los otros cincuenta mil que estaban conectados a YouTube en ese momento- pudimos ver la cara de Guardiola mientras el president Rosell abría el acto: sin saber adonde mirar, con el aire indiferente, casi socarrón, consciente de estar dando un puñetazo, pero no en la mesa. Un puñetazo a Rosell.

Después, cuando la rueda de preguntas comenzó, alguien demandó a Rosell si sentía que la hora de la verdad de su proyecto llegaba, dado que Guardiola era una herencia del denostado régimen de Laporta. Rosell negó la mayor, alegando una cifra de jugadores contratados durante su mandato. No convenció a nadie. Ni a sí mismo.

Más aún, Rosell no sólo ha tenido que soportar el bochorno de un portazo en las narices del entrenador que puso Joan Laporta –los rumores apuntan a que había llegado a ponerle un cheque en blanco para que no se marchara- sino que además ha nombrado a su segundo de abordo nuevo entrenador del primer equipo.

El líder visionario y el ejecutor eficiente

Desde ayer se han escuchado muchos paralelismos con situaciones similares, y probablemente los dos que más han sonado son dos casos antitéticos: el de Bob Paisley en el Liverpool y el de Carles Rexarch en el propio Barça. Paisley, durante años segundo de Shankly, superó a su maestro hasta el punto de convertirse en el mejor entrenador de la historia del Liverpool. Rexarch, en cambio, aceptó el banquillo del Camp Nou años después de que su maestro en el banquillo, Johan Cruyff, lo hubiese dejado. El resultado, como todos recordamos, fue nefasto.

Y es que no es lo mismo ser número uno que número dos. Son dos perfiles diferentes, el uno de líder visionario, el otro de ejecutor eficiente. Esto debería saberlo Rosell, pues al fin y al cabo él fue el ejecutor eficiente a la sombra de Joan Laporta.

¿Por qué Vilanova? El mensaje es si duda continuista. Pero, ¿por qué apostar por el continuismo? De acuerdo que el Barcelona actual es uno de los mejores equipos de la historia, pero los ciclos no duran eternamente y no hay recambio de garantías para el cerebro de este equipo, Xavi Hernández, que ya ha cumplido los 32.

Muchos defienden lo de “squadra che vince non si cambia”. Y es verdad que la elegida es sin duda la opción populista. Lo fácil. Pero da la sensación de que Sandro Rosell ha perdido la oportunidad de reivindicarse como un líder, apostando por una evolución del modelo.

Eso es precisamente lo que se hizo en el Barça cuando se echó a Rijkaard para poner a un tipo cuya primera decisión fue echar a Deco y Ronaldinho. Aquel tipo se llamaba Pep Guardiola y el visionario que apostó por él es el antiguo jefe de Sandro Rosell.

martes, 28 de febrero de 2012

Esas pequeñas diferencias

Por snedecor
Pongamos que tienes veintimuchos, que juegas en un equipo de segunda (o tercera) fila y que tu máxima aspiración en esto del fútbol profesional ya sólo es juntar un dinerillo que, pasado el tiempo, al menos justifique el haber perdido los mejores años de tu vida corriendo detrás de un balón. Y pongamos también que un viejo compañero al que hace siglos que no ves se te acerca un día y te ofrece un pastizal por equivocarte en un par de jugadas de un encuentro sin demasiada trascendencia. La tentación está ahí, y los principios y las circunstancias de cada uno marcarán la decisión. ¿Qué hacer?

Simone Farina, defensa del Gubbio nacido en 1982, lo tuvo claro. Su historia es de sobra conocida: mandó a paseo a Alessandro Zamperini y sus 200.000 euros y denunció los hechos ante la Policía. Tirando del hilo, en pocas semanas se desmanteló toda una red de apuestas ilegales y amaño de partidos que salpicaba a la Serie B italiana (otra más) y que hundía sus raíces en el sudeste asiático, como toda buena mafia relacionada con esta industria que se precie. Un caso más, condenado a perderse en el olvido hasta que algún avispado pensó que el desconocido jugador podía convertirse en el símbolo de una pretendida limpieza que, a poco que se escarbe, parece que brilla por su ausencia.

Y dicho y hecho. Hoy Farina sigue temiendo las represalias de los delincuentes que ayudó a atrapar, pero gracias a su ejemplar comportamiento (y a la oportuna fecha en la que se destapó todo, a finales del año pasado) fue el invitado de honor de la FIFA en la gala del Balón de Oro, ha sido nombrado embajador del Fair Play y, salvo cambio de última hora, esta misma semana entrenará con la selección azzurra como premio a su honradez. Gestos que uno no sabe muy bien si son reconocimientos sinceros hacia él o simples campañas de lavado de imagen para quien los concede, pero que ahí están: el sistema ha convertido al rubio Simone Farina en ese héroe inesperado de humildes raíces y elevados valores que el fútbol necesitaba.

Serbia no es Italia

Por circunstancias de la vida, Dragisa Pejovic no ha tenido tanta suerte. Pejovic es, como Farina, otro anónimo defensa nacido en 1982; la diferencia es que él es moreno y ha desarrollado casi toda su carrera en el modesto Borac Čačak de la Primera división de su Serbia natal. Y esta última no es una cuestión menor: a juzgar por lo que cuenta Pejovic, cuando se trata de hacer trampas allí el que se te acerca no es un discreto ex-compañero; y, por descontado, en Serbia tampoco hay cordiales encuentros en cafeterías como el que Zamperini propuso a Farina. Pequeños matices que complican la decisión.

“He participado en partidos amañados. No porque quisiera, sino porque los directivos me obligaban: si no jugaba, no me pagaban. Los jugadores que se negaban a amañar resultados eran apartados del equipo”, ha confesado el serbio. “La noche anterior al partido te sacaban del hotel, te metían en un coche y te tenían horas dando vueltas. Te chantajeaban y te amenazaban con partirte los brazos y las piernas si no hacías lo que te decían”. Desengañado por todo lo que ha vivido en sus seis años y pico en el Borac Čačak, Pejovic milita ahora en un conjunto amateur y afirma que apenas tiene para subsistir. Al menos se siente libre y relativamente tranquilo, sensaciones desconocidas en su anterior equipo: “Cuando recibí ofertas del extranjero no pude irme porque gente del club me reclamó dinero para dejarme marchar”, declaró el jugador. “El último año fui agredido por un directivo, delante de mis compañeros, cuando le pregunté que cuándo íbamos a cobrar nuestros sueldos”.

Pejovic hizo estas impactantes declaraciones a principios de febrero en una rueda de prensa en la que FIFPro, el sindicato mundial de futbolistas, presentaba un informe en el que se denuncian los abusos, trampas, agresiones y demás irregularidades que parecen estar a la orden del día en el fútbol de la Europa del Este, y repasando las 180 páginas de este “Libro Negro” elaborado por el sindicato resulta difícil no creerle. Como en el caso de Farina, las autoridades no han tardado en tomar medidas ante semejantes acusaciones, pero para Pejovic no habrá ni glamourosos homenajes en Zurich ni palmaditas en la espalda del seleccionador nacional. Sus denuncias también acabarán en los tribunales, pero si nada lo remedia será él quien se siente en el banquillo de los acusados: la Federación Serbia le ha puesto una querella por manchar el buen nombre de su competición liguera. La FIFA, de momento, calla.

Habrá quien piense que Pejovic debería haber acudido antes a la policía, y quien vea en sus palabras una simple venganza por haberse quedado fuera del equipo y hasta un sucio intento de ganarse un dinero que no fue capaz de conseguir con el fútbol. Pero no debe ser lo mismo toparte con tu primera proposición indecente a los 29 años que jugar desde los 21 en un campeonato donde esas prácticas parecen casi institucionalizadas, como quizás tampoco la policía serbia pueda brindarte la misma protección y confianza que la italiana. Quién sabe si de haberse encontrado en la piel de Farina el serbio no hubiera reaccionado igual que el italiano, y viceversa. Pero por esos caprichos del destino, en esta película a Dragisa Pejovic le tocará desempeñar un muy secundario rol de mártir: el papel de héroe lo escribieron para otro. El fútbol (y la vida) es así.

jueves, 23 de febrero de 2012

Cerrado por huelga

Por snedecor
En estos tiempos convulsos, la crisis económica y las decisiones políticas llenan las calles de gente y vacían los estadios, y no sólo por el elevado precio de las entradas o los horarios intempestivos. Por ejemplo, Egipto sigue sin fútbol desde la matanza politizada de Port Said, y si en España la incapacidad para firmar el nuevo convenio colectivo del fútbol profesional aún no desemboca en un nuevo parón (o en amenaza de) es porque en la cúpula de la AFE ahora mismo tienen otros problemillas más urgentes de los que ocuparse. Pero a lo largo y ancho del orbe, varios países ven como sus ligas cierran temporalmente para protestar por los motivos más diversos.

GRECIA: La crisis del (no tener un) Euro
El balón no rueda en los campos de Segunda y Tercera desde principios de mes, y este próximo fin de semana se parará también la Primera división helena. Los jugadores de las categorías inferiores se declararon en huelga porque no cobran, y los directivos de la SuperLiga cerrarán una jornada porque el Gobierno quiere vigilar más de cerca su comportamiento financiero, en una medida que los clubes consideran una cortina de humo para tapar la pésima gestión gubernamental en esos otros campos donde hay más en juego. Mientras tanto, el cuantioso dinero de las apuestas (el de las legales, porque el de las ilegales dicen que sigue corriendo sin problemas) está paralizado por la empresa OPAP desde la temporada pasada, como castigo por el comportamiento violento de los aficionados. Como siempre que las autoridades políticas intentan inmiscuirse en los asuntos del fútbol, la FIFA ya se ha apresurado a lanzar su tradicional amenaza de suspensión internacional y cabe esperar que, también como siempre, las autoridades políticas acaben dando marcha atrás en sus pretensiones so pena de quedar como los imbéciles que dejaron al país sin ir a la Eurocopa.

PERU: Cantera contra los piquetes
La situación en el país andino es de todo menos novedosa, porque lo que pasa es que los clubes están endeudados hasta las cejas y simplemente buscan maneras de no pagar lo acordado. La última que se les ha ocurrido es pagar las deudas contraídas en 2011 con sus jugadores en 24 cómodas mensualidades; pero con la mosca tras la oreja y el bolsillo pelado los futbolistas exigen el pago en un plazo máximo de 12 meses. Obviamente no ha habido acuerdo y, tomando ejemplo de la España de los ochenta, la jornada de este fin de semana (primera del campeonato) la han disputado los juveniles, que no cobran y, de momento, tampoco se quejan.

El asunto cobra tintes esperpénticos (y perdón por el verbo utilizado) porque quienes más deben son los más grandes de la competición (Universitario, que además tiene sus ingresos embargados por el fisco peruano, Cienciano y Alianza de Lima) y porque la huelga de futbolistas afecta también a los equipos que sí pagan lo firmado. Por ejemplo, los jugadores profesionales del Deportivo San Martín (a los que el club afirma no deber nada) se solidarizaron con sus compañeros y no viajaron para enfrentarse al Melgar; su club no desplazó a los juveniles y perdió por incomparecencia. Fue el único equipo que no se presentó. Dadas las circunstancias, tanto el Deportivo San Martín como el Unión Comercio y el César Vallejo, que también juran estar al día en sus pagos, amenazan con borrarse de la competición si la huelga sigue en pie. El Inti Gas ha ido un paso más lejos: ha despedido a su entrenador y a todos sus jugadores profesionales por secundar el paro, saltándose a la torera cualquier normativa laboral. Sus juveniles, por cierto, ganaron su partido.

ECUADOR: Sin pitos no hay paraíso
En Ecuador tampoco ha habido fútbol este fin de semana, aunque en este caso el problema no es de dinero y quienes han cerrado el chiringuito no han sido ni los jugadores ni los clubes, sino los árbitros, que protestan por lo que consideran un atropello de la Federación nacional. La entrada en vigor de una resolución por la que los colegiados pasan a ser designados y estar controlados por un Comité Académico (dependiente de la federación) en lugar de por la Comisión de Arbitraje (órgano en principio independiente, tal y como estipula la FIFA en su reglamento) ha hecho que los trencillas ecuatorianos se declaren en huelga de pitos caídos. La Federación Ecuatoriana de Fútbol (¿qué tendrá las siglas FEF?) amenaza con descender de categoría a los árbitros que falten a tres encuentros y hasta el presidente del país, Rafael Correa, ha intentado mediar en la disputa, pero la liga está suspendida indefinidamente mientras se resuelve la controversia. La próxima reunión tendrá lugar el 29 de febrero, lo que garantiza al menos otra semana sin liga y un grave problema de fechas en el ya de por sí bastante comprimido calendario ecuatoriano: los clubes que participan en los torneos continentales ya tiemblan ante la posibilidad de tener que jugar tres partidos en cuatro días, como ya hiciera la LDU en 2010. Es lo que tienen las huelgas, que al final siempre le toca a alguien hacer horas extras para recuperar el trabajo. Que al menos les sirva para algo.

viernes, 27 de enero de 2012

De copas y recuerdos

Por snedecor
Suerte tenemos de que el icono de esta Copa del Rey trabaje para Caja Círculo y no para, es un decir, el Banco Santander, el BBVA o similar: a estas alturas tendríamos la publicidad del Súper Depósito Pablo Infante (habría que darle alguna vuelta más al nombre, lo sé) hasta en la sopa. En cualquier caso, los 15 minutos (largos) de fama que está acumulando el capitán del Mirandés servirán para que la gesta de su equipo no caiga en el olvido. Porque ya es seguro que dentro de unos años, cuando las cámaras hayan dejado de acudir a su oficina de Quincoces de Yuso (hasta ese pueblo se está haciendo famoso), seguiremos acordándonos de aquel modesto equipo de Segunda B que se plantó en unas semifinales de Copa. No recordaremos el año, puede que confundamos alguno de los rivales que dejaron en el camino, pero tendremos fresca en la retina la imagen y la historia de ese calvo genial capaz de colocarte una hipoteca y liquidar a un Primera en menos de doce horas.

Pablo Infante, su reluciente calva y su anodino trabajo en un banco son el pasaporte del Mirandés a la eternidad. Pase lo que pase en semifinales (y sobre todo si pasa el que por lógica no tendría que pasar) el equipo burgalés ya ha hecho historia, pero convendremos todos en que hay historias de la Historia que se nos graban en la memoria y otras que sólo quedan anotadas en los libros, esperando que alguien las encuentre. Y sólo hay que bucear un poco en nuestras mentes para encontrar los ejemplos. Porque si hablamos de carrerones coperos de equipos de Segunda B, el primer nombre que nos viene a todos a la cabeza es del Numancia. ¿Por qué? ¿Porque llegó a cuartos eliminando a tres primeras a ida y vuelta, y llegó a poner en apuros a todo un Barça? ¿Sólo por eso?

Pues no. Su gesta se nos grabó a fuego simplemente por el nombre del equipo, Numancia, por todo el significado histórico que atesora. Dos mil años después, la heroica resistencia de un pueblo diminuto frente a un gigante invasor, esa historia que todos aprendemos en el colegio y que contribuye a formar nuestro espíritu hispano más patriótico (?), se trasladó al escenario donde se disputan ahora esas batallas: un campo de fútbol. Imposible no emocionarse. A eso sumémosle que aún no he conocido a nadie que tenga algo en contra de Soria (factor importante para que la simpatía por el equipo se contagie a todos los rincones del país) y que en pleno estallido de la liga de las estrellas un veterano trotamundos del fútbol modesto accedió a grabar la experiencia con su cámara casera para un programa de televisión, y nos encontraremos con todo un fenómeno mediático imposible de olvidar. Puro marketing directo al corazón.

Matagigantes en el olvido

El ejemplo más reciente de que la memoria es selectiva y caprichosa (y tremendamente influenciable por los medios) lo encontramos en Alcorcón. ¿Qué diferencia al equipo de Anquela del histórico (este sí y con todas las letras) Real Unión que consiguió la misma hazaña un año antes? Pues que el 4-0 de la ida se logró ante el primer proyecto del segundo advenimiento de Florentino, que el Marca (vaya usted a saber por qué) estaba como loco por meterle mano al ingeniero Pellegrini y que alguien tuvo la feliz ocurrencia de bautizar el revolcón como “alcorconazo”. De ahí en adelante, cualquier eliminación vergonzante nos remitirá a aquella mágica noche en Santo Domingo. Ni Real Unión ni Toledo (matagigantes original) tuvieron tanta suerte, aunque al menos el nombre de este último sonará cada vez que alguien abogue por volver a las eliminatorias a partido único.

Todo esto viene a cuento de que la hazaña del Mirandés tiene un precedente que (casi) nadie recordaba y que a todos nos ha hecho levantar la ceja con una mezcla de desconocimiento e incredulidad. Porque al revisar los libros en los que queda grabada toda la Historia nos hemos encontrado con el ejemplo contrario, el de una de esas grandes historias que no llegan a calar en el imaginario popular: la historia del Figueres, primer equipo de Segunda B en plantarse en unas semifinales coperas (lo del Deportivo Logroño en el 31 me permitiréis que no lo cite). Sólo han pasado 10 años, pero apuesto a que nadie sería capaz de dar un solo detalle de aquella gesta sin tirar de hemeroteca, y eso que por el camino derrotó al Barcelona.

Que el de Rexach fuera uno de los Barças más olvidables de la historia, que esa eliminación fuese en la primera ronda, en casa y a partido único, que luego apeara “sólo” a Osasuna, Novelda y Córdoba antes de caer dignamente ante el Deportivo… todo contribuye a la falta de un referente mediático que ayude al gran público a recordar su historia. Porque esa copa no es la del Figueres, sino la del Centenariazo. ¿A que esa nos suena más?

Porca miseria llegar hasta donde nadie había llegado jamás para que sólo te recuerden cuando alguien te iguala, pero ya se sabe: unos nacen con estrella y otros estrellados. Y si tras la aventura copera Numancia y Alcorcón llegaron al fútbol profesional (y el Mirandés parece estar en buen camino), al Figueres la vida tampoco le ha sonreído desde entonces. Adquirido en 2006 por el dueño de una casa de apuestas online, el club acabó trasladado a Castelldefels y fue refundado en 2007. Hoy está en Regional Preferente y nadie parece apesadumbrarse demasiado porque, seamos sinceros, al Figueres nadie lo recuerda. No le hubiera venido mal tener en su plantilla a un empleado de banca. O a un corredor de seguros. Algo.

jueves, 19 de enero de 2012

... y el futbol llegó por fin a Bollywood

Por snedecor
Cualquiera que mire los datos de este mercadillo de invierno debe rendirse a la evidencia: para nosotros, sucios PIGS cubiertos de deuda hasta las cejas, parece que se han acabado los tiempos del derroche futbolero, al menos si no tienes unos amiguitos bien situados en el Golfo Pérsico. Con la que está cayendo, no es casualidad que el dinero de verdad se mueva en esos países emergentes que en la molona terminología económica anglosajona se conocen como BRIC.

Repaso rápido. La B es por Brasil, que ha pasado de ser una nación eminentemente exportadora de peloteros a importar, retener y bañar en oro a jugadores que antes no solían mostrar demasiado interés por disputar el Brasileirao tras cumplir los veinte. La R es de Rusia, cuyo fútbol se ha convertido en el capricho de millonarios de dudosa procedencia y pintoresco comportamiento, capaces de montar un dream team en la olvidada Daguestán y pisarla sólo cada dos semanas para los partidos de local. Y la C representa a China, donde los empresarios del ladrillo han seguido la evolución natural de su subespecie (que tan bien conocemos por aquí), esa que les lleva a invertir sus pingües beneficios en el verde: lo de menos es que su liga sea el patio de recreo de las mafias de apuestas ilegales o que su inversión (?) se llame Nicolas Anelka, lo importante es demostrar al vecino el poderío de su billetera.

¿Y qué pasa con la I? Pues que hasta ahora era la única letra que se mantenía firme ante este desenfreno, felizmente ajena a la fiebre del balón que parece atacar a todo nuevo rico que se precie. Porque la I de BRIC, el call-center de América, la fábrica mundial de ordenadores y medicamentos, el país de los mil doscientos millones de habitantes (casi la mitad de ellos sobreviviendo por debajo del umbral de la pobreza) y las mil lenguas y religiones, la potencia nuclear que danza al son de los musicales de Bollywood, la India, en definitiva, sólo conoce un deporte rey: el cricket.

El fútbol siempre fue el hermano pobre. Con su independencia recién estrenada, buena parte de la selección india de fútbol acudió sin botas a los Juegos Olímpicos de Londres de 1948 y a los de Helsinki en 1952; entre medias renunció a participar en el Mundial de Brasil por falta de medios (económicos, se entiende). Ya con los pies debidamente cubiertos, la India acabó cuarta en el torneo olímpico de Melbourne 1956. En 1964 fue segunda en la Copa de Asia, y desde entonces hasta ahora, nada de nada: sólo dos participaciones más en el torneo continental, en 1984 y 2011, y de sus fases de clasificación para los mundiales mejor ni hablamos.

El considerado mejor futbolista de su historia, Pradip Banerjee (que jugó en los cincuenta y sesenta, seguramente con botas), no salió nunca del subcontinente. Eran otros tiempos, claro. Baichung Bhutia, estrella en el cambio de siglo, sí pudo devolverle a la Gran Bretaña parte del legado que ésta dejó en la India, pero tras 37 partidos (y 17 wikipédicos goles) en tres años en el modesto Bury, los ingleses decidieron concederle la libertad también a él. Leyenda viva en su país, Bhutia aún está en activo: acaba de retirarse de la selección nacional y tiene su propio equipo en la segunda división de la I-League, una competición nacional con graves problemas económicos. Y eso que, que sepamos, Ali Syed no anda metido en ella.

Jubilados F.C.

Pero aunque el pasado (y el presente) del balompié en el país no resulta muy alentador, parece que en la India sí gusta el fútbol; al menos, las audiencias de la Premier empiezan a despuntar gracias a las parabólicas de la cada vez más numerosa clase media. Y en vista de que la citada I-League no tiene muy claro su futuro, Celebrity Management Group, la empresa que gestiona la multimillonaria liga profesional de cricket, se ha animado a diversificar el negocio con el objetivo, dicen ellos, de aumentar la cultura deportiva de la población (y de rascar un poquito más de dinero, digo yo), aliándose con la Federación India de Fútbol para montar una liga de soccer al estilo americano.

Eso sí, de momento los ideólogos han decidido concentrar sus esfuerzos en un único estado, Bengala Occidental, al parecer el más apasionado por este deporte. A final de mes se conocerán los nombres de los propietarios de cada una de las seis franquicias con las que arrancará la Indian Premier League Soccer: los principales empresarios de Calcuta, Siliguri, Barasat, Howrah, Haldia y Durgapur ya están echando cuentas para ver si el invento puede ser rentable. Las franquicias cuestan entre 90.000 y 125.000 libras anuales, dependiendo de la ciudad, y cada equipo dispondrá de unos dos millones de libras para sueldos (al cambio, es más de lo que tienen las franquicias de la MLS americana para toda su plantilla; en comparación, es menos del salario medio que percibe cualquier jugador de la liga india de cricket). Unos sueldos que en su mayor parte se llevarán las grandes estrellas extranjeras, claro: se habla de 600.000 dólares por cabeza por menos de dos meses de competición.

El problema es encontrar a alguien interesado en meterse en esta aventura. Y la búsqueda ha debido de ser francamente difícil, pues han acabado llamando a los retirados. Porque del bueno de Jay Jay Okocha no teníamos noticias desde 2008; Juan Pablo Sorín se había cortado la coleta (no literalmente, esperamos) en 2009; y a nuestro Fernando Morientes se le veía cada vez más cómodo como comentarista desde que colgó las botas en 2010. Fabio Cannavaro había anunciado su jubilación en julio de 2011 aduciendo problemas crónicos de rodilla; Maniche estaba criando panza (más todavía) desde entonces; y Robert Pires también andaba a la caza de equipo desde el verano pasado, aunque por aquellas fechas decía que su mujer no le dejaba salir de Inglaterra (no añadiremos nada). A Robbie Fowler le creíamos felizmente instalado en Tailandia como entrenador-jugador-vividor, y sólo Hernán Crespo permanece en activo en Europa: más concretamente, suele estar sentado en su butaca del palco de jugadores del Parma.

No es descartable que alguno de estos nombres sólo se haya usado como reclamo publicitario, y es posible que algún otro no pase el corte del Draft que decidirá el destino de cada jugador, pero en principio todos ellos, junto a reputados entrenadores de inmaculado (?) currículo como John Barnes, Fernando Couto, Tony Adams o el diablo Etcheverry, son los primeros fichajes de este campeonato que arrancará a finales de febrero y al que desde FNF deseamos una larga vida: pocos torneos parecen a priori tan capaces de generar historias bizarras como esta nueva liga bengalí.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Pasandolas moradas

Por snedecor
Mucho ha llovido desde que, allá por 1983, el Palencia se quedara a las puertas de un histórico ascenso a Primera. Entrenado por Luis Costa, el club morado acabó quinto en Segunda, a 3 míseros puntos de la gloria. La temporada siguiente descendería; desde entonces no ha vuelto a pisar la división de plata. Años vagando por Segunda B y Tercera, empresarios desafortunados, otros sin fortuna y alguno más que simplemente buscaba la suya han llevado al club (como a tantos otros) al borde del colapso.

La temporada pasada vino a ser el compendio perfecto: en el campo se rozaron los puestos de play-off de ascenso a Segunda, mientras que en los despachos un cambio de presidencia abría la caja de los truenos (porque la del dinero se la encontraron vacía). Los impagos y una importante deuda con Hacienda colocaron al Palencia al filo del abismo, y al final el club se salvó del descenso administrativo con el tiempo cumplido: el 30 de junio su nombre se incluyó en la primera lista de descendidos por impagos a jugadores, aunque al día siguiente la RFEF rectificó su decisión al comprobarse la validez de un pagaré presentado sobre la bocina.

Aquella salvación vino de una inesperada unión de antiguos enemigos que tuvo como segundo efecto la dimisión del presidente recién aterrizado. Pero por si faltaban elementos que sumar al esperpento, en aquella convulsa primera semana de julio el Porsche del mandatario saliente, Ignacio De Fuentes, apareció calcinado en su garaje: el principal sospechoso, actualmente imputado, es su antecesor en el cargo, Alberto Villegas. Villegas también está denunciado por el club por apropiación indebida, estafa y falsedad documental, delitos presuntamente cometidos durante sus turbios años de presidencia.

Más allá de incidentes cuasi mafiosos, la vida del Palencia no es precisamente bella. La deuda total ronda el millón y medio de euros (en buena parte generados por el “olvido” de Villegas, que no presentó las declaraciones de IVA durante tres ejercicios), la transformación en SAD está paralizada, el equipo bordea los puestos de descenso a Tercera y a finales de noviembre los jugadores de la primera plantilla anunciaron que no regresarían a Palencia tras el parón navideño si no se les pagaba al menos un mes de los 3 que ya se les adeudaban. Con semejante panorama, no hace ni un mes el futuro pintaba más negro que morado.

Pero aún no era demasiado tarde. Vehemente y carismático, el nuevo presidente (el cuarto en un año), Chema “Maturana” Torres es, por lo menos, un hombre de fútbol que lleva toda la vida en los banquillos y despachos del balompié provincial, y que nada más entrar en septiembre puso 200.000 euros para atender los pagos más urgentes. Nadie duda de que su único interés sea salvar al club, y quizá por eso (y por lo dramático de la situación) ha logrado aglutinar en torno a su figura a la masa social del Palencia, últimamente demasiado dividida.

Telemaratón y ayuda divina

Desde el club apuntan que con medio millón de euros podrían ir salvando los principales escollos económicos a los que se enfrentan a corto plazo. Y a falta de un mecenas que ponga dinero a espuertas (Iniesta sólo hay uno y es de Albacete), la nueva directiva ha optado por rogar esfuerzos extras a los socios (“si los 2.000 socios pusieran otros 100 euros cada uno…”) y por organizar una especie de telemaratón a partir de los contactos futbolísticos del club. El pasado miércoles se celebró una cena de apoyo a 30 euros el cubierto, rematada con una subasta benéfica. A través de Sergio Asenjo (único palentino en Primera) llegaron diversos camisetas firmadas del Atlético de Madrid, entre ellas la de Radamel Falcao. Aitor Karanka, con raíces familiares en la provincia castellana, medió para que el club merengue cediera un balón firmado por toda la plantilla y las camisetas autografiadas de Cristiano, Kaká y Casillas. El míster Ramón Calderé movió sus hilos en Barcelona para obtener la camiseta de Messi (que él mismo se acabó adjudicando por 1.150 euros) y las botas y camisetas de entrenamiento de Pep Guardiola. Jugadores como Azpilicueta, De la Bella, Aduriz, Fernando Llorente, Sergio García, Crusat o Negredo donaron sus zamarras y borceguíes, y también colaboraron equipos como el Deportivo de La Coruña u Osasuna, amén de otros deportistas y artistas locales. Incluso el flamante marido de la Duquesa de Alba, palentino de nacimiento, ofreció unos gemelos y un espejo de su amada para la subasta; por razones que se me escapan, nadie pujó por ellos.

También hubo donaciones en metálico: el legendario Isacio Calleja, campeón de Europa en 1964, puso 1.000 euros a fondo perdido. En total, algo más de 16.500 euros recaudados que podrían aumentar cuando se le dé salida a los objetos que quedaron desiertos y a otros que se espera que sigan llegando, como la camiseta del Kun Agüero. Conciertos, partidos amistosos (Depor y Athletic parecen dispuestos a jugar un triangular), sablazos a antiguos amigos y compañeros (Calderé ha pedido un generoso donativo a Sandro Rosell), solicitudes de créditos por medio de intermediarios… la directiva se aferra a todo aquello que pueda suponer un ingreso extra para, al menos, impedir la desbandada de los futbolistas. Y de momento se ha salvado el primer match-ball: gracias a la cena y a otras pequeñas aportaciones de capital privado, los jugadores han cobrado una de las nóminas atrasadas y, en principio, volverán a los entrenamientos el día 28.

Eso sí, en caso de llegar a las últimas consecuencias, una desaparición de la que de momento nadie quiere oír hablar, al Palencia siempre le quedará la opción de encomendarse a Cristo para ser resucitado. Más concretamente, al Cristo Atlético, histórico club de la ciudad del que ya se aprovechó el Palencia C.F. a finales de los ochenta para ser refundado. Entonces jugaba en Tercera y se llamaba Cristo Olímpico, y la coletilla C.O. acompañó al nombre del nuevo C.F. Palencia durante 10 años. Hoy el Cristo vuelve a estar en mitad de tabla del grupo VIII de Tercera División y hace unas semanas sus directivos recibían la visita del presidente del Palencia para tantear las opciones de colaboración. Como el símbolo de la ciudad, la imponente escultura de Victorio Macho que le da nombre (y a cuyos pies disputa sus partidos), este club de barrio humilde siempre parece dispuesto a acoger a los más necesitados. Sobre todo si visten de púrpura.