domingo, 14 de junio de 2009

El Florentino de las antípodas


Por Lola Dirceu

Increíble la rima (y la grima) que producen los parecidos de este incatalogable magnate del fútbol de ultraultraultramar: es idéntico a Benny Hill, tiene trazas de Toni Genil y recuerda por su perímetro de cetáceo a Jesús Gil. Ahí le tienen, el Florentino de Oceanía, Tío Gilito con el marsupio a reventar de pasta. Dícese del señor Burns donde la tierra no ejerce gravedad, donde ya no ni hay globo terráqueo, sino el fin, la nada, el abismo, te caes.

El colega se llama Clive Palmer y en inglés se afirma que es un tycoon de la rehostia (un magnate que tiene los dólares australianos por condena). Es dueño del Gold Coast United. (¿recordáis el tabaco aquel del mismo nombre, malísimo, que valía 150 calas cuando íbamos a los billares al lado del instituto?), equipo que toma el nombre de la región australiana paraíso del surf.

En esta escuadra juega el mejor jugador neozelandés con permiso de Ryan Nelsen, capitán del Blackburn Rovers ahora lesionado. Se llama Shane Smeltz y le veremos en la Confecup, el engendro éste de la FIFA para hacer caja, pero con exotismo y con la excusa de la alianza civilizada y demás zarandajas against the racism.

Shane es un delantero potente, que mide 185 centímetros, y que ha sido galardonado como mejor jugador de Oceanía y de Nueva Zelanda en los dos últimos años. Lleva unas cuantas apariciones con los All White (llamados así para diferenciarse de los All Black de rugby).

Paradojas, el mejor menda de estos koalas nació en Alemania. Empezó su carrera en el país de los kiwis en 1998 en los citados Gold Coast. Después de jugar alguna temporada en la Segunda inglesa (en Wimbledon), ha hecho el camino de vuelta y vuelve a la escuadra del estado australiano de Queensland.

Como el resto de sus compañeros, Smeltz viaja en el jet privado del presi Palmer en sus desplazamientos para jugar contra el rugido de Brisbane, la gloria de Perth (no la de Chiquito) y los jets de Newcastle (no los de West Side Story.)

En total son 10 los equipazos que forman la Hyundai A-League, que así se llama el torneo patrocinado por la firma de automoción coreana. Milmillonario y presidente de Mineraology Pty. Ltd. con 150.000 millones de toneladas en reservas de hierro, Palmer ocupa el puesto 29 entre las 40 personas más ricas de Australia y Oceanía. Y mira por dónde, ahora ha puesto sus ojitos en el mundo del balompié en un lugar donde el balón amelonado y el cricket se lo comen todo.

Ex jugador de rugby en su mocedad, viudo y padre de dos hijos, a sus 55 años a Palmer le ha dado por promocionar la Liga del quinto continente, en el córner del mundo. Lo malo para nosotros es que se han dejado fuera al Auckland City F.C, donde ha jugado el ex del Villareal Xavi Roca. Xavi, ya de vuelta, se ha tenido que conformar con vérselas con el Waitakere United, el Waikato FC, el Canterbury United de Christchurch, el Hawke's Bay United, el Team Wellington, el Otago United de Dunedin y el Young Heart Manawatu de Palmerston North. Podían hacer otro equipín con los extras que trabajaron en El señor de los anillos. Serían algo así como Fellowship of the Ball, ¿no?, con un Gandalf rampante en el escudo.

Volviendo al inmenso Palmer, para sentarse en un palco y pagar los 6 millones de euros que cuesta la licencia para jugar la liga en la que sólo hay un equipo neozelandés (el Phoenix de Wellington) ha enladrillado su camino a la cumbre. Palmer fue un precoz tiburón de la finanzas, sembrando de rascacielos el litoral de Gold Coast (¿les suena?). También tiene contactos y subvenciones con el National Party aussie (¿no les sigue sonando?).

Por si fuera poco, uno de sus íntimos es Vladimir Putin, ha cenado con Benedicto XVI y en la China comunista hace trapis a gogó. Hasta tiene una fastuosa casa en Pekín. Dicen que consigue todo lo que se propone y que sopesa abrir mercados. Pues vente pa' España, Clive, que Laporta y Floren te hacen un hueco en la cama.

No hay comentarios:

Publicar un comentario